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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2008

Texto para el Foro: Qu agricultura para qu alimentacin?
El hambre y los derechos humanos

Jean Ziegler
Netoyens.info

Traducido por Caty R.


El lunes, 21 de enero de 2008 por la tarde, en el Ayuntamiento del distrito n 13 de Pars se celebr, en el marco del Foro Social Mundial descentralizado y los Grupos alternativos y ciudadanos, un foro sobre la agricultura y la alimentacin en el que participaron ATTAC, la Confederacin Campesina, el CCFD (Comit Catlico contra el hambre y por el Desarrollo), el CRID (Colectivo de 53 asociaciones francesas de solidaridad internacional, los Amigos de la Tierra, GREENPEACE, Accin Consumo y el colectivo anti OGM (transgnicos). Jean Ziegler, que no pudo asistir, excus su asistencia y envi este texto sin concesiones, sin complacencia:

I. Cada cinco segundos, un nio menor de diez aos muere de hambre o por sus secuelas inmediatas. Ms de 6 millones en 2007. Cada cuatro minutos, alguien pierde la vista debido a la falta de vitamina A. Hay 854 millones de seres humanos gravemente infraalimentados, mutilados por el hambre permanente (1).

Esto ocurre en un planeta que rebosa de riquezas. El hombre valiente y enormemente competente que dirige la FAO, Jacques Diouf, constata que en el estado actual de desarrollo de las fuerzas agrcolas de produccin, el planeta podra alimentar sin problemas a 12.000 millones de seres humanos, es decir, el doble de la poblacin mundial actual (2).

Conclusin: esta masacre cotidiana por el hambre no obedece a ninguna fatalidad. Detrs de cada vctima hay un asesino. El orden mundial actual no slo es mortfero, adems es absurdo. La masacre est instalada en una normalidad inmvil.

La ecuacin es simple: quien tiene dinero come y vive. Quin no lo tiene sufre, se convierte en un invlido o muere. No existe la fatalidad. Cualquier muerte por hambre es un asesinato.

II. El mayor nmero de personas infraalimentadas, 515 millones, viven en Asia, donde representan el 24% de la poblacin total. Pero si hablamos de la proporcin de las vctimas, el precio ms alto lo paga el frica subsahariana, donde hay 186 millones de seres humanos permanente y severamente infraalimentados, es decir, el 34% de la poblacin total de la regin. La mayora de estas personas padecen lo que la FAO denomina el hambre extrema, su racin diaria se sita como media en 300 caloras por debajo del rgimen de la supervivencia en condiciones soportables.

Un nio privado de la alimentacin adecuada en cantidad suficiente desde que nace hasta los 5 aos, padecer las secuelas durante toda su vida. Por medio de terapias especiales practicadas bajo supervisin mdica, se puede reintegrar a la existencia normal a un adulto insuficientemente alimentado temporalmente, pero en un nio menor de 5 aos es imposible. Privadas de alimento, sus clulas cerebrales habrn sufrido daos irreparables. Rgis Debray llama a estos pequeos los crucificados de nacimiento (3).

El hambre y la desnutricin crnicas constituyen una maldicin hereditaria: todos los aos, cientos de miles de mujeres africanas severamente infraalimentadas ponen en el mundo a cientos de miles de nios irremediablemente afectados. Todas esas madres famlicas y que, sin embargo, dan la vida, recuerdan a las mujeres condenadas de Samuel Beckett que dan a luz a caballo sobre una tumba, el da brilla por un instante y despus, de nuevo, la noche (4).

Una dimensin del sufrimiento humano est ausente en esta descripcin: la de la angustia lacerante e intolerable que tortura a cualquier ser muerto de hambre desde que se despierta. Cmo, durante el da que comienza, podr asegurar la subsistencia de los suyos, y la suya propia? Vivir en esa angustia es, seguramente, todava ms terrible que soportar las mltiples enfermedades y dolores fsicos que se ceban en ese cuerpo famlico.

La destruccin de millones de africanos por el hambre ocurre en una especie de normalidad esttica, todos los das, en un planeta desbordante de riquezas. En el frica subsahariana, entre 1998 y 2005, el nmero de personas grave y permanentemente infraalimentadas aument en 5,6 millones.

III. Jean-Jacques Rousseau escribi: Entre el dbil y el fuerte la libertad oprime, la ley libera. Con el fin de reducir las desastrosas consecuencias de las polticas de liberalizacin y privatizacin extremas ejecutadas por los amos del mundo y sus mercenarios (FMI, OMC), la Asamblea General de las Naciones Unidas decidi crear y proclamar como una cuestin de justicia un nuevo derecho humano: el derecho a la alimentacin.

El derecho a la alimentacin es el derecho a tener acceso regular, permanente y libre, bien directamente o bien por medio de compras dinerarias, a una alimentacin cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente que se corresponda con las tradiciones culturales del pueblo al que pertenece el consumidor y que garantice la existencia fsica y psquica, individual y colectiva, libre de angustia, satisfactoria y digna.

Los derechos humanos, desgraciadamente!, no estn inscritos en el Derecho positivo. Lo que significa que todava no existe ningn tribunal internacional que haga justicia a los hambrientos, defienda su derecho a la alimentacin, reconozca su derecho a producir sus alimentos u obtenerlos comprndolos con dinero y proteja su derecho a la vida.

IV. Todo va bien mientras que gobiernos como el del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en Brasilia o el presidente Evo Morales en La Paz movilizan por su propia voluntad los ingresos del Estado, con el fin de garantizar a cada ciudadano su derecho a la alimentacin. Sudfrica es otro ejemplo. El derecho a la alimentacin est inscrito en la Constitucin. sta establece una Comisin nacional de los derechos humanos, compuesta en paridad por miembros nombrados por las organizaciones de la sociedad civil (Iglesias, sindicatos y distintos movimientos sociales) y miembros designados por el Parlamento. Las competencias de la Comisin son amplias. Desde que entr en funcionamiento, hace cinco aos, la Comisin ya ha conseguido victorias importantes. Puede intervenir en todos los mbitos implicados en la negacin del derecho a la alimentacin: expulsin de campesinos de sus tierras; autorizacin de los municipios a sociedades privadas para la gestin del suministro del agua potable que implique cuotas prohibitivas para los habitantes ms pobres; desvo del agua de riego por las sociedades privadas en detrimento de los agricultores; incumplimiento de los controles de calidad de los alimentos que se venden en barrios marginales, etctera.

Pero, en cuantos gobiernos, especialmente en el Tercer Mundo, existe la preocupacin cotidiana prioritaria del respeto al derecho a la alimentacin de sus ciudadanos? Ahora bien, en los 122 pases denominados del Tercer Mundo viven actualmente 4.800 millones de los 6.200 millones de personas que poblamos la tierra.

V. Los nuevos amos del mundo tienen pnico a los derechos humanos. Los temen como el diablo al agua bendita. Porque es evidente que una poltica econmica, social y financiera que cumpliera al pie de la letra todos los derechos humanos, rompera tajantemente el orden absurdo y mortfero del mundo actual y necesariamente originara una distribucin ms igualitaria de los bienes, satisfara las necesidades vitales de las personas y las protegera del hambre y de una gran parte de sus angustias.

Por lo tanto, el objetivo final de los derechos humanos encarna un mundo completamente diferente, solidario, liberado del menosprecio y ms favorable a la felicidad.

Los derechos humanos polticos y civiles, econmicos, sociales y culturales, individuales y colectivos (5) son universales, interdependientes e indivisibles. Y son el horizonte actual de nuestra lucha.

(1) FAO, El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, Roma 2006.

(2) Una alimentacin normal significa proporcionar diariamente 2.700 caloras a cada individuo adulto.

(3) Rgis Debray y Jean Ziegler, Il s'agit de ne pas se rendre (La cuestin es no rendirse), Pars, Arla, 1994.

(4) Samuel Becket, En attendant Godot, Pars, Minuit, 1953. En espaol Esperando a Godot, Tusquets 1995, traduccin de Ana M Moix.

(5) Derechos humanos colectivos son, por ejemplo, el derecho a la autodeterminacin o el derecho al desarrollo.


Original en francs: http://netoyens.free.fr/index.php/post/26/01/2008/La-faim-et-les-droits-de-lhomme-par-Jean-Ziegler

Jean Ziegler es ponente especial del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentacin; su ltima obra es L'Empire de la honte (2005). En Espaol: El Imperio de la vergenza, Taurus 2006, traducido por Alicia Martorell.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.



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