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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2008

Un antdoto nuclear

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


La apuesta parece que va avanzando. Gordon Brown y Sarkozy, se anuncia estos das en la prensa, resucitan la energa nuclear. El presidente galo -Francia dispone de 59 reactores nucleares y sus centrales producen el 78% de su electricidad- habla del poder nuclear como energa del futuro. El ministro britnico de Comercio y Energa, John Hutton, no se cortado un pelo y ha anunciado el comienzo del renacimiento nuclear.

Aunque su gobierno mantiene por ahora el plan de abandono de la energa nuclear en Alemania en 2021, acordado entre la industria y el anterior gobierno de socialdemcratas y verdes, Angela Merkel se declara partidaria de una energa nuclear segura y el lobby atmico alemn usa ahora un nuevo argumento -los otros dos grandes pases europeos cooperan y nosotros estamos fuera- y publicita alarmas en la prensa: en el verano de 2008 podra haber cortes de luz y subidas en la tarifas, ha sealado Jrgen Grossmann, jefe del consorcio RWE.

Algunos chistes empiezan a extenderse. El problema de Chernobyl no fue la energa nuclear sino el sovietismo chapucero. El accidente en la Isla de las Tres Millas pas hace mucho tiempo. Nadie se acuerda. Y, los que se acuerdan, es obvio que sobrevivieron.

La Asociacin Nuclear Mundial, por su parte, orgullosa y feliz de haberse conocida, anuncia con insistencia que 30 reactores estn en construccin y que otros 70 estn proyectados de manera firme. Alguien da ms? Alguien quiere ms?

Entre nosotros, Cndido Mndez aboga por el mantenimiento de la energa nuclear hasta 2050. No haba ningn escenario razonable, seala el secretario ugetista, para prescindir hasta esa fecha de todas las fuentes energticas actuales. En su visita a la central de Almaraz, el secretario general declar que el mix energtico no es modificable, matizando despus, eso s, que podan modificarse las proporciones de la mezcla.

UdP, el partido de Rosa Dez, Fernando Savater, Pombo, Vargas Llosa y Muoz Molina, est a favor del levantamiento de la moratoria espaola. La actual situacin, en documentada opinin, da por cerrado un debate e impide adoptar una decisin de futuro. Hay que romper, sea como sea, todas las seas de identidad de las trasnochadas izquierdas.

Felipe Gonzlez, Carlos Solchaga, Joan Clos, Pedro Solbes, Jos Montilla e Inmaculada Rodrguez Pieiro, la secretaria de Economa del PSOE, son algunos de los dirigentes partidarios de reabrir el debate nuclear. Aunque, segn parece, en esta prxima legislatura nadie va a cuestionar la posicin defendida hasta la fecha por J. L. Rodrguez Zapatero: no hay necesidad de incrementar la energa nuclear en Espaa, sino que cabe reducirla en funcin de la demanda energtica global. El gobierno espaol, por lo dems, tiene pendiente decidir sobre la localizacin del almacn de residuos.

Voces informadas -o que deberan estar informadas- de la izquierda, como la del catedrtico de fsica de la Universidad de Sevilla Manuel Lozano Leyva, mantienen que la electricidad de origen nuclear es parte esencial de la solucin al problema energtico y no slo de Espaa sino de Europa. La podemos producir sin depender de nadie. De hecho, sostiene Lozano Leyva, las centrales son competitivas econmicamente y respecto a su seguridad los europeos podemos estar satisfechos e incluso dar lecciones urbi et orbe: los accidentes graves han tenido lugar en territorios alejados, muy alejados, porque Ucrania no es Europa y los efectos del accidente y las nubes contaminadas no se extendieron. La energa nuclear es para l la energa ms limpia y europea que existe y la que puede traer la solucin, definitiva adems, en el futuro.

No es necesario proseguir. Volvern los argumentos y los pseudoargumentos, los posicionamientos claros y ambiguos, la propaganda explcita y ocultada, las alarmas de parn econmico y el chantaje de los puesto de trabajo (de calidad, adems). El resurgimiento de lo nuclear est cantado. Es un hecho de hecho. Por eso creo oportuno llamar la atencin sobre un libro que acaba de publicar El Viejo Topo y que puede ser un buen antdoto para enfrentarse al temido y esperado tsunami nuclear. El ttulo es largo pero es divertido y anuncia su contenido: Casi todo lo que usted deseaba saber algn da sobre los efectos de la energa nuclear en la salud y el medio ambiente.

Este es el ndice:

Prefacio: La reflexin reciente de James Lovelock obligara a abandonar posiciones bsicas del movimiento ecologista? Jorge Riechmann

Prlogo: Lelo y psalo Enric Tello.

0. Introduccin: Resurgimiento y actualidad de lo nuclear

1. tomos para la paz? El uranio y su enriquecimiento

2. La fabricacin del combustible y el funcionamiento de las centrales nucleares

3. Los peligros de las centrales nucleares

4. Tecnologas y radiactividad natural

5. Radionclidos y cnceres

6. Otras formas productivas. Vivir sin nucleares

7. Transiciones energticas

8. La industria nuclear en Espaa

9. Palomares: 27 aos de paz con accidentes

10. La salud de los trabajadores de la industria nuclear

11. Accidentes nucleares. Fue Chernbil la ltima advertencia?

12. Armas de destruccin masiva: Hiroshima, Nagasaki

13. Guerras, sndromes y uranio

14. El eje del mal: Corea del Norte, Irn

15. Saber, creer, actuar (con un breve apunte sobre la izquierda nuclear)

Coda: Gunther Anders, Claude Eatherly; ciencia y consciencia. Un texto de Santiago Alba Rico.

Bibliografa

Glosario

Eplogo: Cmo orientarse ante final de la era de las energas fsiles? Joaquim Sempere

Nota final: No hace falta ser cientfico ni ingeniero nuclear para participar en el debate nuclear Joan Pallis i Cloflent

Anexo 1: A sangre fra nuclear

Anexo 2: Entrada, distribucin y acumulacin del uranio en el organismo

Anexo 3: Definicin, origen, gestin, transporte y tratamiento de los residuos nucleares.

Anexo 4: Tipos de reactores.

Anexo 5: Tratado sobre la no proliferacin de las armas nucleares.

Quince captulos, cinco anexos, otros cinco textos complementaros, una presentacin, una bibliografa parcialmente comentada y un glosario con sentido del humor anexo. No es poco. Pero no abruma.

El libro es una larga conversacin entre Eduard Rodrguez Farr y yo mismo. Extraar este ataque de inmodestia. Cmo se atreve este hombre (este hombrecito mejor) a recomendar un libro del que es coautor? No se alarmen, justifico mi desvaro. Mi papel en l ha sido muy reducido. Me he limitado a preguntar, a dar forma cuando ha sido necesario, a buscar citas, a pulir expresiones y a ir a buscar cafs cuando el verdadero autor estaba cansado. El saber, la argumentacin, las informaciones contrastadas, todas ellas sin excepcin, estn en el haber, en el amplsimo haber de Eduard, un gran cientfico cataln, comprometido en asuntos nobles desde siempre, republicano, colaborador en sus inicios de mientras tanto y amigo de Manuel Sacristn.

Creo que, por tanto, que puedo dar cinco razones externas, como si fuera un crtico que observa objetivamente desde el exterior, para recomendar la lectura, el estudio e incluso la difusin de este libro de divulgacin cientfica y de compromiso poltico sobre un tema de actualidad rabiosa y de peligros reales.

La primera. Los cinco regalos que contiene. Las presentaciones, el eplogo, la coda y la nota final estn a cargo de Santiago Alba Rico, Joan Pallis, Jorge Riechmann, Joaquim Sempere y Enric Tello. Sus textos son, todos ellos, magnficos, excelentes, informativos. Ensean y miran con emocin y compromiso. Gracias por ellos.

La segunda razn es una mana personal. La bibliografa comentada y, sobre todo, el glosario, son una delicia, un monumento cientfico. Como apenas he hecho nada aqu puedo recomendarles sin riesgo de mirar sin perspectiva adecuada que empiecen a leer el libro por la voz quark del glosario. Slo por ella vale la pena aproximarse a este ensayo.

La tercera razn. El libro no slo explica lo necesario sobre el tema, sin dejar de hacerlo con rigor, sino que se adentra en territorios pocos conocidos y apenas transitados. Por ejemplo, en el accidente nuclear de Palomares donde, una vez ms, la informacin que maneja Eduard Rodrguez Farr es de primera mano.

La cuarta. Como se ha sealado, tambin existe., como existi en su momento, la izquierda pronuclear. El libro tambin se adentra, en sus pginas fnales, en discutir sus posiciones sin adulteraras y en sealar puntos dbiles, incomprensiones profundas y apuestas en el aire.

Finalmente, Casi todo lo que usted deseaba saber algn da sobre los efectos de la energa nuclear en la salud y el medio ambiente no slo se opone a lo que le parece una mala opcin econmica, poltica y civilizatoria, presentada falazmente en numerosas ocasiones, sino que apuesta por otras energas, por otra forma de consumir y producir, por otros modelos sociales y es muy crtico a los usos militares de esta fuente energtica, los conocidos y los menos conocidos.

El volumen se abre con dos citas de clsicos. Una de Commoner, la otra de Georgescu-Roegen. Una tercera de Immanuel Wallerstein -R. I. P.: No proliferacin, 2007- no tuvo cabida. Acaso recogerla aqu sea una buena forma de finalizar esta recomendacin algo singular:

El NPT [Tratado de no Proliferacin Nuclear] se basa en tres pilares: (1) Las cinco potencias nucleares "reconocidas" se comprometan a no ayudar de ninguna manera a cualquier otro pas a convertirse en una potencia nuclear; (2) Los mismos cinco pases se comprometan a dar pasos hacia un desarme efectivo; (3) todos los dems pases recibieron la promesa de asistencia para desarrollar la energa atmica con usos pacficos.

Ninguna de estas disposiciones se ha respetado completamente. En primer lugar, aunque puede que las cinco potencias "reconocidas" hayan ayudado slo ocasionalmente a otras potencias a convertirse en Estados nucleares, estos otros Estados podan hacerlo por s mismos y trataron de hacerlo. En segundo lugar, no ha habido un desarme significativo. Todo lo contrario. Las cinco potencias "reconocidas" han aumentado sus arsenales nucleares, en particular Estados Unidos. Y en tercer lugar, la disposicin acerca de los usos pacficos de la energa nuclear se ha vuelto extremadamente polmica desde el momento en que Estados Unidos ha llegado a considerarlo como un vaco legal que permite a "otros" pases avanzar sin trabas por la senda nuclear.



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