Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2008

Cambios a ritmo cubano

Jos Miguel Arrugaeta y Joseba Macas
Gara

Partiendo de su experiencia particular y de su conocimiento de Cuba, Arrugaeta y Macas hacen un repaso de los cambios que han trado a la vida cotidiana de la isla las reformas del Gobierno de Ral. As, la referencia al ritmo cubano no se refiere a la parsimonia de sus gentes ni a los sones de los Beny Mor, sino al ejercicio de una soberana plena y con una agenda adaptada a sus propias necesidades que marcan esos cambios.


Lo haba prometido Ral Castro en su discurso de toma de posesin como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros el pasado mes de febrero. Unas semanas despus y fiel a su palabra, ya ha comenzado el proceso gradual de transformaciones en Cuba. Estos primeros cambios parecen constatar una evidencia: se trata de una serie de medidas cuyo manifiesto objetivo se centra en mejorar la situacin interna, el estado de opinin de la poblacin y el fortalecimiento del sistema poltico-social de la nacin antillana frente a las constantes amenazas de su poderoso vecino del norte de forzar una transicin diseada a la medida de sus intereses. Es decir, propuestas legislativas con un claro sentido endgeno que, simultneamente, representan un manifiesto aviso de cara a la presin exterior y su permanente intento de orientar las transformaciones.

Las disposiciones hechas pblicas hasta el momento, ampliamente difundidas con un marcado sesgo por las grandes agencias de prensa internacional, tienen que ver esencialmente con la eliminacin de lo que se ha dado en llamar prohibiciones: una nebulosa de regulaciones y limitaciones en consumos y servicios, totalmente desfasadas y carentes de sentido comn, que han tenido la virtud de crear un malestar e inconformidad manifiesta en amplios sectores de la poblacin a lo largo de los ltimos aos. Las nuevas medidas adoptadas hasta el momento vienen a confirmar la idea de que la nueva dirigencia del pas opta por flexibilizar la cotidianidad: la autorizacin a los cubanos residentes en el pas de poder introducir por los aeropuertos, cuando vuelven de un viaje internacional, una larga lista de productos mediante el pago de un moderado arancel en moneda nacional; el establecimiento de la posibilidad de contratacin de servicios de telefona mvil para todo ciudadano y ciudadana cubana, hecho pblico el pasado viernes 28 de marzo y que entrar en vigor este mismo mes de abril; la puesta a la venta en las tiendas estatales de diversos equipos que no se comercializaban en el territorio nacional a ciudadanos particulares, tales como computadoras y componentes para las mismas, hornos micro-ondas o reproductores de DVD; y, finalmente, la regulacin que se pona en vigencia este martes 31 de marzo permitiendo el libre alojamiento en hoteles y el alquiler de coches, posibilidades hasta ese momento reservadas al turismo internacional.

Cualquier persona poco conocedora de las interioridades de la sociedad cubana podra pensar que, en realidad, son cambios de poca importancia, sin apenas repercusin social. Sin embargo estas aparentemente pequeas decisiones forman parte de una poltica de liberalizacin en mltiples aspectos de la vida cotidiana y, aunque es necesario sealar que muchas de ellas solo sern accesibles (por sus costos en divisas) a la parte de la poblacin que tiene acceso regular a entradas en moneda convertible, no se deben menospreciar sus repercusiones. Principalmente una de carcter simblico pero de una enorme trascendencia social: desmontar definitivamente el sentimiento de discriminacin que muchos y muchas cubanas han interiorizado desde inicio de los aos 90 del siglo pasado. Por esta razn, principalmente, no hay ninguna duda de que la poblacin cubana va a seguir con mucho inters y expectacin, adems de con simpata y alivio, este conjunto de medidas que parecen formar parte de un plan escalonado y perfectamente definido en su implantacin gradual.

Pese a todo y a pesar de sus importantes repercusiones sociales, no son stas las transformaciones ms importantes en esta nueva Cuba de cambios y sorpresas pero menos. Mientras los grandes medios de comunicacin siguen empeados en una poltica informativa de silencios y omisiones para seguir ocultando las claves reales de la situacin en la Repblica y el apasionante momento que vive Cuba en su intento por definir su futuro en las prximas dcadas, son muchos los movimientos, debates y disposiciones que, paralelamente, vislumbran las perspectivas de futuro. Obsesivamente ocupados en vendernos un guin prefijado, estos grandes medios olvidan sistemticamente, por ejemplo, que hace algo ms de un mes ha comenzado un verdadero cambio estructural en el mbito del sector primario, con la puesta en marcha de medidas de profunda trascendencia que tendrn sus primeros resultados a muy corto plazo. Estamos hablando de la equiparacin legal de cooperativas, granjas estatales y campesinos individuales, la liberalizacin de precios en las compras al por mayor, la entrada en vigor de porcentajes de pagos en divisas para ciertos productos agrcolas, la entrega de tierras estatales en arriendo gratuito, la eliminacin de trabas al transporte y la comercializacin o la descentralizacin a nivel municipal con la creacin de comisiones para aplicar estas medidas a las caractersticas especficas de cada territorio. Son algunos de los cambios ms significativos en el campo cubano que pretenden incentivar la produccin agrcola para superar la crisis en que se encuentra, garantizar un abastecimiento de alimentos regular a la poblacin y, simultneamente, bajar los precios minoristas ahorrando as importantes cantidades de dinero destinadas en la actualidad a la compra en el extranjero de estos productos. Si tenemos en cuenta que Cuba importa anualmente casi mil quinientos millones de dlares slo en alimentos bsicos para la llamada canasta familiar, las conclusiones son ms que evidentes...

Simultneamente, los medios de prensa cubanos han comenzado a tratar abiertamente problemas y situaciones sociales complejas en su realidad, al mismo tiempo que potencian la apertura de espacios al debate y a la diversidad de criterios sobe mltiples temas. Una buena muestra de ello es, sin duda, la nueva edicin de los viernes del peridico Granma, que duplica su paginacin (sin publicidad) y dedica una pgina entera a la seccin cartas al director en la que se abordan de manera directa, entre otras cuestiones, crticas y valoraciones de los lectores-as sobre los grandes retos econmico-sociales del pas. El ejemplo del Granma se va extendiendo progresivamente a otros diarios locales y regionales, a las numerosas cadenas de radio expandidas por todo el pas e incluso, aunque en menor medida, a la televisin nacional.

No menos importante, sin duda, van a resultar los debates y las resoluciones del congreso de la Unin Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), un encuentro que se esta celebrando estos das y que tendr importantes repercusiones en la poltica cultural de un pas en el que los creadores artsticos en sus ms diversas manifestaciones, conviene no olvidarlo, han jugado un papel trascendente y de vanguardia en su historia, especialmente desde 1959.

La transicin cubana del socialismo al socialismo ya ha comenzado. Est dando sus primeros pasos por un camino sembrado de dudas, peligros y riesgos. Slo busca perfeccionar y modernizar un modelo social distinto que siga teniendo al ser humano como eje central de su reflexin. Es cierto que el resultado no est escrito de antemano pero, por el momento, lo que s se puede afirmar es que el sendero por donde transita ha sido elegido por iniciativa propia, en ejercicio de una soberana plena y con un agenda adaptada a sus propias necesidades. La Revolucin vive un tiempo de cambios, s, pero siempre a ritmo cubano. Y esa es la mejor garanta a prueba de silencios, manipulaciones y/o contratiempos.

Jose Miguel Arrugaeta y Joseba Macas Historiador y socilogo, respectivamente



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter