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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2008

Entrevista al padre de Luca Morett, la estudiante mexicana superviviente de la masacre militar en Ecuador
"Lucharemos hasta que se reconozca el genocidio"

Blanche Petrich
La Jornada


Luca Morett lvarez, nica mexicana sobreviviente del bombardeo colombiano contra el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en Ecuador, no pudo llamar a su casa hasta el 2 de marzo, cuando ya estaba internada en el nosocomio militar de Quito. Contest Mara Jess, Chuy, su madre. Ma le dijo, no te asustes, pero tuve un pequeo accidente aqu en Ecuador. Estoy en el hospital.

Ahora, cuando estn juntas y platican, se acuerdan de la ancdota y ren hasta que Luca pide tregua, porque la risa le provoca dolor en sus lesiones. Pero Chuy y Jorge Morett, que conversa en entrevista telefnica con La Jornada desde esa ciudad, tuvieron la fortuna de que su hija sobreviviera.

Los padres de Juan, Vernica Natalia, Fernando y Soren no tuvieron la misma fortuna. Sus hijos murieron. Los progenitores de los tres primeros ya estn en Quito y han podido confirmar, con las autoridades de la morgue municipal, la identidad de los chicos. Al padre de Soren Ulises, estudiante politcnico, an lo esperan.

Ya nos vimos todos, nos abrazamos y hemos llorado juntos. Ellos encontraron los cuerpos de sus hijos en condiciones tremendas. Te imaginas que un pap tenga que identificar a un hijo por una mano o un pie?, cuenta Morett, antroplogo, como su esposa, y maestro de sociologa rural en la Universidad Autnoma Chapingo.

Formarn una asociacin de padres de la masacre

Hermanados por la tragedia, los mexicanos han empezado a platicar una idea: Queremos formar una asociacin de padres de la masacre de Lago Agrio. No s cmo la vamos a llamar. Queremos formalizar el grupo cuando estemos todos.

Morett se duele de la conducta de las autoridades de su pas: El gobierno mexicano ha guardado silencio y este silencio puede ser cmplice. Nuestros hijos, y lo digo as porque ya siento a todos como mos, eran mexicanos desarmados, civiles que fueron masacrados mientras dorman. Y el gobierno responde con que esperar las investigaciones para ver qu es lo que estaban haciendo ah. No es as.

Opina que, conforme al derecho internacional, Mxico tendra que irse a una condena a fondo contra Colombia y contra quien apoy a ese pas en el ataque. Y esto implica contradicciones para el gobierno actual.

Se queja, de manera especfica, de la insensibilidad con la que se condujo el embajador Jos Ignacio Pia, director del rea de Amrica Latina de la cancillera, enviado para atender en Quito el caso de los mexicanos cados en el ataque areo colombiano. Lleg al hospital con el embajador Hctor Romero. Por primera vez, ante ellos, nuestra hija pudo hacer un relato detallado del horror que sufri. En una secuencia muy fuerte, muy emotiva, relat que lleg a contar 12 bombas.

Yo la escuchaba conmocionado. Imagnate, como padre, escuchar eso. Lo ms terrible para ella fue la vejacin sexual que sufri al tiempo que le daban los primeros auxilios, los comentarios humillantes y obscenos de los militares colombianos frente a una mujer herida. Eso me parece una agravante imperdonable.

Luego Luca destac la amabilidad del trato de los ecuatorianos y el contraste con la frialdad del cnsul mexicano que la haba estado visitando, por minutos, en el hospital. Y les reclam a los seores embajadores. Creo que no les gust, porque Pia se retir sin siquiera despedirse de ella.

Adems de atravesar los das ms angustiosos de nuestras vidas por la tragedia, las familias de las vctimas hemos tenido que soportar los sealamientos de algunos medios de prensa, sobre todo mexicanos, que toman como informacin veraz, sin anlisis alguno, supuestas fichas de rganos de inteligencia que consideran a los muchachos cados subversivos, guerrilleros y poco menos que narcotraficantes.

Jorge Morett estalla: Es un asco! Adems, como Luca es la nica que vivi del grupo, la tildan de ser la dirigente, la coordinadora, la que lleva la mayor carga de culpa. O como dijo aqu, ofensivamente, un peridico, la mera mera guerrillera. No se puede calificar a los chavos as.

Por el contrario, insiste, estos chicos eran inconformes, cada uno tena sus causas, sus luchas. Son de la gente ms valiosa del pas. Jvenes con inquietudes sociales, con responsabilidad ante el pas y su gente. Si nuestros hijos tuvieron tantas inquietudes, si queran cambiar tantas cosas injustas, nosotros, ahora, no los podemos defraudar. Y as pasesn muchos aos para que logremos la justicia por nuestros hijos, no vamos a cejar. Como hicieron los chilenos, que esperaron tanto tiempo para que se reconociera el genocidio. Vamos a luchar contra esta violencia atroz.

En la medida en que habla, Morett se emociona: Yo y Chuy somos los nicos del grupo que tenemos la suerte de contar con nuestra hija, de poderle darle todos los das su masaje en la cama del hospital.

Analiza que, a sus 26 aos, Luca lleva hoy una carga tremenda por haber sido la nica sobreviviente. Su mam y yo nos damos cuenta cmo bulle su cabeza de ideas. Queremos dejar que fluyan sus pensamientos, que hable lo que quiera, que nos vaya contando cmo fue, qu es lo que siente.

Su preocupacin inmediata son las dos colombianas, Doris Bohrquez y Marta Prez, que tambin sobrevivieron y son compaeras de cuarto de su hija en el hospital. Las hemos adoptado. Ahora llevamos manzanas para las tres, champ y chunches para el pelo para las tres. Ellas, si no fuera por las organizaciones de derechos humanos ecuatorianas, estaran en una gran soledad.



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