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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2008

Anlisis: Resolucin de la crisis Andina
Nueva diplomacia del Sur: Potencialidades y limitaciones

Luismi Huarte
Gara


Una nueva categora est emergiendo entre los discursos y reflexiones de analistas de Amrica Latina: la denominada nueva diplomacia del Sur. sta aludira a un nuevo modelo de resolucin de conflictos internos, donde el nivel de autonoma a la hora de plantear soluciones es creciente y menos dependiente de los designios del imperialismo.

El autor analiza las principales claves que han marcado la resolucin de la crisis que enfrent a Ecuador, Venezuela y Nicaragua con el Gobierno de lvaro Uribe a raz del ataque areo del Ejrcito colombiano en territorio ecuatoriano, que se sald con 22 guerrilleros muertos.

La configuracin del definido por Jalife Rahme como orden hexapolar, que paulati- namente ira sustituyendo al orden unipolar hegemonizado por Estados, favorecera el surgimiento de esta nueva diplomacia del Sur. El reciente conflicto multilateral entre Colombia, Ecuador, Venezuela, y Nicaragua, sera un buen ejemplo de ello.

La madrugada del pasado 1 de marzo, el Ejrcito colombiano penetr en territorio ecuatoriano, violando su soberana nacional, y ejecut a una veintena de guerrilleros de las FARC que en ese momento estaban dormidos. La masacre, en la que asesinaron a Ral Reyes, el portavoz internacional de las FARC, fue justificada posteriormente por el presidente colombiano, lvaro Uribe, en una declaracin oficial, donde concluy diciendo: esta lucha es por la felicidad de los nios.

Los objetivos, obviamente, eran otros: algunos explcitos y otros implcitos. El objetivo ms inmediato era torpedear el acuerdo humanitario con la guerrilla, en un momento en el que los gestos unilaterales de las FARC (liberacin de rehenes) y la exitosa mediacin del presidente venezolano, Hugo Chvez, haban colocado a la Administracin Uribe contra las cuerdas. Abortar el acuerdo humanitario, permita, a su vez, el logro de otro fin: frenar cualquier avance que coadyuvase al establecimiento de las bases para un futuro proceso de negociacin y paz en Colombia.

Pero ms all de estos objetivos ms o menos explcitos, existan otros implcitos de carcter ms perverso y de largo alcance. El primero de ellos era intentar legitimar la doctrina de guerra preventiva y derecho a la injerencia en pases limtrofes, al estilo de la poltica de hechos consumados de EEUU en Irak y Afganistn, y del Estado sionista de Israel en Oriente Medio. No por casualidad, en estos das, personalidades como Hugo Chvez acusaban a la Casa Blanca de pretender convertir a Colombia en el Israel de Amrica Latina.

El otro objetivo oculto, y posiblemente el ms preocupante, era desencadenar un conflicto blico que desestabilizase la zona andina, precisamente el rea de la regin que se ha convertido en vanguardia de los cambios ms profundos, con los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador a la cabeza.

La sombra de Washington se proyectaba ntidamente. Pareca adems, que el Ejecutivo venezolano hubiera picado en el anzuelo, mandando tropas a la frontera y advirtiendo de una eventual guerra en caso de producirse un hecho similar en su territorio. La escalada era evidente, y algunos expertos en poltica internacional manifestaban que una guerra sera el escenario ideal para los intereses de EEUU.

Por todo esto, quedaba meridianamente claro que la labor primordial era desactivar esta grave amenaza. A partir de aqu, se producen los primeros movimientos de la emergente diplomacia del Sur. En primera instancia, se recurre a la institucin oficial, la histricamente denostada Organizacin de Estados Americanos (OEA). La OEA, que hace dcadas fuera bautizada como el Ministerio de Colonias de los Estados Unidos, no conden a Colombia, aunque s certific que se haba producido una violacin de la soberana ecuatoriana. En resumen: una de cal y otra de arena.

La presin de EEUU haca algunos pases todava se hizo notar. De cualquier manera, aquella OEA que aval el derroca- miento de Arbenz en Guatemala en 1954, que expuls a Cuba en 1962, y que mir para otro lado durante la invasin a Panam en 1989, hace un tiempo que dej de estar bajo el control absoluto de Washington. La eleccin de Insulza en 2005 supuso la primera vez en toda la historia del organismo en que no triunfaba el candidato impuesto por la Casa Blanca.

Sin embargo, tuvo que ser el Grupo de Ro, donde EEUU no tiene presencia, el que presion con ms tenacidad a Colombia para que retrocediese en su estrategia de injerencia y aceptase el mecanismo de la prohibicin de violar territorios vecinos. El papel de Brasil y Argentina, unido a la prctica conciliadora de Venezuela, fueron claves.

Por consiguiente, se vislumbran dos logros significativos. Por un lado, la comunidad latinoamericana rechaza categricamente la doctrina de guerra preventiva y derecho a la injerencia en pases limtrofes, limitando en gran medida la estrategia colombo-estadouni- dense. Y, por otro lado, ms all de los hipcritas pero obligados apretones de manos escenificados en la Cumbre del Grupo de Ro en Santo Domingo, se ha conseguido evitar un conflicto blico en la regin, de consecuencias potencialmente muy dainas para los procesos de cambio en Venezuela y Ecuador. La nueva diplomacia del Sur, se puede apuntar un tanto.

Sin embargo, es preciso sealar que esto no significa que el Gobierno de Uribe haya dejado de ser el mayor obstculo para la paz con justicia social en Colombia, ni uno de los mayores escollos para el proceso de integracin latinoamericana.

A su vez, este acontecimiento vuelve a evidenciar que el avance de la nueva diplomacia del Sur depende de la superacin de instituciones caducas como la OEA y de la creacin de una nueva herramienta, bautizada por algunos como la Organizacin de Estados Latinoamericanos.





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