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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2008

Ponencia expuesta en el Encuentro Latinoamericano contra el terrorismo meditico
Libertad de expresin y terrorismo meditico

Vicente Romano
Rebelin



I Libertad de expresin

Casi todas las constituciones de los Estados que se reclaman democrticos reconocen el derecho de sus ciudadanos a expresar y difundir libremente sus ideas y opiniones. La actual Constitucin espaola lo hace en su artculo 20. Ms an, en su apartado d) reconoce el derecho a comunicar o recibir libremente informacin veraz por cualquier medio de difusin.

Pues bien, si se tienen en cuenta las posibilidades materiales de ejercer estos derechos, uno no tarda mucho en descubrir que son muy pocos los que pueden hacerlo. Tan slo quienes disponen de medios para expresar y difundir sus opiniones y para acceder a las informaciones. No es necesario argumentar largo y tendido para afirmar que la libertad de expresin y de informacin se reduce, en las sociedades burguesas, a la libertad de acceso, tanto a los medios como a las fuentes de informacin.

Como se trata de medios, la diferente posesin de los mismos constituye la desigualdad. La persona que carece de medios, o, ms exactamente, de medios de in­tercambio comunicativo, no puede hacerse entender. Es el perjudicado en el intercambio social, si es que llega a parti­cipar en l. Y no se trata de ninguna metfora. Hay que imaginarse al disminuido fsico o psquico, al ciego o al sor­domudo, al analfabeto, y compararlo con el poltico, sobre el que se concentran cmaras y micrfonos, cuyas palabras se difunden a los cuatro vientos y penetran el pensamiento, las emociones y la accin de la gente. Si Marx tena razn cuando deca que la emancipacin era la reduccin de las relaciones al hombre, la investigacin de los medios resulta entonces una tarea cientfica emancipadora. Su material no permite ms tratamiento que el de reducir el mundo humano al hombre mismo, ya que los medios de informacin y co­municacin no se conciben de otra manera.

El estudio de los medios debe entenderse, por consi­guiente, como un campo de trabajo que aspira a una mayor precisin en la comunicacin y a un conocimiento ms pro­fundo de sus causas. Su objetivo estriba en descubrir las condiciones de la libertad, o falta de libertad, concreta de los seres humanos en la comunicacin pblica.

Hoy da la comunicacin se ha convertido en un sector estratgico de la economa, la cultura y la poltica. Y, como en las dems industrias, durante los ltimos decenios se ha efectuado un acelerado proceso de concentracin que ha dejado la comunicacin y la informacin en manos de unos cuantos productores privados que pueden contarse con los dedos de una mano, y sobran dedos. Baste recordar los nombres de R. Murdock, Berlusconi o Polanco, que el 95% de las imgenes difundidas por los medios de comunicacin las suministra una agencia yanqui o que el 90% de los conocimientos almacenados en los bancos de datos son de propiedad privada usamericana.

En suma, que estos pocos tienen el poder de definir la realidad para los muchos, de decirles lo que pasa, lo que es bueno y malo, lo que hay que hacer y no hacer, cmo hacerlo, etc. Este poder de fijar el programa social de cualquier comunidad es la clave del control social. Lord Nordcliffe, dueo de uno de los consorcios ms poderosos de peridicos de principios del siglo XX, lo explicaba as, sin pelos en la lengua: "Dios ense a los hombres la lectura para que yo pueda decirles a quin deben amar, a quin deben odiar y lo que deben pensar."

Y lo que nos cuentan suele ser casi siempre la historia de los otros, no la nuestra. Y si estamos ocupados en vivir la historia de los dems no tenemos tiempo de preocuparnos de la vida propia. Pues si nos ocupsemos de ella y descubriramos cmo la determinan otros, no nos quedaramos de brazos cruzados e intentaramos cambiarla a mejor.

Como se sabe, bajo las condiciones del capitalismo, la libertad se entiende fundamentalmente como libertad de comprar y vender. La libertad de circulacin es para las mercancas, sobre todo las suyas. Pero no as para las personas, que si quieren moverse tambin se convierten en mercancas. Eso es lo que ocurre con el trfico entre lo que polticamente se conoce como el Norte y el Sur.

La retrica de la libertad se ha utilizado en la historia para justificar la represin de las libertades. La tan cacareada sociedad de la informacin a la que, segn nuestros polticos nos llevan las TIC, se ha traducido en la sociedad de la manipulacin, como la denomina Julin Marcelo. El libre flujo de las comunicaciones se aplica nicamente a las suyas, a sus pelculas y a sus agencias de noticias, lo mismo que a sus residuos txicos, sus medicamentos y sus semillas transgnicas. Libertad para la contaminacin de las mentes, de los cuerpos y de la naturaleza. Se obstaculiza o se impide el acceso a quienes necesitan conocimientos que sirvan a su emancipacin y desarrollo espirituales y materiales. Y se prohben las informaciones que cuestionen el sistema de dominio.

De ah que, al mismo tiempo, se ejerza un control rgido de la produccin de informacin. As, el ejrcito usamericano slo permite que informen de sus acciones periodistas previamente seleccionados por ellos, encastrados en su maquinaria de guerras, los embedded journalists.

A finales de la dcada de 1970 la UNESCO encarg a una Comisin, presidida por el irlands Sean McBride, el estudio de los problemas de la comunicacin en el mundo. El Informe McBride se present a la Asamblea General en 1980. Poco despus, el Gobierno estadounidense, encabezado a la sazn por Reagan, retir a su pas de dicho organismo por interpretar que la reclamacin de los pases pobres del Tercer Mundo a disponer de sus propias fuentes de informacin y a producir los conocimientos y medios necesarios para satisfacer las necesidades de sus sociedades era una limitacin al libre flujo de la informacin y la comunicacin. Se consideraba que este afn era lesivo para los intereses nacionales de los EUA, es decir, para los oligopolios de su industria de la comunicacin. La difusin de este informe en ingls est oficialmente prohibida en los EEUU.

Pero hoy, desaparecida la guerra fra tras el derrumbe de la URSS y de la casi totalidad de pases comunistas, aparecen nuevas formas de restriccin. Ante la poca credibilidad que le merece a la opinin pblica del mundo, el Gobierno de los EEUU, los poderes fcticos del fascismo sin rostro amable, reaccionan con cnica sinceridad. Las frecuentes intervenciones de los soldados y marines yanquis en todo el mundo, y muy en particular las ltimas de Afganistn e Iraq, han levantado una inquietante ola mundial de antiamericanismo. De ah que el brazo armado del imperialismo, el Pentgono, haya orquestado una concomitante ofensiva psicolgica para contrarrestarla. Por si fuera poco con sus emisoras de La Voz de Amrica, sus agencias de noticias, su retahla de organismos e instituciones de exportacin cultural del american way of life, sus numerosos instrumentos para el dominio y colonizacin de las conciencias, el Pentgono se arranca ahora con la creacin de las IO (Information Operations). Dirigidas por la Oficina de Influencia Estratgica, estas operaciones tienen la tarea de crear noticias falsas, mentir y desinformar a los medios y militares amigos y enemigos. El jefe de todos estos especialistas en guerra psicolgica y relaciones pblicas, el general Simon Worden pretende realizar campaas negras de desinformacin y blancas de informacin selectiva para que se publique en todo el mundo. En situaciones de crisis, reza la directiva, las Operaciones de Informacin cumpliran una funcin disuasoria y flexible para comunicar nuestros intereses nacionales. Y ms claro an: Las IO pueden aplicarse para conseguir resultados fsicos y psicolgicos de apoyo a los militares.

Nada nuevo en el mundo. Hace casi doscientos aos, el general alemn K. Clausewitz dijo ya en su famoso tratado De la guerra que la mayora de las noticias son falsas.

La Primera Guerra del Golfo iba a ser el primer conflicto blico televisado y luego result ser invisible por la ausencia de imgenes del mismo. Hoy, la estrategia del Pentgono y de la Administracin del Llanero Solitario con respecto a la Segunda ha cambiado. Haciendo gala de una prepotente sinceridad se han lanzado a la compra abierta de periodistas en distintos pases para que den una versin favorable de sus tesis e intereses, sinceridad que es de agradecer. Pero no podrn informar de todo. Se les proporcionarn 19 reglas de obligado cumplimiento periodstico. Entre ellas:

*No informar de las bajas estadounidenses.

*Los jefes de unidad podrn vetar o embargar los trabajos de prensa.

Por otro lado, los grandes diarios de los EUA colaboran en esta campaa de desinformacin y confusin con titulares sensacionalistas y falsos rumores, ampliando as la histeria de los ataques terroristas con armas qumicas y biolgicas. Esta histeria le sirve a la Administracin Bush para limitar asimismo la divulgacin de los conocimientos cientficos, con la excusa de que podran caer en manos de terroristas que, por lo dems, no pagaran ningunas royalties.

En suma, que el propugnado libre flujo de las informaciones y conocimientos no deja de ser un cruel sarcasmo. Por eso vale la pena recordar las palabras de A. Einstein a propsito de Por qu el socialismo:

Bajo las condiciones actuales, los capitalistas privados controlan las principales fuentes de informacin (prensa, radio, enseanza). Por eso es sumamente difcil y, a decir verdad, totalmente imposible en la mayora de los casos, que el ciudadano individual llegue a conclusiones objetivas

Se sobornan periodistas para que publiquen reportajes falsos sobre las bondades de la invasin de Iraq. Hasta se les proporcionan las crnicas ya redactadas en rabe en una oficina del Pentgono. Se organizan programas de formacin para periodistas extranjeros en varias universidades usamericanas provistos de cuantiosas becas, etc.

A los periodistas y medios independientes, no sumisos, que quieran hacer uso de la tan cacareada libertad de informacin se les declara la guerra abierta. Una ms de sus muchas guerras a---- Y no en sentido figurado. Se les ataca a caonazos, como en el caso del Hotel Palestina de Bagdad, donde muri el periodista espaol Jos Couso a consecuencia de los disparos de un tanque yanqui. La justificacin de semejante salvajada, todava impune, fue que los soldados se sentan amenazados por los disparos provenientes del hotel. Y tenan razn, los nicos disparos eran los de las cmaras que registraban su barbarie. Los relatos de los supervivientes son espeluznantes, como los de la italiana Sregna.

Se bombardean emisoras de radio y televisin, los transmisores de Internet, como se hizo con Belgrado durante la guerra contra Yugoslavia, y se hace ahora contra las instalaciones del canal rabe Al Jazeera. Los testimonios son tan abundantes que no pueden ignorarse sino a mala voluntad.

A pesar de todos estos esfuerzos, su descrdito aumenta de da en da. Millones de personas se manifiestan contra la esclavitud porque sospechan que la violencia fsica y simblica contra las personas se acerca a su fin. El capitalismo acelera su disolucin en tanto en cuanto pone en el mercado tcnica medial, armas de fuego, socializacin destructiva.

En vez de libertad para consumir productos y estilos de vida yanquis, es menester una definicin de libertad que se centre en los derechos humanos, la libertad del racismo, sexismo, enfermedad, hambre, degradacin ambiental y otras muchas formas de opresin. La verdadera tarea de la libertad no est en hacer la guerra, en agotar los recursos, en alimentar el voraz apetito del capitalismo, del Baal capitalista, sino en combatir estas prcticas opresivas e inhumanas donde quiera que se manifiesten.

2. El terrorismo meditico

La comunicacin es necesaria para la verificacin del conocimiento y el acuerdo en la modificacin de las condiciones sociales. Pero los pocos que detentan el oligopolio de la industria de la comunicacin no estn interesados en la ampliacin de conciencia ni en la creacin de unas condiciones sociales que aumenten la calidad de vida de los muchos a costa de reducir o eliminar sus ingentes beneficios. De ah que tanto los contenidos de sus mensajes como la forma de presentarlos estn diseados para obstaculizar u ocultar el conocimiento. Y el principal instrumento utilizado es el leguaje. El empleo deliberado del lenguaje para la confusin de las conciencias y la ocultacin de la realidad es lo que se suele entender por manipulacin.

El uso manipulador del lenguaje es tan antiguo como el dominio de unos seres humanos sobre otros. Todos los dominadores, magos, religiosos, polticos, econmicos, intelectuales, etc., utilizaron las palabras para confundir, aterrorizar, ocultar y mantener la ignorancia sobre las verdaderas relaciones de dominio y explotacin.

El lenguaje, como el terrorismo, va dirigido a los civiles y genera miedo, ejerce violencia simblica o psicolgica. Produce efectos ms all del significado. Las palabras son como minsculas dosis de veneno que pueden tragarse sin darse uno cuenta. A primera vista parecen no tener efecto y luego, al poco tiempo, se manifiesta la reaccin txica

El arma ms letal es el lenguaje. Sin palabras no hay guerra.

El objetivo estriba, naturalmente, en que tan slo se conozca una versin de los hechos, o sea, la comunicacin unidireccional y unilateral, irreversible. Pero, por su definicin, la comunicacin contiene el elemento de la reciprocidad, de la diccin y la contradiccin, de compartir el conocimiento. Por eso contradice la voluntad autoritaria, la cual recurre al uso de la fuerza, de la violencia fsica. Reciprocidad significa franqueza, apertura para los otros. En la comunicacin abierta se concreta el conocimiento y el raciocinio. La violencia, ya sea fsica o psicolgica, lo deforma, puesto que no pregunta por lo falso y lo correcto. No son medios de la violencia fsica, no son bombas, pero convierten a los seres humanos en cosas, y la poltica que se transmite a travs de ellos est sometida a la coaccin que los medios ejercen sobre los fines.

Cuando omos la palabra violencia pensamos inmediatamente en la violencia fsica, esto es, en la aplicacin de mtodos violentos para imponer la voluntad propia. Pero tambin se ejerce violencia cuando se falsea y tuerce la realidad hasta el punto de obligar a las personas a actuar en contra de sus intereses. Se habla entonces de violencia psicolgica o simblica, esto es, de la capacidad para imponer la validez de significados mediante signos hasta el punto de que otra gente se identifique con ellos. Este tipo de violencia adopta mltiples formas, mucho ms frecuentes que la violencia fsica. Son ms sutiles, menos evidentes, indirectas. Adems, cuando se aceptan dcilmente los significados y valores de los poderosos no hay que pagar sueldos, uniformes ni armas de un cuerpo represor ms caro e incmodo.

El capitalismo necesita la dominacin psicolgica del individuo y la manipulacin de su conciencia. As lo integra a su sistema de valores. Mientras la gente acepte este sistema social no es necesario someterla con policas, tanques ni ejrcitos. Como la coaccin abierta sera inaceptable, y como slo una pequea parte de la elite puede ser sobornada con recompensas tangibles, el Estado tiene que convencer a la inmensa mayora de los ciudadanos de la inevitabilidad y virtud de sus acciones mediante la ideologa.

La manera ms efectiva para ocultar los actos de violencia psicolgica y fsica de un sistema social que genera angustias, incertidumbre por el futuro, precariedad en el empleo, discriminacin de todo tipo, etc., es crear un discurso que mantenga el miedo y haga creer a la poblacin que no hay otra alternativa que la resignacin. Es decir, el discurso de la mentira y del engao. Como ya apunt G. Orwell, los actos de violencia pueden hacerse ms aceptables mediante eufemismos como seguridad, libertad, democracia, guerra limpia, etc. El lenguaje se convierte as en una especie de placebo, la gente se siente mejor. Pero las bombas mutilan los cuerpos sin distinguir si son amigos o enemigos, nios o soldados.

Hay que intoxicar mucho las mentes para admitir que la guerra es una accin humanitaria, que la destruccin de vidas y haciendas, el envenenamiento de tierras y aguas con uranio empobrecido, el empleo de napalm, agentes qumicos, bombas margarita, llamadas as porque arrasan una milla cuadrada sin dejar siquiera hierba, y tantas otras armas de destruccin masiva aplicadas por los EE. UU, contra las poblaciones de Japn, Vietnam, Yugoslavia, Afganistn, Irak, etc., son instrumentos de la libertad y la democracia. Para aterrorizar a la propia poblacin con la amenaza del ntrax, una bacteria que puede curarse con un sencillo tratamiento de antibiticos.

La fascinacin de la violencia responde a la filosofa del xito social a cualquier precio, del individualismo y egosmo primitivos frente a la cooperacin y la solidaridad propias de la especie humana. Lo que predomina en la pantalla, ya sea en los informativos o en la ficcin, es el derecho del ms fuerte, no los ideales democrticos de igualdad y dignidad humana.

Donde rige la violencia no impera el derecho. Es posible que la violencia simblica del derecho resulte la ms fuerte, pero las leyes las leen y ensean muy pocos, mientras que millones y millones viven diariamente la victoria del ms fuerte en el marco de sus cuatro paredes.

Por lo que respecta a los medios audiovisuales, la violencia se presenta tanto en los programas de actualidad (boletines de noticias, temas del da, documentales) como en los de ficcin (series, telefilmes y pelculas). Los formatos de los informativos se clasifican en abiertos o cerrados. Un formato es abierto cuando proporciona espacio en donde se puede cuestionar y contestar la perspectiva oficial y en donde se pueden presentar y examinar otras perspectivas. Las ambigedades, contradicciones y conclusiones o posibles desenlaces generados en el programa quedan sin resolver. Ejemplos: pelculas individuales o documentales de autor. Un formato es cerrado cuando opera dentro de los trminos de referencia establecidos por la perspectiva oficial. Las imgenes, argumentos y pruebas estn organizados para converger en una sola interpretacin preferida y se marginan o excluyen otras conclusiones. Ejemplos: boletines de noticias, series de accin. Abierto y cerrado son conceptos estticos en funcin de que el programa ofrezca uno o ms puntos de vista.

Estas constricciones conducen a una forma de noticias que se presenta como informe objetivo e imparcial del acontecer. Los boletines de noticias (telediarios) tienden a presentarse en un estilo que oculta el proceso de seleccin y decisin que subyace tras la informacin y que apenas deja margen para el comentario o la argumentacin. Las opiniones que se presentan son casi siempre las de los detentadores del poder en las principales instituciones: ministros y polticos de los partidos mayoritarios; miembros destacados de la polica y de la judicatura; dirigentes sindicales y de las organizaciones patronales; portavoces de los grupos de presin y de intereses, como iglesias y organizaciones profesionales. El resultado es que los boletines de noticias y telediarios, que es la fuente exclusiva de informacin de la mayora de la poblacin, constituyen una de las formas ms "cerradas de presentacin y opera por lo general en trminos de la perspectiva oficial.

La mayora de las noticias sobre violencia las proporcionan las autoridades y se refieren a las respuestas gubernamentales a la violencia. Pero rara vez se explican los objetivos subyacentes de la violencia, y casi nunca se justifican. No se discuten los motivos ni las condiciones sociales que los provocan. La informacin se presenta descontextualizada, esto es, incomprensible. Se ofrecen unas cifras, pero se callan otras. As, por ejemplo, el nmero de muertes provocadas por la violencia terrorista en Amrica Latina entre 1968 y 1981 ascendi, segn datos de la CIA, a 3.668. Pero se oculta que esa cifra no es ms que el 4% de los 90.000 "desaparecidos" latinoamericanos durante el mismo periodo.

El lenguaje sigue siendo uno de los principales instrumentos de la violencia simblica. Las palabras y los conceptos se utilizan conscientemente para violentar la capacidad cognitiva de las grandes masas de la poblacin, para confundir las mentes, y en ltima instancia para imponer significados que se contradicen con la realidad. Pinsese, por ejemplo, en el empleo de la "represin" utilizada por el gobierno de Israel contra los palestinos y justificada como "prevencin". La lista de ejemplos podra extenderse ad nauseam . Baste recordar la discriminacin que se ejerce contra la mujer a la hora de emplear las mismas palabras o conceptos a personas de uno u otro sexo: fulano y fulana, hombre pblico y mujer pblica, etc. Hasta el mismo Diccionario de la Real Academia de la Lengua practica la violencia de gnero en las definiciones de sus entradas.

El lenguaje importa, y cmo lo utilizan los medios. Si se puede violentar al pblico, esto es, si se le puede persuadir hasta el punto de que se identifique con los significados oficiales, se le puede movilizar para que apoye y acepte la transferencia de fondos del wellfare (bienestar) a la seguridad y al warfare (guerra), equivalente al eslogan nazi de mantequilla por caones.

S, se requiere un uso perverso del lenguaje para hacer creer estas cosas.

El trmino terrorismo merece mencin aparte. Hoy no existe medio de comunicacin escrito, radiado o televisivo que no hable de l todos los das. Ni poltico que no lo mencione en todas sus manifestaciones pblicas. Se trata de una palabra omnipresente en el discurso poltico de estos ltimos aos, hasta el punto de convertirse en objeto de la poltica, de la accin militar y en obsesin pblica. Hoy va indisolublemente unido a las nociones de seguridad, libertad, fundamentalismo y otras.

En el lenguaje poltico existe desde la poca del terror de la Revolucin Francesa. Pero no se puso de moda hasta la segunda mitad del siglo XX, con los actos de violencia protagonizados por los independentistas argelinos en Francia, por el Frente de Liberacin de Palestina, el IRA, ETA, las Brigadas Rojas en Italia, la RAF en Alemania, etc. Aunque tambin las organizaciones fascistas como la OAS francesa, el sionismo, la CIA y el exilio cubano de Miami han llevado y llevan a cabo acciones terroristas. El concepto de terrorismo se suele asociar con la violencia de determinados grupos y organizaciones radicales de izquierda o del fundamentalismo islmico contra el Estado, o, mejor dicho, contra un determinado tipo de Estados, contra lo que se denomina Occidente, sistema de vida occidental, etc., encarnado en los EEUU, Inglaterra, Israel y sus amigos, por decirlo en el lenguaje habitual.

Es en los EEUU donde se ha venido aplicando el trmino durante los ltimos 50 aos hasta allegar a la actual guerra al terrorismo decretada por la actual banda de fundamentalistas que rige los destinos de este pas y pretende regir los del resto del mundo.

Sin embargo no existe todava una definicin clara de terrorismo, aunque todo el mundo cree saber qu es. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua lo define como dominacin por el terror. Para el Websters es el uso sistemtico del terror como medio de coercin, atmsfera de amenaza o violencia. La definicin que se aplica en la llamada guerra mundial contra el terrorismo es ambigua y tautolgica: terrorismo es lo que hacen los terroristas. Mas, quines son los terroristas? Los que cometen actos de terrorismo, nos dicen. Terrorismo es una barbarie moderna que llamamos terrorismo (Georg Shultz). Terrorismo es un ataque a nuestro modo de vida (Donald Rumsfeld). Terroristas son los enemigos de la libertad (Congreso de los EUA).

Los representantes de los 25 pases integrantes de la Unin Europea y de otros 10 de la ribera sur del Mediterrneo, reunidos en Barcelona a finales de noviembre de 2005 en la Cumbre Euromediterrnea, tampoco se pusieron de acuerdo en una definicin de terrorismo. El general Leonid Ivashov, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas rusas en el momento de los atentados del 11-S, y que, por tanto, vivi los acontecimientos desde dentro, discrepa radicalmente de sus colegas yanquis. En la Conferencia Axis for Peace 2005 afirm categricamente que el terrorismo internacional no existe, y que los atentados del 11 de septiembre de 2005 fueron un montaje. No se trata ms que de un terrorismo manipulado por las grandes potencias, y no existira sin ellas. En vez de fingir una guerra mundial contra el terrorismo, sera mejor restablecer el derecho internacional y la cooperacin pacfica entre los Estados y sus ciudadanos, recomienda este general.

La histeria desatada tras los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, alimentada por el gobierno, sus expertos y los medios masivos de comunicacin ha cambiado los protagonistas del mal. Si antes los malos eran los comunistas, los rojos, los jvenes rebeldes, ahora es el fundamentalismo islmico.

Los idelogos de esta guerra al terrorismo, guiados por la idea del choque de civilizaciones, entre el Oriente islmico y el Occidente cristiano (sociedad capitalista) recurren al lenguaje del terrorismo para encubrir la defensa del sistema y sus privilegios. No parecen haber aprendido de la historia. En este sentido, la retrica del terrorismo tiene mucho que ver con el lenguaje colorista utilizado antes para designar a los enemigos del sistema: terror rojo, peligro amarillo, etc. La nocin de terrorismo se restringe a la oposicin a la poltica de los EEUU y sus aliados, que quedan as exentos de cometer ellos mismos actos terroristas. Una de las tcticas fascistas consiste en presentar las mentiras como verdades, los asesinatos como respetables (selectivos).

Sin embargo, cualquier definicin de terrorismo puede aplicarse a las acciones de los Estados Unidos. Empleo de la violencia para conseguir fines polticos? Ah est la guerra de Vietnam. Ayuda mercenaria contra Estados soberanos y gobiernos democrticamente elegidos? Ah estn la contra nicaragense, las numerosas invasiones y ataques militares contra Mxico, Repblica Dominicana, Cuba, Hait, Panam, Granada, etc. Entre 1945 y 2003 los EEUU intentaron derrocar a ms de 40 gobiernos extranjeros y aplastar a ms de 30 movimientos nacionalistas. Durante ese periodo bombardearon alrededor de 25 pases causando la muerte a varios millones de personas y condenando muchos ms a la agona y desesperacin. Violencia de gobiernos contra su propia poblacin? Vase la represin de tantos dictadores entrenados y apoyados activamente por los EEUU. Violencia contra civiles inocentes? Las 400.000 toneladas de bombas de NAPALM y los 11.200.000 galones (1 galn = 4,5 litros) de agente naranja lanzados en Vietnam siguen matando. Segn la agencia Reuter, los militares usamericanos que arrasaron Faluya urgieron a la poblacin civil a que abandonase la ciudad. Pero a continuacin pregonaron que su objetivo eran todos los varones entre 18 y 45 aos de una poblacin de 100.000 habitantes. Es esto terror? Se cort el abastecimiento de agua a Faluya, Tell Afar y Samarra, a 750.000 civiles en total. Es esto terror? La cantidad an desconocida de bombas de uranio empobrecido arrojadas en Yugoslavia e Irak, de racimo en Afganistn, de fsforo blanco en Faluya, y as sucesivamente, no slo destruyen vidas humanas, sino que tambin esquilman bosques, tierras y aguas. De bombardeos tipo carpet bombings se acus precisamente al mariscal Goering en los procesos de Nuremberg, adems de ser una violacin de la IV Convencin de Ginebra, Protocolo I, de 1947.

Segn los medios dominantes, los terroristas son cobardes, calificativo que no se ajusta a hombres y mujeres que sacrifican voluntariamente sus vidas por sus ideales. Por eso hay que fumigar sus madrigueras para sacarlos a la luz del da y exterminarlos como si fuesen ratas. O desecar los pantanos donde viven como si fuesen reptiles (Rumsfeld). De nuevo el simbolismo vertical de los valores. Arriba el bien (nosotros), abajo el mal (ellos). Slo los de arriba, superiores en inteligencia (luz), moral y fuerza, pueden vencer a los de abajo, inferiores, en las tinieblas, arrastrados, y dbiles. Los seres superiores, siempre erectos, descargan su furia desde arriba, desde el cielo. Cabe que sus acciones provoquen algn mal menor. Como la limitacin de las libertades individuales, los asesinatos polticos, el derrocamiento de gobiernos, la tortura, la contratacin de criminales, el milln de iraques muertos por los efectos de la guerra, esto es, las enfermedades debidas a la destruccin de las plantas potabilizadoras, los hospitales, las centrales elctricas, la falta de alimentos y medicinas, etc. Eso son daos colaterales.

La violencia salvaje, tpica del poder totalitario, deja su impronta en el lenguaje de los militares yanquis. As, el general de los marines John Sattler afirma que la ofensiva contra Faluya ha partido los riones a los insurrectos, expresin que ya pronunci Mussolini a propsito de Grecia. He aqu algunos nombres dados a sus operaciones militares:

Tormenta del desierto, durante la cual enterraron vivos a 300.000 soldados iraques en la primera Guerra del Golfo.

Cortina de acero, operacin militar durante la segunda semana de noviembre de 2005, para sellar la frontera con Siria y destruir los pueblos y aldeas de la misma, parfrasis del teln de hierro empleada por Churchill tras la II Guerra Mundial.

Sus bases llevan nombres como Campo Asesino, Campo de los Cazadores de Cabezas,Base de Operaciones Avanzadas Dragn de Acero, Operacin Relmpago, Operacin Matador, Brigada del Lobo, Escuadrones de la Muerte, etc.

El colmo de esta perversin lo manifiesta el Pentgono cuando califica de acto de guerra el hecho de que tres de los encarcelados de Guantnamo se suiciden al no poder aguantar las torturas a los que llevan sometidos desde hace varios aos, o el sarcasmo cruel de los sionistas de Israel cuando descargan los obuses de su aviacin contra unos nios palestinos que juegan en su trocito de playa y lo justifican con la falacia de que el obs asesino no era suyo. Quin lo puso entonces en el avin y quin apret el gatillo?

El lenguaje militar penetra todas las acciones y programas gubernamentales. La expresin guerra a se ha convertido en un comodn de las campaas polticas, sobre todo en poca de elecciones

La nica guerra a la pobreza consiste en cambiar las condiciones que la crean, cambiar el modo de vida, de despilfarro, de pensar, de distribuir la riqueza. Todo esto se opone a la guerra.

Puede decirse que la economa mundial, organizada segn las necesidades del gran capital, es el ltimo productor de terror para poblaciones enteras a lo largo y ancho del planeta. Hay algo ms aterrador que el hambre y la desesperanza?

Los llamados medios de comunicacin de masas apenas mencionan estos hechos, sobre todo los usamericanos. De ah que su pueblo sea uno de los peor informados del mundo. El 11 de septiembre de 2001, fecha de los terribles atentados de Nueva York y Washington, donde murieron 3.000 personas ocurrieron tambin estas cosas que recopil y public poco despus un grupo anarquista brasileo:

35.615 nios murieron de hambre (datos de la Fao), dnde?, en los pases pobres.

Programas especiales de TV: ninguno

Artculos de peridicos: ninguno

Mensajes del presidente: ninguno

Actos solidarios: ninguno

Minutos de silencio: ninguno

Duelos por las vctimas: ninguno

Foros organizados: ninguno

Mensajes del papa: ninguno

Cambios en las acciones de la Bolsa: no les preocup

Euro: sigui su camino

Nivel de alerta: cero

Movilizaciones del ejrcito: ninguna

Teoras conspirativas: ninguna

Principales sospechosos: pases ricos.

 



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