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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2008

Ms sobre DHondt y las culpas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Rebelin public el da 29 de marzo un artculo chale la culpa a DHondt!- que debera merecer nuestra atencin. Bien escrito, mejor argumentado, excelentemente documentado. Una delicia. Y con una tesis politica que creo razonable: se puede pedir el cambio de sistema electoral, pero hay que elegir el momento con un poco de dignidad. Tambin aqu, probablemente, hemos errado con escasa oportunidad y con mucho oportunismo. Mea culpa.

Adems, el artculo est escrito con sentido (anglosajn + castizo temperado) del humor. El chiste sobre el 3% y Elvis es de obligado recuerdo. No tanto la analtica ocurrencia del 3,8% y las personas que creen que en Marte hay hombrecillos verdes que puede provocar irritacin en almas sensibles, sin resto positivo visible.

Por lo dems, adems de la correcta informacin sobre la ponderacin del sistema ideado por dHondt (a quien nadie que yo recuerde ha atribuido recientemente las culpas de la situacin), es fcil coincidir con muchas de las posiciones en l defendidas. Sin embargo, vale la pena sealar algunas discrepancias o la necesidad de algunas aclaraciones complementaras. Estas por ejemplo:

En opinin del autor no es realmente cierto que el sistema de circunscripciones espaol penalice tanto a Izquierda Unida, al menos si se cree que la territorialidad debe verse representada.

No est claro, no est suficientemente claro en mi opinin, lo que el autor entiende por territorialidad. Acaso se refiera a las nacionalidades histricas o a zonas poco pobladas del territorio espaol pero, en opinin, es algo extrao este paso de su argumentacin que intenta aclarar el concepto: si en un territorio se piensa diferente que en el resto, esa diferencia se ha de reflejar en el parlamento, pese a que su peso en la totalidad del Estado sea necesariamente pequeo. Qu querr decir exactamente eso de que en un territorio se piense diferente que en el resto? Que determinados problemas slo afectan a esos ciudadanos y que slo ellos o parte de ellos son sensible a estas cuestiones y que, por tanto, el sistema de representacin debe cuidar especialmente sus voces e inquietudes? Si ste es el caso, habra que decir que s, que de acuerdo, que es justo y democrtico, pero no parece que de ello se infiera la correccin de que el PNV, pongamos un caso que el annimo autor cita, haya obtenido el triple de escaos que IU con un tercio de sus votos, aunque sea cierto que se haya presentado en tres circunscripciones (tres o cuatro?) y sta, sin duda, sea una diferencia, aunque no tiene por qu ser una gran diferencia si bien pueda serlo desde el punto de vista del interlocutor ingls del autor del artculo. Por lo dems, aunque es secundario en la discusin, IU no ha obtenido, como afirma el autor, un resultado homogneo en todas ellas, hasta alcanzar una media del 3,8%.

Tampoco sigo bien este otro plano de la argumentacin. El autor parece sealar una inconsistencia entre la defensa de la modificacin del carcter territorial de la representacin y los estatutos de IU que priman la territorialidad en la eleccin del Consejo Poltico Federal. Puede defenderse tal posicin, no es mi caso, y no caer, creo, en ninguna inconsistencia. Una cosa, puede decirse, es la representacin ciudadana en el Parlamento y otra distinta, aunque tenga alguna similitud, es cmo una organizacin poltica se organiza para recoger en su seno voces minoritarias, discrepantes o poco odas. Sea como sea, an admitiendo que haya aqu inconsistencia el punto nodal, como siempre, est en el matiz: cmo primamos, cmo cuantificamos de forma adecuada esa arista del poliedro que estamos dispuestos a atender?

Al autor no le parece mal que el sistema electoral actual se pierdan muchos votos, que los restos se tiran a la basura. Por qu? Porque, seala, si los restos se tiran a la basura todos los votos son importantes pero ninguno lo es en particular, al menos no lo suficiente como para que se puedan comprar -como ocurrira de otra manera- Y por qu? Y por qu pudiera ocurrir de la otra manera y no ocurre de esta? Es obvio que todo el mundo podemos dar ejemplos de compra clientelares de votos en las circunstancias actuales.

El problema, insiste el autor, viene cuando slo tienes restos. Claro, ese es precisamente el problema que se est discutiendo, que esos restos, numerosos en el caso de Izquierda Unida, no cuentan para nada en ningn caso, por lo que esas voces minoritarias en tal o cual circunscripcin se pierden siempre, no cuentan, y, por tanto, y en contra de los deseos manifestados por el autor respecto a las voces, sentimientos y territorios minoritarios, nunca alcanzan representacin. No son nunca odas. Sus inquietudes, sus demandas, sus intereses, van a parar al archivo de los votos (parcialmente) intiles.

Por lo dems, no est claro que fuera slo por el asunto del voto til por lo que el PCE pact el Decreto Ley del 77, germen fundamental de nuestro sistema electoral. Puede ser, admitmoslo, que lo hiciera pensando en quedarse con todos los votos a la izquierda del PSOE, un mbito electoral que en 1977, como seala nuestro annimo autor, era ms complejo de lo que el sistema electoral reflej, pero tambin es cierto, como han confesado algunos de los diseadores del decreto de 1977, que tal norma se elabor para dificultar al mximo la representacin institucional del PCE y partidos afines y no tan afines, es decir, de todo lo que no fuese derecha espaola o nacionalista perifrica o socialdemocracia entregada. La diferencia entre porcentaje de votos y nmero de diputados, en el caso de IU y en el caso de otras fuerzas, siempre ha sido manifiesta, aunque casi nunca tan llamativa como en este ltima contienda.

El autor seala que parece ser que en Espaa hay entre un 10 y un 15% de personas que se sitan polticamente a la izquierda del PSOE, con porcentajes mayores en algunos temas. Esa consideracin de sociologa poltica supone, segn el autor, que si Izquierda Unida hiciera propuestas coherentes y atractivas, tuviera una actividad poltica relevante e integradora e hiciera un discurso electoral inteligente podra llegar a obtener () al menos un 15% de esos sufragios. Desconozco el origen y la veracidad de esos porcentajes pero desgraciadamente esto no es as, no ha sido nunca as desde hace mucho tiempo. Izquierda Unida puede hacer todo lo que el autor seala, incluso ms cosas y con mayor racionalidad y coherencia, y de ah no se infiere necesariamente que pudiera obtener el resultado sealado y tampoco est claro que, adquirindolo, tuviese la representacin que el autor apunta, ya que eso depende, una vez ms, de la distribucin de los apoyos, de la forma en que haya obtenido ese deseable porcentaje de votos. Estara bien, por otra parte, yo se lo agradecera, que el autor indicara qu significa tener una actividad poltica coherente e integradora, qu significa hacer un discurso electoral inteligente y qu propuestas coherentes y atractivas debera hacer IU para que su voz sonara con aceptacin y armona y fuera oda por las gentes.

Si hablamos en serio, aade nuestro autor annimo, el hecho de que la izquierda slo pueda legitimar el sistema en las democracias bendecidas por la OTAN y el FMI no es una cuestin electoral. Es obvio, no puede haber duda de ello. Pero no es obvio, como seala a continuacin, que el sistema electoral actual, sin modificaciones, pueda ser un magnfico aliado para una izquierda que tuviera algo de fuerza. La izquierda puede adquirir mayor fuerza a travs de senderos diversos, sin que ello resulte hoy por hoy un camino de rosas, pero, sin duda, su mayor presencia institucional puede ayudarle aunque, lo dir las veces que sea necesario, esa no sea la cuestin decisiva sino ms bien efecto o reflejo de su influencia social, de su trabajo capilar, paciente, inteligente, sin sectarismos, en la, digmoslo de forma inexacta, sociedad civil.

Es cierto, por lo dems, que deberamos centrarnos en la esencia del problema (es perfecto esta reivindicacin de ese trmino hoy en desuso) y aceptar sin excusas que Izquierda Unida ha obtenido un escaso porcentaje de los votos emitidos. El adjetivo pattico usado por el autor creo que sobra e incluso puede ser ledo y sentido de forma hiriente sin beneficio alguno para nadie. Tiene razn nuevamente nuestro annimo autor cuando advierte de un posible error de IU: centrar la actividad poltica en un asunto nuclear: la reforma de la ley electoral y no pactar con nadie que no est por esa labor. De acuerdo, tiene razn, hay que ms cuidadosos. Nadie puede sostener que nada importen la educacin, la sanidad o el trabajo en condiciones y que lo fundamental, el ncleo duro del sendero poltico transitado, sea cambiar la ley electoral y conseguir grupo parlamentario con los beneficios econmicos anexos. No es eso, no es eso, desde luego. Pero tambin es cierto que el combate por una reforma electoral que sea ms justa es parte del combate por una concepcin de la democracia menos controlada y aceptable para el sistema del mercado desbocado sin controles y esto s que es parte del programa poltico de Izquierda Unida y esto s que tambin puede interesar -y es parte de su inters- a la ciudadana y a sus sectores menos favorecidos, lo que antes llambamos, sin miedo a las palabras, clases trabajadoras.



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