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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2008

El hermano del periodista Jos Couso viaja a Bagdad cinco aos despus de su muerte
Volver a Jos

Javier Couso
Pblico


Volver a Bagdad cuando se cumplen cinco aos del asesinato de mi hermano, es una experiencia muy dura. Nada ms ver el Hotel Palestina y las heridas en su fachada, me veo transportado hacia el da en que nos comunicaban que habas sido herido en el ataque contra el hotel donde trabajabas.

Me acuerdo de la ltima conversacin que mantuvimos el domingo 6 al medioda, y no olvido que habais decidido quedaros en el hotel para no correr riesgos, ya que los estadounidenses saban que all os alojabais la mayora de los periodistas occidentales. Vuelvo a sentir, de golpe, el dolor seco e inodoro que sentimos, cuando despus de contarnos que habas salido bien de la operacin, una llamada nos traa la peor de las noticias, tu muerte.

Regreso a Bagdad

No reconozco este Bagdad al que llego por tercera vez. Frente al intento por parte de Bush y Aznar de convencernos de las bondades de esta invasin, la situacin es peor que cuando visit Irak en los aos 2004 y 2005.

Mientras escribo estas palabras desde el mismo Hotel Palestina, los disparos y el ruido de morteros me acompaan como una msica perenne. Ahora mismo se combate en la ciudad y es imposible, por el alto peligro que corremos los occidentales, poder siquiera pisar la calle que queda a unos pocos metros del recinto amurallado de este hotel.

Me he emocionado vivamente con el calor transmitido por los trabajadores del Palestina. Desde el momento de mi llegada no han dejado de recordar a Jos, hablando maravillas de su sonrisa y de la injusticia de su asesinato. Han conseguido unas velas, nos han ayudado a pegar carteles anunciando el homenaje e incluso nos han facilitado un ramo de flores.

Son gente normal, que sufren da a da con este caos macabro en el que han convertido su pas y que se desviven de cara al recordatorio que vamos a realizar. No encuentro ni una sola declaracin de apoyo a los estadounidenses, todo son palabras gruesas y descripcin de calamidades continas.

A las doce y media nos situamos en la recepcin de este hotel desmedido y faranico, donde hemos montado un pequeo e improvisado lugar de homenaje alrededor del rtulo que anuncia la recepcin del Hotel Palestina. Dos grandes carteles flanquean este espacio; uno con una foto de Jos y su sonrisa y otro, a la manera de los viejos reclamos de "Se busca" del oeste americano, con la imagen de los tres militares estadounidenses y la leyenda: "Asesinos de periodistas buscados por la Justicia Internacional".

La ofrenda

Las velas tradas por los trabajadores del Palestina dan el contrapunto de intimidad y respeto para poder realizar nuestra ofrenda.

Leo una carta en castellano dirigida a Jos y un amigo iraqu va traduciendo mis palabras al rabe. La gente de la recepcin escucha con atencin, mientras voy desgranando nuestra lucha de estos cinco aos en bsqueda de Justicia. Me siento orgulloso de traerle la noticia del procesamiento de sus asesinos, de trasladarle all donde est, que hay jueces espaoles que nos acompaan en la persecucin de los crmenes de guerra. Le cuento que no le hemos olvidado, que le queremos y echamos de menos. Y termino, prometindole que no vamos a cejar en nuestro empeo de luchar contra el olvido y la impunidad.

Hoy en Bagdad, a cinco aos de tu asesinato y para escarnio de tus asesinos, sigues muy vivo como un smbolo de la libertad de informacin.


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