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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2008

Lanzamiento en la CUT del libro de Guillermo Rodrguez
El balance del MIR en voz de un militante histrico

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin



 

 

Confieso yo, que siendo militante del MIR, a mi regreso me integr a la Resistencia Popular y recib la tarea privilegiada de aportar en un frente concreto: la lucha armada. Y para mi propio orgullo, mi Partido me destin a la vanguardia del pueblo, a las milicias de la Resistencia. Porque para la Resistencia est claro que la dictadura se sostiene apoyada slo en el poder de las armas de las Fuerzas Armadas. Y es por eso que luchamos por desarrollar una fuerza popular, que sea social, poltica y militar, porque sabemos que slo construyendo el ejrcito de la Resistencia, superior al de las FFAA, lograremos derrocar a la dictadura. Es por ello que elegimos desarrollar la guerra revolucionaria, porque ello nos permite luchar en todos los frentes. Legal y clandestino. Con la propaganda y las armas. Porque mediante la guerra revolucionaria vamos desarrollando, en pequeos combates, nuestras fuerzas para ir alcanzando el desarrollo de muchas fuerzas, uniendo al pueblo, organizndolo para que luche hoy por sus derechos, pero que se capacite, al mismo tiempo, para los combates decisivos. Me declaro culpable de ser un miliciano y de estar absolutamente convencido que slo la guerra del pueblo nos har libres. A ello me dediqu el escaso tiempo que permanec libre en Chile. Desarrollando las milicias populares, que no son otra cosa que grupos de obreros, estudiantes, campesinos, jvenes y adultos, hombres y mujeres, que toman las armas para hacer efectivo el derecho a rebelin

 

Escrito por Guillermo Rodrguez hace 30 aos, en el contexto de su defensa ante el Consejo de Guerra de la dictadura pinochetista en Chile que se le segua por luchar en la Resistencia Popular como militante del MIR.

 

 

 

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno, MIR, entre 1965 y 1973 fue sinnimo de edificacin de poder popular, accin directa, reivindicacin de la lucha armada, guevarismo (en su clave anticapitalista y antiimperialista a la vez), crtica resuelta al reformismo de las izquierdas tradicionales de la poca, y la definicin de los pobres del campo y la ciudad como sujetos de transformaciones profundas. El MIR fue, entre muchas cosas, la constelacin orgnica de diversos grupos de inspiracin revolucionaria para la toma del poder y la construccin del socialismo en Chile. En este caso, el precio de la rebelda organizada fue altsimo. Desde los primeros momentos de la dictadura militar, el MIR fue el objetivo de exterminio prioritario del pinochetismo; es decir, del gobierno golpista de la burguesa aliada al imperialismo norteamericano. Ms de 700 militantes, hombres y mujeres, pagaron con su vida la conviccin y la prctica de la lucha ms definitiva contra el capital. Miles fueron torturados, miles fueron exiliados.

Guillermo Rodrguez es un sobreviviente del MIR. Una autoridad tica incuestionable para el conjunto de la izquierda chilena. A los 16 aos ingres al Movimiento de Izquierda Revolucionaria; a los 19 era parte de la guardia personal del Presidente Salvador Allende. Aport a la formacin del poder popular en el cordn industrial Cerrillos-Maip en los ltimos tiempos de la Unidad Popular Guillermo Rodrguez, el Ronco (por un envenenamiento que sufri por agentes del Estado que daaron para siempre su garganta y capacidad vocal), particip en la resistencia armada desde el mismo 11 de septiembre de 1973; estuvo preso en el Estadio Nacional, y exiliado en Canad desde donde regres a Chile a cumplir tareas partidarias como responsable de las milicias de resistencia popular en Santiago. Luego sera hecho prisionero nuevamente.

Autor de la novela Hacia el final de la partida, el jueves 13 de marzo, en la sede de la Central Unitaria de Trabajadores como una forma de homenajear al legendario forjador de la unidad de los trabajadores chilenos, Clotario Blest- lanz su ltimo texto De las Brigadas Secundarias a los Condones Industriales, un libro que retrata su participacin personal en el perodo ms alto de la luchas de clases en Chile, por un lado, y donde realiza un balance propio de la historia del MIR hasta el golpe de Estado de 1973.

A saln repleto y con la presencia de Manuel Vergara, padre de tres revolucionarios chilenos asesinados por el Estado en sus luchas por la emancipacin de los pobres, el texto fue presentado por un compacto de panelistas significativamente pertinentes para el evento.

 

LAS PREGUNTAS Y LOS GRANDES TEMAS

 

 

En las intervenciones, el profesor Marcelo Cornejo, a partir del libro realiz una serie de preguntas desde los cuestionamientos actuales de la nuevas generaciones rebeldes del pas y en perspectiva de relevar las claves para la construccin de una organizacin poltica de carcter revolucionario.

Por su parte, el historiador y acadmico de la Universidad de Santiago, Igor Goicovic, plante que el texto de Guillermo Rodrguez propone temas que abrazan nuevas investigaciones en profundidad sobre a aspectos ligados al Movimiento Campesino Revolucionario (frente de masas del MIR en el mundo rural y mapuche); a la relacin entre el Partido, los frentes intermedios y los frentes de masas; a la cotidianidad de la militancia revolucionaria y a los hitos de resistencia armada ocurridos inmediatamente despus del golpe. Asimismo se refiri al rol de la vanguardia, la construccin de la fuerza social revolucionaria y al papel que le toca a la violencia poltica en un proyecto revolucionario.

 

LOS PROBLEMAS POLTICO MILITARES DEL MIR

 

Renato Betancurt, ex militante del MIR, poeta, escritor, y amigo del autor realiz la siguiente reflexin en torno al libro.

A pesar del final sombro, no se trata de una crnica opresiva, ni desalentadora. Por el contrario, estamos ante el despliegue de una historia humana que provoca entusiasmo y en cierto modo, incredulidad, para quienes no vivieron esa poca. () El libro tambin despierta un vivo inters por cuestionar la realidad contada, particularmente respecto de las efectivas posibilidades que tena la mayora del pueblo para alcanzar el umbral de una sociedad mejor, justa, igualitaria, democrtica y revolucionaria. () Quedan planteadas preguntassobre los aciertos y errores del MIR. Era posible que la mayora del movimiento social avanzara en trminos de conciencia y organizacin hacia una coyuntura de generacin real de un poder alternativo al poder detentado por las clases dominantes? () El problema poltico militar fue enunciado e implementado correctamente por los revolucionarios o se cay, ms bien, en unas concepcin elitista, sin entender la necesidad de la implementacin extensa, urgente, amplia, poltica, desde una perspectiva miliciana del pueblo en armas? Acaso no jug muchas veces en contra del avance del pueblo en conciencia y organizacin la prevalencia de un modelo conspirativo, aparatista y elitista, respecto de las tareas tcnico-militares entre los revolucionarios? Otros temas candentesdicen relacin con la democracia interna en la organizacin interna de los revolucionarios y acerca de la capacidad democrtica de estos para resolver diversas controversias tcticas, e incluso de ndole estratgica, lo cual podra ejemplificarse con la no realizacin de un Congreso interno que arrojar luces respecto del desempeo adecuado del perodo y permitiera una decisiva participacin de la militancia proveniente de los frentes de masas. Por otro lado, la generacin de dirigentes entre los revolucionarios, Era efectivamente democrtica y los criterios y mtodos empleados para elegirlos fueron, a la luz de los hechos y del tiempo, los ms adecuados y efectivos? () El libro es un relato apasionado, convocndonos no slo a observar el pasado, sino que a pensarlo crticamente con la finalidad de reiterar en los hechos la posibilidad de construir y alcanzar un mundo mejor. () Este libro es un alegato que alienta la necesidad de volver a ser capaces de mirar la realidad con la intencin de intervenir en ella para modificarla.

 

UNA MIRADA EN PROFUNDIDAD

 

Rafael Agacino, economista, filsofo, y actual miembro del Colectivo de Trabajadores, sintetiz en un agudo anlisis, arrancando del texto, el decurso de las tramas profundas de la vida del MIR.

En el libro hay una relacin entre la epopeya, la pica y la tragedia. () Cuando uno termina el libro la pregunta que surge es la relacin entre la historia y mi biografa, pero pensando en el futuro. El texto tiene 15 captulos. Los tres primeros captulos pasan del Liceo, la Brigada Secundaria Mirista y la participacin de Guillermo en el Grupo Poltico Militar 1 (GPM 1). Si uno leyera desde atrs el texto, es decir: captulo 15, El Estadio Nacional; captulo primero, Liceo; captulo 14, El 11 de septiembre en Maip; captulo segundo, Mi incorporacin a la Brigada Secundaria Mirista; captulo 13, Da de incertidumbre, despus del tacnazo del 29 de junio de 1973 (ensayo del golpe militar que fue aplacado). () Si uno mirara el texto desde esa perspectiva, el libro es una transicin de desinsercin de la vida juvenil del Ronco a la incorporacin de un gran proceso histrico que est discurriendo. Esa desinsercin, ese alejamiento de los amigos, ese comprender que en el deseo tengo que incorporarme a la lucha poltica, y que la lucha poltica se funda en tica, y la tica exige compromiso, y el compromiso significa un madurar forzado debido a ese proceso histrico que llama. El ao 1965, 67, hacia el ao 1973 es para la generacin que hoy tiene 60 o 50 aos, la desinsercin de su juventud. () Es lo que ocurre en las primeras acciones de resistencia en la comuna de Maip, cuando se escucha el borbardeo a La Moneda , y donde la infraestructura, las comunicaciones, todo lo que tena que estar dispuesto, no est. Y, por lo tanto, hay que tomar decisiones sobre la marcha. Decisiones que significan miedo, audacia para tratar de colocarse a la altura de los acontecimientos. Decisiones que pueden ser erradas. Y esas indecisiones venan del momento de incertidumbre que antes haba provocado el tacnazo; el momento que, en realidad, esta gran tendencia de constitucin de sujeto que va abriendo camino, que disputa espacios al poder burgus creando poder popular, por desinteligencia de la poltica y de sus dirigentes, por ciertas capitulaciones que se hacen en torno a ese da crucial y donde no se pasa a la ofensiva, parece provocar esa inmovilizacin que nos deja en vilo al momento del golpe que ocurre pocos meses despus. () Los primeros captulos del libro son la epopeya, son el MIR que va creando poltica. No la epopeya ingenua. Es la epopeya de generaciones de jvenes, de generaciones de viejos que van cuajando un proyecto y creando poltica. Es la epopeya de aquellos momentos estelares de la lucha de clases en que los sujetos populares, por primera vez, sienten que constituyen un colectivo en el cual residen las posibilidades de abrir futuro y construir una nueva sociedad. Es la epopeya de la posibilidad histrica. () Pero tambin hay otro MIR. El MIR que queda en medio de un proceso inconcluso. El texto de Guillermo termina en el captulo 15, despus que un teniente de la Fuerza Area admite la posibilidad de que el Ronco comience a cooperar, a hablar. Es el darse cuenta que ya la derrota de ese proceso, es total. Es el momento en que esa gran lucha contra la patronal y la burguesa, se pierde. Y aqu comienza otro MIR. El MIR que est muy presente en las generaciones posteriores. Es el MIR de la tragedia, es el MIR que va desde el MIR no se asila hasta el MIR que resiste, el MIR que sigue sobreviviendo, con la memoria partida, trizada, que reclama justicia por nuestros muertos y por la impunidad que recorre las calles hasta la actual sociedad. Es el MIR de los sobrevivientes, que sobrevive con los ausentes, presentes. Es el MIR que gatilla este sentimiento de haber estado anclado en un momento de la historia, pero que fue derrotado. Y entonces surgen todas esas preguntas que nos dicen Por qu no ganamos? Por qu fuimos derrotados?. Ah est, entonces el MIR de la epopeya revolucionaria, y luego, el MIR de la tragedia. Uno podra preguntarse que cuando la historia queda suspendida el 11 de septiembre de 1973, y uno se queda mirando largos minutos la bandera que se quema en La Moneda incendiada, Dnde estbamos nosotros? Es el tiempo de Miguel (Enrquez), dice Allende, yo me quedo en La Moneda ; soy consecuente con mi espritu republicano, defiendo la democracia y las prerrogativas de un Estado democrtico. Es absolutamente coherente, pero Dnde estbamos nosotros que nos preparamos infinitamente para ese momento, para el momento crucial cuando todo se decide; donde todas las circunstancias histricas se nuclean en minutos, donde de ah para adelante se define un futuro de vida o un futuro de muerte? A veces pienso que ese MIR trgico que llevamos en nosotros, aunque no lo reconozcamos, tal vez sea simplemente una penitencia. Como no estuvimos cuando debamos estar, nos quedamos. Y nos quedamos con una pica fundante que significa resistir y resistir. Es la moral de quedarse, de estar con el pueblo. Pero no es la tica del MIR pico de ganar. Ahora es el MIR trgico. Son nuestros muertos, presentes. Somos los sobrevivientes de una experiencia sobre la cual no terminamos de ajustar cuentas an.

Si uno mira esta historia, se pregunta cul es el lugar que hoy, personal y colectivamente, ocupamos. Creo que aqu hay elementos de ruptura y de continuidad. La continuidad est asociada a un fundamento tico de la poltica; una percepcin crtica de lo que fue la construccin del socialismo; la idea de entender la poltica como entrega personal donde juego mi espritu y cuerpo; donde la consecuencia no es una epopyica necroflica, sino ms bien, la construccin moral de las relaciones transparentes, humanas, comunitarias, que deben engendrar y caracterizar la sociedad del futuro. Pero tambin hay ruptura. Porque la epopeya del MIR, cientfica, poltica, racional, realista, que advierte los peligros, ya no puede ser reproducida hoy en los mismos trminos. Porque han pasado ms de 40 aos, y este pas cambi. Masas completas de campesinos han dejado de existir. Segmentos de la clase obrera, como los ligados al carbn y los portuarios, han desaparecido. Las clases medias son distintas. Nuestra juventud tiene cdigos diferentes. Es que nosotros podemos dialogar con esta realidad actual a travs de la tragedia o la remembranza de esa epopeya? Una gran fortaleza que tiene el texto del Ronco es que se puede comenzar a escribir un balance histrico del MIR, que se demanda no slo por los cados, sino porque el MIR siempre fue promesa radical de futuro.

 

LAS PALABRAS DEL AUTOR

 

Finalmente, fue el propio Guillermo Rodrguez quien sell el lanzamiento de su libro destacando los objetivos del relato histrico y biogrfico.

Eleg la sede de la CUT para presentar mis libro, porque, ms all de la mirada crtica que se pueda tener de lo que hoy es la CUT , es y sigue siendo una instancia importante de los trabajadores. () La historia de la experiencia del MIR antes y durante la experiencia de la Unidad Popular puede haber sido resuelta en un balance colectivo, pero eso ya no es posible. Yo decid, entonces, tirarme al agua, dar la cara, y con este texto, meterme a las patas de los caballos. Sobre todo porque en este tiempo parece estar pasado de moda, estar desfasado cuando se habla de historia. Yo escrib este libro porque estoy pegado con el pasado. Y estoy pegado a compaeros que nos interpelan, nos preguntan, y uno va caminando y en una esquina se los encuentra. Y se acuerda que all hicimos un punto, y que en esa calle levant una barricada, y pasa por otra calle y se acuerda que all asesinaron a fulano. Y ocurre que en Chile, ya los perfiles de los compaeros se van diluyendo, borrando, desaparecindose para la historia del pueblo. An van quedando algunos mitos. En el mejor de los casos, se les reconoce como vctimas de la represin, y se les despoja de sus ideas y de su proyecto. Pero aqu est el Guatn Renato; esto es lo que deca El Santo. Y como soy porfiado, he querido traer a travs del relato a estos populricos. No me interesa traer aqu a los dirigentes, muchos de los cuales hoy son renegados, grandes empresarios. Prefiero hablar de los que estbamos haciendo la pega abajo, en la base, en la militancia. Uno est aburrido de leer la historia contada por otros. Porque muchas veces se escribe sin relacin a la realidad que vivimos los que estbamos haciendo la construccin en terreno. Estoy aburrido de que nos falsifiquen la historia, la mitifiquen, que oculten pedazos vitales de esta historia. Porque hoy estn escribiendo una historia de la reconciliacin, masticable por todo el mundo, donde no existe la lucha de clases, ni violencia, ni sujetos populares. Y en esta historia oficial, tambin ocurre que, por ejemplo se pone de malo a Pinochet, encubriendo y lavando a toda una clase social, a toda la articulacin social y poltica que estuvo detrs del golpe de Estado. Por eso la actual idea de la poltica est basada en el arte de los consensos, de lo posible, donde, en realidad, se niega a la poltica como la sntesis de las contradicciones de clase y sus expresiones. () Y adems ha comenzado a surgir una historia sobre los movimientos sociales, poniendo a un lado a los actores polticos, como si fuera todo espontneo. Importa rescatar los proyectos polticos. Tambin me interesaba escribir este trabajo porque, a partir de las derrotas, las nuevas generaciones de constructores comienzan a conocer la historia de manera tergiversada y sin profundidad. () Estas visiones, para m, son parte de una operacin de la clase dominante, a escala planetaria, para ahondar la derrota. () Quin puede negar la crisis ideolgica que hoy vivimos? Quin puede negar los grados de confusin que hoy existe en la izquierda? Quin puede negar la dispersin en la que nos encontramos? Quin puede negar que nos falta un proyecto comn que nos convoque a todos para golpear juntos? Hoy incluso, es posible escuchar que la clase obrera ya no es la clase motriz de las transformaciones, y que hay buscar otros sectores, cuando basta leer los diarios nada ms, para darse cuenta que son los trabajadores quienes estn empujando la lucha. Entonces yo decid contar mi experiencia. Rescatar toda esta historia, en el sentido de aquello que nos pueda servir para la construccin hoy. La idea es aportar a cuestiones no resueltas, como la edificacin de un proyecto poltico, reconstruir fuerza social revolucionaria, resolver el problema de identidad de clase, poner al pueblo al centro del quehacer poltico y no a la vanguardia, a la organizacin, al grupito. Atender las dinmicas del pueblo y su maduracin. En fin, recoger lecciones de la historia.

Estoy convencido que s podemos construir fuerza social revolucionaria, que s podemos construir proyecto propio, que no podemos contentarnos con slo ser vagn de cola de los intereses de otros sectores. Ya podemos decir que en Chile no hay burguesa progresista alguna. () Nosotros, como pueblo, vamos a estar sometidos una y mil veces a la contradiccin que es fundamental: reforma o revolucin. () Con mi libro quise entregar pistas a los compaeros que construyen hoy. Y evoco las discusiones que hubo al interior del MIR sobre cuestiones estratgicas. Que si la lucha ser a travs de una insurreccin, o guerra popular o guerra popular prolongada. Temas que tienen que ver con el poder. () En el ltimo tiempo hemos venido escuchando a quienes dicen que el MIR era pura pequea burguesa. Otros dicen que estbamos locos. Otros declaran que, adems de locos, nos hicimos parte de la cultura de la muerte. Entonces tambin escribo el libro para decir que estoy orgulloso de haber participado en el MIR. Me siento orgulloso de haber sido parte de un pueblo en lucha. Y por eso este libro relata a una generacin aperrada, generosa, honesta, limpia, clara. Pero muchos ensucian esa generacin con su propio cambio personal. () Es la hora de sembrar unidad y construir un pueblo en lucha.

 

 

Andrs Figueroa Cornejo (Polo de [email protected] por el Socialismo)

 

 

 

 



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