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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2008

Madrid: Primero criminalizar para aislar socialmente, luego golpear para debilitar polticamente

La Haine



La presa burguesa, ya sea televisin o peridicos, lleva varias semanas creando "alarma social" asegurando que est habiendo una proliferacin de "grupos violentos" que estn "poniendo en alerta a las autoridades".

Los disturbios el pasado 29 de febrero en el barrio multicultural de Lavapis, provocados por la permisividad de las autoridades para que dos organizaciones neonazis realizaran un mitin electoral, estn siendo utilizados por la prensa burguesa para iniciar la fase represiva contra el movimiento antifascista en Madrid.

El hecho de permitir un acto fascista en un barrio de clase obrera y humilde (y el hecho de permitirlo en general) como Lavapis, pone de manifiesto la impunidad con que actan los nazis en Madrid. Sin embargo la juventud antifacista y lxs vecinxs del barrio salieron a la calle a protestar, y ahora la prensa responde enmarcando los enfrentamientos en un contexto de criminalizacin y de "auge de grupos violentos".

Al da siguiente de lo ocurrido en Lavapis, los medios titulaban los hechos sealando con el dedo al movimiento antifascista: "Radicales antisistema se enfrentan a la polica" (ABC), "Grupos antisistema se enfrentan a la polica" (El Pas), "Batalla campal anoche entre jvenes antisistema y agentes antidisturbios en la plaza de Tirso de Molina" (Terra), etc.

Posteriormente han empezado a publicarse artculos que hablan de las investigaciones policiales sobre "grupos violentos".

El reportaje "500 fichados por la polica" (El Pas), pone en el punto de mira a "una amplia amalgama de colectivos y asociaciones. Son tan dispares que engloban a sharp y redskins con grupos por una vivienda digna, segn fuentes policiales". Se habla de "bukaneros, los seguidores ultras del Rayo", tambin sobre el papel de los "centros okupados, repartidos por toda la regin, son sus zonas de reunin, de celebracin de conciertos, a los que acuden de manera masiva", y se vincula disimuladamente a Izquierda Castellana con la izquierda abertzale. Esto ltimo tiene que ver con que esta organizacin particip, junto a muchos otros colectivos, en una manifestacin el 1 de marzo en Madrid contra la represin y las ilegalizaciones en Euskal Herria, algo que hizo saltar alarmas en mbitos de ultraderecha, que empezaron a hablar de "Los amigos de ETA en las calles de Madrid".

As mismo, el diario Pblico public el pasado 22 de marzo un artculo bajo el ttulo de "Los grupos violentos ponen en alerta a las autoridades", que presenta un "peligro" que califican de potencial y latente: "Skinheads, nacionalsocialistas, okupas, punks o latin kings son los principales grupos urbanos violentos de nuestro pas". Meten todo en un mismo saco pero curiosamente utilizan como columna vertebral del artculo la "batalla campal en Lavapis" y vuelven a insistir en que "slo en Madrid, la Brigada Provincial de Informacin tiene fichados a 500 miembros de grupos antisistema (anarquistas, okupas, rash, sharp y redskins, fundamentalmente)."

Por su parte, el sindicato ultraderechista Manos Limpias est sirviendo de ariete para tantear las fuerzas del movimiento antifascista, iniciando trmites para buscar la ilegalizacin de Izquierda Castellana y la Coordinadora Antifascista de Madrid.

Lo que realmente est poniendo en alerta a las autoridades es la revitalizacin de la lucha social en Madrid, impulsada sobre todo por la juventud. Se est denunciando en la calle la complicidad institucional con el fascismo, se est poniendo en contradiccin a la monarqua capitalista, se est rechazando la salvaje represin contra el pueblo vasco en lucha, se est exigiendo una vivienda digna y arrancando espacios okupados a la especulacin, etc.

El estado prepara la respuesta con una frmula ya conocida: primero criminaliza a travs de la prensa para aislar socialmente a los movimientos anticapitalistas. Una vez consumada esta etapa, el estado podr golpear con multas, detenciones e incluso encarcelamientos para debilitar y fracturar a los movimientos, y que la "opinin pblica" lo entienda como algo "normal".

Slo hay una manera de hacer frente a la represin: reforzar el apoyo social, estrechar lazos entre los colectivos, construir la causa antifascista y anticapitalista desde los barrios, convertir el revs del estado en mayor organizacin y conciencia popular.

Quilombo

Concentracin contra la criminalizacin de los Movimientos Sociales

 

Construyendo organizacin popular Sbado 5 de abril de 2008 a las 18:00h Plaza de Tirso de Molina. Metro Tirso de Molina Convoca: Coordinadora Antifascista de Madrid



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