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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2008

La lucha de los obreros de Sidor desata una crisis poltica

Jorge Altamira
Prensa Obrera


Los sidoristas revierten la derrota de los petroleros Cuando faltaban apenas 48 horas para un nuevo aniversario del golpe militar derechista de 2002, el vicepresidente de Venezuela, Ramn Carrizales, anunci la nacionalizacin de uno de los principales pulpos capitalistas que operan en ese pas: la siderrgica Sidor, filial de Ternium-Techint.

Se trata de un verdadero bombazo poltico, porque la decisin emerge como consecuencia de una enorme lucha de los trabajadores de la empresa por su contrato colectivo y del largo impasse en que haban entrado las negociaciones obrero-patronales con la abierta injerencia del Estado. El domingo previo al anuncio, Chvez haba advertido que no poda tolerar el espiral ascendente del conflicto, aunque no reconoca para nada el fracaso de las tentativas del gobierno para imponer salidas que los obreros rechazaron una y otra vez. Como reflejo del ascenso de la lucha, Chvez ahora se ha definido como "obrerista", aunque esta caracterstica estuvo ausente en una pelea que lleva ms de un ao. De todos modos, la noticia de la nacionalizacin no estuvo acompaada de otros anuncios referidos a los reclamos laborales. No se trata solamente de los referidos a los salariales, que el sindicato (Sutiss) ya haba bajado a cincuenta y tres bolvares por da de los ochenta originales, sino de uno fundamental, entre varios otros: la incorporacin al convenio de los nueve mil obreros contratados.

Del conflicto sindical a la crisis poltica

A las pocas horas de la explosiva noticia, los voceros del gobierno atenuaron, sin embargo, el alcance de sus propsitos, al precisar que propondran a Techint una asociacin 60-20-20 entre el Estado, los jubilados y el pulpo (que ahora es de 60-20-20 a favor de Techint). El esquema reproducira los acuerdos con las empresas petroleras que explotan la cuenca del Orinoco y los que el gobierno acaba de ofrecer a las cementeras. La propuesta deber ser objeto de una negociacin, y no solamente porque plantea la necesidad de un acuerdo sobre las indemnizaciones que se ha comprometido a pagar el Estado. Tambin est en juego el marco gerencial, que ha quedado desahuciado, por sobre todas las cosas, como consecuencia del conflicto gremial. Al conflicto sindical se agrega ahora, entonces, el conflicto sobre los trminos de la nueva asociacin. Sidor pertenece a un pulpo que est integrado a nivel internacional y cuyo plan de negocios est articulado en funcin de esa condicin; habra que ver si es compatible con una asociacin con el Estado volcado a un programa intenso de obras pblicas y vivienda. Por otra parte, el anuncio de la nacionalizacin, que es solamente parcial, no debera ser suficiente para que los obreros o los sindicatos admitan nuevas treguas. Tambin en el caso de las cementeras el gobierno empez con el anuncio de una nacionalizacin, que luego cambi por una asociacin estratgica y que en la actualidad transita por las negociaciones sobre las modalidades de un acuerdo.

El estallido de las relaciones del chavismo con la patronal de Paolo Rocca deriva necesariamente hacia un conflicto internacional desde que Kirchner se declar protector' de los intereses de la empresa argentina'. Pero es difcil que Chvez quiera entrar en roces o peleas con los que dicen ser sus aliados, mientras se desarrolla la crisis con el uribismo colombiano y cuando en Bolivia se encuentra en marcha una operacin internacional que apunta a hacerle la cama' a Evo Morales e infligir una derrota a las masas del altiplano y del llano. Se desprende de aqu que el proletariado de Venezuela se encuentra frente a una crisis en las cpulas del poder econmico y del poder poltico, incluso ms aguda (y por eso con posibilidades an ms promisorias) que las que abri hace seis aos la derrota del golpe pinochetista - lograda por la movilizacin popular y la divisin de la burguesa y de las fuerzas armadas. El desafo que debe enfrentar la clase obrera de Venezuela es si debe ir detrs de Chvez y el gobierno, en funcin de la semi-nacionalizacin que estara pergeando, o si puede y debe impulsar una orientacin autnoma que le permita estructurarse polticamente como clase en el escenario venezolano.

Del convenio petrolero a la lucha de Sidor

El conflicto de Sidor alcanz los niveles de una crisis poltica nacional porque nunca fue estrictamente obrero-patronal (es irnico y, aun ms, ilustrativo, que la patronal de Techint venga a pagar ahora los platos rotos de su apoyo a la ingerencia estatal. Ahora, Rocca pide la "intervencin constructiva" de Chvez para frenar la nacionalizacin en nombre de la "unidad latinoamericana"). El Estado particip activamente en dilatar el comienzo de las negociaciones a travs del Ministerio de Trabajo, en funcin, en primer lugar, de una poltica para digitar direcciones sindicales adictas y regimentar finalmente a la Unin Nacional de Trabajadores, a la cual ha impedido estructurarse de mil maneras. Un intento similar con los trabajadores petroleros le dio algn resultado, recientemente, cuando consigui que los sindicatos firmaran un convenio rechazado por las bases.

La cuestin histrica de fondo que est planteada aqu es la oposicin furiosa del nacionalismo burgus o pequeo burgus (y aun ms si es militar) a la estructuracin poltica independiente de la clase obrera. Por eso, aunque el gobierno bolivariano gasta abultadas sumas para asistir a las masas sin empleo, sin viviendas y carentes de educacin y salud, al mismo tiempo se empea en conservar intactas las condiciones de explotacin de los obreros industriales -sea en trminos de salarios como laborales. Los obreros contratados que trabajan para empresas tercerizadas superan holgadamente a los de planta estable, y la inmensa mayora de los obreros araa en promedio el costo de una canasta familiar alimetaria. La dilatacin de las negociaciones de los convenios laborales durante ms de un ao, en un pas que tiene una inflacin del 25 por ciento, constituye por s misma una poltica de desvalorizacin de la fuerza de trabajo. El chavismo idealiza las cooperativas de produccin por las peores razones: porque desnaturaliza al obrero como clase, y porque descarga los problemas de la competencia sobre una masa que es a la vez propietaria y mano de obra. All donde la burocracia del Estado ha metido las manos en la gestin econmica, la corrupcin ha alcanzado niveles espectaculares.

Cuando todos los plazos legales para autorizar la declaracin de conflicto hubieron vencido (hacia la tercera semana de febrero pasado), el gobierno intent imponer a fuerza de amenazas un arbitraje a cargo del ministro de Trabajo, un ex militante de la corriente morenista. La direccin del sindicato rechaz el arbitraje, pero no lanz una directiva de huelga sino que continu negociando fuera de los trminos legales. El ministro de Trabajo amenaz con aplicar el cumplimiento de servicios mnimos en trminos tales que implicaban el trabajo continuo del 42 por ciento del personal, o sea que no se podan parar los hornos. En marzo, sin embargo, la presin obrera no haca ms que aumentar con manifestaciones callejeras y choques con la polica, lo que llev a la direccin sindical a iniciar paros parciales - sin afectar los altos hornos. En esta fase, el gobierno ide con la empresa la realizacin de un referendo en torno a la propuesta patronal, con la reserva de que un rechazo solamente implicaba la continuacin del conflicto. El sindicato rechaz la extorsin y convoc a su propio referendo, que tanto el gobierno chavista como Techint advirtieron que desconoceran, el cual respald abrumadoramente la propuesta sindical. El frente nico gobierno-Techint era, en ltima instancia, inconfundible. A esta altura, el Sutiss ya no reivindicaba 80 bolvares de aumento sino 53, mientras la empresa haba subido sus 28 iniciales a 45 bolvares tramposos - a la Moyano (25 a la firma, 10 un ao ms tarde y otros diez al ao siguiente). Todo indica que el impasse salarial pudri en forma definitiva la negociacin, porque ya haba un acuerdo en el aumento a los jubilados y en la incorporacin de 600 contratados. A esta altura del conflicto, el ministro de Trabajo y sus funcionarios haban sido reemplazados como semi-mediadores y semi-rbitros por el vicepresidente de la Repblica. El operativo que haba tenido xito con los petroleros fracasaba en Sidor.

Se ha llegado a la crisis actual como consecuencia del fracaso total de la poltica regimentadora del gobierno con los sindicatos, incluso cuando la direccin sindical evit ir a la huelga indefinida por el convenio, para la cual estaba legalmente habilitada al finalizar los plazos correspondientes. En el transcurso del conflicto, el gobernador chavista mand a reprimir en dos oportunidades a los sidoristas movilizados.

La trampa de la nacionalizacin burguesa

En estos momentos desconocemos los entretelones de la situacin que ha creado el anuncio contradictorio del gobierno (nacionalizo, nacionalizo en parte, discuto con Techint los trminos de una asociacin). Lo que nos parece claro es que el limbo de hecho en que ha quedado Sidor no debe servir de pretexto para nuevas treguas, ni mucho menos para aceptar la propuesta patronal (que ahora tendra el edulcorante de la semi-nacionalizacin). (Mas an cuando el gobierno mantiene sin renovar desde hace dos aos el convenio de los estatales.) Creemos que hay que exigir que el Estado apruebe el pliego de convenio original del sindicato (ahora con mayor razn puesto que una empresa nacionalizada no debera basarse en la superexplotacin y el pauperismo), y que se elija un comit obrero, responsable ante la asamblea, para negociar las condiciones de la nacionalizacin -que debera ser integral y bajo el control obrero. Si la justificacin econmica de una nacionalizacin es la necesidad de asegurar el abastecimiento para la construccin de viviendas, remodelacin de barrios y realizacin de obras pblicas, el rol del control obrero es insustituible, porque es el nico que puede asegurar que las prioridades favorezcan al pueblo y que se cumplan los objetivos.

La corriente clasista del sindicalismo venezolano, C-Cura, se encuentra ahora dividida, pues un sector de ella decidi ingresar al PSUV, que es funcional a la regimentacin del movimiento obrero, en tanto que otra reafirm una posicin autnoma e incluso la necesidad de formar un partido independiente. La C-Cura fue campeona, en todo momento y por parte de todas sus corrientes, de la nacionalizacin de Sidor, incluso sin indemnizacin. Ahora enfrenta el desafo de enfrentar una nacionalizacin burguesa o una semi-nacionalizacin o asociacin con el capital privado, que en todas estas modalidades apunta a reforzar la explotacin de los trabajadores y cancelar su independencia de clase.

La experiencia que se inicia podra se el bautismo de fuego para que el proletariado de Venezuela comience el camino que lo lleve a un gobierno obrero y de los trabajadores. Por este mismo motivo, el debate sobre la nacionalizacin de Sidor debe extenderse a todo el movimiento obrero, pero especialmente a los trabajadores petroleros, del aluminio y la electricidad, que ya viven una experiencia estatista manejada por una burocracia anti-obrera. Y a los obreros de las cementeras, que enfrentan la misma situacin. De todo esto debera salir una gran UNT y un fuerte proletariado con conciencia socialista.



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