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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2008

Victoria del neoliberalismo y la tercera va. La izquierda real sin grupo parlamentario

Miguel Angel Montes
Rebelin


Ha ocurrido. El electorado de IU hemos obtenido el peor resultado electoral, por debajo del 4% y con slo 2 diputados (1 de ICV), nos quedamos sin grupo parlamentario y ello al margen de posibles movimientos "tcticos" en el Grupo Mixto. Esperbamos esta situacin, pero en clave interna no debiramos de "alegrarnos", porque ya nada va a ser igual, y nos va a costar mucho levantar cabeza.

 

El neoliberalismo y la tercera va han conquistado un espacio poltico parlamentario donde slo caben 2 fuerzas polticas estatales para la alternancia en el gobierno. El PP la derecha espaolista (centro-ultra) y el PSOE el centro-izquierda neoliberal. BBVA o La Caixa. Ustedes eligen.

 

 

1. El anlisis de los datos electorales

 

Uno de los objetivos de la clase dominante durante la transicin fue dotarse de un sistema representativo que cumpliera los siguientes retos:

 

1 Vaciar de contenido ideolgico y de clase los debates parlamentarios.

2 Potenciar el bipartidismo como modelo de alternancia en el gobierno, reforzando el poder ejecutivo al margen del parlamento.

3 Reducir a la mnima expresin cualquier fuerza poltica revolucionaria en el parlamento.

 

A la luz del desarrollo de los resultados electorales de los ltimos 19 aos, la clase dominante ha conseguido su objetivo. La suma de los dos partidos mayoritarios suponen el 83,78% de los votos con representacin parlamentaria, y desde 1.989 eleccin tras eleccin el espacio bipartidista se amplia paso a paso, sin alterarse la tendencia incluso cuando IU saca sus mejores resultados (1.993-96).

 

(PSOE + PP)

 

1.989 65,39%

1.993 73,54%

1.996 76,42%

2.000 78,68%

2.004 80,3%

2.008 83,78%

 

El nmero de los votos que entran en el parlamento se reduce, de 24.660.000 votos (2.004) que sumaban las listas electorales con actas de diputado a 24.307.000 votos (2.008), y con un nmero superior de votantes que han ejercido su derecho a voto. Se ha querido presentar el resultado electoral como la victoria!!! del PSOE y la derrota del PP. Nada ms lejos de la realidad, ya que ambos han mantenido y ampliado su espacio. Mientras el PSOE crece ligeramente con 38.000 votos, el PP "perdedor" ha crecido nada menos que 407.000 votos, siendo preocupante su avance en zonas tradicionales de izquierda como Madrid, Barcelona y Andaluca. Los partidos con presencia exclusiva en Catalunya, Euskadi, Canarias, Aragn, Galicia y Navarra, retroceden en nmero de votos (ERC, CiU, CC-PNC, EA, PNV, CHA) excepto NaBai y BNG.

 

ERC -355.723

IU -322.287

PNV -117.734

CC-PNC -70.966

CiU -61.154

CHA -56.342

EA -29.924

NaBai +138

BNG +354

 

ERC pierde su grupo parlamentario y es el partido que ms votos pierde de toda la cmara, el PNV pierde una cuarta parte de sus votos y un diputado, CiU a pesar de la prdida de votos mantiene los mismos diputados, CC-PNC pierde una tercera parte de sus votos y un diputado y EA y CHA se quedan fuera del parlamento. El partido nacionalista-espaolista de Rosa Diez (UPD) obtiene una diputada y 303.000 votos.

 

La participacin (75,33%) ha sido similar a las anteriores elecciones, con ms votantes, e incluso ha aparecido un partido estatal (UPD) con ms de 300.000 votos disputando el mismo espacio poltico-ideolgico al PP y al PSOE, pero a pesar de eso ambos crecen.

 

La situacin es ms que preocupante, ya que el desvo de votos ha ido en varios sentidos hacia el PSOE desde su izquierda (IU, ERC, EA, CHA) y por el centro derecha (PNV,CiU,CC-PNC). En Catalua parte de la prdida de votos de ERC se ha desviado hacia el PSC y CiU. En consecuencia tanto el PP como UPD han debido recoger votantes del PSOE en la anterior legislatura. Un triste dato, ya que la sociedad espaola se derechiza.

 

Derechizacin que nos puede ajustar las cuentas a los trabajadores pues ya no hay que sacar las tropas de Irak, ni existe voluntad de dar una salida negociada y de paz a los conflictos de carcter nacional, estamos en una situacin diferente al 2.004, tras las elecciones nos encontramos de lleno en la crisis por la que atraviesa el modelo de acumulacin de capital, con medidas polticas que se ciernen como nubarrones en el horizonte, ante los que la pinza de la derecha y la tercera va (PP, UPD, CiU, PNV, PSOE, CC-PNC...) va a ser la norma comn para hacernos pagar la crisis a la clase obrera con medidas antisociales ya conocidas: recorte del gasto social, poltica fiscal regresiva, congelacin salarial, crisis del sector de la construccin con la destruccin de centenares de miles de empleos, contrarreforma laboral, etc.

 

Con Jos Bono y las pginas amarillas al frente del Congreso de diputados, un PP ms relajado hacia el centro y una derecha perifrica ms "comprensiva" hacia el centro, nos podemos preparar, ante la oleada neoliberal que se nos va a venir encima, y con un margen muy estrecho para articular polticas de izquierda en el parlamento.

 

 

2. El mal de los males: el bipartidismo

 

En un sistema proporcional IU hubiera sacado con los mismos votos 14 diputados, pero, llevamos a cuestas con la ley electoral DHont desde 1.977, y siempre ha sido as.

 

Dentro de nuestro espacio electoral como PCE-PSUC sacamos nuestros mejores resultados por encima del 10% de los votos con 19 y 23 diputados respectivamente en 1.977 y 1.979. En 1.979 el PCE-PSUC obtuvo 1.938.487 votos y el PSOE 5.469.813, ya veamos en aquel entonces las virtudes de la ley DHont donde el valor de un diputado para el espacio comunista era carsimo (92.309 votos = 1 diputado) el doble de caro que para el PSOE que obtuvo 121 diputados en tal legislatura (45.205 votos = 1 diputado).

 

Ya como IU y tras el bache electoral (1.982-86) superamos el listn del 9% de los votos en 1.989 (17 diputados) en 1.993 superamos los 2 millones de votantes (18 diputados) y en 1.996 con el 10,54% de los votos y 2,6 millones de votos (21 diputados) volveramos a ver legislatura tras legislatura la injusticia de una ley electoral injusta. Pero, podemos conformarnos con esta explicacin de las causas del fuerte retroceso de IU que arrastramos desde las generales del 2.000 tras el pacto electoral con Almunia?. Creo que no podemos.

 

Evolucin negativa del voto de IU

 

2.000 1.263.043 8 (5,45%) ICV se present aparte = 1 diputado/119.290 (0,51%)

2.004 1.284.081 5 (4,96%) 2 de ICV

2.008 963.040 2 (3,8%) 1 de ICV

 

Si echamos un ojo al dato histrico veremos que nuestras zonas de mayor influencia, y donde predomina el voto obrero, bajamos vertiginosamente: Barcelona, Madrid, Asturias, Andaluca, Valencia y la parte industrial de Euskadi, donde se concentran el 80% de los votos perdidos por IU.

 

2.008 2.004

 

Barcelona 153.491 198.116 -44.625

Madrid 163.633 225.109 -61.476

Asturias 49.294 59.253 -9.959

Andalucia 229.079 287.374 -58.295

Valencia 46.437 78.515 -32.078

Guipzcoa 15.656 28.668 -13.012

Vizcaya 27.374 59.493 -32.119

 

La divisin interna de IU no ha sido positiva, pero al presentarse una sola candidatura a las elecciones, la incidencia ha sido mnima, prueba de ello son los resultados en las elecciones autonmicas de Andaluca donde a pesar de que la discusin interna era de dominio pblico, IU mantiene votos y diputados. Las causas del declive electoral que arrastran desde las generales del ao 2000 (no lo olvidemos), hay que buscarlas en otro sitio.

 

 

3.-Causas objetivas y subjetivas del declive electoral qu ha sucedido? 

 

Esta pregunta, no debe responderse cayendo en el tacticismo, sin la objetividad necesaria. No se trata de buscar culpables, ni de esconder responsabilidades, que las hay, sino de dar respuestas.

 

En primer lugar hay que destacar que durante los ltimos 4 aos los ndices de conflictividad y movilizacin social estn por los suelos. Ello no quiere decir que en lo que nos afecta como clase obrera, nuestras condiciones de vida y trabajo, hayan mejorado con polticas sociales (cmo lo dijeron por ah?)...potentes. Ms bien al contrario, ya que la radiografa social sigue siendo muy parecida a la de hace 10 aos.

 

Las cifras de temporalidad en el empleo casi triplican las de la UE, las cifras de accidentes laborales siguen siendo las ms altas, la prestacin social nos coloca en el penltimo lugar de la UE de los 15, los salarios han perdido peso en la Renta Nacional, la poltica fiscal es ms regresiva, el Estado deja de recaudar dinero con lo que el gasto pblico y social se estrecha, aumentan los impuestos indirectos de consumo bsico y los municipales que cargan a nuestras rentas salariales (recibos del IBI, etc), la red sanitaria pblica es insuficiente, el precio de las viviendas endeudan a las familias obreras ms que nunca, las reestructuraciones y cierres de empresa en la industria han destruido miles de empleos sin la creacin-recuperacin de empleo en el sector y no siempre acompaadas con el mantenimiento correspondiente de derechos (prejubilaciones, planes de empleo y recolocacin), etc.

 

Y an as, no se ha producido mas que respuestas concretas de situaciones concretas, de las que podemos destacar entre otras las movilizaciones masivas de conflictos aislados en los sectores y empresas de la industria contra reestructuraciones y cierres, movilizaciones de la enseanza, contra la falta de infraestructuras, contra la subida de impuestos municipales, etc. Apenas ha habido conflictividad social de envergadura con objetivos polticos generales, y ello a pesar de que la radiografa sigue igual.

 

Los movimientos sociales todava no alcanzan el contenido sociopoltico y la organizacin necesaria y en particular el movimiento sindical sigue contagiado de la inevitabilidad del neoliberalismo (posibilismo) sin abandonar los rales de la despolitizacin en sus distintas vertientes (tercera va, corporativismo, izquierdismo, anarquismo...).

 

En estas elecciones no haba que desalojar al PP del gobierno por mentirnos con guerra de Irak y el atentado del 11 M, en esta ocasin el "voto til" ha sido causado por la desmovilizacin social general de la clase obrera y la falta de una respuesta de clase a nuestros problemas: empleo estable, poltica industrial, fiscalidad progresiva, poltica de vivienda, sanidad, educacinetc.

 

En segundo lugar , hay que destacar que hay una profunda desconexin en nuestro espacio en el movimiento obrero entre la izquierda poltica y el sindicalismo de clase. Debiramos de hacer una reflexin profunda, pero aqu no ha lugar para ello, no obstante hay que destacar que el movimiento obrero de nuestro pas es un mbito de trabajo de masas para elevar la conciencia de clase o rebajarla como adverta Lenin a la poltica liberal, la tercera va tiene su referente sindical, nosotros no. Es un frente que no podemos despreciar.

 

Existe una desconexin entre las luchas sociales parciales, concretas, meramente reivindicativas, y la lucha poltica de clase, en general. No puede ser que las luchas obreras y sus reivindicaciones laborales se consideren como problemas menores o por el contrario como la finalidad de nuestras luchas, no se puede renegar de la importancia de la lucha de clases en el mundo laboral, hace falta una poltica de clase que conecte con el sindicalismo de clase sociopoltico y de masas.

 

Hay quien plantea abandonar el sindicalismo de clase o fraccionarlo ms (izquierdismo, infantilismo) y aislarse ms de la clase obrera, de la misma manera que hay quien plantea despolitizarlo (reformismo), ambos extremos caen en el mbito de la poltica liberal. Nuestra alternativa debe pasar por reforzar el sindicalismo de clase de nuevo tipo, unitario, plural y sociopoltico que los comunistas siempre hemos defendido confrontado a otras posiciones que se baan en el mbito de la poltica liberal y el infantilismo.

 

En tercer lugar , nos ha faltado pulmn en la lucha ideolgica y en torno a la tctica de presentarnos como formacin poltica independiente. Estaba fuera de lugar en plena campaa "reivindicar" un ministerio para un "gobierno de izquierdas", y ms cuando el PSOE no ha concluido acuerdo alguno con un programa de izquierdas, en el que se despegue del neoliberalismo, del PP, y de las instituciones de la guerra fra, por lo que careca de lgica poltica pedir en plena campaa un ministerio como condicin de la poltica de izquierdas y es evidente que se generaba ms confusin y desencanto en nuestro electorado. Y ms teniendo en cuenta que la marginacin en los medios hacia IU ha sido patrocinada tanto por el PP como por el PSOE que disponen de los medios de comunicacin ambos a su antojo convirtindolos en rganos propios de propaganda donde no caben otras opiniones polticas.

 

Tambin nos hemos metido en un terreno que no es el nuestro, nigundeando al PP sin venir a cuento:

 

"las posibilidades del PP de ganar las elecciones se han desvanecido...La imagen que dan es la de una formacin que ha asumido su prxima derrota y est disputndose los despojos...como una fiera herida va a seguir embistiendo con la misma intolerancia que ha demostrado...El PP...ha seguido una lnea marcada por el neoconservadurismo...Con ese nivel de apoyo el PP no ganar nunca unas elecciones generales" (del programa electoral de IU. 05. PP: neoconservadurismo y nacional catolicismo).

 

Pues, la verdad es que la sociedad espaola ha girado ms hacia la derecha en estos 4 aos. En la lucha ideolgica los valores del neoliberalismo (individualismo, irracionalismo, etc.) son predominantes, y para ello se recurre a los temas que crispan (terrorismo, inmigracin, cuestin nacional) sin dar una solucin poltica a cada uno de ellos, para mantener un estado de embriaguez en las masas al que no le hace falta al PP echar lea al fuego, la COPE, la AVT, la telebasura y los sectores espaolistas del PSOE, ya se encargan de recordrnoslo. Y encima el PP crece, y lo hace en campo propio y ajeno, en las zonas tradicionales de izquierda y las zonas obreras (Madrid, Barcelona, Valencia, Andaluca), porque su discurso fcil de descargar los problemas de la crisis capitalista al terrorismo, el anti-catalanismo, y la criminalizacin de la inmigracin, desplazan al discurso clasista, solidario, democrtico y republicano.

 

Sobre la inmigracin debemos colocar el discurso de clase de una manera clara, ya que la derecha lo tiene bien ganado no tanto slo en los sitios donde hay inmigracin (zonas industriales y agrarias de Espaa) como en los sitios donde apenas la hay, y donde se mira con bastante recelo por desconocimiento. Las campaas electorales se convierten en focos favorables para el discurso neoliberal y excluyente, al estilo hitleriano.

 

La defensa de los mismos derechos para todos (trabajo, residencia y sufragio universal) debe hacerse desde una crtica hacia la realidad apuntando a los empresarios que se lucran de la inmigracin ilegal, que se enriquecen a costa de la sobreexplotacin, empresarios que en determinados sectores (domstico, hostelera, agrario, construccin, etc) aplican relaciones de servidumbre, y no respetan los convenios y normas laborales, empresarios que defraudan a la Hacienda Pblica y la Seguridad Social al no pagar las cotizaciones correspondientes y que perjudican a todos los trabajadores al mantener a un sector de la clase obrera en condiciones ilegales y sin derechos. De esto hemos escuchado bien poco en las elecciones.

 

 

4. Nueva etapa poltica

 

Deca Lenin que el anlisis concreto de la situacin concreta es el alma del marxismo, ya que el marxismo no es una teora al margen de la realidad, sino una teora que conduce a lo concreto, y para no caer en el pragmatismo de la situacin concreta ni en el dogmatismo que no tiene en cuenta las condiciones de la lucha de clases, tal anlisis debe sumergirse en el carcter cambiante de las luchas de clases, poniendo la vista en la relacin de fuerzas concretas sin perder de vista el objetivo final que se persigue, la sociedad socialista.

 

Dicho esto la realidad poltica del modelo de transicin de la dictadura a la democracia burguesa borbnica hace ya mucho tiempo que est ms que superada, y las tareas para las que tena su razn de ser estn cumplidas o atadas y bien atadas:

 

1.- No hubo ruptura democrtica, hubo pacto con monarqua, una transicin sujeta a la poltica de guerra fra del imperialismo yanqui.

2.- Espaa entr en las instituciones de la guerra fra (OTAN, UE).

3.- Se introdujo una constitucin de soberana limitada que facilita que cualquier gobierno con mayora tenga las manos libres en poltica exterior en apoyo de intereses extranjeros (art. 95), y la cesin del patrimonio econmico pblico (art. 93). Soberana nacional anulada, que impide cualquier poltica socializadora que pretenda cambiar las relaciones de produccin y de cambio, no pudiendo ni llevar a cabo una poltica de expropiaciones.

4.- Reforzamiento del ejecutivo sobre el poder legislativo, modelo bipartidista.

5.- Se potenci la desideologizacin de la izquierda en su poltica anti-imperialista, a travs de la financiacin de equipos cooptados desde centros de decisin de la coalicin de la guerra fra, por ej. la fundacin socialdemcrata Ebert subvencionada por bancos y empresas alemanas para contrarrestar la influencia comunista en el movimiento obrero.

6.- Se boicote la creacin de un sindicato de clase, unitario y plural, etc, fraguando la divisin interesada del movimiento sindical ante la crisis.

7.- Se llevaron a cabo las medidas neoliberales durante los 80 para fragmentar a la clase obrera, entregando patrimonio industrial al capital transnacional, e implantando la precariedad laboral como norma.

8.- No se asumi el derecho a la autodeterminacin y la profundizacin democrtica del Estado. Ante la incomprensin del carcter plurinacional de Espaa, las naciones perifricas han debido regatear para que sus derechos autonomistas reconocidos no sean recortados, mientras una antigualla como la Iglesia controla parte de la enseanza, a pesar de la calidad no confesional del Estado.

 

Pero todo eso ya pas, la guerra fra acab, la contrarrevolucin "anti-burocrtica", "rosa", "naranja", de "terciopelo", etc., nos "liber" del sistema socialista de la Europa del Este, el capitalismo hayekiano derrib las economas socialistas, las conquistas de los trabajadores y la correlacin de fuerzas internacional y europea se torci. Desde entonces ya estamos en una nueva etapa, y en Espaa tambin.

 

Estamos en un momento histrico diferente, una nueva etapa concreta en la que se deben definir los objetivos polticos sin abandonar la perspectiva revolucionaria (y no nos asustemos por emplear esta palabra):

 

A.) Debemos de frenar y combatir el neoliberalismo con una visin general, no parcial, de las luchas concretas, buscando alianzas slidas con el movimiento sindical de clase, frenar las ofensivas neoliberales y luchar por reformas con objetivos concretos: Pleno Empleo FIJO, Poltica Industrial, Sanidad pblica e incompatibilidades profesionales, Enseanza pblica, gratuita y de calidad, Reforma Fiscal Progresiva, municipalizacin del suelo, doblar el gasto social por habitante, etc. Objetivos que entren en contradiccin con el neoliberalismo, pasando de la poltica de lo posible a la poltica de clase, con una lnea de masa, estableciendo alianzas estratgicas con organizaciones, movimientos sociales de masas (movimiento sindical, vecinal, estudiantil, pacifista, ecologista, feminista, etc) en la lucha contra el modelo neoliberal en lo social y lo poltico.

 

B.) Debemos de empezar a apostar por un Estado republicano de democracia avanzada, que rescate los valores democrticos, de soberana nacional, de planificacin de la economa con la nacionalizacin de sectores estratgicos, reconocer el carcter plurinacional y el derecho de autodeterminacin, la democratizacin de los aparatos del Estado en general, democratizacin del ejrcito y los cuerpos policiales, derecho a sindicacin y huelga, someter los poderes judicial y ejecutivo a sufragio universal, sistema electoral representativo en proporcionalidad al censo, eliminar los privilegios de la iglesia, una poltica exterior de paz y de alineamiento anti-imperialista, y la derogacin de las leyes regresivas. Sociolgicamente hoy la idea de la Repblica Democrtica es ms popular, segn varias encuestas la nueva generacin est mayoritariamente a favor de la Repblica.

 

C.) Debemos de defender una Europa no imperialista, no militarista, de una velocidad donde las conquistas sociales del movimiento obrero no sean rebajadas, combatiendo los objetivos neoliberales de la Agenda de Lisboa, combatiendo la criminalizacin del comunismo y del antifascismo, dando apoyo a los gobiernos europeos anti-imperialistas (Bielorrusia, Chipre), y solidaridad con los procesos de transformacin social en el mundo (Cuba, Venezuela...) por un nuevo orden econmico internacional anti-neoliberal y anti-imperialista que potencie el desarrollo multilateral de las economas nacionales.

 

 

5.- El instrumento para la poltica de alianzas, recuperar el proyecto de IU

 

Ahora es momento de reflexin obligada, en la cual debiramos de huir de propuestas organizativas con tintes electoralistas o con tintes a favor de la marginalidad institucional. Ni lo uno, ni lo otro. El trabajo institucional es un medio de lucha legal necesario para la organizacin de una alternativa poltica al sistema capitalista, como tambin lo es el trabajo y la organizacin entre los frentes de masas y la construccin de la movilizacin social con objetivos polticos y sociales concretos y generales, reivindicativos y de transformacin.

 

Se habla de relanzar IU, cuando debemos plantear recuperar IU, por que ms all del varapalo electoral, los grandes retos no van a ser las prximas elecciones municipales y autonmicas (discurso adems electoralista), sino el cmo nos presentamos a los trabajadores y a la sociedad como formacin poltica, con propuestas, con trabajo de masas y con una direccin que sea capaz de conjugar la pluralidad de ideas con la democracia interna.

 

Hay que huir del ultrademocratismo y defender los acuerdos adoptados por mayora para evitar caer en el fraccionalismo ideolgico permanente, con discusiones que nunca acaban e impiden el momento de la accin poltica. Por eso IU debera dotarse de una direccin poltica que sea capaz de integrar la pluralidad pero con cara y ojos, y un coordinador. IU no puede convertirse en una coordinadora de corrientes cristalizadas (durante 3 aos?), correra el peligro de convertirse en un grupsculo alejado de los trabajadores y anacrnico (inservible) para la praxis poltica.

 

IU debe seguir siendo una formacin poltica y no un partido. No es cierto que se han superado las diferencias ideolgicas, ni tericas entre la II, III y IV Internacionales, ni con el anarquismo. Las diferencias siguen existiendo tambin en la accin poltica y social de tales corrientes, opiniones y organizaciones: comunistas, anarquistas, socialdemcratas, nacionalistas de izquierda, republicanos de izquierda, alternativos, cristianos de izquierda, ecosocialistas, etc.

 

Por tanto, IU que aspira a ser un movimiento poltico y social amplio, no puede diluir las opiniones e ideas en la izquierda poltica y social, tipo "nueva izquierda-PDNI", pues flaco favor se hara, ni tampoco puede convertirse en una plataforma liquidacionista del partido comunista, ms interesada en combatir y criminalizar la idea comunista que a la crisis del capitalismo.

 

IU debe apostar por ser el instrumento para construir una amplia alianza estratgica social y poltica estatal para hacer frente en lo inmediato a los excesos del neoliberalismo, que sea capaz de impulsar y hegemonizar a medio plazo la propuesta republicana de transformacin y democratizacin del Estado, y que como objetivo mximo apueste por la construccin de la sociedad socialista.

 

Una ltima anotacin sobre el anti-capitalismo como planteamiento ideolgico. Para los que nos consideramos comunistas el movimiento obrero ha madurado histricamente, y por ello no somos ideolgicamente anti-capitalistas ni utopistas, sino revolucionarios en la perspectiva del socialismo cientfico y el comunismo. El anti-capitalismo por mucho que se repita no es una ideologa sino una corriente pequeo burguesa anti-proletaria que bascula desde la ultraderecha (S.A., falangismo...) hasta la ultra-izquierda.

 

No olvidemos que ya Marx tuvo que ajustar cuentas en el Manifiesto con las posiciones anti-capitalistas de las clases de transicin hacia la burguesa o el proletariado, el socialismo feudal de la aristocracia, el socialismo pequeo burgus, etc., y con el arma terica del socialismo cientfico super el socialismo y el comunismo crtico utpicos (Owen, Babeuf, etc). El objetivo socialista parte del desarrollo de la lucha de clases, las fuerzas productivas, el conocimiento concreto de la formacin social y del modo de produccin dominante, y no es una utopa ni un ideal moral abstracto donde aparece un anti-capitalismo que no se sabe hacia donde va.

 

El socialismo cientfico de Marx y Engels si bien en sus orgenes parten de la tica humanista supraclasista con la crtica de la explotacin y la opresin del gnero humano frente a la cual se levantan, en su desarrollo luchan por superar cientficamente esa explotacin. No quiere decir que se renuncie a los valores ticos de solidaridad, de lucha contra la injusticia, la desigualdad y la opresin, dado que precisamente es la tica la primera arma de rebelin que adoptan los revolucionarios, en su deseo de combatir la injusticia, la opresin y la miseria antes que encontrar la fundamentacin cientfica de las causas de la explotacin y los medios cientficos para la transformacin y superacin de la sociedad de clases. tica clasista y revolucionaria que con el rigor cientfico (no sin el) nunca deben excluirse en la lucha contra la explotacin.

 

 

6.-El instrumento poltico de la clase obrera. El partido comunista.

 

Tenemos un problema de narrativa y de ideologa, algunos planteamientos pretendidamente de izquierdas que se baan en el campo de la sociologa burguesa, weberiana y funcionalista nos dicen que la clase obrera no existe, que el proletariado se ha aburguesado, que hay clases, altas, medias y bajas, que el sujeto revolucionario es la multitud (trmino utilizado por Thomas Hobbes: "el hombre es un lobo del hombre" ), que al proletariado lo ha desplazado el precariado (), etc. Frente a estos planteamientos debemos recuperar el anlisis marxista de nuestra realidad, destacando:

 

1.- El proletariado siempre ha sido diverso tanto en ocupacin como en condiciones salariales, siempre ha habido obreros explotados y obreros sobreexplotados, realidad que Marx y Engels conocieron en el movimiento obrero ingls.

2.- Lo que define al proletariado es la relacin de explotacin para la creacin de la plusvala en la produccin y para la realizacin de la plusvala en la circulacin en procesos de trabajo donde el capital comercial y bancario se reparten con el capital industrial la plusvala creada en la produccin a travs de la explotacin de la clase obrera industrial y de servicios.

3.- Para Marx el beneficio comercial y el inters financiero son formas de apropiacin de la plusvala en la circulacin, que no podran ejecutarse sin la accin de una fuerza laboral que destine el tiempo adicional de trabajo para realizar la plusvala global y la parte de la que se apropia el burgus comercial o financiero del proletariado diverso, industrial y de servicios.

4.- En el Manifiesto del Partido Comunista Marx narraba el surgimiento del capitalismo dentro de un proceso de mundializacin. Hoy asistimos a una aceleracin de la expansin mundial desigual y masificada del trabajo asalariado y la proletarizacin, con el crecimiento relativo y absoluto de la clase obrera internacional en el centro y en la periferia, aqu y en Singapur, pasando a ser la clase principal del mundo.

5.- E n Espaa el proletariado crece, la clase obrera se est feminizando, y cada vez ms actividades absorbidas por la acumulacin del capital proletarizan a sus componentes (trabajo intelectual, tcnicos, profesionales, falsos autnomos...), etc.

6.- La reduccin de la capacidad adquisitiva afecta a toda la clase obrera, no slo a un sector. Se estn creando ms puestos de trabajo con salarios ms bajos, pero tambin los salarios medios y altos estn frenando su crecimiento. Sigue funcionando la teora de Marx de que la tendencia de la acumulacin capitalista es reducir el nivel medio del salario del proletariado en general, ya que los salarios baratos presionan a la baja el salario medio.

 

Contextualizando los conceptos a la actualidad, la clase obrera objetivamente sigue existiendo de forma diversa y su peso se ampla, siendo necesario el papel del partido comunista, como vanguardia de clase y de masas, intelectual orgnico colectivo, de cuadros, que encarne la independencia poltica de la clase obrera respecto al imperialismo y la burguesa en la lucha por el socialismo. Sin la militancia poltica de la fuerza social objetivamente revolucionaria, la clase obrera, la estrategia hacia el socialismo es inviable, no existe fuerza social distinta que sea portadora de la negacin del capitalismo.

 

Destacan dos tipos de deformaciones de la prctica poltica contrarias al partido comunista, el economismo y el voluntarismo. Para los primeros la historia est determinada de antemano, para los segundos la historia es producto de la voluntad de individuos desligados de las masas (caudillismo). Ambos reniegan a realizar un anlisis de las condiciones concretas para el proceso revolucionario, de la lucha de clases, de las fuerzas sociales, de la coyuntura poltica, etc. Sus variantes polticas, el reformismo y el izquierdismo coinciden en la pasividad de las masas, de la clase obrera.

 

El reformismo confa en el desarrollo material de las cosas (determinismo) y en la pasividad de las masas, mientras el voluntarismo izquierdista parte de la accin de los pequeos grupos revolucionarios que creen que como un rayo milagroso harn ver la luz y despertarn a los trabajadores. Ambos niegan la preparacin de la organizacin de un partido capaz de trabajar, dirigir y movilizar a las masas.

 

De estas dos visiones deformadas de la prctica de la lucha obrera tambin hay que tener en cuenta que no toda poltica de masas es una poltica revolucionaria, porque si el partido comunista se limita a coordinar-cuantificar las luchas espontneas (econmicas y meramente reivindicativas) que surgen de la clase obrera, sin ser capaz de conectarla con la lucha por los intereses estratgicos revolucionarios a largo plazo, tambin cae en el reformismo poltico como pasara con la propuesta eurocomunista durante la transicin, y viceversa si el partido no parte de la lucha cotidiana de las masas para acumular fuerzas y elevarlas al nivel de la lucha poltica, cae en el voluntarismo izquierdista, de quienes emprenden acciones grupusculares de unos pocos sin incidencia alguna entre las masas.

 

El partido comunista es una organizacin superior a cualquier partido burgus, izquierdista y reformista, donde la militancia comunista debe suponer una implicacin prctica en la actividad poltica y social, con responsabilidades concretas de trabajo entre las masas (sindical, vecinal, institucional, estudiantil, etc.) militancia en continua preparacin y formacin terica, que incremente la capacidad y la experiencia poltica e ideolgica del partido, desarrollndose como intelectual colectivo  de nuevo tipo , donde la funcin de todos los miembros del partido es de direccin, formacin, organizacin y trabajo de masas.

 

Partido comunista que parte del reconocimiento de la centralidad de la lucha de clases entre clase obrera y burguesa. Partido vinculado con su clase, en especial por su trabajo de masas en el movimiento sindical. Partido propagador del carcter clasista que ocultan las formas de gobierno y el Estado de derecho, basado en la igualdad, la justicia, etc, irrealizables en el capitalismo. Partido organizador de la revolucin, ya que toda lucha de clases es una lucha poltica que en ltima instancia supone la lucha por el poder poltico.

 

Partido que por su carcter de clase debe contemplar una direccin mayoritariamente obrera. Partido democrtico para el debate vertical y horizontal, unitario en la accin, organizacin e ideologa . Un error en la orientacin es menos nocivo que un acto de indisciplina ya que se mina la unidad del partido. Partido en el que los cuadros y militantes que intervienen en los frentes de masas, el frente poltico de izquierdas y las instituciones, defienden los acuerdos del partido tomados en cada momento, cerrando los debates dentro del partido y no fuera. Partido o rganizado en clulas por fbricas, lugares de trabajo, sectores, frentes de masas y territorio que lleva por medio de sus cuadros y militancia sus posiciones polticas y propuestas reivindicativas a la clase obrera, confrontndose con otras opiniones.

 

Para una correcta poltica de masas, es insuficiente con reclamar el papel dirigente del partido comunista, hay que merecer y conquistar la confianza de las masas y la hegemona por medio de la labor cotidiana, plantear una poltica justa que reconozca las reivindicaciones de los trabajadores y no caiga en el error de suplantar los mtodos de direccin de las masas por los del partido.

 

El Movimiento Obrero abandonado a la espontaneidad, despolitizado, degenera y se aburguesa, y viceversa, un partido aislado de las luchas obreras y del trabajo en los frentes de masas, hace que el socialismo se aburguese. La clase obrera reducida a la espontaneidad, con una concepcin del mundo dominada por el sentido comn y sometida a la hegemona de la ideologa burguesa, nunca llegar a adoptar una posicin comunista, revolucionaria. Y el partido sin el trabajo en las masas nunca vencer ni a la ideologa burguesa hegemnica, ni a la poltica liberal y reformista de otras fracciones o partidos presentes tambin en el movimiento obrero.

 

El Partido Comunista juega el papel de puente entre la teora y la prctica, entre la conciencia espontnea del proletariado y el papel que objetivamente le corresponde como fuerza social revolucionaria. El partido comunista analiza y desvela las contradicciones de clase de la poca y utiliza su capacidad de aplicar los conocimientos adquiridos por la teora revolucionaria en la situacin concreta. Es el portador y la herramienta necesaria entre el concepto de clase obrera y su realizacin prctica.

 

En la actualidad, la dispersin o fraccionamiento de la direccin poltica de la clase obrera, imposibilita la capacidad para una accin poltica de carcter revolucionario eficaz contra el enemigo principal, y es un obstculo para aplicar polticas de alianzas amplias en los frentes de masas y en la izquierda. Me refiero aqu a la existencia de diferentes organizaciones comunistas o fracciones organizadas dentro de un mismo partido comunista. Debiera reformularse la unidad de accin de comunistas en los frentes de masas y el frente poltico de izquierdas como paso previo necesario para la unidad orgnica a la que no debiramos renunciar, quienes nos identificamos con la cultura del PCE de Jose Daz, Lster, Julin Grimau, Dolores Ibrruri, etc., y del PSUC, el partit de Ardiaca, Serradell Romn, Comorera, Lpez Raimundo y otros comunistas.

 

Dicho esto y por la peculiaridad concreta del Movimiento Comunista en nuestro pas, es necesaria la reactivacin del partido comunista, marxista-leninista, que reafirme el carcter revolucionario de la clase obrera, basado en el centralismo democrtico, y en estrecha relacin con el Movimiento Comunista Internacional que ya viene reagrupndose en la ltima dcada realizando diferentes encuentros de Partidos Comunistas y Obreros en Minks, Atenas, Lisboa, Bruselas, llevando a cabo acuerdos concretos, de resoluciones, orientaciones, campaas internacionales, etc.

 

No estamos ante el fin de la historia, donde el capitalismo triunfa como negacin del desarrollo histrico, y las ideologas de clase se han disuelto, estamos en una etapa de transicin en la lucha por el socialismo y el comunismo, donde la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia. Debemos hacer un esfuerzo por recuperar la memoria de lo mejor de nuestra cultura revolucionaria, la comuna de Pars, la revolucin socialista sovitica, china, cubana, la victoria contra el nazi-fascismo y las revoluciones populares antifascistas de Europa, las revoluciones anti-imperialistas de Latinoamrica, frica y Asia, la heroica lucha de los trabajadores y pueblos de Espaa, con la clase obrera y su partido a la cabeza por la defensa de la II Repblica, las luchas y conquistas del movimiento obrero en Europa occidental y contra las dictaduras fascistas (Espaa, Grecia, Portugal), etc. Valorar los justos avances democrticos y las conquistas sociales que se alcanzaron y alcanzan en tales momentos frente a las clases reaccionarias. No olvidemos que el anti-comunismo tambin descansa en nuestros miedos, por eso no podemos renegar de nuestras conquistas, objetivos e instrumentos revolucionarios por muy amargos que sepan los retrocesos ante el enemigo de clase.



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