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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2008

Entrevista a la comandante sandinista Mnica Baltodano
El socialismo real, como lo conocimos, da pistas de lo que no debe ser el nuevo proyecto socialista

Marcelo Colussi
Argenpress


La Revolucin Sandinista de Nicaragua, entre 1979 y 1990, fue una esperanza que se abri, no slo en Latinoamrica, sino en el mundo entero. Un grupo de soadores guerrilleros, con el apoyo de la amplia mayora popular, igual que en Cuba aos atrs, baj de la montaa para desalojar a un dictador (Anastasio Somoza en este caso) y comenzar a construir una nueva sociedad de justicia y equidad. Pero el imperio estadounidense no lo permiti. Sobrevino una dcada de dura lucha, de avances ganados con grandes sacrificios, de enormes ilusiones, pero tambin de guerra y todo tipo de maniobras desestabilizadoras. Luego de difciles aos de confrontacin, la contrarrevolucin se impuso y el sandinismo cay derrotado en elecciones supuestamente democrticas. Mnica Baltodano, "comandante guerrillera histrica", fue una de las figuras ms destacadas de todos esos aos de revolucin, ocupando diversos cargos en el gobierno (vice-ministerios y ministerios). Desalojado ya del poder poltico central, el Frente Sandinista sufri un complicado y penoso proceso de desgaste, dividindose finalmente entre un ala ms conservadora (ligada al manejo de un importante poder econmico y con Daniel Ortega a la cabeza) y un sector ms de izquierda, revolucionario, siempre comprometido con la lucha popular de base. En ese sector contina militando la comandante Mnica Baltodano, consecuente con los ms puros ideales de transformacin que, dcadas atrs, la llevaron a tomar las armas y emprender una lucha heroica. Hoy, madre de cuatro hijos, es diputada a la Asamblea Nacional y dirigente nacional del " Movimiento Por el Rescate del Sandinismo", una agrupacin poltica que intenta rescatar los valores histricos de la revolucin sandinista, de inspiracin socialista, enfrentada a la actual administracin danielorteguista. Mujer revolucionaria de convicciones como pocas, fue entrevistada por Argenpress a travs de Marcelo Colussi, corresponsal en Venezuela y seguidor de la situacin centroamericana, para hablar de la izquierda, del futuro del socialismo, de las esperanzas siempre renovadas que, aunque golpeadas, no mueren y siguen buscando una sociedad ms equilibrada.

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Argenpress: Luego de varias dcadas de polticas neoliberales furibundas, tmidamente han surgido algunas opciones un poco ms hacia la izquierda en nuestros pases latinoamericanos. Si bien hay notorias diferencias entre todos esos intentos, se puede decir que Latinoamrica va hacia la izquierda? Es exagerado eso? O es incorrecto incluso desde un anlisis poltico profundo?

Mnica Baltodano: No sin cierta malicia el ex presidente argentino Ral Alfonsn dijo en una ocasin que l no miraba a Amrica Latina girando hacia la izquierda, sino a la izquierda girando hacia el centro. Yo me pregunto si metodolgicamente sera correcto querer adicionar situaciones tan dismiles como Brasil y Bolivia, Venezuela y Uruguay, Nicaragua y Chile por ejemplo. Los conceptos "izquierda" y "derecha" lucen demasiado simples frente a esta diversidad. Es cierto que las dictaduras militares han desaparecido. Pero no podemos negar que se ha fortalecido la dictadura del mercado. Que contingentes de fuerzas progresistas y cpulas dirigenciales de la izquierda se suman hoy a los grupos de poder econmico.

Amrica Latina, globalmente hablando, ha conocido en los ltimos aos un crecimiento econmico, pero seguimos siendo el continente ms injusto en la distribucin de la riqueza y ninguno de los objetivos priorizados de los retos del milenio se alcanzar en la regin. Nuestros productos primarios tienen casi una dcada de estar conociendo mejores precios, pero la situacin del campo no mejora para nada en el plano social. La "izquierda" ha tomado el gobierno en varios pases, pero parece haber perdido el rumbo de la revolucin. En Nicaragua eso es evidente, y en Brasil la cosa no es muy diferente. Sin duda estamos reformando la democracia y el mercado. Pero tengo mis dudas si el sistema no es hoy ms fuerte. Sigue siendo un desafo el programa econmico alternativo para quienes creemos que slo cambiando el sistema habr democracia y progreso en la regin. Es una ilusin creer que la democracia poltica es smil de libertad. La izquierda parece atemperarse a la situacin. El imperio luce sereno, ni siquiera somos tema de sus campaas electorales. Sin duda tenemos que ir ms lejos, y mejor si es en direccin a la izquierda. Limitarnos a mejorar la economa y la democracia no nos llevar muy lejos.

Argenpress: La actual propuesta de integracin del ALBA de la que Nicaragua hace parte en qu medida es una opcin alternativa, una opcin de izquierda?

Mnica Baltodano: Nuestra Amrica Latina, y lo veo claramente en Centroamrica, ha estado determinada por los intereses de las grandes potencias, en particular de las grandes transnacionales. Despus de la crisis de la deuda, desde los centros de poder y a travs de los organismos financieros internacionales, nos impusieron con gran fuerza las polticas de ajuste, la dictadura del mercado, las privatizaciones, el achicamiento de los Estados, el abandono de las funciones de salud, educacin.

Con esa lgica no pareciera haber salida para nuestros pueblos. Los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, como el CAFTA que impusieron a Centroamrica, es una relacin "de tigre suelto contra burro amarrado", como lo calificamos desde los movimientos sociales. En este panorama, la propuesta del ALBA tal y como la suscribieron Venezuela y Cuba por ejemplo, tiene rasgos de lo que deben ser las relaciones entre nuestros pueblos. Un intercambio en trminos solidarios y justos. La cooperacin sustituye a la ganancia. Los esfuerzos ALBA han generado en amplios sectores de nuestra Amrica una percepcin de que se pueden hacer relaciones econmicas sobre bases distintas, y que para fortalecernos frente al imperio es preciso una integracin ms horizontal en nuestras regiones, que es la propuesta del ALBA y que necesariamente debe ser parte de un propuesta Alternativa de Izquierda.

Las ventajas del Alba son dismiles. Con Cuba se maximizan. Aqu noms, en Honduras, el presidente es un liberal, y en Nicaragua se dice revolucionario. El manejo de los recursos venezolanos en Honduras es ms transparente que en Nicaragua, donde la cooperacin venezolana se hace bajo un esquema privatizado. Una sociedad annima, es decir: privada, creada por el presidente Ortega, maneja y canaliza sin ningn tipo de control todos los recursos de la cooperacin venezolana. En nuestro caso, la cooperacin del pueblo venezolano co-financia las polticas del FMI, del CAFTA y de los banqueros locales.

Argenpress: En Nicaragua gobierna hoy una administracin que tuvo que ver, largos aos atrs, con una revolucin popular. Es el actual gobierno una propuesta de izquierda?

Mnica Baltodano: Me apena reconocerlo, pero no es el caso. El actual gobierno de Nicaragua usa algunas veces un discurso izquierdista, una estridencia en la palabra que nada tiene que ver con su prctica real, muy distante con un proyecto de izquierda. Por el contrario, en Nicaragua se fortalecen y enriquecen los banqueros y la oligarqua tradicional y grupos econmicos de ex revolucionarios convertidos en inversionistas, en comerciantes y especuladores. Se fortalecen los sectores ms reaccionarios de la jerarqua catlica, se eliminan derechos humanos esenciales como el de las mujeres al aborto teraputico.

En noviembre del 2007 el presidente mand al parlamento una ley con trmite de urgencia. Una ley que, evidentemente, era escrita con puntos y comas desde las oficinas de la transnacional Unin FENOSA y que mandaba crcel y expropiacin de bienes para los que "roben" energa. Esta ley fue mandada casi al mismo tiempo que el presidente tronaba en Chile contra esta transnacional. Una cosa es el discurso y otra la realidad.

Va a Venezuela y para congraciarse con Chvez dice que Sandino propuso que los latinoamericanos juntramos nuestras capacidades de Defensa, y propone que juntemos nuestras capacidades militares del ALBA. Pero unos das antes haba estado aqu el representante del Pentgono, es decir: del ejrcito imperial, y lo primero que hace es comprometerse a destruir los cohetes SAM 7 y otros a cambio de unas cuantas medicinas. Es decir: frente al imperio se desarma y frente a Chvez dice: "juntemos nuestras capacidades de defensa".

Los nicaragenses, en su mayora no han visto ninguna mejora en sus vidas con este nuevo gobierno. Siguen emigrando masivamente a Costa Rica, porque aqu no hay empleos. La salud y la educacin se declaran formalmente gratuitas pero en la vida real sigue siendo inaccesible para una parte importante de los nicaragenses. El presidente Ortega se ha negado sistemticamente a oficializar la ayuda venezolana. Esta no forma parte del presupuesto y nadie sabe hacia dnde va a parar. En su ltimo viaje habl de casi 400 millones de dlares. En un pas donde todo su presupuesto anda por mil trescientos millones de dlares, esa cantidad es muy alta, muy significativa para manejarse sin control.

Con esa ayuda Ortega intenta construirse su reeleccin, y un modelo de pas en el que los grandes capitales, transnacionales y sus socios locales estn bien obteniendo ganancias exorbitantes, mientras reparte la solidaridad de Venezuela como migajas y orientadas directamente para fortalecer su esquema de poder. Una estructura de seguidores que garanticen el control social. Un modelo corporativo, clientelar y corrupto.

Argenpress: En Nicaragua sucedi de modo evidente; en la Revolucin Bolivariana de Venezuela podra estar comenzando a suceder. En la ex Unin Sovitica y en la Repblica Popular China se ha vivido un proceso ms o menos similar: las burocracias que manejan el Estado revolucionario, llegado un momento involucionan y pasan a ser una nueva clase burguesa (los "nuevos ricos" de izquierda). Qu conclusin sacar de ello? Es imposible el socialismo entonces, o hay que revisar aspectos fundamentales de nuestro ideario conceptual y de la prctica poltica revolucionaria?

Mnica Baltodano: Definitivamente hay que revisar aspectos fundamentales de nuestros conceptos y de nuestra prctica. Hay que hacer la crtica de la mundializacin capitalista que sufrimos y tambin la del socialismo real.

Creo que el socialismo real como lo conocimos en su implementacin, da pistas de lo que no debe ser el nuevo proyecto socialista. No puede haber socialismo sin libertad, sin respeto a las diferencias, sin reconocimiento de derechos a las mujeres, la las minoras tnicas, a la diversidad sexual y al pluralismo poltico. Tambin se nos reafirma la conviccin en que no puede haber socialismos sin democracia, entendida no en los estrechos mrgenes de la democracia liberal heredada, sino de la participacin directa del pueblo, pero una participacin real, efectiva que implica conocimiento, informacin e igualdad de condiciones sociales para participar. El nuevo socialismo requiere de una accin consciente y organizada de las masas, pero de verdad. Que est por encima de las burocracias, que adems deben estar sometidas a controles financieros y a la Ley. Pero tambin, como dijo el Che, tambin mayor trabajo sobre la conciencia y la mstica. Creo que por algo es que la Revolucin Cubana no pudo se derrotada, y es porque, sin negar sus deficiencias, han sabido tambin hacer cambios en la conciencia de sus cultos ciudadanos. El socialismo sigue teniendo enfrente el desafo de cmo superar la economa del capital, la crematstica, por una economa que verdaderamente libere al trabajo y a las fuerzas productivas.



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