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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2008

La insurreccin sojera revela la necesidad de contar con una poltica de desarrollo integral para el pas
La sedicin del campo

Enrique Lacolla
www.prensared.com.ar



La rebelin de un sector del campo contra el grueso de la sociedad, puesta de manifiesto por las concentraciones de esta semana, es expresiva de un viejo problema argentino: la irreductible hostilidad de la clase alta a toda redistribucin del ingreso que remotamente afecte sus bolsillos, y a la inconsciencia y el seguidismo de un buen sector del medio pelo porteo y de los productores rurales medianos, incapaces de diferenciar sus intereses de los de la Sociedad Rural y atentos sobre todo a los rditos que deducen de unas explotaciones que representan una escasa o nula inversin tecnolgica y que, amn de no concentrar mano de obra, suponen un grave peligro ecolgico que, si no es atendido con cuidado a travs de la necesaria rotacin de los cultivos, arriesga destruir la feracidad de nuestro suelo.
 
El papel de estos sectores es servir de ariete seudo popular para exteriorizar una protesta que, en el fondo, deviene del modelo sistmico impuesto por el neoliberalismo, que a partir de 1976 barri con la mitad de los productores agropecuarios, permitiendo la recuperacin, por la oligarqua y las transnacionales, de inmensas cantidades de terrenos, que antes haban sido un modelo de produccin de alimentos, para reemplazarlos por un modelo factora productor de forrajes baratos para la exportacin, como expresa la declaracin del Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero. Que este detalle no haya sido asimilado por los productores de la Federacin Agraria dice mucho de la miopa a que induce la ignorancia de la historia.
 
No voy a solidarizarme a pleno con el gobierno, que ha dejado tantos frentes abiertos por su inhabilidad para atender a los reclamos de los pequeos productores y por su actitud de dejar hacer ante la exteriorizacin de las protestas ilegales que comenzaron con los cortes de ruta protagonizados por los piqueteros paquetes de Gualeguaych; pero el aumento parcial de las retenciones es parte de un intento positivo para desalentar el monocultivo de la soja transgnica forrajera.
 
Ambigedad
 
El problema reside, sin embargo, en la ambigedad de la poltica estatal, que no termina de romper con el modelo neoliberal que asign a la Argentina un papel de proveedor de alimentos de baja calidad explotados por los lobbies transnacionales y terratenientes. Esa poltica no se determina a transferir parte de la riqueza generada por ese diseo productivo primario a la construccin de un pas integrado y basado en la tecnificacin y diversificacin del campo y en la recreacin y potenciacin de la industria nacional, la nica que puede terminar con el desempleo y poner al pas en un pie de igualdad tecnolgica con los pases desarrollados del mundo.
 
Es difcil que una actitud semejante sea asumida por el gobierno, sin embargo, debido a una ambivalencia tica que le permite hacer coincidir, por ejemplo, la entrega de los yacimientos de la cuenca del Golfo de San Jorge, en Santa Cruz, con un discurso nacionalista que nunca termina de encarnarse en actos y en programas que pongan las cosas en claro; que disee un proyecto nacional y que designe a los enemigos de este.
 
Sin embargo, creo que en este momento es importante recalcar que, pese a sus defectos, el gobierno de Cristina Fernndez est consagrado por una abrumadora mayora electoral, que se configura como la nica autoridad nacional legtima y que el Estado debe hacerse respetar frente a las fuerzas que, de una u otra manera, han encarnado el proyecto neoliberal repudiado por la masa del pas. La cabeza poltica ms visible de la oposicin parece estar dispuesta sin embargo a recabar el apoyo de los ms distinguidos personeros de ese proyecto. Resulta chocante, en efecto, que Elisa Carri, autoerigida en arquetipo de la autoridad moral en el pas, pueda asociarse a nombres como los de Mauricio Macri y Ricardo Lpez Murphy, expresivos de ese modelo, y suscite adems las simpatas del menemismo y el cavallismo...
 
Estamos en presencia de un intento de desestabilizar la situacin poltica que puede estar dirigido, inclusive, al derrocamiento del gobierno. Muchos de los participantes de la manifestacin nocturna del martes pasado, hasta cierto punto orquestada por la televisin privada, deben haber pensado en reeditar la pueblada del 19 de diciembre de 2001. No toman en cuenta, sin embargo, que por entonces se estaba en un pas envuelto en una autntica crisis, mientras que hoy sta es artificial y determinada por un lock out patronal derivado del apetito por una mayor apropiacin de las ganancias. La diferencia es esencial y pone un lmite a la protesta. Esta slo podr prosperar si el gobierno nacional depone sus responsabilidades y no articula una respuesta. Es hora de que la encuentre.


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