Portada :: Iraq :: Cinco aos de la ocupacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2008

Radiografa de la invasin

Jim Lobe
IPS


Al final, cules fueron las verdaderas razones por las que Estados Unidos invadi Iraq hace cinco aos, en la noche del 19 al 20 de marzo de 2003?

Segn la historia oficial, descartada hace ya mucho, el programa de armas de destruccin masiva del rgimen del presidente iraqu Saddam Hussein (1979-2003) y la posibilidad de que las cediera a la red terrorista Al Qaeda suponan una amenaza para Estados Unidos y sus aliados.

Jams se encontr la menor evidencia sobre la existencia de esas armas.

Otra teora menciona el deseo de liberar a Iraq de la sangrienta tirana de Saddam Hussein, sentando as un irresistible precedente democratizador que se propagara por todo el mundo rabe.

Esta lnea argumental fue adoptada por el gobierno del presidente estadounidense George W. Bush cuando se hizo evidente que la historia oficial era insostenible. Ese enfoque parece haber sido la obsesin del hoy ex subsecretario (viceministro) de Defensa Paul Wolfowitz.

Otras explicaciones prefieren concentrarse en la enigmtica psicologa de Bush, particularmente en lo que hace a la relacin con su padre, el ex presidente George Bush (1989-1993).

Algunos creen que quiso avergonzarlo por no haber tomado Bagdad en 1991, tras la fulminante victoria contra Saddam Hussein en la guerra del Golfo, motivada por la invasin iraqu a Kuwait, un pequeo emirato rico en petrleo y amigo de Estados Unidos.

Otros dicen que quiso "terminar el trabajo" inconcluso de su padre, y hay quienes piensan que procur vengar el supuesto intento de asesinato contra el ex presidente planificado por el rgimen iraqu luego de la derrota, aunque la verosimilitud de tal complot resulta altamente cuestionable.

No debera desecharse completamente esta explicacin. Bush asegur que l fue quien tom la decisin final y, por otra parte, ningn funcionario de alto nivel de su gobierno ha sido capaz de explicar cundo, y mucho menos por qu, se dio luz verde a la invasin de Iraq.

Est la cuestin del petrleo. Actu el gobierno de Bush en nombre de la industria petrolera, desesperada por poner sus manos en el crudo iraqu al que no poda acceder a causa de las sanciones econmicas que prohiban a las compaas estadounidenses hacer negocios con Bagdad?

Se trata de una teora atractiva.

Bush y el vicepresidente Dick Cheney han tenido durante aos una estrechsima relacin con los "barones del petrleo". En sus memorias, el ex presidente de la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos, Alan Greenspan, asegur que "la guerra de Irak tuvo mucho que ver" con el crudo.

La izquierda es el sector ms inclinado a esta explicacin, particularmente aqullos que convirtieron en su favorita la consigna acerca de no derramar sangre a cambio de petrleo.

Sin embargo, existe escasa evidencia, o ninguna, sobre el inters de las grandes petroleras en una guerra que se decidi de manera unilateral y que planteaba el riesgo de desestabilizar la regin del mundo ms rica en hidrocarburos, donde se encuentran aliados de Estados Unidos como Arabia Saudita y Emiratos rabes Unidos.

El instituto de la Universidad Rice que lleva el nombre del ex secretario de Estado (canciller) de Estados Unidos, James Baker III, un hombre que represent y encarn a los intereses petroleros durante toda su vida, formul antes de la invasin a Iraq una clara advertencia.

Si Bush tena que enviar tropas a Iraq, cualquiera fuera la razn, seal, deba de todas formas abstenerse salvo que se cumplieran dos condiciones: que la accin fuera autorizada por el Consejo de Seguridad de la Organizacin de las Naciones Unidas y que nada sugiriera que el motivo fue la adquisicin del crudo iraqu por parte de las petroleras estadounidenses.

Esto no implica decir que el petrleo estuvo fuera de los clculos del gobierno de Bush, pero en un sentido muy diferente al sugerido por la consigna de no cambiar sangre por hidrocarburos.

El petrleo, a fin de cuentas, es indispensable para el funcionamiento de las economas y fuerzas armadas modernas.

Y la invasin envi un claro mensaje al resto del mundo, especialmente a potenciales rivales estratgicos como China, Rusia e incluso la Unin Europea, acerca de la capacidad de Estados Unidos para conquistar rpida y eficazmente un pas rico en petrleo en el corazn de Medio Oriente y en el golfo Prsico (o Arbigo) cuando lo deseara.

De esa forma, quizs persuada a esas potencias menores de que desafiar a Estados Unidos atentara contra sus intereses de largo plazo, aunque no su suministro de energa en el corto plazo.

El despliegue de ese poder podra ser la forma ms rpida de formalizar un nuevo orden internacional, el de un mundo unipolar, basado en la abrumadora superioridad militar de Estados Unidos, sin paralelo desde los tiempos del Imperio Romano.

Esta visin fue la que aliment, en 1997, el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense, obra de una coalicin de nacionalistas agresivos, neoconservadores y lderes de la derecha cristiana que inclua en sus filas a varios entonces futuros funcionarios del gobierno de Bush.

Ya en 1998 plantearon la necesidad de un "cambio de rgimen" en Iraq y, nueve das despus de los ataques en Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, advirtieron que cualquier "guerra contra el terrorismo" que dejara de lado la eliminacin de Saddam Hussein sera inevitablemente incompleta.

En perspectiva, resulta claro que este grupo, fortalecido por el triunfo electoral de Bush en 2000 y consolidado tras los atentados de 2001, vio a Iraq como el camino ms fcil para establecer a Estados Unidos como la potencia dominante en la regin, con implicancias estratgicas de carcter global para posibles futuros competidores.

Para los neoconservadores y la derecha cristiana, los ms ansiosos y entusiastas respecto de la guerra contra Iraq, Israel tambin sera beneficiado por la invasin.

Los representantes de la lnea dura neoconservadora ya haban sealado en un documento de 1996 que derrocar a Saddam Hussein e instalar en su lugar a un lder prooccidental era la clave para desestabilizar a los enemigos rabes de Israel o someterlos a su voluntad.

Esto, argumentaron, permitira a Israel "escapar" del proceso de paz de Medio Oriente y conservar tanto territorio ocupado palestino, y sirio, como desearan.

En su opinin, eliminar a Saddam Hussein y ocupar Iraq no slo fortalecera el control de los territorios rabes por parte de Israel, sino que amenazara la supervivencia del arma rabe e islmica ms formidable contra el estado judo: la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP).

Al inundar el mercado con petrleo iraqu, libre de las cuotas de produccin fijadas por la OPEP, el precio de los hidrocarburos caera en picada a sus niveles histricos ms bajos.

Al menos, as lo crean cinco aos atrs.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter