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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2008

China mira hacia Tibet y Taiwan

Txente Rekondo
Rebelin


Los tres enemigos a combatir por parte de la Organizacin de Cooperacin de Shangai (SCO), los tres ismos, seran el fundamentalismo religioso, el separatismo y el terrorismo, y esa filosofa est muy presente en la poltica que desarrolla Beijing con el acompaamiento de otros pases vecinos. En esta ocasin son las dos tes las que parecen asomarse con fuerza al escenario chino aunque por diferentes motivos, Tibet y Taiwn.

Las protestas organizadas en Tibet y las recientes elecciones presidenciales en Taiwn estn marcando las lneas de la actualidad china, dejando en un segundo lugar las conclusiones de la anual Asamblea Nacional Popular (ANP), donde se han sealado algunos indicios de lo que ser el devenir del gigante asitico.

En la isla taiwanesa, la victoria de Ma Ying, candidato del Kuomitang (KMT), ha supuesto una excelente noticia para Beijing, ya que ha supuesto al mismo tiempo la derrota del Partido Progresivo Democrtico (DPP) y el final de la era de Chen Shui-bian.

Buena parte de la poblacin de Taiwn se mostraba cansada de los ocho aos de mandato del DPP y sobre todo entre las generaciones ms jvenes no se ve con muy buenos ojos la poltica de distincin tnica que ha hecho el DPP, diferenciando entre los benshengren (nativos taiwaneses) y waishengren (inmigrantes). La corrupcin, la cada de la economa de la isla y el aumento del desempleo y de la inflacin tambin han actuado en contra del DPP.

Durante toda la campaa los temas centrales han girado en torno a la identidad y la seguridad nacional y la recuperacin econmica. Sin olvidar la relacin directa que todo ello guarda con la relacin con la Repblica Popular China. Sobre la mesa estaban dos propuestas, la del DPP que remarcaba la existencia de dos naciones separadas que deben mantener relaciones entre estados y la del Kuomitang, que aboga por un mayor acercamiento hacia Beijing como salida ms plausible para la isla.

En el mbito econmico, que influye mucho en la balanza final, las relaciones con Beijing se presentan claves. As, el nuevo presidente defiende la apertura inmediata de vuelos areos entre Taiwn y el continente chino, abrir el mercado taiwanes al capital chino y las fronteras a una mano de obra ms barata, y sobre todo atraer el enorme potencial turstico que representan los ciudadanos chinos del continente.

Evidentemente la victoria de Ma ha sido recibida con cierta esperanza entre los gobernantes de Beijing, sobre todo por el tono ms conciliador que demuestra, y curiosamente el candidato del Kuomitang tambin era el favorito de Washington. Los dirigentes de la Repblica Popular China son conscientes que el efecto domin de la declaracin de independencia de Kosovo puede influenciar el debate actual, pero tambin sabe de buenas fuentes que el gobierno del Kuomitang no tiene ninguna intencin de declarar una independencia de jure.

Los prximos meses el nuevo gobierno taiwanes deber hacer frente a importantes retos, como son el problema de la etnicidad y el debate en torno a la identidad nacional, la corrupcin que tambin puede afectar a sus propias filas y cimentar un sistema judicial independiente. El KMT se ha hecho con la presidencia, lo que unido a los tres cuartos de los escaos en el Parlamento y dos tercios de los ayuntamientos y administraciones urbanas, le confieren un importante control sobre la poltica de  la isla.

Por su parte, las protestas de los ltimos das en Tibet tambin estn ocupando buena parte de las noticias de la mayora de medios occidentales. Los incidentes que comenzaron en Lhasa, capital de la Regin Autnoma del Tibet, se han extendido a otras comunidades tibetanas en las provincias vecinas de Sichuan, Qinghai y Gansu. Paralelamente el Dalai Lama se ha negado a realizar un llamamiento a la calma.

Lo que ms llama la atencin en esta nueva crisis es la actitud de doble rasero que demuestra la llamada comunidad internacional, y sobre todo la probable planificacin interesada de la misma junto al apoyo de actores extranjeros. As, el silencio que se tiene sobre la realidad del pueblo uighur contrasta con la campaa meditica que se desarrolla en torno al rgimen religioso presidido por el Dalai Lama.

El dirigente tibetano ha sealado en diferentes ocasiones que lo que reclama es una verdadera autonoma para Tibet, y no la independencia, mientras que desde el gobierno de Beijing se declara una predisposicin condicionada para mantener conversaciones con el lder espiritual. Sin embargo, parece que el propio Dalai Lama y el crculo de colaboradores quieren aprovechar la cercana de los Juegos Olmpicos de Verano para internacionalizar su situacin.

Y en este contexto es donde algunos no dudan en apreciar la mano interesada de la CIA, quien desde hace tiempo mantiene lazos de colaboracin muy estrechos con el entorno del Dalai Lama y con el Movimiento por un Tibet Libre. Son de sobra conocidos los intereses desestabilizadores que desde Washinton se han mantenido frente al rgimen chino, utilizando para ello las justas demandas del pueblo tibetano.

Ya en el pasado, los alzamientos de 1959, el entrenamiento de grupos armados tibetanos en EEUU durante la dcada de los aos sesenta, la colaboracin de los gobierno de Estados Unidos e India con algunos agentes tibetanos, la revuelta de 1987 son antecedentes claros que apuntan en esa direccin. De ah que las manifestaciones que comenzaron el pasado 14 de marzo se puedan englobar en esa teora.

En la actualidad, desde algunos mbitos del poder en la Casa Blanca se observa el auge chino como un evidente peligro para los intereses norteamericanos no slo en Asia, sino que tambin en frica o Latinoamrica. De ah que se haya visto una oportunidad en estos momentos para relanzar las demandas tibetanas y poner en peligro uno de los mayores retos que va a afrontar Beijing en los prximos meses, la celebracin de las Olimpiadas.

La presencia de cualificados cuadros chinos, con experiencias en reprimir las demandas separatistas del pueblo uighur, y de tropas de lite del ejrcito chino indican la determinacin de Beijing de acabar con las protestas de forma rpida y a cualquier precio. Por otro lado, el gobierno chino intentar evitar que este tipo de protestas obstaculicen el paso de la antorcha olmpica por Tibet el prximo mes de junio y sobre todo que todo esto genere un nuevo movimiento internacional que apoye el boicot a los Juegos Olmpico.

Una vez ms el pueblo tibetano se encuentra atrapado en una lucha donde se imponen los intereses de tercero, con EEUU buscando desestabilizar a China, y sta intentando mantener su unidad a cualquier precio, y con un actor local, como es el Dalai Lama, que intenta perpetuar ese rgimen religioso-feudal que cada vez cuenta con ms detractores en su propio pueblo. La interferencia de esos protagonistas no debera ser impedimento para que el pueblo tibetano pueda ejercitar libremente su derecho de autodeterminacin, sin injerencias ni condiciones, y al mismo tiempo sea capaz de desarrollar un nuevo sistema que rompa con los privilegios y desigualdades que supone el sistema clerical de los monjes budistas.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)


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