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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2008

Cerrado otro sumario contra Batasuna
El acoso a la izquierda abertzale, una constante

Gara


El sumario recin cerrado por Baltasar Garzn contra Batasuna, los intentos de desalojo de ANV de la alcalda de Arrasate, el embargo de sueldos y subvenciones de cargos pblicos independentistas en diversas instituciones no son nada nuevo, sino la continuidad de la estrategia que el Estado espaol ha aplicado permanentemente contra la izquierda abertzale con distintas tcticas en cada momento.

El independentismo vasco nunca ha logrado una participacin normalizada en la vida poltica. El Estado espaol jams ha dejado de acosarle. A ANV desde su fundacin, antes y despus del franquismo. A Herri Batasuna prcticamente desde el mismo da de su presentacin pblica en Bergara el 18 de octubre de 1978. Y el resultado de esta persecucin no slo han sido las ilegalizaciones y las dificultades para poder contar con los mismos instrumentos que el resto de los partidos, sino que varios militantes y dirigentes han pagado con su vida el trabajo poltico realizado y muchos ms han sido detenidos y encarcelados por policas de todo tipo de uniforme.

Desde su nacimiento, HB tuvo que soportar la hostilidad del Estado, y tambin la de la parte del nacionalismo vasco que haba apostado por buscarse un hueco en el sistema poltico espaol. Sirva como ejemplo lo ocurrido en las calles de Bilbo el 28 de octubre de 1978. El PNV llam a sus militantes a manifestarse contra ETA, en la que posteriormente se conoci como la manifestacin de las palomas. HB convoc otra marcha con el lema Atzoko eta gaurko gudarien alde. La concentracin del PNV fue protegida por las fuerzas de la Polica Espaola, mientras que a la de HB ni siquiera se le permiti desplegar la pancarta. En el recuerdo de muchas personas estar todava la imagen de Telesforo Monzn encarado a un grupo de grises. Las cargas policiales causaron cinco heridos graves. La prohibicin de sus manifestaciones ha sido una prctica comn que todava se mantiene en muchas ocasiones y en la represin de las mismas han intervenido tanto la Guardia Civil como la Polica Espaola y la Ertzaintza.

La crcel, un paso obligado para la direccin

Las detenciones y encarcelamientos por causas polticas han sido una constante para casi todos los dirigentes del independentismo vasco. Ya en febrero del 79, como consecuencia de diversas protestas que tuvieron lugar en Gasteiz contra la situacin de los presos vascos, fueron detenidas ms de 40 personas, entre militantes de HB y LKI. El juez Siro Garca decret el ingreso en la prisin de Langraiz de aproximadamente la mitad de ellos, entre los que se encontraban la mayora de dirigentes de Herri Batasuna. La causa, segn el juez, fue la de haber declarado en euskara. Tras una huelga general que paraliz prcticamente Gipuzkoa los detenidos fueron puestos en libertad con la excepcin de Telesforo Monzn, acusado de apologa del terrorismo. Telesforo, que contaba con 74 aos de edad, iniciar una huelga de hambre que deteriorar su salud hasta temerse por su vida.

El 1 de marzo se iban a celebrar elecciones al Congreso y el Senado y el primer candidato por Gipuzkoa se encontraba en la crcel de Langraiz. La formacin independentista obtuvo 172.110 votos y Telesforo Monzn supo que haba sido elegido mientras permaneca, gravemente enfermo, hospitalizado bajo custodia policial. No fue puesto en libertad hasta el 10 de marzo.

Poco ms tarde, el fiscal general del Reino, Jos Manuel Fanjul, orden a peticin del Gobierno un nuevo procesamiento a Telesforo Monzn por las declaraciones efectuadas a corresponsales extranjeros en una rueda de prensa ofrecida por HB. En el mes de noviembre, el Congreso concedi el suplicatorio para que tanto Francisco Letamendia, Ortzi, como l, pudieran ser procesados. La represin acompa a Telesforo Monzn durante toda su vida y hasta despus de su muerte, en 1981. Cuando su cuerpo era trasladado a Bergara para su entierro, fue secuestrado por las FSE y lleg a su localidad natal rodeado por tanquetas policiales.

El 4 de febrero de 1981 el Rey de Espaa se encontraba de visita en Euskal Herria y comenzaba a pronunciar un discurso ante los parlamentarios de la CAV reunidos en la Casa de Juntas de Gernika. Con las primeras palabras, los parlamentarios de HB y LAIA se levantaron y comenzaron a cantar el Eusko Gudariak. Fueron desalojados sin contemplaciones por los hombres de Berrozi -embrin de una Ertzaintza an no creada- y por un servicio de orden formado por militantes del PNV. Una fuerza dudosamente legal para velar por la seguridad en un acto oficial.

Aquella accin tuvo una fuerte respuesta represiva. En mayo, el ministro del Interior, Juan Jos Rosn, orden la detencin de todos los cargos pblicos de Herri Batasuna. En la madrugada del 8 de mayo, 25 cargos electos de HB de Nafarroa, 18 de Gipuzkoa, 9 de Bizkaia y 11 de Araba fueron detenidos. Al da siguiente la ofensiva policial se desplazaba hasta la rueda de prensa que ofreca Herri Batasuna denunciando los hechos. Francisco Letamendia, Periko Solabarria, Jon Idigoras, Mikel Arizaleta, Joselu Cereceda y Karmel Etxeberria fueron detenidos despus de exponer sus argumentos ante los periodistas. El rosario de actuaciones judiciales y detenciones a los parlamentarios de Herri Batasuna por esta causa no terminara hasta 1994 con la absolucin por aquellos hechos.

Pero dos aos despus, la noria volva a ponerse a girar. Entre febrero de 1996 y julio de 1999 la Mesa Nacional de Herri Batasuna vivi continuos sobresaltos con detenciones, un proceso judicial y ms de veintids meses de prisin, que finalizaron cuando el Tribunal Constitucional enmend la plana al Supremo y dictamin que en el caso se haba producido una vulneracin del derecho a la legalidad penal, por entender que se haba aplicado a la direccin abertzale una pena desproporcionada al delito que los tribunales dictaminaron que haba cometido. El caso comenz con la cesin de los espacios electorales gratuitos de los que HB dispona en las elecciones a Cortes Generales para la emisin de un vdeo sobre la Alternativa Democrtica de ETA. La prohibicin y persecucin del vdeo por los ms diversos parajes de Euskal Herria fue la antesala de un proceso lleno de presiones polticas.

Aquella Mesa Nacional, a punto de ser encarcelada, fue la que puso en marcha el Foro de Irlanda que dio lugar despus al Acuerdo de Lizarra Garazi. Los dirigentes que tomaron su relevo, fueron los que padecieron los rigores de la ilegalizacin de 2002, con su consiguiente oleada represiva, y los que forman el grueso de los imputados en el sumario que acaba de cerrar Baltasar Garzn, junto con algunos otros dirigentes ms veteranos. Los miembros de las sucesivas direcciones de Batasuna han ido tambin siendo detenidos e imputados en la continuidad de ese sumario, incluso durante la ltima tregua de ETA, encontrndose la mayora de ellos en la crcel en este momento.

Muertes entre controles e incontrolados

La crcel no ha sido ni el nico ni el mayor de los precios que han pagado muchos dirigentes de la izquierda abertzale e incluso cargos pblicos o simples militantes por su actividad poltica. No faltan los ejemplos de quienes han muerto por la actuacin de elementos estatales o paraestatales, en atentados que siempre han contado con un cierto grado de proteccin oficial para que no fueran aclarados en todo o en parte.

En setiembre de 1979, el alcalde de Hernani, Juanjo Uria, miembro de HB, salio ileso de un atentado contra su persona. Ese mismo mes, Toms Alba Irazusta, de 42 aos, concejal de HB en el Ayuntamiento de Donostia, tuvo menos suerte. Recibi dos disparos de elementos parapoliciales en la localidad de Astigarraga, a las 2,10 de la madrugada del 30 de setiembre, cuando se diriga hacia su coche aparcado a una treintena de metros del casero donde haba ido a cenar. Mikel Arregi, edil del Ayuntamiento de Etxarri Aranaz, fue abatido por la Guardia Civil en un control de carretera el 11 de noviembre de 1979.

El 23 de julio de 1980 un explosivo dirigido contra la guardera Iturriaga, regentada por la compaera de Antton Artiano, concejal de Zeberio, provoc la muerte de tres personas, entre ellas una joven embarazada de nueve meses. El 30 de agosto de ese mismo ao, un nuevo atentado de grupos parapoliciales acab en Ondarroa con al vida de Angel Etxaniz, militante de HB.

El 4 de noviembre de 1988 un comando parapolicial secuestr durante tres das al concejal de Herri Batasuna en el municipio de Hondarribia, Fermn Urtizberea. El 15 de mayo de 1989, el parlamentario abertzale en Nafarroa Patxi Erdozain sali ileso de un atentado por medio de carta bomba. No tuvo tanta suerte el cartero de Orereta Jos Antonio Cardosa que result muerto, el 20 de setiembre de ese ao, a consecuencia de la explosin de una carta dirigida a Ildefonso Salazar, militante de Herri Batasuna.

Durante 1991 cinco miembros de Herri Batasuna sufrieron otros tantos atentados. Jon Idigoras recibi una carta bomba que no lleg a estallar, mientras que los vehculos de militantes de la coalicin fueron incendiados en Orereta, Gaztelu y Lizarra. Con la quema de este ltimo coche, propiedad del concejal Patxi Lage, sumaban ya 35 los vehculos de militantes de la izquierda abertzale quemados en los ltimos aos. En Ziordia una bomba estall en la empresa de Jos Ignacio Flores, miembro de HB

Ms recordados por la mayora de la opinin pblica son las dos ocasiones en las que los atentados de elementos paraestatales han apuntado y hecho diana en importantes miembros de la direccin independentista. El 20 de noviembre de 1984 Santi Brouard, miembro de la Mesa Nacional y presidente de HASI, era abatido por balas mercenarias en su consulta de pediatra en Bilbo mientras trabajaba. Cinco aos ms tarde, en ese mismo fatdico 20-N, Josu Muguruza mora en un atentado en el hotel Alcal de Madrid e Iaki Esnaola resultaba gravemente herido. Ambos haban acudido a la capital del Estado junto con otros compaeros para recoger las credenciales que les acreditaban como diputados y senadores.

El aislamiento, una estrategia siempre fallida

Ni las mociones de censura ni los intentos de aislamiento poltico y social ni el impago de sueldos y subvenciones son nuevos en la historia de la izquierda abertzale. De hecho, el Estado siempre ha tratado de evitar el pago de las cantidades que correspondan HB o EH, alargando los plazos, forzando la intervencin judicial y, finalmente, aprobando leyes ad hoc para darse la razn.

La Mesa de Ajuria Enea, creada en enero de 1988 y presidida por el jeltzale Jos Antonio Ardanza, fue la impulsora de las estrategias de aislamiento de la izquierda abertzale. Las fuerzas firmantes acordaron la bsqueda de cualquier tipo de pacto entre ellas para arrebatar las alcaldas a HB all donde fuera la fuerza ms votada. Los noventa fueron aos en los que esa estrategia se llev hasta el extremo. Sirva como ejemplo que los debates electorales en EiTB quedaban suspendidos porque PNV, PSE y PP se negaban a sentarse a dialogar con HB, cuya presencia era obligada por Ley.

Sin embargo, cabe decir que esta poltica de apartheid, que pretenda desestabilizar a la izquierda abertzale, origin tambin numerosos problemas entre los propios componentes del Pesa de Ajuria Enea. Un documento de la Mesa de noviembre de 1991 reconoce que algunos pactos municipales con Herri Batasuna o las conversaciones con el mismo partido en torno a la Autova del Leizaran han empaado la imagen del consenso democrtico que se haba alcanzado entre los partidos en cuanto a la estrategia a seguir frente al rupturismo. Por ello, los firmantes del acuerdo se volvan a juramentar para determinar que slo un consenso entre los partidos representados en esta Mesa podra avalar en las instituciones la legitimidad democrtica de los acuerdos que eventualmente pudieran alcanzarse, segn puede leerse en la documentacin de aquellos aos.

Lo ms llamativo es que los componentes del Pacto crea ver entonces movimientos en el seno de la izquierda independentista y los atribuan a su poltica de firmeza. Y luego, adems, se permitan juzgar voluntades y aseguraban que dichos movimientos no eran todava suficientemente significativos de una sincera voluntad de incorporarse, con todas sus consecuencias, al sistema democrtico.

Tras el secuestro y muerte a manos de ETA del concejal del PP Miguel Angel Blanco, en julio de 1997, y dentro del clima de extrema emotividad que se aliment en aquellas fechas, la Mesa de Ajuria Enea hizo una solemne declaracin de que sus componentes no actuaran conjuntamente ni realizaran iniciativa alguna con HB. Dicho pronunciamiento fue asumido a las pocas horas por la Diputacin Permanente del Parlamento de Gasteiz.

Estos das, con motivo del intento de desalojar a ANV de la alcalda de Arrasate, muchos medios estn recordando que en aquel verano de 1997 se presentaron diversas mociones de censura contra alcaldes de HB, entre ellos el de esta localidad guipuzcoana, Xabier Zubizarreta, Txiron. Aquella oleada inquisitorial dio lugar a extraas coaliciones de gobierno en algunos ayuntamientos y a actuaciones en cierta medida estrambticas, como la de EA, que ces de sus cargos a los concejales de HB en el Ayuntamiento de Bermeo.

El clima de agresividad que se fue encendiendo, los ataques a herriko tabernas y negocios de militantes de HB, los llamamientos de los sectores ms intransigentes del nacionalismo espaol al acoso social contra las bases independentistas, lleg a asustar a algunos dirigentes del propio PNV, que hicieron declaraciones destacando que el acuerdo de la Mesa no deba ser interpretado como una poltica de aislamiento sino de simple no colaboracin.

A los pocos meses, una vez ms, los integrantes del Pacto hicieron una valoracin positiva de su propia estrategia y en setiembre de 1997 Ramn Juregui declaraba que el aislamiento estaba produciendo buenos resultados por la crisis abierta en HB.

Tan buenos resultados dio aquella poltica que en menos de un ao era el PSE quien dejaba el Gobierno de Lakua en protesta por los acuerdos que empezaban a fraguarse entre PNV, EA, IU y HB en el Parlamento de Gasteiz que ya se haban olvidado de lo que pocos meses antes haban aprobado en la Diputacin Permanente de la Cmara. Hubo actuaciones conjuntas en defensa de Trebiu, se aprob la Ley del Deporte, se rechaz la introduccin del juramento constitucional en el Reglamento de la Cmara, se fimaron acuerdos en favor de la repatriacin y el respeto de todos los derechos de los presos... y todo ello con ETA en activo, antes de que en setiembre de 1998 declarara un alto el fuego.

Como es posible observar, casi todo lo que puede intentarse contra la izquierda abertzale en el plano represivo ya ha sido experimentado con anterioridad y su resultado nunca ha sido la solucin del conflicto, si no su prolongacin.

Espionaje ilegal sin castigo

El 31 de marzo de 1989 se descubri en el piso superior a la sede de HB de Gasteiz una estructura de espionaje ilegal de las conversaciones y comunicaciones de la formacin. Adems, desde un piso situado en frente, el Cesid grababa la entrada.

De las seis personas que se sentaron en el banquillo por estos hechos despus de un sumario entorpecido desde las ms altas instancias, dos espas fueron absueltos porque grabar en espacios pblicos no es delito; los dos jefes del Cesid Emilio Alonso Manglano y Javier Caldern, fueron condenados por la Audiencia de Gasteiz y absueltos despus por el Supremo. El espa Franciso Bujn, tambin fue finalmente absuelto, pero muri con anterioridad. Y el nico condenado, Mario Cantero, fue despus indultado. El espionaje ilegal comenz con Felipe Gonzlez, sigui con Jos Mara Aznar y Jos Luis Rodrguez Zapatero le dio cerrojazo con el indulto. I.I.



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