Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2008

El monstruo de Israel, al descubierto

Juanlu Gonzlez
Bits Rojiverdes



Poco a poco se van conociendo jugosos detalles de la realidad de las negociaciones de Annapolis. El momento de la verdad se acerca. Israel tiene que poner las cartas encima de la mesa y eso es algo que siempre ha evitado hacer. El estado judo ha pretendido tradicionalmente concitar simpatas internacionales con una doble estrategia. De un lado su diplomacia afirma que los deseos de paz de Israel son reales y necesitan la constitucin de un estado palestino en el marco de unas fronteras seguras e internacionalmente reconocidas. De otro, sigue robando tierras en Palestina sobre la base de la conquista militar, la limpieza tnica, los muros ilegales y un lento genocidio enmarcado en el ms puro terrorismo de estado.

Sus atrocidades son presentadas ante la opinin pblica como respuesta a las dbiles acciones de la resistencia palestina, hoy estigmatizada bajo la denominacin de terrorismo, bajo la cual todo se permite aunque lesione los derechos humanos ms fundamentales. Aunque pudiera parecer lo contrario, esta situacin resultaba bastante cmoda para Israel, mientras durase podra ir cubriendo los objetivos ocultos de apropiacin de la totalidad de las tierras deseadas de Palestina ante la pasividad cmplice de la comunidad internacional.

Sin embargo, hete aqu que Bush, en su despedida del gobierno del imperio, ha anunciado su compromiso con la bsqueda de una solucin definitiva al conflicto palestino en base a la manida solucin de dos estados que viviran uno junto al otro en paz y armona. A regaadientes, Israel se avino a sentarse en la mesa de negociaciones aos antes de lo previsto en sus planes de adueacin de Palestina. De ah le surge la necesidad de acompasar discurso y estrategia, lo que se dice y lo que se hace. Esa ha sido y es la nica virtud del proceso de Annapolis. Adivinan cul de las posturas se ha priorizado sobre la otra? Evidentemente, han primado los hechos consumados, la tierra conquistada, la fuerza de las armas. Para el estado judo ya no vale el plan de particin de Palestina, no valen las fronteras anteriores a la guerra del 67, ni las resoluciones de la ONU nicamente les sirven los aos de expolio sistemtico y una realidad territorial de excavadoras, apisonadoras y muros que se adentran una y otra vez en la Lnea Verde, la frontera internacionalmente reconocida sobre la que debiera asentarse un futuro estado palestino viable.

Aunque no se reconozca an de maera explcita, Abbas se encuentra en una situacin ms que delicada. Segn las ltimas y recientes encuestas, la popularidad de Hamas aumenta sin cesar en Palestina, sobre todo tras la voladura de los pasos con Egipto y conseguir burlar el inhumano estado de sitio medieval al que Israel estaba sometiendo a toda Gaza. Hamas es consciente de que slo tiene que esperar a que Annapolis descarrile definitivamente para hacerse con las riendas del pueblo palestino. Si una Fatah totalmente entregada al enemigo norteamericano y sionista slo va a poder presentar a su pueblo un conjunto de guetos flanqueados por alambradas de espino y carreteras slo para judos que atomizan su estado, ya puede ir pensando en disolverse antes de que quede relegada al ostracismo al que lo van a mandar los propios electores.

Frente a las propuestas israeles de anexionarse los territorios en los que vivan actualmente judos solamente cabe una respuesta: la resistencia. Es posible incluso que esa sea la agenda oculta de Israel, radicalizar a Fatah para evitar tener ningn interlocutor con quien negociar la paz que dicen ansiar y, de esta manera, dar tiempo a finalizar la construccin del muro y poner en prctica los planes de creacin del gran Jerusaln de mayora confesional hebrea antes de plantear una nueva desconexin unilateral al estilo de la acontecida en Gaza, reforzada por un muro de separacin infranqueable para peatones pero permeable a los cohetes caseros. Los deseos de Israel de regalar Palestina a Jordania y a Egipto nunca tendrn lugar sin el beneplcito de la poblacin afectada, algo a todas luces improbable.

Resulta difcil entrever cmo las enseanzas de lo que acontece hoy por hoy en Gaza no sirvan a la poblacin de Israel para sacar conclusiones de lo que puede pasar en un futuro si no se llega a un acuerdo de paz satisfactorio en Cisjordania. Los cohetes caseros que llueven sobre Sderot y Askelon slo sern el preludio de lo que suceder en las decenas de asentamientos ilegales que salpican el territorio palestino. Todas y cada una de las milicias han demostrado que son capaces de construirlos con relativa facilidad y dotarlos de cada vez ms precisin y mayor capacidad destructiva.

Israel tiene que enfrentarse definitivamente a su destino: o vivir en una paz justa con sus vecinos o poner en riesgo su propia existencia. No se puede tener todo. Si sigue adelante con sus planes de anexin de los territorios robados por la fuerza, nunca podr hablarse de un estado palestino, la nica opcin viable sera la creacin de un nico estado multiconfesional y democrtico en el que la poblacin rabe tendra la mayora poblacional necesaria para poder gobernar. Una vez ms, los paralelismos con la Sudfrica del apartheid son evidentes.

En esta tesitura, la nica baza que puede jugar Fatah y lo que queda de Autoridad Palestina es descubrir ante el mundo las cartas de Israel y concitar apoyos para lograr el aislamiento diplomtico del estado hebreo y obligarlo as a acatar sus compromisos internacionales y las resoluciones de la ONU so pena de acudir, si fuera necesario, al Captulo VI de la Carta de Naciones Unidas usado con tanta ligereza cuando de otros pases se trata.

Fuente: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=1159



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter