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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2008

La ONG invisibiliza sistemticamente a las vctimas civiles del conflicto
La complicidad de Human Right Watch con la guerra de Afganistn

Marc W. Herold y David Peterson
Diagonal


Los autores de este artculo, profesores e investigadores estadounidenses, documentan la complicidad de la ONG Human Right Watch en la ocultacin de vctimas civiles y en la justificacin de la guerra de Afganistn.

De acuerdo con Marc Garlasco, actual analista militar de Human Rights Watch (HRW), la fuerza area de EE UU ha perfeccionado tanto su puntera que ahora slo mueren los chicos malos. Naturalmente, se trata de una vieja parbola en la venta de las guerras modernas por parte de EE UU, segn la cual, el armamento guiado de precisin supuestamente ahorra civiles. Entre los primeros ponentes de este mito se hallan William Arkin (del Washington Post) y el coronel en la reserva MacKubin Owens. El coronel Owens describi as en noviembre de 2001 los bombardeos estadounidenses sobre Afganistn: En cierto modo es una aproximacin inmaculada a la guerra. Salon.com ha citado recientemente a Garlasco, quien afirmaba que desde junio de 2007 no haba visto ningn suceso de bajas civiles en Afganistn.

Pero basta una rpida ojeada al Proyecto Memorial de Vctimas Afganas, para confirmar que ha habido cientos de vctimas civiles en Afganistn desde el 1 de julio de 2007. En el programa 60 Minutes de la cadena CBS Garlasco respondi al entrevistador Scott Pelley: No creo que la gente sepa valorar de veras las acrobacias que tiene que hacer el Ejrcito de EE UU para asegurarse de que no mata a civiles. El entrevistador pregunt: Si se toman tantas precauciones, por qu estn matando a tantos civiles?. Porque los talibanes estn violando las leyes internacionales, responde Garlasco, y porque EE UU no dispone all de suficientes tropas. Por un lado, los talibanes se refugian en las casas de la gente. Por otro, hay un reducido nmero de efectivos sobre el terreno. Y a veces lo nico que pueden hacer es lanzar bombas.

Tom Malinowski, director de la Oficina de Washington de HRW, declar que el objetivo de su organizacin no es acabar con la guerra; se trata de cambiar la manera en la que los Ejrcitos hacen la guerra.

Daos colaterales

El Ejrcito de EE UU y HRW operan con una conveniente ficcin segn la cual la pretendida intencin y discriminacin son de veras atributos de lo que hace el Ejrcito de EE UU cuando empieza a matar combatientes en teatros de guerra. Alegar que las vctimas producidas involuntariamente son daos colaterales permite a los atacantes defender la pureza de su intencin, aunque el resultado sea asesinar a un nmero indeterminado de vctimas. sta es la hoja de parra tras la que Marc Garlasco se esconde con sus siete aos al servicio del Ejrcito de EE UU, la misma hoja de parra tras la que HRW lamenta errores en los objetivos, aunque aceptando la empresa militar en su sentido ms amplio.

Pero por qu iba a querer una organizacin pro derechos humanos seguir al Pentgono y aceptar esta cnica aproximacin a los crmenes de guerra de EE UU? La respuesta es que, como mnimo en estos temas, HRW sirve menos como una organizacin de derechos humanos y ms como un adjunto de los criminales.

En informaciones diferentes para New York Times y Washington Post en julio de 2003, el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Area de EE UU, General Michael Moseley, afirm: Se ha solicitado a los comandantes de la guerra area que obtengan la aprobacin del secretario de Defensa Donald Rumsfeld, si se prev que algn ataque areo pueda producir ms de 30 bajas civiles. La misma informacin se reflejaba en el portal Salon.com: A principios de la guerra de Iraq en 2003, haba un nmero que fue crucial para los oficiales del Ejrcito de EE UU cuando planeaban ataques areos. El nmero mgico era el 30, dijo Marc Garlasco, que era el supervisor de objetivos de alto valor del Pentgono cuando empez la guerra. Esto significa que si calculas en 30 la cifra anticipada de civiles muertos, la propuesta de ataque debe ir a parar a Rumsfeld o a Bush para que la sancionen en persona. Si la cifra prevista de muertes civiles era inferior a 30, ni el presidente ni el secretario de Defensa necesitaban saberlo.

Garlasco eludi compartir con Salon.com el hecho que su antiguo jefe nunca rechaz ese tipo de objetivos recomendados. Todos esos blancos fueron atacados con el tiempo a lo largo de la guerra, segn The Post, pero las fuerzas de EE UU no han determinado cuntos [civiles] murieron en el proceso, y no tienen previsto hacerlo. Las estimaciones de cuntos objetivos de ese tipo hubo bajo esa categora oscilan de 40 a 50. Todo esto representa los procedimientos operativos habituales para el Ejrcito de EE UU, dada la inmunidad de la que gozan ante la legislacin internacional. Pero que un practicante del navo sea bienvenido en HRW es motivo de preocupacin.

Ningn defensor real de los derechos humanos distinguira entre vctimas chicos malos y vctimas inocentes. En realidad, esas distinciones se detallan en las leyes de la guerra. Pero dichas leyes se suponen para los que hacen la guerra y preservan los derechos de los Estados en relacin en la contienda. La defensa de los derechos humanos es algo muy diferente. Si, por otro lado, HRW est empapada de una mentalidad en la que los inocentes no merecen morir bajo las bombas de EE UU (incluso si al fin y al cabo esos objetivos son errores perdonables), pero s lo merecen los chicos malos, entonces HRW debera reconocer que su defensa incluye la guerra llevada a cabo por EE UU y declararlo explcitamente. Como apuntaba Marc Garlasco: El ataque areo debe continuar. Bombas fuera!

Traduccin: Roser Neri



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