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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2008

El retroceso democrtico en los Estados Unidos

Alberto Moncada
Rebelin


Estados Unidos ha representado siempre el ejemplo ms obvio de democracia capitalista, un sistema en el que el poder poltico est condicionado por el poder econmico. Ello se prueba especialmente en los momentos electorales cuando se hacen pblicas las donaciones a los candidatos y se comprueba que, sin esas donaciones, nadie puede entrar en una carrera electoral importante. A varios meses de Noviembre, el escrutinio pblico tiene ya las listas de las contribuciones de las grandes empresas a los candidatos y en eso no hay diferencias entre republicanos y demcratas. Todos reciben dinero de las grandes corporaciones, un dinero que tiene exenciones fiscales y que los ejecutivos empresariales invierten con la esperanza de recuperarlo en forma de favores polticos.

El lobby, los grupos que las empresas organizan para presionar al Gobierno y al Parlamento, constituyen una institucin tan aceptada que su carcter intrnsecamente inmoral apenas es aludido. El lobby pretende que las decisiones gubernamentales y parlamentarias beneficien a las empresas que los mantienen y lo consiguen, en unos casos ms, en otros menos y a veces apotesicamente, dependiendo de la debilidad y accesibilidad del gobierno de turno. Washington est plagado de edificios donde tiene su domicilio los lobbies. Hay lobbies de empresas nacionales y extranjeras, de gobiernos extranjeros, de instituciones sociales, de Universidades y hasta de Iglesias, todos buscando la cercana y el favor del pas ms poderoso de la tierra. Con el paso del tiempo se ha ido modificando la misin de los lobbies. Al principio eran oficinas para presionar, para corromper a los polticos, a los funcionarios con ddivas, viajes, etc. Despus fueron convirtindose en sus asesores legales al dedicarse los polticos a las campaas y a conseguir dinero para ellas, sin tener tiempo ni equipos suficientes para trabajar en sus tareas propias. Hoy los lobbies tienen personal tcnico que prepara, por ejemplo, los proyectos de ley para que los legisladores no tengan que hacerlo y de paso, tratan de que el proyecto recoja los intereses de sus empresas patrocinadoras.

Los principales lobbies son los de la industria blica, las petroliferas y las farmaceticas.

La industria del armamento es sumamente potente en un pas que no ha dejado de organizar o participar en guerras desde la segunda mundial y, pese a la advertencia del presidente Eisenhower contra los peligros para la democracia del complejo militar industrial, est a la cabeza de la investigacin y la exportacin de armas. Los acontecimientos del 11 de Septiembre reavivaron los planes de los creadores del Proyecto del nuevo siglo americano, una coalicin de intereses que aspira a controlar las vas mundiales de acceso a las mercancas bsicas, como el petrleo, y postula una hegemona internacional americana basada en la guerra preventiva que implica el desprecio formal a la ONU como se vi claramente con motivo de la invasin de Irak.

Pero la prepotencia americana fuera de sus fronteras, con violaciones constantes de los derechos de presuntos sospechosos, conducidos ilegalmente a una red internacional de prisiones secretas que mantiene la CIA en connivencia con la mayora de los aliados occidentales, ha tenido una versin interna con la promulgacin de la Ley patritica, que cercena gravemente los derechos de los americanos, favoreciendo el espionaje, las detenciones sin permiso judicial e instalando un clima no democrtico en las instituciones de lo que escasamente protestan los medios informativos convencionales. Es moneda corriente el espionaje de los correos electrnicos en las Universidades pblicas instigado, con otras medidas parecidas, por el nuevo Departamento de Seguridad Nacional cuyos funcionarios actan casi impunemente.

Este modo de proceder irrita a sus ambientes intelectuales, ilustrados que ven retroceder la democracia americana aunque la Casa Blanca tiene a su favor el apoyo de una poblacin asustada por los supuestos peligros y favorecedora de la aminoracin de las garantas constitucionales en aras de un patriotismo acomodaticio. Ello est produciendo una divisin en la ciudadana cuya versin electoral empieza a ser apreciable.

Pero el conservadurismo nacional sigue vigente en temas bsicos y los candidatos, ni siquiera el senador Obama, se pronuncian enrgicamente contra la pena de muerte o el uso de las armas de fuego, pese a presenciar esas matanzas indiscriminadas a las que se va acostumbrando el pueblo americano.

Y es que como dice un observador de la escena, Amrica sera un pas pacfico si legalizara la droga y prohibiera la pistolas pero eso no est en el inmediato horizonte y, mientras tanto, el Gobierno americano endurece la represin con el resultado de tener la mayor poblacin carcelaria del mundo, uno de cada cien americanos est en prisiones cada vez ms administradas por la empresa privada, otro negocio boyante creado a partir de la represin.

En ambientes universitarios se est produciendo una irritacin notable cuando colegas de otros pases les reprochamos el record ominoso de su gobierno en materia de derechos humanos. Este ao se celebra el sesenta aniversario de la Declaracin Universal de Derechos Humanos de 1948, complementada por la Declaracin de Viena de 1993 y con cualquier ndice se puede documentar la posicin negativa americana al respecto. ( Vase, al respecto, por ejemplo, el libroHuman Rights and the US Constitution, de Judith Blau, y Alberto Moncada, Editorial Rowman, Littlefield, 2005).

No es solo que su Constitucin y las sucesivas enmiendas apenas recogen lo que es hoy una lista universalmente aceptada de ellos sino que el Gobierno americano no ha ratificado prcticamente ninguno de los muchos convenios y tratados internacionales existentes sobre la materia y en algn caso, como su negativa a aceptar la competencia de Tribunales internacionales cuando se trata de sus nacionales, bordea el tercermundismo democrtico en el que se encuentra en compaa de algunos pases asiticos y rabes con los que comparte tambin la aplicacin de la pena capital.


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