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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2008

Nueva Constitucin Poltica del Estado para construir un nuevo pas

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin

Reflexin sobre la visin monocultural de Juan Carlos Urenda Diaz y del Comit Cvico de Santa Cruz.




En un concierto de eptetos que interpelan a la nueva CPE y que han apelado demasiadas veces al argumento fcil de su descalificacin por la ilegalidad o ilegitimidad; es gratificante que se pueda reflexionar sobre el contenido de esta propuesta constitucional, usando de excusa las opiniones de quien es asumido como el idelogo del civismo cruceo. Que pena que su sagacidad intelectual apenas alcance a la superficialidad de algunos apuntes que intentaremos comentar para aportar a un dilogo a todos los niveles tan necesario en el pas; ms an en la deliberacin sobre el contenido de las propuestas hoy en curso e interrumpida por el conflicto poltico que alentado por ideas como las que defiende el seor Urenda ha impedido un dilogo democrtico de cara al pas.

Liberalismo y Etnicidad.- Es interesante resaltar en principio que al igual que tantos epgonos del neoliberalismo, las impresiones iniciales del analista, se asientan en la afirmacin explcita de que los pueblos indgenas carecen de historia propia pues pretende que el marco liberal en el que hemos desenvuelto nuestra historia republicana sea la nica matriz en la que podamos efectuar el anlisis. As la ponderacin crtica de que la propuesta constitucional altera el principio fundamental de la democracia representativa un hombre un voto- es una verdad a medias, sino se toma en cuenta la historia absurda de la discriminacin que vivimos como pas, en el que hasta el ao 52 slo el 2% de la poblacin ostentaba el derecho poltico de elegir y ser elegido; y luego bajo una suerte de pongueaje poltico fueron los dictadorzuelos y los partidos polticos de las clases medias los que fueron portadores de la opinin pblica- Es decir, la mxima liberal para el autor, en este pas suena a un sarcasmo sin medida. Ahora bien en una actitud paternalista, Urenda afirma que la discriminacin positiva es inobjetable con esos pueblos indgenas a los que dicho sea de paso, los estatutos cruceos han venido a definir como a sus pueblos oriundos, en el marco de una visin que slo atina a expresar el desprecio histrico que se tiene por quienes se considera inferiores o menores de edad, pero no portadores de una identidad poltica propia.

Recuperacin Histrica y Racismo.- Es por dems interesante que el seor Urenda defina como racismo, la posibilidad histrica de que los pueblos originarios puedan tener mayores derechos y la posibilidad constitucional real de ser parte de la organizacin poltica de este pas y de los derechos que supone esta afirmacin. Sin duda opina desde la perspectiva de quienes desde el poder han asumido como algo natural de que los pobres e indios estn fuera de las decisiones polticas en este pas, a eso no lo denomina racismo, sino implcitamente la supremaca de los ms fuertes que en una suerte de darwinismo social, ha justificado histricamente la exclusin y la miseria de nuestros pueblos. Todava ms, la irona sobre el reconocimiento de lo originario en Bolivia y en el continente Latinoamericano, no slo expresa la ignorancia manifiesta sobre la historia de este continente sino adems una postura ideolgica implcita que busca negar un hecho fundacional esencial que se refiere a la aceptacin de que en este territorio existi una historia precolonial con identidad propia que pervive hasta nuestros das. Muchos pueblos lamentablemente ya han dejado de existir fruto de las polticas neocoloniales que los extinguieron, y sin embargo muchos otros existen y hacen a la identidad de este pas, y tambin a la de este Estado que pretende la refundacin sobre el reconocimiento del pasado histrico ms all de la repblica. No entendi el brillante analista de que no estamos en un pas de ilusin, del engao de ser cada vez ms parecidos a los del primer mundo; porque en definitiva somos otros aunque los pocos renieguen de ese origen. Que el mestizaje como proyecto poltico estatal ha sido un fracaso desde el 52 hasta el proyecto neoliberal, pues no lograron que la bolivianidad sumida en el mercado y la ciudadana individualizada se convirtieran en la pauta estatal de nuestra homogeneidad civilizatoria sino por el contrario, que la diversidad se expandiera ms an y expresara su identidad diversa como identidad del pluriverso del que somos parte? Sin embargo, eso no quiere decir, para tranquilidad del seor Urenda, de que todos estamos obligados a reconocernos en una identidad indgena, pues la historia republicana tambin tiene su parte en este proceso de construccin estatal; de esta manera las comunidades interculturales urbanas y las diferentes clases sociales que hacen a esta sociedad son objeto de reconocimiento en el nuevo texto constitucional.

La ilusin del mestizaje.- En definitiva en las reflexiones que realiza el seor Urenda sobre la discriminacin tnica expresada en la nueva CPE como exclusin del mestizaje, no hace sino constatar de que desde esta visin de pas, la ilusin del mestizaje sigue siendo su proyecto al que nos quieren meter a todos en un afn homogeneizador que sustente una forma de hacer Estado. Sin embargo, el pas de verdad no es la suma de sangres mezcladas, sino principalmente la diversidad de autoreconocimientos en identidades diversas que nos unen a un pasado ancestral que no se diluy ni concluy con la era republicana. La aceptacin de esta realidad es el principio de la construccin del nuevo Estado que nos cobije a todos los bolivianos y bolivianas en la diversidad que somos, y eso es precisamente lo que se expresa en la nueva Constitucin Poltica del Estado. Lo que en el fondo no se quiere aceptar es que esta realidad nuestra no puede ser monocultural y nica, y tampoco podemos ni queremos borrar los aportes de la historia republicana en la construccin de este pas. Por eso la nueva CPE expresa este empate necesario entre dos mundos que hasta ahora haban permanecido negndose mutuamente, para hacer posible la convivencia. La dimensin liberal que ha sido la prevaleciente a lo largo de la historia republicana es plenamente respetada y profundizada con la inclusin de lo comunitario y de los pueblos indgenas, en la perspectiva de hacer una democracia incluyente que nos cobije a todos y todas, proyecto histrico propio de la sociedad de mercado en el que hasta ahora, han fracasado los sectores dominantes de este pas. Por eso es que el idelogo cvico en sus desmesuradas afirmaciones, pretende ignorar adrede la declaracin de la ONU sobre los Pueblos indgenas. Ser que asume como sus correligionarios de que se trata de una declaracin masista de los organismos internacionales? y no de un texto largamente discutido y esperado por los pueblos indgenas latinoamericanos que de esta manera se sienten reconocidos en sus luchas y reivindicaciones de memoria larga; que en los albores del siglo XXI por fin logran la aceptacin de los propios estados nacionales existentes de que el proyecto de mestizaje como forma de homogeneizacin del estado nacional, es un fracaso histrico y que la diversidad que nos cubre no es un error ni una carencia de Estado sino la propia forma en la que debemos organizar la convivencia entre los diversos que somos? Que en definitiva este proyecto histrico est expresado en la ley sobre los pueblos indgenas ya aprobado en el parlamento incluso por sus allegados polticos de PODEMOS y cuya interpretacin est expresada precisamente en el texto constitucional que se propone?

Sobre el Poder Legislativo.- En lo referido al poder legislativo donde el seor Urenda una vez ms critica desde la perspectiva liberal representativa, la mencin en el artculo 149 de que se respete la participacin proporcional de pueblos originarios, as como la existencia en la futura ley que norme, la existencia de circunscripciones especiales indgena originario campesinas. Una vez ms se pretender bajo el manto liberal, sostener el proceso de exclusin con el que se ha provocado no slo la extincin ya de varios pueblos originarios, sino la negacin de su identidad poltica propia en un acceso a los espacios de poder, o es que considera el cvico que los pueblos originarios slo sirven para hacer folklore, denominarlos oriundos y conservarlos como rarezas que atraigan turismo para el globalizado mundo liberal? Esta propuesta contenida en el referido artculo pretende precisamente asumir el protagonismo de quienes hasta ahora han sido negados, y ms all del nmero, presencia real en la organizacin poltica del Estado como nunca antes ocurriera. Pero adems es importante considerar que en la propuesta constitucional se incorporan formas polticas comunitarias en el contexto liberal del nombramiento de representantes cuando se les quita la inmunidad a los congresistas y a los servidores pblicos, adems de incorporar la posibilidad de la revocabilidad del mandato para terminar con la impunidad con la que han contado hasta ahora al amparo de la funcin pblica. Ambos aportes contenidos en la nueva CPE representan caractersticas de la democracia comunitaria que ha pervivido a lo largo de los siglos, donde una autoridad nombrada, es revocable en cualquier momento cuando la comunidad considera que no los representa adecuadamente y carece de inmunidad pues el mandato recibido es un servicio que hace a la comunidad y por el que debern pasar todos los comunarios, dejando de ser el poder un privilegio para ser en su justa medida un servicio a sus mandantes.

Pluralismo Jurdico.- En el rgano Judicial critica la constitucionalizacin de la existencia de dos formas de administrar justicia, insiste en que la originaria cuenta con preferencias frente a la ordinaria, no slo en el procedimiento sino tambin en el nombramiento de las autoridades de este rgano, cuyos miembros en el caso de la justicia ordinaria deben probar capacidad y probidad, en cambio los representantes de los pueblos indgenas deben contar tan slo con el respaldo social de sus comunidades para ejercer justicia. Olvida quizs el cvico el curso que ha tenido la justicia ordinaria al mando de quienes son poder en este pas, con incontables cuoteos partidarios a nivel de todo el poder judicial incluido el propio Tribunal Constitucional; corrupcin en jueces y fiscales que han mercantilizado la justicia, y en definitiva injusticia estructural con los ms pobres que son la mayora de este pas. Es por eso necesario que existan numerosos candados, contemplados en la nueva CPE, que adems de obligar al cumplimiento de la norma, penalice a los infractores y permita la participacin ciudadana en el nombramiento y control social de las autoridades judiciales. Pero an ms la justicia comunitaria en su forma restaurativa ha probado histricamente que es capaz de resolver los temas de justicia en la comunidad manteniendo la integralidad y la participacin de sus miembros, no ser bueno pensar que este estatus de reconocimiento nos permitir aprender mucho de lo que la justicia en esencia se trata? Ms an las mayores interpelaciones en este campo, y que acompaan las opiniones del abogado Urenda, vienen precisamente de miembros de su gremio, que no han cesado de lucrar en el marco de la justicia ordinaria, con el sufrimiento de los pobres, y que hoy slo atinan a desacreditar a la justicia originaria, sin mayor argumento que el de la profesionalidad, argumento que cae por su propio peso cuando constatamos que los mayores delitos que se han cometido contra el Estado en este pas han tenido a algunos de estos profesionales en un espacio preferencial . Le preocupa al seor Urenda, en el caso del Tribunal Constitucional, de que se coloque frente a profesionales, inclusive a magistrados analfabetos provenientes del sistema originario. Una vez ms una verdad de Perogrullo para el seor Urenda, el mrito de impartir justicia no proviene de la cantidad de lecturas, libros o ttulos acumulados; sino de la capacidad de impartir justicia equitativa. Creo que ya hemos tenido bastante experiencia en este pas para conocer hasta donde llegan los doctorantes con muchos ttulos que hipotecaron al pas y fugaron con recursos estatales en anteriores gobiernos. No queremos decir con eso que el conocimiento acadmico se desecha, sino que hay que ponerlo en un adecuado equilibrio con quienes han vivido la injusticia y han aprendido a impartir justicia de otra manera. Pero adems la gestin de ambas justicias se dar en el marco constitucional del mayor bagaje de derechos y garantas contempladas en Constitucin alguna hasta ahora.

Control Social y Corporativismo.- En lo referido a lo que el autor ha denominado corporativismo gremial fascista, para denominar una libre interpretacin que hace cuando asume que la sociedad civil organizada sera el sindicalismo organizado quien efectuara las labores de control social sobre el Estado. Ser que este seor no ha estado en este pas demasiado tiempo?, desconoce las experiencias de control social que se ensayaron los ltimos aos a partir de la participacin popular, cuyos rganos de la sociedad civil organizada fueron creadas para el efecto a travs de los consejos de vigilancia? Y que sus amigos polticos de PODEMOS en su proyecto poltico del libro rojo, proponen precisamente esta medida del control social desde el nivel municipal hasta el nivel nacional? Ser que para el seor Urenda toda forma de control que involucre a la sociedad civil es fascismo? Es legtimo y plenamente democrtico, pensar que el Estado no debe ser impune y ser ms bien permeable a la sociedad que representa, y que en la medida en que el soberano es el pueblo y el Estado un instrumento de servicio, asumimos que ms all del formalismo liberal que conoce el seor Urenda, estamos caminando con esta propuesta constitucional a generar nuevas formas de participacin democrtica de quienes hasta ahora slo fueron electores pero no protagonistas polticos de la democracia.

Acerca de las Autonomas.- Siendo uno de los principales temas de confrontacin poltica en el pas, es evidente con el seor Urenda de que muchas de las observaciones tcnicas realizadas son subsanables en un proceso de dilogo. As lo referido a la potestad legislativa que aparece tanto en el nivel nacional como en el departamental, fue incorporada a este ltimo luego de acercamientos iniciales y dilogo, por cuanto el referndum sobre autonomas solo otorgaba la potestad normativa administrativa. Sin embargo dicha potestad se otorga a otros niveles de autonoma tambin, lo que no es del agrado de los cvicos departamentales, pues ven en peligro su estrategia poltica volcada en los estatutos autonmicos de pretender disputar al Estado nacional las potestades privativas que tiene en representacin de todos los bolivianos. De esta manera la pretensin de asumir como potestad departamental exclusiva la administracin de los recursos naturales y tierras, es ni ms ni menos que la evidencia de que los intereses propietarios y latifundarios, que tienen a las logias como teln de fondo, se mueven tras el discurso autonmico. Por si fuera poco, pretenden asumir la potestad exclusiva de lo que pertenece a todos los bolivianos, an en las relaciones internacionales; es decir pretenden ms an que un sistema federal por el que los bolivianos ni los cruceos han votado. En definitiva, lo que en un proceso de dilogo, hasta ahora desahuciado polticamente, podra lograrse en cuanto a acercamiento de los proyectos de pas contenidos en la nueva CPE y los estatutos, que permitiran consolidar la base del proceso de transformacin que vive el pas y con la participacin de todas las partes; se convierte en el eslabn central del conflicto poltico. Los grupos de poder regionales pretenden que a travs de la negacin del Estado nacional y del gobierno de Evo Morales, consolidar la alianza de los sectores desplazados del poder, que sin capacidad de tener un liderazgo nacional, enfrente, desgaste e inviabilice al nico liderazgo visible en esta etapa de cambio en Bolivia. Por eso el 4 de Mayo no se detiene en el proceso del referndum sobre los estatutos cruceos, a pesar del desconocimiento internacional del proceso por parte de la Unin Europea y la Organizacin de Naciones Unidas; porque los cvicos entienden que obtendrn la legitimidad del voto departamental. Por las buenas: porque una parte de la poblacin que legtimamente apuesta por la autonoma en el marco de la democracia, votar por unos estatutos que desconoce y que pretenden una reconcentracin del poder a nivel departamental, en los mismos grupos de poder de siempre, sin control social ni consulta a la poblacin sobre la administracin de los recursos. O por las malas, cuando en realidad, los nicos que organizarn las mesas de votacin sern los cvicos; los que cuidarn las nforas, la juventud cruceista y los que contarn los votos, los de la corte electoral del Comit Cvico. Alguien puede dudar de los porcentajes que alcanzar esta votacin? Ms an cuando a palos y chantaje se extorsion a dirigentes y alcaldes para garantizar una determinada votacin provincial, bajo amenaza de represalias posteriores.

Para Continuar dialogando A no dudar los procesos deliberativos en Democracia son saludables, siempre sern mejores que los enfrentamientos y las represiones cuando las posibilidades del dilogo fueron agotadas. Sin embargo, es evidente de que no existe una misma lectura sobre los procesos de dilogo desde ambas partes de la historia, hoy en disputa. Desde los que siempre tuvieron el poder y hoy lo reorganizan para proteger sus privilegios, ser una cuestin tctica en espera de tener una mejor situacin que le permita confrontar abiertamente el proceso de cambio. El dilogo en realidad para ellos en su forma de entender la poltica, siempre ha pasado por el pactismo entre los privilegiados, que consolide lo que tienen y les permita lograr ventajas, pues el pas junto a sus privilegios se confunden con su patrimonio. Con los pobres, con la mayora, desde su poder de privilegiados, no se dialoga pues este concepto se utiliza con sus iguales de clase, en realidad para ellos, tan slo se negocia como resultado de la correlacin de fuerzas en las que se desarrolla el conflicto. Hoy en realidad, estos grupos de poder lo que quieren es negociar desde una nueva relacin de fuerza, la conservacin de sus privilegios; porque en realidad no creen en el dilogo, porque no consideran al gobierno como interlocutor vlido, por razones ideolgicas que expresan el racismo excluyente de no aceptar dialogar con quien ellos consideran inferior; pero tambin por razones histricas que han hecho que sus privilegios se presenten como patrimonios naturales no sujetos a cuestionamiento por el Estado boliviano desde que existe la repblica. En cambio desde la perspectiva del proceso de cambio y de revolucin democrtica al que hemos apostado los bolivianos, el dilogo es parte esencial de las posibilidades democrticas de la concertacin, siempre y cuando ambas partes tomen en cuenta el principio fundamental de que es la mayora del pas la que ha decidido votar por un cambio, al que deben aportar y sumarse las minoras que desde condiciones distintas siguen siendo parte del mismo pas. Por eso el dilogo incorpora a la democracia a las minoras como tales, respetando sus derechos de aporte y oposicin siempre y cuando los recursos sean parte de la democracia, que es el sistema que hemos elegido los bolivianos para resolver los conflictos y realizar los cambios que beneficien a la mayora. Apostamos a crear esas condiciones, y en ese camino, el debate y la deliberacin de ideas con quienes estn dispuestos en ambas partes es una necesidad que debe ser construida por caminos democrticos que nos permitan un acercamiento entre las diversidades, en la construccin de la interculturalidad, pero tambin con quienes hoy deben entender que no pueden tener los mismos privilegios ilimitados del pasado, es necesario un justo medio democrtico que permita la incorporacin de los siempre excluidos, sin necesidad de atropellar los derechos adquiridos por unos a travs del trabajo y esfuerzo honrado. Finalmente, para hacer del dilogo un camino de construccin democrtica, debemos involucrar a los actores sociales que han hecho posible el proceso de cambio, que la construccin de lo nuevo no sea una vez ms slo la palabra de quienes son nuestros representantes sino de todos los que somos parte de este pas.

Juan Carlos Pinto Quintanilla. Coordinador Nacional de Deliberacin Pblica y Difusin REPAC


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