Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2008

El lobby pro israel francs arremete contra la ONU

Bruno Guigue
Oumma.com

Traducido por Caty R.


En su seccin Opinin del 27 de febrero de 2008, Le Monde cedi generosamente sus columnas a un texto de una histeria verbal y una mala fe insondables. Las acusaciones que dicho texto vomita contra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU son tan falsas que incluso la lista de los firmantes apenas atena nuestro asombro: Pascal Bruckner, Alain Finkielkraut, Claude Lanzmann, Elie Wiesel, Pierre-Andr Taguieff, Frdric Encel... Es fcil completar la lista a la vista de la omnipresencia de intelectuales orgnicos del lobby pro israel, que ya se nos ha convertido en habitual.

El ttulo, sin matices, de esta prosa virulenta ya es toda una declaracin: La ONU contra los derechos humanos. Desde las primeras lneas se puede leer esta llamada angustiosa: El ao 2008, ver simultneamente el sexagsimo aniversario de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos de la ONU y la destruccin de sus principios por la propia ONU? Todo lleva a temerlo, ya que los derroteros por los que transita la organizacin desde hace varios aos, la han convertido en una caricatura. Inevitablemente el lector desinformado se alarma: de repente, la ONU, se ha convertido en una organizacin suicida?

Pero, afortunadamente, lo que viene a continuacin nos aclara inmediatamente las profundas preocupaciones de nuestros firmantes: En Durban, Sudfrica, en el ao 2001 se celebr la Conferencia mundial contra el racismo, por iniciativa de las Naciones Unidas. En nombre de los derechos de los pueblos se corearon las consignas muerte a Estados Unidos! y muerte a Israel!, y sin embargo, en nombre del relativismo cultural, se hizo silencio sobre las discriminaciones y violencias cometidas contra las mujeres.

Qu relacin hay entre la geopoltica de Oriente Prximo, manifiestamente implcita en los llamamientos a combatir a Estados Unidos e Israel, y la opresin de las mujeres que vendra a apoyar el relativismo cultural? Probablemente ninguna. Pero mezclar los dos asuntos presenta el inters polmico de sugerir una perniciosa competicin entre las vctimas: ustedes, los que condenan a Israel y Estados Unidos, no dicen nada del sufrimiento de las mujeres oprimidas en los pases musulmanes. Es una cantinela habitual en la retrica lobbysta que permite desviar al lector occidental de la crtica de la poltica estadounidense o israel fijando su atencin sobre un problema interno de las sociedades de Oriente Prximo.

Esta polmica comparacin entre los dos asuntos, sin embargo, es particularmente cmica. Arabia Saud, donde llevar el velo es obligatorio y est prohibido que las mujeres conduzcan, es un pas aliado histrico de Estados Unidos en la regin. El tenebroso rgimen de los talibanes naci bajo los auspicios de una CIA que cedi sus campos de entrenamiento en territorio estadounidense a los combatientes del mul Omar. En cambio Iraq y Siria, baasistas, ms prximos a las normas occidentales en materia de condicin femenina, no tuvieron derecho a los mismos miramientos. El primero fue pulverizado por las bombas estadounidenses y el segundo est catalogado en la lista de los Estados canallas. Pero qu ms da: los partidarios de la poltica estadounidense en Oriente Prximo se consideran autorizados para impartir lecciones en materia de emancipacin femenina.

Adems, tratndose de la ONU, no es sorprendente este resentimiento del portavoz del neoconservadurismo a la francesa, porque las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos, como anteriormente las declaraciones de la Asamblea General, se han atrevido a cuestionar la represin israel en la Palestina ocupada. Los 47 Estados elegidos por sus pares al Consejo se benefician de la igualdad de voto. Las cuestiones que expresa reflejan, por lo tanto, una opinin mayoritaria que no tiene ninguna razn para avalar la ocupacin militar de los territorios rabes. Que los adoradores de Israel, sin embargo, se tranquilicen: estas resoluciones siguen siendo simblicas y no tienen capacidad ejecutiva. Pero no es suficiente. Quieren estigmatizar las declaraciones tachndolas de burdas calumnias.

Y a eso se dedican con saa los firmantes: Por su mecnica interna, las coaliciones y las alianzas que se constituyen, los discursos que se expresan, los textos que se negocian y la terminologa utilizada, destruye la libertad de expresin, legitima la opresin de las mujeres y estigmatiza a las democracias occidentales... El Consejo de Derechos Humanos se ha convertido en una mquina de guerra ideolgica contra sus principios fundadores. Ignorado por los grandes medios de comunicacin, da tras da, sesin tras sesin, resolucin tras resolucin, est forjando una retrica poltica para legitimar los pasos al acto y las violencias futuras.

Sntomas de una psicosis paranoica o monumento a la demonologa occidental?: el diagnstico es dudoso. La nica certeza es que esta acusacin de delitos inexistentes demuestra una inventiva fuera de lo comn. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU querra destruir la libertad de expresin? Nos preguntamos por qu y cmo. Pero nuestras preguntas se quedan sin respuestas. Nuestros polemistas anuncian la sentencia de muerte de la universalidad de los derechos a manos de la propia ONU, pero esta muerte anunciada permanece rodeada de misterio. No aparece ninguna cita de las resoluciones del Consejo que apoye esta acusacin, y los detractores de la ONU condenan sus presuntas ideas con una violencia inversamente proporcional a las pruebas de lo que sealan. Obviamente, prefieren hablar desde su tribuna procediendo directamente a comentar lo que, supuestamente, ha dicho la ONU.

A manera de pruebas debemos conformarnos, por lo tanto, con las observaciones resumidas al estilo indirecto, sin comillas, de las declaraciones que habra hecho Doudou Dieno, ponente especial de la ONU sobre el racismo, la discriminacin racial y la xenofobia. As, el intelectual senegals habra declarado que manifestar una crtica contra el uso del velo islmico constituye una agresin racista, que el laicismo est anclado en una cultura esclavista y colonialista, y que la ley francesa contra el hecho de llevar smbolos religiosos en las escuelas forma parte del racismo contra los musulmanes. Slo hay un problema: es imposible encontrar estas citas. Aunque todas estas declaraciones, obviamente, suscitan objeciones, es imprescindible que se hayan formulado. Los firmantes crean una enorme polmica sobre citas que no existen: el mtodo condena a sus autores.

Por lo dems, las nicas citas que los idelogos publicados por Le Monde deberan haber presentado en apoyo de sus tesis son las del propio Consejo de Derechos Humanos. Pero se cuidaron mucho de hacerlo. Al entregar su interpretacin tendenciosa en vez del pensamiento de los otros, peroran profundamente y presentan sus fantasmas como realidades: La confusin ha llegado al colmo, afirman, cuando se denuncia como una actitud racista cualquier crtica de la religin. Pero, de dnde viene esta idea? Quin la ha expresado? Nadie lo sabe. En cambio, cualquiera puede comprobar lo que declar el Consejo de Derechos Humanos sobre la cuestin religiosa. Basta con consultar las actas oficiales de las seis sesiones celebradas desde su creacin en junio de 2006.

As, el 30 de marzo, el Consejo adopt una Resolucin sobre la lucha contra la difamacin de las religiones. Este moderado texto insiste en el derecho de todos a la libertad de expresin, que deber ejercerse de manera responsable y por lo tanto se puede someter a restricciones, prescritas por la ley, necesarias para el respeto de los derechos o la reputacin de los dems, la proteccin de la seguridad nacional, la salud o la moral pblicas y el respeto a las religiones y convicciones. En cuanto a los principios, este texto apenas difiere del Derecho positivo vigente en la mayora de los pases; los Estados occidentales, por su parte, tambin acotan el ejercicio de la libertad de expresin con algunos lmites jurdicos. En Francia, el reconocimiento de la libertad de expresin no implica ningn derecho a difamar al vecino; cualquier forma de injuria que manifieste una discriminacin racial o religiosa se castiga por ley y ciertas disposiciones legales incluso tuvieron el efecto de enunciar verdades oficiales sobre hechos histricos.

Naturalmente, el contenido de esta Resolucin del Consejo de Derechos Humanos no es indiferente al contexto poltico vinculado a la guerra contra el terrorismo que Washington lleva a todo trapo. El Consejo se declara preocupado por las estereotipadas imgenes negativas de las religiones y por las manifestaciones de intolerancia y discriminacin en materia de religin o convicciones. Por otra parte, se declara profundamente preocupado por los intentos de asociar el Islam con el terrorismo, la violencia y las violaciones de los derechos humanos. Constata, con una honda inquietud, la intensificacin de la campaa de difamacin de las religiones y la designacin de las minoras musulmanas por sus caractersticas tnicas y religiosas desde los trgicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

La aprobacin de este texto choc con la oposicin de los pases occidentales, que se quedaron en minora en la votacin final. No obstante, ninguno de ellos ha visto el peligro mortal para la civilizacin universal que denuncian los firmantes de la virulenta diatriba contra la ONU. En nombre de la Unin Europea, la representante de Alemania subray que, como estableci el informe de Doudou Dieno, la discriminacin basada en la religin no se refiere nicamente al Islam, sino tambin al judasmo, al cristianismo y a las religiones y creencias procedentes de Asia, as como a las personas sin religin. Destac tambin que es problemtico separar la discriminacin basada en la religin de las otras formas de discriminacin. Tambin juzg contraproducente la utilizacin del concepto de difamacin y propuso un texto orientado, ms bien, sobre la libertad de religin o convicciones.

Es evidente que este debate demuestra una diferencia de sensibilidades sobre las cuestiones religiosas entre los pases que forman parte de la Organizacin de la Conferencia Islmica (OCI) y los pases occidentales. Eso merecera una reflexin sobre la secularizacin relativa de las sociedades en cuestin y la referencia, explcita en los pases musulmanes, de los valores religiosos. Pero esta reflexin ni siquiera roz el pensamiento de nuestros intrpidos firmantes que, adems de no haber ledo los textos a los que aluden vagamente, tergiversan voluntariamente su significado. Se niegan a discutir racionalmente los argumentos del otro y prefieren estigmatizarlo poniendo en escena una gran tragedia interpretada por personajes reales. Y el guiol, de repente, encuentra el escenario para su argumentacin.

As, nuestros firmantes la emprenden violentamente contra Louise Arbour, Alta Comisaria de los derechos humanos de la ONU que: Particip en una conferencia en Tehern dedicada a los derechos humanos y la diversidad cultural, y denuncian que, cubierta con el velo, como exige la ley de la Repblica islmica, la Alta Comisaria fue un convidado de piedra de la declaracin de los futuros principios que se resumen as: la ofensa a los valores religiosos se considerar racismo. Todava peor, al da siguiente de esta visita fueron ahorcados en pblico veintin iranes, entre ellos varios menores. En presencia de la Comisaria, el presidente Ahmadinejad reiter su llamamiento a la destruccin de Israel.

Una vez ms resplandece el arte de la mezcolanza intelectual. Mezclando todo y lo contrario, el texto publicado por Le Monde acta sobre la confusa indignacin del lector anestesiando, de paso, su juicio crtico. Louise Arbour llevaba el velo en Tehern, de acuerdo. Pero, habra podido organizar una reunin en Israel durante el sabbat? Los regmenes confesionales tienen exigencias que no tienen los dems. Quiz sea lamentable, pero estn ah. La ofensa a la religin, en algunos pases, se considera una forma de racismo. Hay que convencerlos de lo contrario? Y, cmo? Finalmente, la pena de muerte se aplica cruelmente en Irn, en efecto. Sin embargo, los aspectos odiosos del rgimen de Tehern no se limitan a este pas, el rgimen saud no tiene nada que envidiarle. Y sobre todo, Irn no disfruta de la amistad de Estados Unidos, donde se eligi a un presidente texano con una insuperable reputacin de verdugo de criminales presuntos. Por no hablar de Israel, nico Estado del mundo cuyos soldados matan a las nias cuando salen de la escuela.

Las diatribas iranes contra el Estado hebreo estn incluidas en un enfrentamiento geopoltico en el que uno de los parmetros principales es la actitud del propio Israel. Si hubiese aplicado la pena de muerte a los civiles palestinos con ms discernimiento desde hace sesenta aos, no habra suscitado este rechazo por parte de sus vecinos cercanos o distantes. Ocupados militarmente, desgajados de una parte de su territorio y bombardeados cotidianamente por la aviacin israel, los palestinos tienen excelentes razones para odiarlos. Pero qu ms da. Decididos a condenar a la Comisaria Arbour por su estancia en Tehern, nuestros polemistas incriminan su silencio y su pasividad, que ella habra justificado por el respeto de la ley iran y la preocupacin de no ofender a sus anfitriones.

El carbonero es el amo en su casa, dicen los firmantes. Fue el doctor Goebbels quien utiliz este oportuno argumento en la tribuna de la Sociedad de las Naciones, en 1933, para sustraerse a cualquier crtica de una institucin internacional impotente. Ver para creer! Analoga por analoga, es sorprendente la semejanza entre el Reich que se sentaba en la Sociedad de las Naciones en 1933 y el Estado hebreo que se burla del Derecho Internacional desde 1967. Como su lejano antecesor, Israel, tambin, se sustrae a cualquier crtica de una institucin internacional impotente. Y si lo hace, es para conquistar mejor su espacio vital del mar al Jordn, segn la frmula mgica expresada por Effi Eitam, ministro de Ariel Sharon, en 2002.

Los grandes crmenes polticos siempre han necesitado palabras para legitimarse. La palabra anuncia el paso al acto, filosofan nuestros firmantes. Pero ellos no tienen la culpa: el 29 de febrero, el viceministro israel de Defensa, Matan Vilnai, blandi la amenaza de un holocausto palestino antes de lanzar en Gaza la sangrienta operacin que caus 110 vctimas palestinas en una semana. Libre de infringir un tab religioso, el Estado hebreo, descaradamente, cruz un lmite semntico antes de desencadenar su furia militar: pas de la palabra al acto.

Pero lo mejor se reserv para el final: Las ideologas totalitarias han sido reemplazadas por las religiones. Sus crmenes, las promesas incumplidas del futuro radiante, abrieron de par en par las puertas al retorno de dios en la poltica. El 11 de septiembre de 2001, unos das despus del final de la conferencia de Durban, directamente en nombre de dios, se perpetr el mayor crimen terrorista de la historia. Hace falta valor para relacionar en una misma trama el 11 de septiembre de 2001 y las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos. Claro, que para eso estn nuestros expertos.

El retorno de dios en la poltica, dicen. Nuestros intelectuales saben de qu hablan: Acaso no es Israel el Estado confesional por excelencia? Si la reivindicacin de un rincn de tierra es legtima, afirmaba Theodor Herzl, entonces todo los pueblos que creen en la Biblia tienen la obligacin de reconocer el derecho de los judos. Establecida por la Biblia, la legitimidad de un Estado judo en Palestina es evidente: el texto sagrado representa el ttulo de propiedad. Para los sionistas religiosos, la vuelta de los judos a Eretz Israel est inscrita indeleblemente en el relato de la Alianza. Tomar posesin de la tierra que dios asign a los judos forma parte del plan divino y renunciar a esta ofrenda sera ofenderle.

De repente no es posible ningn compromiso con los rabes. En 1947, el gran rabino de Palestina remachaba el estatuto teolgico del futuro Estado judo: Estamos absolutamente convencidos de que nadie, ni los individuos ni las instituciones, tiene derecho a alterar el estatuto de Palestina, que ha sido establecido por el derecho divino. El jefe del partido nacional-religioso, el general Effi Eitam, explicaba a su vez en 2002: Somos el nico pueblo del mundo que, como tal, mantenemos un dilogo con dios. Un autntico Estado judo tendr como fundamento el territorio del mar al Jordn, que constituye el espacio vital del pueblo judo. Lo dijo bien claro.

Por lo tanto no es nada sorprendente que el lobby pro israel deteste a la ONU: su consideracin hacia el Derecho Internacional es inversamente proporcional a su entusiasmo por el derecho divino. Ciertamente uno es infinitamente ms favorable al Gran Israel que el otro. Enfrentar las resoluciones de la ONU con la Tor est incluido en la hazaa intelectual y el milagro poltico: Israel lo ha hecho. Segn nuestros firmantes, el mayor crimen terrorista de la historia se cometi en nombre de dios. Eso es cierto si incluimos en el anlisis al Estado hebreo, ese artefacto colonial construido por la fuerza sobre las ruinas de Palestina en nombre de la Biblia y el holocausto.

Con respecto al terrorismo, el Estado de Israel, ms que nadie, puede presumir de un palmars sin rival. Los odiosos atentados del 11 de septiembre de 2001 causaron un nmero de vctimas diez veces menor que el atentado del Tsahal a la sede de Beirut en 1982. Los admiradores occidentales de Israel, ciertamente, deben estar extasiados por las proezas de un ejrcito capaz de matar con misiles, sin problemas, a los nios. Tambin deben arrebatarse de admiracin ante las crceles israeles donde, gracias a la ley religiosa, no se tortura a los presos durante el sabbat. El Estado hebreo merece claramente este coro de alabanzas que le otorgan los intelectuales orgnicos a todo lo largo de sus columnas. Y qu impertinencia, por parte de la ONU, pretender meter su sucia nariz en los asuntos internos israeles!

Como ocurre siempre con las peores calumnias, las acusaciones publicadas en Le Monde el 27 de febrero se han esparcido por toda la red. En algunos blogs han suscitados comentarios rencorosos que apenas nos atrevemos a citar. A Doudou Dieno se le ha calificado de partidario de la secta del pederasta loco y de los adoradores del dinero. Se lee que desde las invasiones musulmanas el creciente frtil se convirti en el creciente estril y la civilizacin emigr a Occidente. En cuanto a la ONU, un internauta desbocado resume a su manera el artculo publicado por Le Monde: la ONU es un revoltijo de chusma islamista y tercermundista. A qu esperamos para abolir la ONU? Ahora ser todava ms fcil con la islamofobia declarada, el odio al mundo rabe y la alucinante arrogancia occidental; todo listo. Prueba superada, seoras y seores intelectuales orgnicos.

Original en francs: http://oumma.com/Quand-le-lobby-pro-israelien-se

Bruno Guigue (Touluse 1962) es titulado en geopoltica por la ENA (cole nationale d'administration), ensayista, colaborador habitual de Oumma.com y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit isralo-arabe, LEconomie solidaire, Faut-il brler Lnine?, Proche-Orient: la guerre des mots y Les raisons de lesclavage, todos publicados por la Ed. LHarmattan.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.



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