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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2008

Presidente, no somos "terroristas", y no nos financia la CIA

Miguel Angel Hernndez
Rebelin


Nuevamente el presidente Chvez despotrica contra los colectivos populares y organizaciones de izquierda del pas. Especficamente contra los grupos sociales que hacen vida en las parroquias Catia y 23 de enero. Ya despus de la conmemoracin del 27 de febrero haba realizado acusaciones similares, y cuestionado la consigna central de una marcha convocada por la Asamblea Popular de Caracas, que rezaba: "No queremos que nos gobiernen, queremos gobernar".

Ms all de las actitudes vanguardistas de algunas de estas organizaciones, que se retrataron encapuchadas y hasta haciendo alarde de armas, mtodos y polticas que no compartimos, en el da de ayer, el Presidente en cadena nacional expuso al odio pblico a las organizaciones sociales de esas parroquias caraqueas, acusndolas alegremente de "terroristas", y de realizar "actos de vandalismo", como el paro revolucionario llevado a cabo por diversas organizaciones populares del oeste de Caracas, en protesta por los allanamientos y persecucin policial contra reconocidos dirigentes sociales de esa zona de la capital.

El Presidente hace acusaciones temerarias al afirmar ante las cmaras de televisin que estos grupos y organizaciones estn financiados por la CIA, y que adems seran parte de una "campaa de provocacin" de la derecha venezolana. Chvez, echando mano de su infalible "revolucionarmetro", afirm que los miembros de estas organizaciones "no son revolucionarios, son terroristas dndole armas al enemigo".

Estas declaraciones fueron precedidas por un artculo publicado en el diario VEA el pasado 2 de abril, en el que se hace una acusacin parecida contra los trabajadores de Sidor y otros sectores sociales que luchan, tildndolos de "contrarrevolucionarios".

Llama la atencin que en momentos que el gobierno de Bush discute la posibilidad de incluir a Venezuela en la lista de pases terroristas, el presidente Chvez utilice este mismo expediente contra las organizaciones sociales y polticas que hacen vida en el 23 de enero. Le recuerdo al Presidente, que mientras l era oficial en aquel ejrcito que ametrallaba los bloques del 23 y otros barrios populares de Caracas y del pas, ya muchos de esos colectivos luchaban contra los gobiernos adecos y copeyanos, y enfrentaban la represin de la Polica Metropolitana y de la Guardia Nacional.

Realmente son inslitas las afirmaciones del presidente Chvez. Pareciera que se le olvidara que esos mismos colectivos que hoy estigmatiza como "terroristas" y "financiados por la CIA", eran los mismos que junto al pueblo se jugaron la vida en Puente Llaguno y en Fuerte Tiuna. Para rescatarlo de los golpistas en abril del 2002 no eran terroristas, tampoco lo fueron durante los dos meses del paro patronal y el sabotaje a PDVSA.

En el marco del proceso revolucionario el gobierno ha creado una perversa y distorsionada matriz de opinin segn la cual hacer paros, huelgas, movilizaciones independientes y autnomas, no convocadas por el comandante, cerrar calles, son acciones desestabilizadoras, golpistas o contrarrevolucionarias, que supuestamente le hacen el juego a la derecha y al imperialismo.

Pues no Presidente, usted se equivoca. Una cosa es que la derecha oligrquica y sus partidos lacayos del imperialismo intenten derrocar a un gobierno legtimo elegido por el pueblo, y liquidar el proceso revolucionario, y para ello realicen garimbas y otras acciones violentas, a lo que nos enfrentaremos en las calles, como lo hicimos en el pasado reciente, y otra muy distinta es que el pueblo y los trabajadores luchen por sus derechos, y por reivindicaciones que no terminan de materializarse por ms que usted hable de socialismo a cada paso.

La sociedad no est dividida solamente entre "esculidos" y "chavistas", en realidad, est dividida en clases sociales. Por una parte la burguesa y el imperialismo y por otra los trabajadores y el conjunto del pueblo explotado y oprimido que ha luchado a brazo partido en defensa de este proceso, a riesgo de su propia vida, pero que no termina de verle el queso a la tostada.

Los colectivos populares del 23 de enero que ayer trancaron los accesos a esa populosa parroquia capitalina, hastiados de los allanamientos y la represin de la Disip; los trabajadores de Sidor reprimidos por la Guardia Nacional; los obreros de Sanitarios Maracay que luchan por el control de esa empresa en medio del total desentendimiento del gobierno; los petroleros que se batieron el ao pasado contra la meritocracia roja, rojita, en defensa del contrato colectivo; los humildes trabajadores de la planta de tratamiento de desechos slidos de Mrida; los de ULA TV, que se enfrentan a la rancia oligarqua copeyana que dirige los destinos de la Universidad de los Andes; los pobladores de las principales ciudades que luchan por vivienda; los campesinos que pelean por tierra, contra la desidia gubernamental y contra los sicarios pagados por los terratenientes; los empleados pblicos que tienen 4 aos sin contrato colectivo, no son contrarrevolucionarios, ni terroristas, ni mucho menos estn financiados por la CIA. Son luchadores honestos que lo defendieron a usted Presidente, contra el golpismo, pero que exigen sus derechos an insatisfechos en el marco del proceso revolucionario.

Movilizarnos y luchar de forma autnoma por nuestras reivindicaciones no es un delito, no es terrorista ni contrarrevolucionario. La lucha por el socialismo verdadero, sin patronos, burcratas ni corruptos bolivarianos -y no esta caricatura llamada "socialismo del siglo XXI", que de socialismo tiene muy poco-, est indisolublemente ligada a la pelea por lograr satisfacer las necesidades ms inmediatas, como salario digno, vivienda, educacin, salud, empleo genuino, tierras, contratacin colectiva, libertad y autonoma sindical. Por ello, luchar por aumento de salario similar a la canasta familiar, por escala mvil de salarios, para enfrentar la inflacin y el desabastecimiento; empleo genuino y no precario, como el que prevalece en la administracin pblica; por la defensa de la autonoma de los sindicatos o por el derecho a la contratacin colectiva, no son meras luchas econmicas, por el contrario, son parte de la pelea por el socialismo y por el ejercicio directo del poder por parte de los trabajadores y el pueblo.

Ya es hora de acabar con ese mito de que movilizarnos, hacer huelgas y paros le hace el juego a la derecha y al imperialismo. Lo que s le hace el juego a la contrarrevolucin y a los enemigos endgenos y exgenos del proceso revolucionario es la poltica de colaboracin de clases del gobierno del presidente Chvez, que se expresa en la amnista aberrante para los golpistas, en las empresas mixtas, que convierten en socias del negocio petrolero a las transnacionales, o la flexibilizacin de las normas para importar mediante la cual los empresarios no necesitan presentar solvencias de INCE, Seguro Social y Ley de Poltica Habitacional, el desmontaje paulatino del control de precios de los alimentos, la represin que las policas estadales y la Guardia Nacional viene ejerciendo sistemticamente contra los sectores en lucha, el desconocimiento del derecho a la contratacin colectiva o a la autonoma de las organizaciones sindicales, consejos comunales y dems organizaciones sociales. No es la izquierda ni las organizaciones populares el enemigo.

Digmoslo sin eufemismos y con todas las letras. Este no es nuestro gobierno, no es un gobierno "obrerista", como ha dicho el Presidente, ni es el gobierno del pueblo pobre y oprimido, aunque algunos lo hayan credo as en algn momento. Por el contrario, este es un gobierno burgus, montado sobre un monumental engao. Una gran farsa vestida de rojo, y con un discurso embaucador que habla de un supuesto "socialismo del siglo XXI", mientras los banqueros siguen haciendo jugosos negocios el propio Superintendente de Bancos ha dicho que ser banquero es el mejor negocio del pas-, las transnacionales gringas, europeas, asiticas, iranes, rusas y chinas, se convierten en socias del Estado en el negocio petrolero; "amos del valle", como Alberto Vollmer se hacen pasar por "empresarios socialistas", y bancos que hasta ayer nadie conoca, crecen y se enriquecen, como es el caso del BOD y Fondo Comn.

El proceso revolucionario ha entrado en una encrucijada. La derrota del gobierno el pasado 2D lo puso en evidencia. O avanzamos efectivamente hacia el socialismo mediante la conformacin de un gobierno obrero y popular o la derecha se puede convertir en un peligro inminente. An estamos a tiempo. El pueblo y los trabajadores siguen movilizados y dispuestos a continuar luchando por la profundizacin del proceso revolucionario, pero para ello es necesario que nos dotemos de una herramienta poltica de lucha, y eso no lo ser el PSUV, que naci enfermo de burocratismo y sigue controlado por el dedo presidencial.

Es urgente que los luchadores revolucionarios en todo el pas, nos organicemos en un poderoso partido de los trabajadores, el pueblo y la juventud, que luche por nuestras reivindicaciones ms urgentes como parte de la lucha por el socialismo y por un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo.


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