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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2008

Los Clinton y su srdido cabildeo por el TLC con Colombia

Nikolas Kozloff
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Ahora, cuando se aproxima la primaria en Pensilvania del 22 de abril, Barack Obama tendr la oportunidad de ganar de una vez por todas la carrera por la candidatura demcrata. Si gana en ese Estado aunque slo por un pequeo margen, la expertocracia declarar que es la presunta eleccin del partido y la presin aumentar para que Hillary Clinton se retire. A Obama le debera ir bien entre los votantes negros de Filadelfia y probablemente recibir un porcentaje decente del voto blanco pudiente en los suburbios de la ciudad.

A fin de asegurarse la victoria, sin embargo, Obama tendr que progresar entre los trabajadores manuales en la seccin occidental, ms industrial del Estado. En Ohio, Obama perdi el distrito electoral ante Clinton y est desesperado por reducir su ventaja en ese bloque especialmente crucial de votantes. Pero cmo puede cambiar las cosas en menos de dos semanas?

En una palabra: con Colombia.

Estalla el escndalo

Clinton ofreci recientemente a Obama una excelente oportunidad de asegurarse la candidatura cuando atraparon a su estratega jefe, Mark Penn, en un escndalo que tuvo que ver con el tratado de libre comercio pendiente con Colombia. Bush ha estado presionando duro a favor del acuerdo, que permitira el comercio libre con EE.UU. Numerosos demcratas y la mayora de los sindicatos se oponen a la iniciativa por los atroces antecedentes sindicales de Colombia.

Los lazos de Penn con el equipo de Clinton ya existen desde hace algn tiempo: el experto en relaciones pblicas fue admitido originalmente al crculo de Bill por el consultor Dick Morris en un esfuerzo por reforzar la campaa presidencial de 1996. Penn dirigi una firma global de relaciones pblicas llamada Burson-Marsteller; esa compaa trabaj en relaciones pblicas para entidades tan desagradables como Blackwater, el contratista acusado de asesinar a civiles iraques, y Countrywide, un importante prestamista de hipotecas de alto riesgo.

Penn fue empleado por el gobierno colombiano para ayudar a lograr la aprobacin del acuerdo comercial en el Congreso. Los vnculos de Penn con el gobierno colombiano fueron revelados cuando el Wall Street Journal inform que el especialista en relaciones pblicas sostuvo una reunin privada con el embajador colombiano.

La noticia de los vnculos de Penn con el gobierno colombiano result ser muy embarazosos para Clinton, que afirma que se opone al acuerdo. Seguramente por temor a perder en el electorado obrero en Pensilvania occidental, Clinton rpidamente degrad a Penn aunque sigue formando parte del equipo de la campaa como encuestador y consejero.

Es extrao que se piense que la historia de Penn y Colombia pueda ejercer un impacto en la poltica interior de EE.UU. La mayora de los estadounidenses, si saben algo en absoluto sobre Colombia, probablemente asocian al pas con carteles de la droga y poco ms. Los medios han hecho un trabajo fenomenal al ignorar a Colombia como noticia, a pesar de que los sucesivos gobiernos en Bogot han sido orgullosos receptores de miles de millones de dlares en ayuda al extranjero de EE.UU.

lvaro Uribe: Creador de un clima de miedo para los sindicatos colombianos

Por otra parte, el reciente escndalo dentro del campo de Clinton podra poner el dedo en la llaga entre airados trabajadores manuales en la vital regin industrial. Colombia es el pas ms peligroso del mundo para organizadores sindicales. En los seis aos desde que el presidente lvaro Uribe lleg al poder, ms de 400 activistas sindicales han sido asesinados, segn la Escuela Nacional Sindical de Colombia. En 2008, fue asesinado casi un sindicalista por semana, mientras que 39 sindicalistas fueron asesinados en 2007, muchos ms que en cualquier otro pas. Adems, las amenazas de violencia y asesinato bastan ahora para detener una accin organizadora o abortar una huelga.

La conexin entre este horrible clima laboral y el gobierno de Uribe es bastante obvia. Por cierto, ha habido una creciente evidencia de colusin entre muchos de los aliados de Uribe y paramilitares derechistas que asesinan a dirigentes sindicales. La Corte Suprema de Colombia incluso orden el arresto de catorce miembros del Congreso por sospechas de colaboracin; trece de los legisladores apoyan a Uribe. El ex jefe de inteligencia del presidente tambin enfrenta acusaciones de filtracin de informacin a los paramilitares para ayudarles a atacar y asesinar a oponentes. Recientemente, un primo de Uribe, senador, fue obligado a renunciar en un esfuerzo por evitar una investigacin de la Corte Suprema de posibles vnculos con los paramilitares. Mario Uribe era un aliado clave del presidente.

Hasta ahora, lvaro Uribe no ha estado implicado directamente, pero el presidente ha sido acusado de dejar que grupos paramilitares utilicen las haciendas de su familia para matar a oponentes durante los aos noventa. El senador demcrata Patrick Leahy cort 55 millones de dlares en ayuda militar a Colombia por las acusaciones.

Por lo menos, el rgimen de Uribe ha creado un clima de impunidad en el que los activistas sindicales han sido atacados. Recientemente, grupos de derechos humanos escribieron una carta acusando a un alto consejero de Uribe de poner en peligro las vidas de dirigentes sindicales al afirmar que una marcha de protesta contra escuadrones de la muerte derechistas haba sido organizada por guerrillas izquierdistas de las FARC. La carta acus que cuatro personas involucradas en la marcha fueron subsiguientemente asesinadas, y docenas ms amenazadas de muerte.

En Colombia, hay poca probabilidad de que los paramilitares se enfrenten a la justicia, ya que el reino del terror contra sindicalistas comenz en los aos ochenta y slo un tres por ciento de los cases han sido aclarados.

Aprovechando la ocasin en Colombia

El gobierno colombiano ya ha recibido miles de millones de dlares en ayuda militar y de desarrollo econmico de EE.UU., pero evidentemente no basta, el rgimen de Uribe quiere ms y contrata a cabilderos y traficantes de influencias para que presionen a favor de este acuerdo de libre comercio. Los que ganan en esta ecuacin incluyen a corporaciones de EE.UU. que han estado aherrojando los derechos humanos en Colombia. El gran capital ve el acuerdo comercial como una oportunidad para aumentar su saqueo por la va rpida de los recursos humanos y naturales de Colombia.

Juntos, el gobierno colombiano y sus cabilderos lanzaron un asalto general en un esfuerzo por persuadir a los miembros del Congreso para que apoyen el acuerdo. Segn el New York Times, ha habido viajes con todos los gastos pagados a Colombia para ms de 50 miembros del Congreso, incluyendo degustaciones de caf y cenas en un lujoso restaurante dentro de un fuerte espaol. Uribe visit Washington para hacer llamados personales. Colectivamente, el gobierno colombiano ha pagado ms de 1 milln de dlares a firmas que han negociado o cabildeado a favor del acuerdo.

En esta lucha, empleados de Clinton como Penn quieren conseguir tantos legisladores demcratas como sea posible en un esfuerzo por conseguir el acuerdo para la elite colombiana y las multinacionales de EE.UU. Importantes corporaciones como WalMart, Citigroup y Caterpillar se beneficiaran y trabajan a paso ligero para imponer el paso del acuerdo por el Congreso.

De Colombia a Pensilvania

Los lamentables antecedentes de Colombia no son olvidados por el sindicalismo organizado en EE.UU. que dice que el historial de la nacin andina en la reduccin de los asesinatos de organizadores sindicales por paramilitares sigue siendo lamentable. En Pensilvania, la historia de Colombia tiene fuerza poltica: uno de cuatro votantes en las primarias en el Estado proviene de un hogar sindicalizado.

Recin ayer, el presidente del sindicato de los camioneros, Jim Hoffa, fue a una planta de York Peppermint Patty de propiedad de la firma Hershey, en Reading, Pensilvania para atacar el acuerdo de libre comercio con Colombia. Hoffa fue a Reading como parte de una gira de tres das por el Estado, reunindose con miembros de su sindicato en Scranton, Wilkes-Barre, Allentown, Reading y Pittsburgh.

Estos as llamados acuerdos de comercio estn destruyendo puestos de trabajo estadounidenses, dijo. No tienen que ver con el comercio, tienen que ver con la ayuda a compaas para que lleven sus fbricas a pases con mano de obra ms barata. Los ltimo que necesitan los trabajadores estadounidenses es un acuerdo de comercio con Colombia, uno de los pases ms antisindicalistas del mundo, agreg Hoffa.

Al viajar a Reading, Hoffa hizo una declaracin poltica sobre los acuerdos de libre comercio latinoamericanos. La planta de Hershey se ir a Monterrey, Mxico, a fines de ao, resultando en la prdida de 200 puestos de trabajo. Es otro doloroso golpe para los residentes de Reading, que ya ha perdido un cuarto de los puestos de trabajo bien remunerados en la manufactura desde enero de 2001.

Al presentarse en una manifestacin a favor de Obama en Scranton, Hoffa declar: En 1998, perdimos 1.000 puestos de trabajo en Topps Chewing Gum, cuyos puestos de trabajo se fueron a Mxico. En York, Pensilvania, Peppermint Patties est eliminando 600 puestos sindicalizados que irn a Mxico, donde no pagarn por atencin sanitaria. No pagarn por desempleo. Tiene que ver con dinero. Y a estos presidentes de compaas no les interesa EE.UU. Pensilvania ha sido especialmente afectada negativamente por el comercio exterior. Se perdieron ms de 44.000 puestos de trabajo debido al NAFTA desde que entr en vigor en 1994, y Hoffa afirma que 1.583 plantas, oficinas y depsitos han cerrado en el Estado como resultado del acuerdo comercial. Partes del Estado han sufrido de desempleo crnico y bajos salarios desde que cerraron numerosas fbricas y aceras.

Esto tiene como resultado un electorado al rojo vivo que tiende a castigar a cualquier candidato ligado a acuerdos de libre comercio favorables a las corporaciones. Change to Win [Cambio para ganar], una alianza laboral que ha apoyado a Obama, calific de escandalosa la reunin de Penn con el embajador colombiano, e inst a Clinton a despedirlo. Hemos cuestionado en el pasado el papel de Penn en la campaa de Clinton por su representacin de empleadores destructores de sindicatos, dijo Greg Tarpinian, director ejecutivo de Change to Win. Mientras tanto, importantes dirigentes sindicales como Hoffa siguen pidiendo que Clinton despida de inmediato a Penn.

Impulsando la agenda colombiana: los srdidos asesores de Hillary

Aunque la propia Clinton se ha opuesto al acuerdo de libre comercio con Colombia, su campaa est metida hasta las rodillas en la corrupcin colombiana. Aparte de su trabajo de relaciones pblicas cabildeando por el acuerdo de libre comercio con Colombia, Penn tambin trabaj como asesor de Coca-Cola, compaa que enfrenta una accin legal en conexin con sus plantas embotelladoras en Colombia.

Una demanda interpuesta en un tribunal de distrito en Florida acusa a la Coca-Cola Company, su subsidiaria y afiliados empresariales en Colombia, de utilizar escuadrones de la muerte paramilitares para asesinar, torturar, secuestrar, y amenazar a dirigentes sindicales en las plantas embotelladoras en Colombia del fabricante multinacional de bebidas gaseosas. El litigio fue interpuesto por United Steelworkers of America e International Labor Rights Fund por cuenta de SINALTRAINAL, el sindicato colombiano que representa a los trabajadores de las plantas embotelladoras de Coca-Cola en Colombia.

Sin embargo, la historia no termina ah.

Otro alto asistente de la campaa de Clinton el portavoz Howard Wolfson es propietario del Glover Park Group, que recibe un anticipo de honorarios de 40.000 dlares por mes para cabildear a favor del acuerdo de libre comercio EE.UU.-Colombia. Despus del escndalo por Penn, Clinton ascendi a Wolfson para que se hiciera cargo del equipo de mensaje estratgico de la campaa.

En otras palabras, a pesar de las aclaraciones de Hillary sobre Colombia, el Glover Park Group ha estado argumentando la misma posicin sobre el acuerdo de libre comercio que Penn (varios otros empleados de Glover Park tienen profundas conexiones con los Clinton, incluyendo el socio fundador, Joe Lockhart, quien sirvi como secretario de prensa de la Casa Blanca bajo el presidente Bill Clinton, y Joel Johnson, quien fue alto asesor en comunicaciones en la Casa Blanca de Clinton).

El srdido pasado y presente colombiano de Bill

Aparte de Penn y Wolfson, tambin hay que considerar al esposo Bill.

Como presidente, Clinton le ech una mano a Andrs Pastrana, cuyo gobierno fue igual si no peor que el srdido rgimen de Uribe cuando se trat de proteger los derechos humanos. Clinton respald el as llamado Plan Colombia y aprob 1.300 millones de dlares para la nacin andina mientras descartaba las condiciones relacionadas con los derechos humanos. Ms de 900 millones de dlares de la contribucin de EE.UU. fueron para equipamiento militar y policial, incluyendo helicpteros de ataque y otra ayuda letal, con el pretexto de continuar la guerra contra la droga.

Particularmente irritante es que Clinton haya respaldado al gobierno de Pastrana a pesar de flagrantes abusos contra los derechos humanos en Colombia en esos das. Segn Human Rights Watch, paramilitares derechistas masacraron a civiles, cometieron asesinatos selectivos, y difundieron el terror con la tolerancia y el apoyo abierto de las fuerzas armadas.

Los sindicatos fueron atacados de un modo particularmente duro durante los aos de Pastrana: el presidente colombiano impuso estrictas medidas de austeridad y comenz a vender los bancos de propiedad estatal y otras empresas nacionalizadas. Cuando unos 800.000 trabajadores estatales se declararon en huelga para protestar, Pastrana ilegaliz la huelga.

Mientras tanto, asesinaban a los dirigentes sindicales.

La actuacin de Bill relacionada con Colombia continu durante el rgimen de Uribe. Segn Politico, el ex presidente recibi 800.000 dlares del Gold Service International, basado en Colombia, por dar cuatro discursos por toda Latinoamrica. La organizacin es en apariencia un grupo de desarrollo encargado de llevar inversiones a Colombia y de educar a dirigentes en el mundo sobre las oportunidades de negocios del pas.

Clinton ya seal en 2005 que estaba a favor de un acuerdo de libre comercio con Colombia. En ese ao, fue personalmente a Bogot a reunirse con Uribe. El presidente colombiano dijo que necesitaba el apoyo de Clinton para asegurar la aprobacin del acuerdo de libre comercio. Clinton prometi dara seguimiento a la solicitud una vez que volviera a EE.UU.

Despus de hablar con el presidente colombiano, Clinton acompa a Uribe en un paseo por el centro de Bogot. Los dos fueron del Hotel Tequendama al Centro de Convenciones Gonzalo Jimnez de Quesada. Durante su paseo, Bill salud a los numerosos vendedores callejeros de la ciudad, muchos de los cuales seguramente fueron excluidos de la economa formal como resultado de las draconianas polticas laborales de Colombia.

Respecto a Colombia, Hillary es poco mejor

Aunque Hillary no ha realizado viajes personales a Bogot, sus antecedentes respecto a Colombia no inspiran mucha confianza. En el Senado ha tenido cuidado de no tomar riesgos por cuenta de los derechos humanos en Colombia, dejando esa tarea a gente liberal con ms principios.

En 2002, el Grupo de Trabajo Latinoamericano escogi al difunto Paul Wellstone, a Patrick Leahy, y a Russ Feingold por sus incansables esfuerzos por presentar el problema de los derechos humanos en Colombia. Los tres denunciaron que las fumigaciones areas de hoja de coca tuvieron calamitosas consecuencias medioambientales en Colombia. A Clinton no particip en nada al respecto.

En 2003, los senadores suspicaces de costumbre, incluyendo a Dodd, Feingold, Leahy y Kerry enviaron una carta al Secretario de Estado Colin Powell expresando seria preocupacin por un discurso de Uribe. De manera escalofriante, el presidente colombiano acus a algunos grupos de derechos humanos de actuar como portavoces de terroristas, observaciones que pusieron en peligro a los defensores de los derechos humanos. La carta de protesta de los senadores tambin se opuso a la amnista para los dirigentes paramilitares involucrados en graves abusos contra los derechos humanos.

Dnde estaba Clinton? La recin elegida senadora de Nueva York se neg a firmar la carta.

Pasemos rpido a 2004, y las horrendas dificultades para los sindicalistas continuaron constantemente. Una vez ms la direccin del ataque les toc a Feingold y Dodd: los dos redactaron una carta a Uribe instndolo a hacer progresos para romper los vnculos entre el ejrcito colombiano y las fuerzas paramilitares. Feingold y Dodd expresaron su preocupacin por los continuos ataques contra activistas de los derechos humanos y sindicalistas, y por la poltica de otorgar poderes policiales a los militares.

Una vez ms, Clinton se neg a firmar la carta.

En 2005, ms de lo mismo: Leahy, y Dodd firmaron una carta a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, llamndola a no certificar que Colombia cumpla legalmente con condiciones de derechos humanos hasta que se hiciera ms progreso en una serie de casos. Clinton se neg cuando lleg el momento de agregar su nombre.

Y recin en 2007, Hillary se neg a firmar una carta patrocinada por Leahy y Dodd que expresaba preocupacin por declaraciones pblicas de responsables gubernamentales, incluyendo a Uribe. Las declaraciones llevaron a ataques contra defensores de derechos humanos, periodistas, y otros miembros de la sociedad civil.

Los antecedentes opuestos de Obama

A diferencia de Hillary, Obama ha mostrado una cierta fuerza de carcter al encarar a Uribe. El senador de Illinois cuestion la estrecha alianza del presidente Bush con Bogot y, a diferencia de Clinton, firm la carta a Condoleezza Rice. Obama escribi que lo preocupaban los lazos entre el gobierno colombiano y los paramilitares.

Dicho sea a su favor, Obama ha adoptado una posicin fuerte propugnando el desmantelamiento de las redes paramilitares. El gobierno de Bogot, argument, debera tomar medidas, como ser la investigacin y castigo de los patrocinadores financieros y cmplices de los paramilitares en el gobierno y en las fuerzas armadas, sin consideracin a su rango. Si el rgimen de Uribe no emprende una accin ms efectiva, advirti Obama, ser difcil justificar los actuales niveles de ayuda.

Respecto a la medida pendiente de libre comercio con Colombia, Obama debera ser alabado por su posicin. Se opone enfticamente al tratado pendiente de libre comercio, sealando Me preocupan francamente los informes que hay sobre la participacin del gobierno en violaciones de derechos humanos y la represin contra los trabajadores. En la campaa electoral, Obama agreg que se opone al tratado porque cuando organizar a los trabajadores pone en peligro la vida de un organizador, como sucede en Colombia, es una burla para nuestras protecciones laborales.

Por el lado positivo, Obama reconoce la necesidad de repensar la naturaleza de los acuerdos comerciales. Pienso que es muy importante que aseguremos en nuestros acuerdos de libre comercio con cualquier pas que se estn observando los derechos humanos bsicos, que se observen los derechos bsicos de los trabajadores, que se observen los derechos medioambientales bsicos, seal.

Uribe reconoce la amenaza potencial que representa un gobierno de Obama. Hace unos pocos das, el presidente colombiano reprendi a Obama por no estar informado sobre los esfuerzos de Colombia en lo que respecta al comercio. Al parecer, Uribe se refera a la campaa de relaciones pblicas del gobierno colombiano en Washington, hecha para enmascarar las atrocidades contra los derechos humanos.

Obama replic apasionadamente: Creo que el presidente se equivoca por completo. Hay un gobierno que est bajo una nube de potencial apoyo a la violencia contra los sindicatos, contra los trabajadores, contra la oposicin. No es el tipo de conducta que queremos recompensar. Creo que hasta que esto se aclare no es adecuado que avancemos.

Llama la atencin que Uribe interfiera abiertamente en la campaa presidencial de EE.UU., lo que tal vez subraya el profundo nerviosismo del gobierno de Bogot respecto al futuro. Sin embargo, se podra preguntar: Por qu no critic Uribe a Hillary, ya que su posicin respecto al acuerdo comercial con Colombia es idntica a la de Obama? Evidentemente, a Uribe no le preocupa demasiado un gobierno Clinton en Washington. Despus de todo, la maquinaria Clinton tiene una prolongada historia de respaldo a la extrema derecha colombiana, sus polticas y escuadrones de la muerte, para los que Uribe es el mximo lder.

Asegurando la candidatura en Pensilvania

Se dice que Mark Penn cree que toda la historia de Colombia, y el tema de su conflicto de intereses dentro de la campaa de Clinton, terminarn por pasar. Segn el Huffington Post, Penn seal que el fiasco desaparecer del ciclo noticioso dentro de un par de das.

No obstante, el campo de Obama parece comprender la importancia del asunto. Un portavoz de la campaa envi una nota a los periodistas que dice: Simplemente pregntense [qu haran] si algunos de mis asesores hubieran tenido reuniones privadas con gobiernos extranjeros. Por la razn que se sea, sin embargo, Obama no menciona el nombre de Penn mientras hace campaa en Pensilvania.

Es un error.

Por desgracia, Obama todava no ha dado a los votantes blancos en la parte occidental del Estado una razn convincente para que voten por su persona. Tiene que presentar un contraste ms contundente frente a la campaa de Clinton sobre la poltica extranjera y los derechos laborales. Tal como ya ha pronunciado un discurso importante sobre la raza, podra ahora discutir el tema de clase en el contexto de la desindustrializacin de Pensilvania. Podra destacar, de modo conmovedor, cmo el libre comercio beneficia a la elite corporativa en Colombia y EE.UU. y daa a los trabajadores en ambos pases.

La amenaza de suspender la ayuda econmica a Colombia a menos que Bogot mejore sus condiciones laborales sera una accin audaz y convertira a Obama en un hroe instantneo para los trabajadores organizados. Podra culminar insistiendo un poco sobre Clinton y los indecorosos vnculos de su campaa con el rgimen de Uribe (sera cmico, para decir poco, ver a los medios dominantes esforzndose por ponerse al da con la historia. Despus de haber ignorado sistemticamente el tema del sindicalismo en Colombia durante los aos de Pastrana y Uribe, ahora tendra que explorar el bajo vientre de la poltica exterior de EE.UU. en los Andes).

Si Obama emprendiera una accin tan atrevida, podra asegurarse de Pensilvania y con ello, de la candidatura. Sin embargo, si no logra electrizar a los votantes de clase trabajadora, la competencia por la candidatura continuar, incluso hasta la Convencin. Es probable que el senador por Illinois se imponga a pesar de todo, pero el pblico perder inters en la campaa y la Obama-mana podra marchitarse un poco.

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Nikolas Kozloff es autor de Hugo Chvez: Oil, Politics, and the Challenge to the U.S. (Palgrave Macmillan, 2006), y Revolution! South America and the Rise of the New Left (Palgrave Macmillan, abril de 2008).

http://www.counterpunch.org/kozloff04112008.html



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