Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2008

Entrevista a Mariano Ferrer, primer director del diario Egin y analista de la realidad vasca
"Mucha gente no quiere creer que el poder le est fallando"

lex Romaguera
Illacrua

Traducido para Rebelin por Daniel Escribano


El rodillo de la Audiencia Nacional ha dinamitado la presuncin de inocencia y la garanta de un juicio justo. Bajo la construccin ficticia de una imputacin carente de pruebas, la alta instancia obedeci el pasado mes de enero al impulso poltico de enchironar a todo el entramado civil de la izquierda abertzale. Mariano Ferrer, portavoz de la plataforma de apoyo a los imputados por esta causa, conocida como macroproceso 18/98, disecciona lo que ha supuesto un grave atentado a las libertades bsicas. Primer director del diario Egin y prolfico analista de la realidad vasca, Ferrer (San Sebastin, 1939) apela al sentido crtico contra esta magna injusticia, que espera que sirva para que nos rebelemos ante los enormes dficits de nuestro sistema democrtico.

Cul es el estado de nimo despus de la sentencia?

Si nos evadimos del realismo en que estamos instalados, parece increble que se haya producido y que haya interesado a tan poca gente.

No ha sido posible convencer a todo el mundo?

La experiencia del lmite es terrible. Y ms en Euskadi, donde si bien la poblacin comparte perfectamente los espacios sociales, en determinados asuntos hay una profunda impermeabilidad. De aqu la tristeza de no llegar a la mayora con la idea de que el juicio supona un atentado contra el derecho de las personas y los principios democrticos. Porque no lo olvidemos: la gente ha sido juzgada por su ideologa, no por su actuacin.

El proceso ha servido para acercar a sectores desavenidos?

Ha permitido mejorar la cultura democrtica y reforzar vnculos, pero slo entre quienes hemos querido escucharnos. De hecho, en la plataforma hemos coincidido imputados y otros que no estamos amenazados por la accin de la justicia. Ponernos de acuerdo fue difcil.

Costaba consensuar el mensaje?

Personalmente, crea que debamos hablar de juicio justo, centrndonos en el hecho de que nadie puede negar al otro un juicio justo, por muy criminal que sea la persona, a la cual debe garantizarse una sentencia proporcional. Pues bien, sectores de la plataforma discreparon de este planteamiento porque consideraban ofensivo el mero hecho de que se celebrara un juicio. Llegar a la confluencia nos dio una mirada a la realidad ms coherente y ello atrajo a personas hasta entonces alejadas.

Ha faltado, empero, transversalidad?

La historia de este pueblo es tan dura que mucha gente ha bajado la persiana y ha dicho que, de determinadas cosas, no quiere or hablar.

Los socialistas se han blindado por no aceptar que el juicio se produca con el PSOE en el gobierno?

Eso ha influido. Pero el blindaje viene sobre todo porque mucha gente no quiere creer que el poder le est fallando. Piensa que acta con buen fin y que respeta las reglas.

La falta de crtica hace que se acepte la condena?

Intervienen dos elementos. Por una parte, la fatiga de la sociedad con relacin a ETA y la sensacin de que este mundo no acepta ninguna de las oportunidades para resarcirse, razn por la cual tienen lo que se merecen. Eso crea un ambiente que Garzn aprovecha para construir la acusacin segn la cual todo es ETA y que, si acta, es porque alguien le ayuda. Y, por otro lado, cuando muere Miguel ngel Blanco, Aznar comienza una deriva absolutista con el objetivo de eliminar a los nacionalistas de la escena poltica, lanzando sobre ellos que la violencia de ETA existe porque la sustentan.

Con el PSOE en el poder no cambian las cosas?

Incluso se endurece la represin. Debe recordarse que, cuando el PP sale del gobierno, pierde los poderes ejecutivo y legislativo, pero no el judicial. Y eso le permite impulsar actuaciones judiciales que limitan la actividad del ejecutivo socialista y que derivan en una interpretacin restrictiva de la ley por parte de los jueces que controla. Entonces, ante eso, el sector ms duro del PSOE, que en poltica antiterrorista y territorial es igual al PP, toma el timn y se apunta a la espiral represiva con el temor de que, si no lo hace, lo har la derecha.

En esta estrategia, qu ha pesado ms, la falta de voluntad poltica o los intereses electorales?

La falta de proyecto. Llega al poder sin plan de gobierno y, de entrada, sale del paso con la retirada de las tropas de Iraq y otras medidas cubiertas con ptina democrtica. Pero cuando coge el Estatuto cataln como va para engancharse al proceso de paz vasco aprovechando la disposicin inequvoca de Batasuna de encarrilar el problema comete un error grave. Piensa que puede conducir el proceso al margen de un PP dedicado a vender la idea de que los socialistas han usurpado el poder y que, detrs del 11-M, est ETA.

Acta sin clculo?

Y eso provoca que el PP le marque los tiempos, hasta el punto de que no tiene el coraje para imponer un cambio en Navarra, donde, atemorizado ante el discurso de Rajoy segn el cual Nafarroa Bai pone en peligro la unidad de Espaa, acaba regalando el poder a la derecha. En definitiva, el PP le gana la partida; y no tan slo se niega a secundar un eventual entendimiento para desbloquear el conflicto vasco; pone a trabajar a todos los jueces para que la izquierda abertzale no acte polticamente, al revs de lo acordado en las conversaciones de paz.

La justicia sirve al PP para debilitar al PSOE?

Los jueces son la fuerza bruta del Partido Popular. Y con eso se encuentra Zapatero, que, teniendo los poderes ejecutivo y legislativo, ve cmo la Ley de partidos se convierte en una herramienta en manos de los jueces para coartar cualquier posibilidad de negociacin poltica. Me pregunto, empero, por qu Zapatero no someti al Congreso la consideracin de que la Ley de partidos poda entorpecer el dilogo y no pidi la autorizacin para modificar un par de artculos. Habra ganado la votacin y habra dejado el poder judicial sin el arma con que desgastarlo.

Parece que la represin es ms estructural que nunca, con la sentencia del 18/98, la negativa a revisar los crmenes del franquismo o las penas impuestas a los jvenes acusados de quemar imgenes del rey.

Hemos pasado de un sistema garantista a un sistema penal del enemigo, donde ser militante se ha convertido en un autntico peligro. Y, peor an: el juez se ha convertido en combatiente de unas ideas y utiliza su jurisdiccin para defenderlas. As como determinados periodistas han interiorizado que todo vale contra los colectivos vascos. O eres cmplice de esta lgica o te sitan directamente en el otro lado. Se ha legalizado la impunidad.

Cmo se puede parar esto?

Desde el 11-S hasta el 11-M hay una connivencia absoluta para instaurar la represin. Tanto es as que Joan Saura,1 en la batida contra los presuntos terroristas islmicos en Catalua, dijo que prefera pasarse de largo que quedarse corto. Eso es una declaracin de principios en materia de libertades, ya que el Estado de derecho debe servir para garantizarlas, no para desproteger al ciudadano. Y la izquierda es cmplice de ello, con este discurso por el cual, en virtud de la seguridad, se puede construir pruebas para incriminar a quien convenga. Se buscan las piezas para completar el puzzle que quiere construirse; en el caso vasco, la tesis de que todo es ETA.

Existe capacidad de respuesta del movimiento abertzale?

Con esta psicosis es difcil. Pero la reaccin vendr; y tambin, espero, una reflexin democrtica en este pas, porque la contaminacin de poderes es absoluta. Se ha institucionalizado tanto la democracia representativa que se ha alejado de las necesidades ciudadanas con un registro desvinculado de la realidad.

Qu piensan los observadores internacionales de todo esto?

Se esperaban un juicio sin pruebas, pero nunca una causa sin delito. Esto me lo comentaron dos observadores alemanes hace cinco meses y el tiempo les ha dado la razn. Pero yo aadira otro dato: no slo fue un juicio sin pruebas ni delitos; tambin contra las propias pruebas. Todo el mundo que lo hubiera seguido de cerca se habra percatado de que las acusaciones eran falsas y, como deca August Gil Matamala, se ha condenado a terroristas desarmados, contra los cuales no hay ninguna prueba ni acusacin. Se les ha considerado terroristas interpretando que la actividad de la asociacin a que pertenecan estaba al servicio de ETA, cuando, si alguna cosa debe prevalecer en el derecho penal, es la individualizacin del delito.

Experiencias como la plataforma de mujeres Ahotsak o el colectivo de intelectuales por el derecho a decidir Erabaki pueden representar alguna esperanza?

Ahotsak naci como un esfuerzo por superar la compartimentacin de la poltica. Diversas mujeres queran actuar juntas al margen de la obediencia de sus aparatos, pero finalmente la adscripcin militante ha prevalecido ante la buena voluntad. Como ellas, otras plataformas han sido poco operativas o instrumentalizadas por los partidos, que funcionan como estructuras de hormign.

Si el proceso de paz hubiera tenido xito, habra condicionado el sumario 18/98?

Habra tenido un tratamiento diferente, porque, en un contexto as, difcilmente se habra entendido que, mientras un gobierno pacta con ETA, personas a que se acusa de integrar su supuesto entorno fuesen encarceladas. Pero, con el fin de la tregua, eso se ha producido.

Y ETA ha cogido fuerza?

Se le otorgado una representacin que no le corresponde. Porque, desde la perspectiva del juicio, se intenta vender que controla al 20% de la poblacin y que est inserta en un conjunto de organismos y estructuras vivas que cohesionan a miles de personas. En otras palabras: se da a entender que una banda de asesinos descerebrados tienen a su disposicin a decenas de intelectuales, empresarios y periodistas. Eso convierte a ETA directamente en parte de la sociedad, de manera que sale reforzada porque sectores contrarios a la violencia acaban creyendo que, ante tanta injusticia, su lucha es razonable.

Este juicio har reflexionar a la organizacin armada?

Se atrincherar an ms. Y lo confirman los ltimos comunicados de Batasuna, en que marca una ntida lnea divisoria entre este mundo y quienes estn en el otro lado, donde ahora incorpora al PNV, EA y Aralar. No slo se establece un marcaje de lmites, sino que tiende a replegarse a la espera de tiempos mejores.

Es imposible saber que har ETA?

La experiencia demuestra que sobre sus comportamientos no sirve hacer pronsticos. Siempre nos equivocamos. De momento, hay que esperar si se produce una sentencia de Estrasburgo que condene la ilegalizacin de las formaciones abertzales por parte del Estado. Si eso se produce, puede abrirse una va para el optimismo.

Illacrua, nm. 157, febrero-marzo de 2008.

1 Consejero de Interior del Gobierno de la Generalidad de Catalua y candidato de Iniciativa per Catalunya-Verds. (n. del t.)



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter