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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2008

Petrleo: el significado geopoltico y geoeconmico de cruzar la barrera de los 100 dlares por barril

Michael T. Klare
Sin Permiso


El lunes 3 de marzo, el precio del crudo alcanz los $103.95 por barril en el Mercantile Exchange de Nueva York, rebasando el registro alcanzado hace cerca de 30 aos, durante otro momento de caos en Oriente Medio. Esta nueva marca, quedar en los anales de la historia mundial como un momento decisivo, o ser olvidada a medida que los precios caigan, como ocurri luego del pico alcanzado en abril de 1980?

Cuando se traza el grfico de la evolucin temporal del costo del petrleo, la crisis petrolfera de 1980 desencadenada por la revolucin iran del Ayatollah Jomeini se destaca como un pico descollante en esa curva de precios. Pero, antes y despus de ese momento, los suministros petrolferos se revelaban ampliamente suficientes para subvenir a la creciente demanda mundial, en parte porque los saudes y otros grandes productores eran capaces de compensar la cada de la produccin iran. Lo que hicieron fue simplemente incrementar substancialmente su produccin, inyectando un excedente de petrleo en el mercado mundial. Ayudados por la explotacin de nuevos campos en Alaska y en el Mar del Norte, los precios se desplomaron y se mantuvieron bajos durante la dcada de los 90 (salvo en el breve pico que sigui a la invasin de Kuwait en agosto de 1990).

Nada parecido es probable que vaya a ocurrir ahora. No se ve un fcil solucin de este tipo para el actual incremento de precios, que ha disparado los costes del crudo un 74% en el ltimo ao. Por lo pronto, no nos enfrentamos a un pico repentino, sino a los resultados de una subida paulatina e ininterrumpida que, comenzada en 2002, no muestra signos de detenerse. Ni puede tampoco atribuirse esa subida a un nico factor desbaratador del negocio energtico o de la poltica mundial. Es ms bien el producto de mltiples factores, todos endmicos de la produccin energtica y todos caractersticos de nuestro tiempo. No hay perspectivas de que vayan a desaparecer en breve plazo.

Tres factores son, en particular, responsables del actual incremento: la intensa concurrencia por el petrleo entre las viejas potencias industriales y las emergentes economas dinmicas de China e India; la incapacidad de la industria energtica mundial para aumentar los suministros conforme a la creciente demanda; y la intensa inestabilidad en las regiones de mayor produccin petrolfera.

Un tsunami de necesidades energticas

El crucial papel desempeado en el mercado energtico mundial por las dinmicas economas en desarrollo en Asia era ya evidente al romper el siglo XXI. Con sus formidables tasas de crecimiento, esos pases deben disponer de ms petrleo (y de otras formas de energa) para alimentar sus industrias en expansin y satisfacer las aspiraciones de sus ascendentes clases medias. De acuerdo con el U.S. Department of Energy (DoE), la demanda petrolfera conjunta de China e India, que llegaba ya 8,9 millones de barriles diarios en 2004, llegar a los 12,1 millones de barriles en 2010 y a 15,5 millones de barriles en 2020. Son incrementos desapoderados. Y si incluimos las anticipaciones del consumo brasileo, mexicano, surcoreano y el de otras naciones en rpida industrializacin, la demanda procedente del mundo en desarrollo realmente se disparar.

A ese tsunami de nuevas necesidades energticas hay que aadir un ya de por s elevado nivel de consumo por parte de las potencias industriales maduradas, encabezadas por EEUU, la UE y Japn. No hay indicios de que eso vaya a moderarse, lo que significa que nos enfrentamos a un incremento sin precedentes de la demanda total de petrleo. De acuerdo con el DoE, el consumo petrolfero conjunto, que alcanz los 83,7 millones de barriles diarios en 2006, llegar a los 90,7 millones de barriles en 2010 y a 103,7 millones en 2020. Estamos hablando de un incremento de 20 millones de barriles por da en slo 15 aos. Para lograrlo, se precisara de un esfuerzo ciclpeo, increblemente costoso, por parte de las ms grandes compaas petroleras del mundo (y de sus prestamistas, y de sus respaldos gubernamentales), y aun as, podra resultar en vano.

Los consumidores estadounidenses, que se enfrentan al infierno de los precios disparados en las gasolineras, se ven ahora, adems, perjudicados por el hecho de que el grueso de las transacciones petrolferas se desarrollan en dlares. Dado el declinante valor del dlar en relacin con otras monedas, acabamos pagando ms por barril que lo competidores que pueden convertir en dlares sus euros, yenes u otras monedas fuertes antes de concurrir con nosotros en el mercado energtico internacional. Los inversores globales, percatados de esa tendencia, o se deshacen de sus dlares en favor de otras divisas o compran futuros petrolferos, lo que no hace sino redundar en la cada de la moneda estadounidense y en el incremento del precio del crudo.

Un mundo petrolfero duro

Tras la disparada demanda, anda desde luego al acecho otra crisis: la crisis de produccin. La industria energtica se halla ahora en un difcil proceso de transicin entre un mundo de fciles suministros petrolferos a un mundo con condiciones petrolferas muy duras. Desde hace mucho nos familiarizamos con esos suministros de "petrleo fcil": reservas petrolferas gigantescas enclavadas en pases estables y amigables que proporcionaron el grueso del petrleo mundial durante los aos constitutivos de la Era del Petrleo que van desde fines del siglo XIX hasta el embargo petrolfero rabe de 1973.

Esas enormes reservas incluan Ghawar en la Arabia saudita, Burgan en Kuwait y Cantarell en Mxico; unas campos petrolferos de monstruosas dimensiones, capaces de producir diariamente centenares de miles y aun millones de barriles de crudo. Sin embargo, el ltimo cuarto de siglo prcticamente no se han descubierto campos de esas dimensiones. Por consecuencia, el mundo se ha hecho ms y ms dependiente de campos petrolferos ms pequeos, a menudo localizados en emplazamientos remotos y poco a propsito, cuyo desarrollo e inclusin en la red petrolfera precisa de inversiones mucho mayores. Tambin eso cuenta en el precio del petrleo.

Tmese, a modo de ilustracin de esa tendencia, el caso de Kashagan, un gigantesco campo petrolfero descubierto en 2000 en la zona kazajstnica del Mar Caspio. Es el mayor descubrimiento hecho en todo el mundo en los ltimos 40 aos. Aunque dispone de significativas reservas de petrleo y de gas, el campo plantea desafos desapoderados al consorcio internacional de compaas petrolferas que tratan de desarrollarlo. Contiene, por ejemplo, elevadas concentraciones del venenoso gas hidrosulfrico, que hacen prcticamente imposible el uso de la tecnologa productiva convencional (y por lo mismo, ms barata). Los costos de desarrollo para llevar el campo a la red se han disparado desde los inicialmente estimados 57 mil millones de dlares hasta los actuales 135 mil millones, y no se ve fin a ese incremento. Entretanto, la fecha prevista para el inicio de la produccin en Kasagan no ha dejado de retrasarse. Prevista su inclusin en la red petrolfera mundial para 2005, ahora se habla de 2011, como pronto. Lo que, a su vez, ha llevado a un frustrado gobierno kazjano a exigir que la compaa energtica de titularidad pblica KazMunaiGaz tenga una participacin mayor en el consorcio que opera en el campo.

El grueso de los otros grandes descubrimientos de los ltimos aos el campo "Jack" en aguas profundas del Golfo de Mxico, el campo Doba en el Chad, los campos circundantes a la Isla rusa de Shakalin y el campo Tupi en las profundidades del Atlntico brasileo presentan caractersticas similares. O estn en enclaves muy remotos y de difcil desarrollo, o entraan relaciones problemticas con gobiernos poco fiables, o, peor an, combinan de una u otra forma ambos inconvenientes. Pueden ustedes hacer los fciles clculos oportunos en lo tocante a los costes futuros de la produccin petrolfera en esos emplazamientos.

He aqu, pues, la mala noticia para los consumidores en los surtidores de gasolina: la incapacidad de la industria energtica mundial para acomodarse a la creciente demanda se acentuar con toda probabilidad ms y ms en los aos venideros, a medida que el mundo alcance el mximo de produccin petrolfera diaria sostenible y comience lo que casi todos los expertos coinciden en pronosticar como un declive irreversible. Nadie puede estar seguro del momento en que eso llegar, pero un creciente coro de especialistas cree que nos estamos acercando cada vez ms a ese momento de "pico de produccin petrolfera": algunos especialistas estiman que podra darse muy pronto, entre 2010 y 2012.

El petrleo como generador de conflictos

No se olvide que, a fin de cuentas, el equivalente de la Revolucin iran de 1980 sigue con nosotros. Las regiones petrolferas centrales del planeta estn en una situacin de crisis crecientemente agravada, y el precio del petrleo se ve regularmente presionado al alza por esa crisis. Irak, que dispone de las segundas reservas petrolferas ms importantes del mundo, est trastornado por la guerra. Nigeria, un importante suministrador de EEUU y de Europa, ha experimentado recientemente una significativa reduccin en su produccin debido a la violencia tnica que azota a la rica regin petrolfera del delta del Nger. La produccin venezolana ha cado porque se purg de la compaa petrolfera de titularidad estatal PdVSA a muchos tecncratas anti-Chvez. La produccin de Irn ha sufrido como consecuencia de las sanciones econmicas impuestas por EEUU. La violencia poltica, la corrupcin y la interferencia estatal en el sector energtico han llevado tambin a una menguada produccin en el Chad, Mxico, Rusia y Sudn.

En otro tiempo, los mayores productores petrolferos del mundo pudieron compensar un desplome de la produccin en alguna regin recurriendo drsticamente a la capacidad "ahorrada" (de reserva) a su disposicin. Eso fue fundamental en 1990, tras la invasin iraqu de Kuwait, y, de nuevo, en 2001, tras los ataques del 11 de septiembre. En ambas ocasiones, la Arabia saudita simplemente subi la produccin, aadiendo centenares de miles de barriles diarios de sus reservas de ahorro, evitando por esa va una catastrfica crisis energtica en EEUU. Pero los saudes y otros miembros de la OPEP ya no disponen de unas reservas significativas de ahorro. Estn bombeando todo el petrleo de que son capaces para beneficiarse del actual incremento de precios. Por eso cualquier cada inopinada de la produccin en regiones conflictivas se traduce inmediatamente en un incremento de precios.

Se puede esperar que los niveles de conflicto en las zonas productoras de petrleo acaben por remitir, trayendo eso consigo una bajada de precios? Desgraciadamente, no es una perspectiva realista, porque la produccin petrolfera misma acta cada vez ms como acicate de conflictos. Aunque la extraccin de petrleo genera una enorme riqueza para las elites privilegiadas, en muchos pases deja a los dems, normalmente de otras identidades tnicas o religiosas, con pocos beneficios procedentes de un recurso que, sin embargo, tienen a la vista. Pinsese en la regin del Delta del Nger, en donde las minoras tnicas siguen combatiendo por obtener una mayor participacin en unos beneficios petrolferos histricamente monopolizados por unas elites radicadas en la lejana capital nacional, Abuja. Anlogamente, los kurdos en Irak siguen combatiendo por hacerse con el control de los beneficios petrolferos generados por los gigantescos campos petrolferos emplazados en las zonas de ese pas devastado por la guerra que ellos consideran suyas. Se corre as, sealadamente, el riesgo de que la ciudad petrolfera de Kirkuk termine por convertirse en un campo de batalla.

Aunque nadie puede predecir exactamente dnde estallarn los prximos conflictos por la distribucin de los beneficios petrolferos o por el control de campos petrolferos valiosos, se puede predecir sin avilantez que esos conflictos seguirn siendo un elemento inevitable e inevitablemente disparador de los precios del paisaje poltico global. No es slo que ahora la inestabilidad sea la norma; el inevitable corolario es su difusin por todas esas regiones y el alza de los precios del petrleo.

Un "lunes negro" energtico

El fondo: los precios del crudo son ahora altos no, como en 1980, debido a una interrupcin temporal del flujo global de petrleo, sino por razones sistmicas que, si acaso, habrn de agravarse con el tiempo. Eso quiere decir que los titulares con la frase: "El precio del petrleo bate otra marca" sern un lugar comn por mucho tiempo. Acaso la nica buena nueva de todo eso venga de pararse a pensar cun mala es realmente la nueva. Tarde o temprano, los crecientes costos energticos terminarn por precipitar a los EEUU y a las dems naciones consumidoras de petrleo en una profunda recesin, deprimiendo por esa va la demanda y trayendo, verosmilmente, consigo una bajada de los precios de la energa. Mas no es ste el camino que fuera nadie a elegir voluntariamente para abaratar precios.

Cules sern, pues, las gravosas consecuencias de unos precios energticos ms elevados? Para el consumidor estadounidense corriente y moliente la respuesta es tan simple como desoladora: una calidad de vida menguante, a medida que desaparecen los gastos discrecionales ante los crecientes costes del transporte, la calefaccin y la electricidad, por no hablar de elementos bsicos como la comida (para la cual, desde los fertilizantes hasta el empaquetamiento, el petrleo es una necesidad). Para los pobres y los ancianos, las implicaciones son terriblemente acuciantes: en algunos casos, no ofrece duda, les significar tener que elegir entre la calefaccin en invierno, una alimentacin adecuada y la asistencia mdica.

Estn, por ltimo, las implicaciones para el conjunto de los EEUU. Puesto que dependen del petrleo en cerca del 40% de su suministro energtico total, y puesto que aproximadamente dos tercios de su crudo son importados, el pas se ver forzado a dedicar una parte cada vez mayor de su riqueza nacional a las importaciones energticas. Si el petrleo se mantiene en, o sube por encima de los 100 dlares por barril en 2008, y si, como se espera, los EEUU importan unos 4,75 mil millones de barriles, el drenaje neto de dlares ser probablemente del orden de los 475 mil millones de dlares. Esa partida ser la que ms contribuya al dficit de la balanza de pagos estadounidense, y seguramente acabar siendo un factor de peso en la continuada erosin del dlar.

Los principales receptores de petrodlares los mayores estados productores de petrleo del Golfo Prsico, la antigua Unin Sovitica y Amrica Latina se servirn sin duda de su riqueza acumulada para hacerse con buenos pedazos de activos estadounidenses o, como en el caso de la Venezuela de Hugo Chvez o de los prncipes sauditas, para perseguir objetivos polticos incompatibles con la poltica exterior norteamericana. Su jactanciosamente proclamada condicin de "nica superpotencia del mundo" se ir revelando efmera, medida que nuevas "super-petropotencias" un neologismo acuado por el Senador por Indiana Richard Lugar vengan a imperar sobre el paisaje poltico.

As pues, en resolucin, aunque el 3 de marzo pasado ocup brevemente los titulares, puede que acabe siendo recordado como el verdadero "lunes negro" del nuevo siglo, como el momento en que los costes energticos se convirtieron en el factor decisivo de la balanza del poder econmico global.

Michael T. Klare es profesor de Estudios de la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College de Amherst, Massachusetts, y autor de Blood and Oil: The Danger and Consequences of America`s Growing Petroleum Dependency. Su ltimo libro sobre geopoltica de la energa, Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy, saldr a la cale el prximo 15 de abril bajo el sello editorial de Metropolitan Books.


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