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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2008

Escalada de los precios y desabastecimiento
Qu hay detrs del paro agropecuario

Juan Jos Funes
Socialismo o barbarie



Desde el gobierno de De la Ra que no hay un paro de todas las entidades que nuclean a la actividad agrcola ganadera (SRA, CRA, FAA, etc.). Al cierre de esta edicin, el paro llevaba siete das, con tractorazos y cortes de rutas, y se empezaba a sentir en carniceras y verduleras tanto en los precios como en el abastecimiento.

El desencadenante de la medida de protesta fue el aumento del gobierno en las retenciones a las exportaciones de soja, girasol, aceite de soja (comestible y biodiesel) y aceite de girasol.[1] Tambin ha fijado una banda fluctuante de retenciones, que en el caso de la soja, por ejemplo, si llegara a subir a 600 dlares la tonelada (FOB, es decir puesto sobre barco) subira el impuesto a 49%, y de ah para arriba congelara el precio neto para el sector en 280 dlares la tonelada.

Los grandes ganaderos y los dueos de los grandes tambos quieren ms subsidios; los poderosos del sector agrcola quieren regatear el porcentaje de las retenciones. Es una pelea entre tiburones: el Gobierno y el sector agrcola acomodado; el objetivo es el reparto de la renta agraria extraordinaria. Se avecina un invierno de crisis energtica en la Argentina y habr que importar (con precios internacionales por las nubes y consumo local altamente subsidiado). Y los K necesitan recaudar para que los nmeros cierren.

Un paro reaccionario

Desde el vamos hay que decir que el paro del campo contra el gobierno es una medida reaccionaria: es decir, no expresa intereses populares, de los explotados y oprimidos, sino que la Sociedad Rural y los grandes propietarios agrcolas llevan a la rastra a las entidades representativas de los pequeos productores en una pelea que se anuda alrededor de la extraordinaria renta agrcola que se ha generado, entre otras cosas, debido a los altsimos precios de las materias primas en el mercado mundial.

Desde ya que el carcter reaccionario de esta pelea entre el campo y el gobierno K no quiere decir que el gobierno sea el que exprese los intereses populares. En el fondo, es una pelea para ver quin se queda con la renta extraordinaria, ms all de que el gobierno pretenda aparecer como el representante de la poblacin afectada por la brutal escalada de los precios.

Con este libreto, el ministro de economa Lousteau sali a plantear que "no es lo mismo un pequeo tambero que un gran pool de soja (...); el gobierno utiliza las retenciones para impedir que el alza de los precios internacionales se traslade totalmente a los domsticos (...); ante el riesgo de la sojizacin de la economa, debemos velar por el equilibrio (...); la medida retrotrae los valores de los granos a diciembre del 2007, que ya eran altsimos (...); el sector sigue siendo muy rentable" (Clarn, 14-3-08).

Efectivamente muchas de las afirmaciones que seala aqu Losteau son ciertas, pero lo que el ministro no dice es que el gobierno K no tom una sola medida que afectase la estructura de la propiedad agraria en todos sus aos de mandato: slo pretende -sobre la base de la actual estructura sper concentrada de la propiedad y la economa del campo- lograr que los "barones del campo" le entreguen una tajada de la renta agraria para ponerla al servicio de la caja del Estado.

Los pequeos productores no pueden ir detrs de la Sociedad Rural

Desde la Sociedad Rural[2] salieron al cruce diciendo que "las medidas son confiscatorias y atentan contra la rentabilidad del sector" y para la CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) "son medidas de neto corte fiscalista que tienen un nico objetivo: recaudar ms". Por su parte, Eduardo Buzzi, presidente de FAA (Federacin Agraria Argentina, pequeos y medianos productores) seal que "potenciar an ms la concentracin de la propiedad de la tierra en pocas manos".

Aqu se observa con claridad la contradiccin de este frente nico de todo el campo. Es que cuando se habla del "campo" siempre hay que diferenciar de quin hablamos: si de los grandes empresarios y latifundistas o de los pequeos y medianos productores (ni hablar cuando se trata de los trabajadores asalariados que trabajan bajo patrn en el mbito rural).

"El pas vive de nosotros, porque inyectamos dinero y porque el Gobierno siempre nos mete la mano para sacar plata fcil" se ufana y se queja, al mando de su camioneta Toyota Hilux 0 km, Cristian Villarreal, mediano-gran productor agropecuario desde Casilda (Santa Fe), capital nacional de la soja. Desde el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, zona triguera no muy apta para la soja, Juan Casas, pequeo productor, dice "los acopiadores nos pagan lo que quieren; encima est cerrada la exportacin de trigo". Dos realidades muy distintas, las de Villarreal y Casas.

El campo no es uniforme; a grandes rasgos hay -a nivel productivo- cuatro sectores: 1) agrcola, 2) ganadero, 3) lechero, 4) frutihotcola. Todos tienen algo en comn, la tierra como fuerza productiva, y estn profundamente interrelacionados, pero cada uno de ellos tiene caractersticas propias a nivel de la propiedad que lo diferencian de los dems. Porque, como hemos sealado, no es lo mismo la SRA y el pool sojero que los pequeos productores.

Cuando la SRA critica las medidas por "confiscatorias" o la CRA las seala como de "neto corte fiscalista", lo nico que estn sealando es que sobre la base de las leyes que resguardan la propiedad privada les correspondera a ellos, de manera ntegra y total, algo que les viene absolutamente gratis: la prodigalidad del campo argentino, en condiciones donde adems los precios de las commodities estn por las nubes.[3]

Est claro que el ngulo de Buzzi (FAA) luce distinto al dar cuenta del proceso histrico de concentracin de la tierra en pocas manos, que tiene dcadas y parece imparable. Pero Buzzi se ubica del lado equivocado de la trinchera cuando dice que "el campo se ha unido tras un nico objetivo". Porque el 10% del sector agrcola produce el 90% de la soja y vive un perodo de esplendor, pero al mismo tiempo esta situacin ha hecho entrar en crisis estructural al pequeo chacarero que, con sus 200 hectreas en una economa mundializada, es vctima de los grandes acopiadores de granos y de las empresas de biotecnologa (Monsanto, Nidera), no teniendo ms remedio, la mayora de las veces, que arrendar su campo.

Pero entonces, qu hace una organizacin de pequeos y medianos productores -que son los que ponen la gente en los cortes de ruta en el interior- a la rastra de los intereses de los grandes tiburones del campo? No tienen nada que hacer all, junto a los que quieren quedarse con toda la renta agraria y liberalizar los precios, lo que solo podra hacerse a expensas de los trabajadores y sectores populares del campo y la ciudad.

Por una alianza independiente de los explotados y oprimidos de la ciudad y el campo

Dirigentes como D'Ela, Depetris y otros han salido a convocar una marcha hacia la Sociedad Rural. Estos sectores K pretenden hacer su repudio al paro del campo desde la ubicacin de la defensa cerrada del gobierno. No es esto lo que se necesita. Porque los problemas de los pequeos y medianos productores son reales y, en realidad, el propio gobierno que ahora sufre el paro agrario, en todos estos aos, como est dicho, no tom una sola medida contra el proceso brutal de concentracin de la tierra y la renta agraria.

La nica salida que tienen los pequeos productores es aliarse con los trabajadores y dems sectores oprimidos, porque ambos son vctimas de la poltica del gobierno kirchnerista. El gobierno no ha corregido los desequilibrios; por el contrario, bajo los K se han acentuado. Desaparecern ms y ms chacareros y los pools del campo se harn cada vez ms fuerte.

No es alinendose entonces con el gobierno K como se podra dar una salida tanto a los problemas de estos productores, como a la escalada de los precios y el desabastecimiento que se comienza a notar en carniceras y verduleras. Lo que hace falta es otra cosa: es la unidad de estos pequeos productores con los trabajadores urbanos y rurales, en la va tanto de impulsar medidas de autntica reforma agraria y socializacin del campo como de un estricto control de precios de los productos de primera necesidad, as como la expropiacin de todos aquellos grandes propietarios que especulen con los precios y/o provoquen desabastecimiento.

Es decir, para resolver los problemas de los pequeos productores y los trabajadores del campo hace falta una alianza de clase opuesta: ni con la SRA ni con el gobierno K: con los trabajadores.


[1] Soja, del 35 al 44,1%; girasol del 32 al 39,1%; aceite de soja, al 32%; biodiesel, del 5 al 20%; aceite de girasol, al 32%.

[2] Junto con la Sociedad Rural, hay otras organizaciones de grandes empresarios como AAPRESID (Asociacin de Siembra Directa de Soja) que es el representante especfico del pool sojero (nido de depredadores agrarios) con su jugador ms fuerte a la cabeza, Gustavo Grobocopatel (Los Grobo) Aclaremos de paso que Grobo es ntimo amigo de Daniel Scioli y se rene una vez por mes con el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner.

[3] Existe una particularidad de la que debemos dar cuenta respecto de la relacin entre produccin agrcola y ganadera, las dos ramas productivas tradicionales del campo. El sector ganadero vive en crisis porque hoy es mucho menos rentable. Ha bajado de modo alarmante el stock de ganado vacuno (55 millones de cabezas segn censo del 2002), y las existencias reales son un secreto guardado bajo siete llaves. Por esta razn -entre otras- los precios de la carne estn por las nubes, a pesar de la promesa gubernamental de cortes de carne a precios fijos (ver reportaje a Walter Espinosa en esta edicin). Con la lechera ocurre otro tanto: sus subproductos empiezan a escasear en las gndolas de los supermercados. Todos los das se rematan decenas de tambos. La causa: producir leche no es rentable. De la papa ni hablar. El causante de todos estos desequilibrios es la bonanza agrcola (en especial, de la soja y el girasol). Precisamente, los poderosos del sector agrcola, montndose en estas crisis estructurales, han logrado poner a la rastra a todos los sectores alrededor de su programa reaccionario.



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