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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2008

VII Congreso de la Unin Nacional de Escritores y Artistas Cubanos
Es tiempo de despegue

Jos Luis Estrada Betancourt y Randol Peresalas
Juventud Rebeld


La cultura es un trmino que va ms all de las artes y las letras, pues encarna una herencia espiritual y tambin, por supuesto, material, asegur Graziella Pogolotti, en la sesin inaugural del VII Congreso de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de cuyo Comit Organizador es vicepresidenta.

Ante un plenario presidido por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Ral Castro, la destacada intelectual record que este pas ha ido formando una cultura de resistencia que engendra una memoria, una memoria que tiene, como todo, lo bueno y lo malo, y esos valores negativos volvieron a emerger entre nosotros en la dcada de 1990, fundamentalmente por razones de orden econmico, lo que produjo una crisis de la certidumbre, puntualiz.

Entre los problemas que hoy enfrenta la sociedad, la Pogolotti destac el papel de la escuela. Hace unos das escuch en la Televisin que en estos momentos el maestro no es el protagonista del proceso de enseanza-aprendizaje, sino el estudiante. En esa expresin, si no hay un error de concepto, hay, por lo menos, una confusin en el modo de decirlo: el maestro es el puntal de todo sistema de enseanza. l, adems de facilitar los conocimientos, contribuye decisivamente a preservar valores.

En los das que corren tenemos dificultades con nuestros maestros, y quiz una de las causas sea el componente salarial. Pero los seres humanos no nos movemos en una sola direccin ni por un solo estmulo. Por tanto, creo imprescindible considerar el tratamiento del maestro, darle el reconocimiento social que merece, y que alguna vez tuvo. Tenemos una tradicin pedaggica que forma parte de nuestra cultura, y que hay que rescatar.

Por su parte, el Premio Nacional de Literatura, Reynaldo Gonzlez, preciso: Hay problemas que inciden en esa pedagoga un poco deteriorada que tenemos hoy, como la falta de preparacin o la precipitada preparacin de los maestros. Y todo esto tiene que ver con la educacin formal, con la conduccin social.

Vemos como el hijo, o el sobrino, viene enfermo de mala conducta del aula, y hay que estar enmendndole la actuacin en la casa. A m me preocupa muchsimo la violencia verbal; de lo que se dice a la forma en que se dice; la imposicin del grito, una forma de violencia que genera otra violencia.

Juan Marinello y Carlos Rafael Rodrguez tenan una preocupacin similar: la prdida acelerada de la educacin formal, del lxico y del respeto a los valores, a las categoras, a las edades. Yo creo, sin dramatizar mucho, que ya hemos tocado fondo. Se est perdiendo el humor criollo que nos hizo, que nos conform y lo hemos trocado por un humor grosero, chabacano, burln, agresivo, y yo creo que ah tambin hay violencia; violencia de conducta. Esa agresividad que se respira, explota. Se va sembrando en la psiquis individual y colectiva. Hay que procurar que esto comience a limarse.

Una sola poltica cultural

En el mundo contemporneo, cultura y sociedad es un tema indisolublemente ligado a la importancia de los medios masivos de comunicacin, considera la escritora y periodista Marilyn Bobes. Resulta imposible hablar de formacin de valores y de la influencia de la cultura en ese propsito, sin referirnos a la creciente fuerza que ejerce sobre nosotros la llamada industria del entretenimiento, fundamentalmente a travs de la televisin.

Son innegables los esfuerzos del ICRT para entregar a nuestro pueblo una programacin que contribuya a una cultura general integral. Sin embargo, este objetivo encuentra obstculos en un medio que no acaba de asumir todos los postulados de la poltica cultural de nuestra Revolucin, hasta el punto de que, en ocasiones, existe otra interpretacin de la misma en ese medio de difusin.

Percibo en la Televisin cubana exceso de frivolidad y mucho aburrimiento. Sin duda, falta una vinculacin ms estrecha con los organismos rectores de la cultura nacional. Entretenimiento y profundidad no tienen que estar reidos. Tal parece que se confunde esparcimiento con banalidad, y aprendizaje con didactismo y superficialidad.

El popular actor Enrique Molina, por su parte, insisti en la necesidad de preservar la Televisin como un medio de comunicacin muy necesario para educar, informar y entretener. Recordamos, con gran satisfaccin, las dcadas del 70 y 80, que fueron prodigiosas para la Televisin cubana, en parte por el flujo de actores y actrices que se formaron en la escuela de actuacin del ICRT, bajo la direccin de Alejandro Lugo, y que con un grupo excelente de profesores nos transmitieron sus experiencias. Esta escuela form a profesionales con slidos conocimientos sobre los secretos de la radio y la televisin, pero adems nos ense el alto nivel de disciplina, tica y rigor profesional que requieren los mismos.

Trabajar en la Televisin en aquellos tiempos era un disfrute esttico. Han pasado los aos y con mucha tristeza vemos cmo todo aquello se ha ido deteriorando. Es cierto que la falta de recursos ha perjudicado mucho, pero tenemos que ser capaces de recuperar ese respeto a nuestro trabajo. No obstante, la Televisin no se hace con poco dinero, se necesita, adems de personas con talentos, recursos materiales.

El poeta Alpidio Alonso, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, llam la atencin sobre la presencia entre nosotros de expresiones estandarizadas de la cultura, y de la reproduccin acrtica en nuestros medios del modelo de vida yanqui. No es difcil advertir nuestra falta de intencionalidad en la construccin de una alternativa meditica a la propuesta cultural, y con ella al modelo de felicidad establecido como patrn en el mundo.

Siguiendo lo coyuntural perdemos de vista lo estratgico, y descuidamos las sutilezas a travs de las cuales se expresa lo banal. Qu expectativas estamos creando, qu referentes ofrecemos a nuestros nios y jvenes para formar en ellos mejores virtudes? Cul modelo de xito estamos promoviendo? No son los medios los nicos responsables de construir un imaginario colectivo en que se corporicen los valores socialistas que nos interesan cultivar, pero seramos muy ingenuos si no consideramos el peso positivo que tiene, sobre todo la Televisin, en el diseo y fijacin de ese imaginario.

En qu hemos estado distrados para que en nuestros nios y jvenes se generalice cada vez ms la frivolidad y la cultura de las marcas, exhibidas como credenciales de modernidad y distincin social? Me niego a demonizar a la juventud per se, vayamos a la raz de los problemas, tenemos que desterrar los caminos trillados, el paternalismo, la mojigatera y el exceso de ceremonia y solemnidad en nuestra forma de relacionarnos con los jvenes.

No podemos perder de vista que, a pesar de todo lo que se hecho despus del VIII Congreso de la UJC, en materia de recreacin, persisten insatisfacciones en la juventud en lo relacionado con las facilidades de acceso a espacios cuyos servicios se cobran en pesos cubanos, especficamente en los pueblos y los bateyes, que padecen de mayor olvido al estar alejados de las ciudades.

Las opciones se reducen, por lo general, al consabido audio que amplifica msica por la noche. Llamarle recreacin a la bulla y al molote es una de nuestras chapuceras habituales, que habla de la falta de rigor con que asumimos una de las principales demandas de los jvenes, y al propio tiempo es la demostracin del modo en que desconocemos los resortes profundos de la cultura para, indirectamente, mediante acciones que pudieran asumir los ms diversos matices, sembrar hbitos, formas de conductas y valores en quienes participan de ellas.

Males de la improvisacin

Para el intelectual Alfredo Guevara, es tiempo de despegue, porque las condiciones del pas estn dadas, pero recalca que jams podr construirse con solidez una sociedad a partir de dogmas, empecinamientos y desconocimiento de la realidad.

Esa permanente urgencia de acudir a la urgencia, improvisando sin tregua, debe ser sometida a investigacin para arrasar con ese mtodo empobrecedor. Por qu tanta improvisacin? La respuesta es muy simple: carencia de diseo.

Por eso, no podemos permitir que la torpeza de algunos esterilice un proyecto tan valioso como la Batalla de Ideas; uno de los grandes proyectos del Comandante en Jefe. Salvarlo y llevarlo a su mxima expresin es tarea de la intelectualidad, de las instituciones y organizaciones; es tarea de todo el pueblo. Salvarlo es el mejor homenaje a quien lo conceptualiz, prioriz y lo hizo vivir.



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