Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2008

El yacimiento petrolfero Carioca en las costas de Brasil a la luz de la desinformacin meditica y la especulacin burstil
La ltima gran esperanza negra

Pedro Prieto
Rebelin



La prensa mundial, especialmente la occidental y en concreto la prensa econmica, ha resaltado en grandes titulares la noticia del hallazgo de un campo petrolfero gigante en la plataforma continental marina de Brasil.

Es una concesin de una serie de bloques o zonas asignadas para la exploracin, sobre la que no se han ofrecido muchos datos tcnicos y en la que estaban al parecer involucradas la empresa brasilea Petrobrs, la espaola Repsol-YPF y la sociedad britnica British Gas. La prensa de cada pas involucrado (se creen involucrados, cuando las sedes sociales de estas gigantescas multinacionales estn en un determinado pas y tiene vnculos muy estrechos con el poder poltico de la nacin en la que residen) ha jaleado los descubrimientos, como algo verdaderamente impresionante. Hasta el punto de que las bolsas han tenido vaivenes importantes.

Desde luego, si se verificase sera el mayor descubrimiento de un yacimiento en varias dcadas y torcera, de alguna manera, la tendencia observada en todo ese tiempo a una disminucin paulatina, pero inexorable de los volmenes de petrleo descubiertos en el mundo, mientras el consumo mundial sigue un ascenso imparable.

El cenit del petrleo y su afectacin

Esta tendencia fue subrayada, hace ya ahora una dcada, por Colin Campbell y Jean Laherrere, dos importantes gelogos del petrleo, quienes publicaron, en la revista Investigacin y Ciencia un famoso artculo titulado El fin del petrleo barato, que incida en el problema que iba a representar para la humanidad el llegar a los lmites mximos de la produccin de un lquido vital como el petrleo, dadas las lgicas y evidentes limitaciones fsicas y geolgicas de todo bien finito, que ha tardado decenas de millones de aos en formarse bajo el suelo a presiones y temperaturas geolgicas y que el hombre va a esquilmar, con la voracidad proverbial de la sociedad industrial y capitalista en perpetuo crecimiento, en apenas doscientos aos.

Por una regla de tres elemental, para la que no hacen falta conocimientos de ingeniera o de economa profundos, no se puede consumir el petrleo que no se descubre. Se sabe que bastantes pases productores han pasado por un aumento gradual de los descubrimientos petrolferos, hasta que han llegado a un cenit de los mismos. Como consecuencia de no encontrar ya ms campos, o de encontrarlos ms pequeos y producir (en realidad es extraer) ms de lo que se descubre, el cenit de la produccin llega unos 30 40 aos ms tarde.

Sabemos que eso ha pasado en EE. UU. en el Mar del Norte, en Kuwait, en Indonesia (curioso pas que sigue en la OPEP por una inercia incomprensible y sin embargo ya es importador neto) y en unas decenas de pases ms.

Y estbamos viendo que el mundo en su totalidad, que el planeta en su conjunto, haba llegado al cenit de sus descubrimientos en los aos 60 del siglo pasado. Y no hemos querido extraer conclusiones de este hecho relevante.

Los cientficos y expertos que s quisieron ver, crearon la Asociacin para el Estudio del Cenit del Petrleo (ASPO, por sus siglas en ingls, ver www.peakoil.net) que luego se extendi para analizar la llegada al cenit de la produccin mundial de gas, que va pocos aos o escasas dcadas despus que el petrleo.

Los datos que ofrecieron en su da, se han ido actualizando a medida que la industria del sector ha ido soltando los que tan celosamente guarda, pero sin que ello haya hecho variar sustancialmente la prediccin de estos cientficos de que el cenit ya lo tenemos encima (entre ahora y el 2010) para el petrleo y puede estar una dcada o dos ms adelante para el gas, segn las cantidades que de ste se vayan utilizando para reemplazar al petrleo en las funciones en que esto sea posible.

En Espaa la Asociacin para el Estudio de los Recursos Energticos (AEREN) representa a esta asociacin, y publica estudios e informes en su pgina web www.crisisenergetica.org. ASPO ya dispone de entidades nacionales, todas ellas sin nimo de lucro, en pases tan importantes como los EE. UU., China, el Reino Unido, Francia, Espaa, Portugal, Italia, Irlanda, Blgica, Noruega, Dinamarca, Suecia, Sudfrica, Egipto, Japn, Suiza, Hungra, Finlandia, Australia, Holanda.

Este grupo de cientficos y gelogos tienen como nico nexo de unin su preocupacin por la llegada a este momento histrico para la humanidad. Porque para este modelo de sociedad, no es tan importante cuando se acaba el petrleo o el gas, sino mucho antes. Es justo en el momento en que la geologa y la realidad fsica hace llegar la extraccin del recurso a un tope mximo, despus del cual, slo queda una inexorable disminucin de la produccin, lo que chocar necesariamente con el crecimiento econmico (y por tanto de consumo energtico) que demanda la sociedad industrial y capitalista, que lo supone automtico e infinito, ya que no hay energas alternativas a la vista para rellenar el abismo creciente de una previsible cada.

Ms de 55 pases productores de petrleo del mundo ya han pasado este momento en sus respectivos lugares y se encuentran en declive de produccin o en franco declive. Ese declive sigue la forma aproximada de una curva de campana, con ligeras variantes debidas a hechos polticos o econmicos de cierta relevancia que la pueden alterar en algo; de todas formas, nunca es una cada vertical, que viene al fin de una produccin estable o plana. Pero ese momento del cenit es muy delicado e importante para la Humanidad. Se conoce tambin, por tanto, con bastante precisin, cunto de rpido caen la produccin de los yacimientos y pases que ya estn en declive: es entre un 4 y un 12% menos a cada ao que pasa, segn el tipo de campo y sobre todo, la forma ms o menos racional o irracional de la explotacin que ha llevado.

M. King Hubbert fue el primer gelogo que detect, en su propio pas, que la produccin de los yacimientos de petrleo segua una curva en forma de campana. Observando la tendencia de pozos individuales y yacimientos locales en varios lugares de los EE. UU., dedujo, ya en los aos cincuenta del siglo pasado, que los EE. UU., entonces el primer productor, consumidor y exportador del mundo, llegaran al cenit de la produccin hacia el ao 1970.

Aunque Hubbert fue motivo de muchas burlas y crticas, mientras se proyectaban pelculas como Gigante, sobre la aparente e ilimitada abundancia de este combustible, pocos aos despus de 1970, se verific lo acertado de su prediccin y que esa curva era un modelo que predeca con bastante exactitud el comportamiento y las limitaciones de la produccin de un bien limitado y finito. Ni toda la tecnologa de los EE. UU., ni todo el poder financiero (el papel moneda no puede sacar bienes fsicos de donde no los hay), han podido evitar que hoy los EE. UU. se encuentren en la lamentable situacin de tener que importar cerca del 70% del petrleo que consumen; porcentaje que aumenta a ojos vista cada ao.

Con posterioridad a Hubbert, se han desarrollado otras tcnicas de linearizacin de las curvas de Hubbert o las llamadas curvas de descremado, que siguen en discusin entre gelogos y economistas sobre su grado de precisin y valor predictivo, mientras el petrleo sigue subiendo y costando cada vez ms trabajo de extraer.

La inminente llegada al cenit de la produccin del petrleo, ser el primer momento histrico en que un combustible disminuye en su produccin, a nivel global y sin remisin. Sin que haya esquina alguna del mundo por explorar que permita albergar esperanzas de producir ms. En todo caso, de reducir algo la brecha que crecer entre la demanda creciente y la oferta menguante.

Es por eso, por lo que el descubrimiento del gigafield o campo gigante de petrleo en Brasil, ha hecho volcar sobre los cientficos de ASPO las miradas recriminatorias o en el mejor de los casos condescendientes, en el sentido de que queda mucho por descubrir y que estaban equivocados en sus predicciones, que muchos tildan de catastrofistas. Nada ms lejos de la realidad. Se define como gigafield, segn quien lo hace, un campo que tiene entre 500 y 1.000 millones de barriles, o del que se puede extraer un flujo de al menos 1 milln de barriles diarios.

ASPO siempre ha asegurado que el mundo no est todava descubierto en su totalidad, en cuanto a recursos petrolferos. En trminos generales y con el conocimiento profundo que dan ms de 150 aos de actividad cientfica exploradora, se ha aprendido mucho. Las tecnologas exploratorias han mejorado enormemente. Y los gelogos y geofsicos saben con bastante exactitud en qu lugares puede haber posibilidades (prospects) y en cules se tira el dinero si se explora, aunque pueda haber raras excepciones que no hagan sino confirmar esta regla. Y ASPO dice que cree puede quedar por descubrir en el mundo aproximadamente un 10% de todo el petrleo descubierto y clasificado como reservas probadas.

Dado que las reservas probadas andan por los dos billones de barriles, de los que ya se ha extrado un billn, con el descubrimiento ltimo de Brasil, si se llega a confirmar, estaramos hablando de aproximadamente un 6% de lo que queda por descubrir, aunque calcular la cifra exacta es un ejercicio ftil. Lo importante son los rdenes de magnitud y conocidas las grandes cuencas petrolferas de todo el mundo, el orden de magnitud no es posible que se escape.

La evolucin de las ltimas dcadas hacia el petrleo no convencional as lo prueba.

Segn algunas notas de prensa, se tratara de la tercera mayor reserva petrolfera del mundo y podra alcanzar los 33.000 millones de barriles de petrleo.

Desde un punto en los aos ochenta del siglo pasado, el mundo descubre cada ao menos petrleo del que consume y los ltimos aos la diferencia se haba ido agradando y haba llegado a ser tan escandalosa, que casi nadie quera saber de ella. Los ltimos aos, a pesar de un aumento considerable de los esfuerzos exploratorios, aplicando las ms modernas tecnologas ssmicas en 4 dimensiones, los descubrimientos anuales venan siendo entre 4 y 6 veces menos que lo que se consuma en el mismo tiempo de las reservas conocidas o probadas. Esto es, en palabras del gelogo Mariano Marzo, estbamos empeando las joyas de la abuela para ir tirando.

Para poner las cifras en su adecuado contexto, algo que la prensa econmica suele difuminar a conveniencia, la cantidad mxima supuestamente descubierta en el bloque BM-S-9, llamado Carioca, bajo una capa de agua del Ocano Atlntico de ms de 2.000 metros, representara el consumo mundial de petrleo de un ao, ya bien por encima de los 30.000 millones de barriles. Es ms o menos el resultado de multiplicar los 85 millones de barriles diarios que se produjeron en promedio.

Tambin para aclarar la importancia de los descubrimientos de petrleo hay que considerar determinadas caractersticas que no siempre la prensa destaca y tienen su importancia en la valoracin adecuada de los mismos.

1. Petrleo convencional y no convencional

El llamado petrleo convencional es el que se encuentra generalmente en tierra o muy cercano a la costa a profundidad de menos de 500 m. bajo la superficie del mar, en zonas accesibles a profundidades razonables y con unas ciertas calidades que luego se pueden procesar con cierta normalidad en refineras e instalaciones existentes. Desde el ao 2006, este petrleo, que supone unos 66 millones de barriles diarios de produccin, ha llegado a su cenit mximo de produccin y est en una meseta con clara tendencia a la baja. El declive, se va compensando a duras penas, con lo que algunos gelogos denominan petrleo no convencional y en esta consideracin se encuentra el petrleo que se ha empezado a buscar en lugares menos accesibles y rentables, para satisfacer una demanda que no se poda cubrir con el convencional.

As, en 2007, en petrleo no convencional se produjo ms del 22% del petrleo mundial: 19 de los 85 millones de barriles diarios de petrleo difcil o no convencional, de la siguiente forma:

El 4,5% o unos 3,9 millones de barriles diarios de petrleos pesados o extrapesados (arenas asflticas de Canad, esquistos bituminosos como los de Venezuela y dems)

El 7,6% o unos 6,5 millones de barriles diarios de aguas profundas. Se catalogan como aguas profundas las que tienen lminas de agua de ms de 500 m. en los mares y ocanos y exigen un esfuerzo tecnolgico a veces mprobo. Este es el caso de las plataformas del Golfo de Mxico o las de golfo de Guinea y ahora las reclamadas de las costas de Brasil.

El 1% o 900.000 barriles diarios se extrajeron de zonas polares. Se considera petrleo polar el que se tiene que extraer por encima del crculo Polar, dadas las dificultades extremas del intento.

Y el 9% o unos 7,7 millones de barriles diarios, son el resultado de licuar determinados gases combustibles para dotarles de un uso ms verstil. Este es un hecho muy relevante, porque muestra la otra gran debilidad del petrleo convencional y la necesidad que ha tenido la demanda mundial de apoyarse, cada vez con ms fuerza, en el licuado de gases en refineras, mediante costosos y complejos procesos para desviar los lquidos resultantes a una sociedad que demanda cada vez ms combustible de todo tipo, pero el lquido sobre todo, que mueve ms del 90% del transporte mundial.

Esto es un claro indicativo de las dificultades crecientes que tiene el sector para encontrar suficientes yacimientos en las zonas ms accesibles y cmo este lmite geolgico ha forzado a la industria a irse a lugares cada vez ms difciles e inaccesibles.

2. Clculo de probabilidades

En el mundo de las reservas y de la produccin de petrleo hay, adems, varios factores importantes a considerar. En primer lugar est la valoracin de las mismas. La industria describe las reservas como P5, P50 P95, segn el grado de probabilidad terico, en porcentaje, de encontrar el petrleo que se supone. Por ejemplo, el extremadamente optimista United States Geological Survey (USGS), estima que las reservas probadas pueden ser de hasta 3,8 billones de barriles, pero aade a continuacin que con un 5% de probabilidad. Son 3 billones de barriles para un 50% de probabilidad. Y concluye que cree que hay 2,2 billones (muy cerca de los dos billones que calculan la mayora de las fuentes) con un 95% de probabilidad.

Tambin se las describe como P, PP 2P y PPP 3P. Que son Proven (probadas), Proven+ Probable (Probadas ms probables) y Proven+ Probable+Possible (probadas+probables+posibles) en categoras decrecientes de probabilidad de que se den cuando se exploran o desarrollan.

Otra forma de clasificar el petrleo es la siguiente: "petrleo inicialmente en el sitio" (OIIP, o Oil Initially in Place), otra el factor de recuperacin que dar una idea del Recurso Finalmente Recuperable (URR o Ultimately Recoverable Resource), que son datos de valoracin geolgica que ayudan a precisar algo ms el estado y la viabilidad de recuperacin del recurso del subsuelo. Baste saber que de las reservas en el sitio, en muchos pozos no se puede pasar, por razones fsicas (porosidad, tipo de roca, presin, etc.) de porcentajes de recuperacin del 35 40% del total en el subsuelo.

En el pasado, los gelogos y las empresas del petrleo solan ser muy conservadoras a la hora de valorar sus descubrimientos y generalmente lo hacan por debajo de lo que pensaban extraer, una vez bien medida la dimensin y estructura del campo. La forma de hacerlo consista en realizar la exploracin en la zona cuya formacin geolgica pareca con posibilidades y una vez descubierto algo con alguna de las perforaciones (dry hole, o agujero seco para las que no descubran nada), se meda calidad, densidad, profundidad, tipo de roca, anchura del yacimiento y varios datos ms. Luego se iba pinchando en zonas circundantes, hasta delimitar el campo. Si el campo era de una cierta magnitud, se hacan muchas exploraciones antes de terminar de delimitarlo; de ver si estaba fracturado o era discontinuo o no y dems. Y finalmente, se catalogaba como reserva probada, dejando como probable posibles espacios intersticiales o cercanos, con probabilidades y cercanos que no haban sido pinchados.

La naturaleza del petrleo no convencional, como en el caso de Brasil, o de petrleos polares, est rompiendo estas buenas prcticas de delimitar, antes de declarar con certeza una posible cifra, con la mayor precisin posible, debido al altsimo coste, econmico y energtico, de las plataformas marinas o polares de exploracin, sumado a la presin de la industria, que cada vez tiene que aparentar ms ante el mundo financiero para seguir teniendo la necesaria credibilidad con que dotarse de fondos.

El mundo adolece hoy, paradjicamente, ms que en el pasado, de publicaciones fiables sobre el grado de certidumbre de prospecciones, descubrimientos, grado de agotamiento de los existentes y dems, cuando las exploraciones estaban en manos exclusivamente de las grandes hermanas aquellas siete grandes empresas capitalistas del petrleo, a las que casi nadie disputaba su supremaca tecnolgica. Qu tiempos en los que se termina echando de menos una cierta seriedad contable y cientfica de las grandes multinacionales capitalistas del petrleo!

3. Nunca segundas partes fueron buenas

Cabe sealar que el tipo de petrleo extrado lleva aparejadas dificultades diversas a la hora de ponerlo como combustible lquido en el mercado. La calidad del recurso es siempre vital.

En un debate reciente entre el economista Michael Lynch y los representantes de ASPO USA, stos argumentan, para sustentar sus anlisis, que en general, dado que el hombre tiene una cierta inteligencia, se tienden a explotar primero los campos ms jugosos; esto es, los ms grandes, ms superficiales, con mayor presin interna (eso ahorra mucho en bombeos e inyecciones) y de menor contenido en contaminantes, como el azufre, que se mide en diferentes grados de acidez o la densidad del mismo (petrleos ligeros o pesados) que se mide en grados API (por el American Petroleum Institute, que dio el estndar para medir ese valor), referidos a la densidad del agua.

Estos factores son importantes, porque exigen ms trabajo y coste en refineras que puede no estn preparadas para ello. Exige cantidades crecientes de energa para dejar la misma cantidad de lquido combustible en una gasolinera, al servicio de la sociedad, si se trata de campos de peor calidad, que son los que van quedando.

Y conviene recordar, aunque haya economistas que nieguen el principio bsico de que el cenit de la produccin de petrleo se suele producir, ms o menos, hacia la mitad de la extraccin posible del recurso, que una vez llegado a ese cenit, en el caso del mundo, la segunda mitad de la era del petrleo se va a hacer, como hemos visto antes, cada vez ms, con petrleos en yacimientos ms lejanos, ms profundos y ms pequeos, que exigirn el mismo movimiento de maquinaria prospectiva para obtener menos recursos fsiles; esto es, en definitiva, menos accesibles, con extracciones de peor calidad, que exigirn mayor gasto econmico y sobre todo, energtico, dejando menor energa neta entregada al final a la sociedad por el mismo esfuerzo.

Si por un lado los avances tecnolgicos son, hay que reconocerlo, impresionantes, por el otro, indican la fragilidad que los acompaa. Veamos algunos ejemplos.

Tcnicas de mejora.

En los grandes campos ya existentes (se utiliza para ellos la expresin maduros, que significa antiguos y muy explotados), es estn utilizando tcnicas variadas para intentar extraer el mximo posible a la mayor tasa posible de extraccin, porque el mercado tiene una demanda feroz que empieza a superar a la oferta, como ya reconocen abiertamente, por ejemplo, en el diario El Pas de 13 de abril, donde se dice textualmente:

La demanda de crudo se espera que crezca a una media de 87,5 millones de barriles al da, segn la AIE, que en este momento no cree necesario que se deba recurrir a las reservas estratgicas para reducir el precio. Las petroleras creen que en la situacin actual no es posible pensar que el suministro de petrleo pueda alcanzar los 95 millones, por el simple hecho de que no hay suficientes reservas ni capacidad de produccin. Con lo que la demanda podra superar la capacidad de suministro ms pronto que tarde.

En estas condiciones, los grandes productores recurren a muy sofisticadas y costosas (siempre hablando en trminos energticos ms que econmicos) tcnicas con resultados dispares. Entre otras, las de tipo Enhanced Oil Recovery o mejoras en la recuperacin de ese petrleo que decamos se suele quedar bajo tierra, porque cuesta ms dinero o energa extraerlo que el que o la que proporciona.

Las perforaciones horizontales de pozos, para llegar a capas a las que antes no se llegaba es una de ellas. Otra es la inyeccin de gas o agua, generalmente salada, en los pozos para aumentar la presin decreciente que va habiendo a medida que se extrae el recurso de un espacio. Aparte del coste extra que suponen estas complejas tcnicas, en algunos casos estn probando que, a la larga, han podido ser pan para hoy a hambre para maana. El especialista en inversiones petrolferas y multimillonario tejano Matthew Simmons, presidente de Simmons Internacional, sugiere que el water cut o nivel del agua inyectada de algunos yacimientos importantes de Arabia Saudita, si bien ha permitido inicialmente aumentar la tasa de recuperacin, al llegar el agua a determinados niveles del yacimiento, puede cegar (o de hecho ha cegado) las perforaciones y hacer que la produccin en ellas caiga de repente.

Petrleo en minera, en vez de en perforacin

Extraer petrleo pesado en Canad o Venezuela est exigiendo ingentes cantidades de agua y de gas natural e incluso hidrgeno, que sale de reformar el gas natural con vapor, para realizar los necesarios procesos de aligeramiento del combustible extrado (obtencin de molculas de cadenas menos largas que las del petrleo pesado), de forma que pueda entrar en los circuitos comerciales y no se lleve por delante los cerca de mil millones de motores de combustin interna que funcionan en el mundo, diseados para combustibles ms finos.

Esto, sin contar los problemas ambientales que suponen esos trasiegos gigantescos de material y agua enfangada residual, que se ven hasta desde satlites. El lmite de esta produccin viene dado por la dificultad de extraer suficiente cantidad a la velocidad que se requiere, por la disponibilidad de agua y gas natural y por el bajo rendimiento neto que deja.

Segn el profesor Charles A. S. Hall, de la Universidad de Syracusa en el Estado de New York y una de las autoridades mundiales en el estudio de la energa neta (la que se obtiene, despus de descontar la energa que cuesta obtenerla), el petrleo convencional estadounidense en los aos 30 tena una Tasa de Retorno Energtico de 100 a 1 (esto es, con un gasto de un barril de petrleo equivalente se ponan a disposicin de la sociedad cien barriles). Hoy, el petrleo estadounidense ha cado a una tasa de un barril de petrleo equivalente de energa por cada entre 8 y 20 barriles entregados, segn el yacimiento. Y el petrleo pesado del tipo de Canad queda por debajo de lo que considera nivel mnimo para sostener la civilizacin, que es segn l, una tasa de cinco a uno, por mucho que se declaren cientos de miles de millones de barriles potenciales de reservas en forma de arenas asflticas o esquistos bituminosos.

Se atribuye al jeque Yamani, alto responsable petrolfero en Arabia Saudita, el mordaz comentario, en crtica a los que estamos preocupados por el agotamiento gradual de los fsiles, del que el jeque no quiere ver ni en pintura, que la edad de piedra no se acab porque se acabasen las piedras. No queda ms remedio que darle la razn. La edad del petrleo se acabar y quedarn enormes cantidades de petrleo bajo el suelo, sin lugar a dudas. Pero los billetes de banco impresos y las tecnologas no van a ser suficientes para extraerlos, porque los primeros no bombean y las segundas consumen ms energa (que es lo que se pretende obtener en este caso) cuanto ms avanzadas y complejas son, y ha sido as a nivel global desde que tenemos uso de razn industrial.

Este es un aspecto muy importante, sobre el que conviene insistir, porque hay muchas personas con formacin en economa clsica, entre los que se encuentran a veces ingenieros, para los que resulta muy difcil, por no decir imposible, entender que si la extraccin de una unidad de recurso energtico cuesta extraerla ms de esa unidad de ese recurso energtico, el recurso puede existir, pero se quedar bajo tierra, por una simple ley fsica y geolgica, que nada tiene que ver con el dinero que se emplee en investigar o en sacarla. As est el petrleo a 20.000 dlares el barril, si cuesta ms de un barril de energa extraer un barril, el barril no se extrae. Esto, aunque parezca de Perogrullo, sigue sin entrar en muchas cabezas muy altas.

Aguas muy profundas

En el caso de las aguas profundas, impresiona ver la tecnologa que ha adquirido Petrobrs, compaa que sabe perforar a profundidades a las que casi ninguna otra empresa ha llegado.

Petrobrs declar en su da que el yacimiento de Tupi, cercano al ahora descubierto de Carioca, tena unos 6.000 millones de barriles. Pero independientemente de las dudas sobre el nmero de perforaciones de delimitacin que hagan creble la cifra, el yacimiento se encuentra bajo ms de dos mil metros de lmina de agua marina, otros dos mil de estratos de sal y otros dos mil de roca. Es decir, las tuberas tienen que atravesar ms de 6 Km. de muy diferentes medios, para llegar adonde el petrleo se encuentra.

Por ejemplo, la profundidad marina hace que la plataforma no pueda ser anclada al fondo y est sujeta a vientos y corrientes. Eso exige un gasto permanente de energa para mantenerla con muchos y muy potentes motores, que consumen energa muy refinada, no petrleo crudo del que extraen, exactamente en la misma vertical del sondeo en todo instante, para evitar la fractura de la largusima tubera. Eso se consigue con mucha energa y con sofisticados controles de GPS. Y cuando hay tormentas, a veces hay que desconectar y ponerse al pairo, para evitar fracturas, cortando la produccin a un mundo que no quiere parar de consumir por causas meteorolgicas.

Adems, la enorme capa de sal que hay que atravesar, a esas profundidades est en un estado viscoso, es muy corrosiva con el material empleado (que no son tuberas normales, porque a esas profundidades se exigen unas muy especiales y costosas y de resistencias enormes) y resulta muy difcil de penetrar. Finalmente, hay que bombear el fluido obtenido unos 6.000 metros hacia arriba. Eso son 20 torres Eiffel una sobre otra. Para obtener de este campo un flujo de medio milln de barriles diarios, que apenas llegara a cubrir la dcima parte de la cada de la produccin anual cuando se pase del cenit, exigira muchsimas perforaciones de 6 Km. de profundidad, dada la viscosidad del crudo y la profundidad de la que hay que elevarlo para ponerlo en la superficie.

El campo Carioca recin anunciado parece estar en una estructura geolgica similar, aunque las deslavazadas noticias que se van soltando con cuentagotas, que son ms de carcter financiero que geofsico, no permiten entrever con claridad la vinculacin estratigrfica. Por si fuera poco, la propia agencia de noticias de Petrobrs, sealaba el 16 de abril de 2008, que

Siguiendo con el calendario normal de exploracin, el 22 de marzo de 2008 la compaa comenz a explorar el Segundo pozo, el 1-BRSA-594-SPS (1-SPS-55) que est localizado en una pequea rea del bloque, pero todava tiene que alcanzar la capa previa a la sal. Las actividades de exploracin en curso incluyen nuevas perforaciones, pruebas de formacin de larga duracin y nuevos estudios geolgicos para probar el alcance del descubrimiento.

http://www.agenciapetrobrasdenoticias.com.br/materia.asp?id_editoria=8&id_noticia=4769

4. No es oro negro todo lo que reluce

En definitiva, parece que el anuncio de este nuevo descubrimiento de 33.000 millones de barriles de Carioca, a unos doscientos y pico kilmetros de la costa brasilea frente a Ro y Sao Paulo, obedece ms que a una realidad geolgica contrastada, al nuevo juego de los barriles de papel que lo que alimentan es el mercado burstil, ms que el energtico, estando ambos, al parecer muy necesitados.

El responsable brasileo de las declaraciones que han levantado la polvareda especulativa en las bolsas mundiales y en los valores de las empresas involucradas en las exploraciones, Haroldo Lima, se ha desmarcado de la implicacin burstil evidente que han tenido las mismas.

Sin embargo, creo que conviene reflexionar sobre un modelo de sociedad que puede hacer disparar mecanismos especulativos tan voraces y tan inmediatos en las bolsas mundiales (decenas de miles de millones de euros en una jornada de movimientos frenticos), por una informacin poco contrastada. Esto dice mucho y malo del estado general del sistema social en que estamos inmersos, con tiburones dispuestos a comerse hasta a las rmoras que les desparasitan, a la menor ocasin.

Esta fiebre por los barriles de papel, tuvo lugar ya a mediados de los aos 80 del siglo pasado, cuando, Kuwait en concreto, aprovechando que la regla de asignacin de cuotas en la OPEP estaba en funcin de las reservas declaradas, se present en una de las reuniones de este organismo (en ese momento la guerra entre Irak e Irn estaba en todo su apogeo) y declar tener de repente casi el doble de reservas que las que hasta ese entonces haba reportado. El resto de los miembros de la OPEP, en vez de escandalizarse y exigir pruebas de exploraciones geolgicas contrastadas, se tragaron la especie y Kuwait sali de aquella reunin con una mayor cuota de mercado.

Pero la alegra dur poco. En un par de aos, el resto de los pases de la OPEP fueron apareciendo en sucesivas reuniones con subidas declaradas de sus reservas de petrleo, de igual porte y abultado porcentaje que las kuwaites, e igualmente dudosa justificacin exploratoria y prospectiva. Con lo que la cuota de produccin de la OPEP vino a quedar como estaba inicialmente, pero con todos los miembros ya hermanados en el engao mutuo, que nadie os poner en cuestin.

Esas sobreestimaciones fueron calculadas por Colin Campbell en nada menos que unos 200-250.000 millones de barriles de papel, que hoy figuran oficialmente como parte del cerca del billn de barriles de reservas restantes del planeta. Casi una cuarta parte.

Por si fuera poco, las cifras que van dando cada ao los pases sobre sus reservas de petrleo, aparecen intocadas, inmutables, a pesar de que se sigue extrayendo sin cesar a ritmos que s son bien conocidos. Apenas ninguno declara menos reservas cada ao. Es una suerte de multiplicacin milagrosa de panes y peces, porque tampoco esa estabilidad se corresponde con descubrimientos producto de exploraciones serias. Aqu el secretismo es tremendo. Y hay excusa formal y una razn real para este desvaro.

La excusa formal es que en los yacimientos se da el famoso reserve growth o crecimiento de las reservas probadas inicialmente declaradas. Dado el secretismo de la mayora de las fuentes, es imposible verificar si es cierto o no.

Pudiera suceder en algn caso, que ciertamente se estuviese tirando de las estimaciones conservadoras a la baja de los buenos y viejos gelogos profesionales de antao, que en aquel entonces no tenan la presin poltica y econmica de sus superiores que tienen hoy sus pares, a la hora de declarar el resultado de sus trabajos y que siempre estimaban por lo bajo en sus descubrimientos.

Tambin pudiera suceder que algunas mejoras tecnolgicas hubiesen realmente aumentado el porcentaje que inicialmente se crea poder extraer. Pero el hecho de que las cifras de reservas de cada pas, dadas por la Agencia Internacional de la Energa (AIE), o por ejemplo, en las estimaciones del anuario de British Petroleum, sigan permaneciendo constantes (ni fro ni calor, cero grados, deca el chiste) en mucho casos, es muy sospechoso de contabilidad basada ms en la ingeniera financiera y en los artificios contables que en la realidad geofsica.

La razn formal mencionada, es que los pases productores gozan de mayor credibilidad financiera. Ya hace tiempo que las cuotas dejaron de ser un problema; ahora cada uno podra producir ms petrleo, si quisiera; el asunto est en si puede. El nico pas que pareca tener todava de colocar barriles adicionales con prontitud y de forma sostenida en el mercado si era necesario, era Arabia Saudita y hoy hasta ese gran ttem est en cuestin. Y por tanto, si disponen de la credibilidad que da el patrimonio petrolfero hipotecable (Collateral, en trminos financieros sajones), pueden acceder a tantos ms crditos en el sistema financiero internacional, cuntas ms reservas declaren que tienen, si es que convencen a las autoridades monetarias mundiales de que hay suficiente petrleo de respaldo en su subsuelo, algo que a juzgar por lo visto, no parece muy difcil. Todo un mundo de hipotecas subprime energticas sobrevuela a los pases productores y exportadores de petrleo en estos tiempos turbulentos.

La diferencia entre el petrleo y el ladrillo es evidente y parece que tampoco la economa al uso es capaz de asimilarlo: la energa no es un bien de consumo ms, que es como se est tratando en los mercados; la energa es el requisito previo e imprescindible para que se den todos los dems bienes.

Si hay una escasez de plsticos, puede que suba el precio de estos y puede que los metales o los cereales no se enteren. Pero si hay una escasez de petrleo y adems sta es por primera vez en la historia a nivel mundial (Non Plus Ultra!), todos los dems bienes resultan necesariamente afectados, porque el petrleo, es la savia de nuestra sociedad moderna. Es el 95% del transporte mundial. Son las 6/7 partes de los alimentos que se consumen en Europa y las 9/10 partes de los que se consumen en los EE. UU. (comemos petrleo!) y la razn por la que los alimentos se estn disparando de forma tan temible. El dinero se puede imprimir. Los barriles, no.

El yacimiento Carioca, si se confirma, sera un ao ms de petrleo para el mundo. Apenas seran unos pocos meses de retraso de la llegada al cenit del petrleo (todos los lquidos, no slo el convencional) o si hemos llegado ya, supondra apenas una mitigacin muy menor de la cada de la produccin mundial cuando el petrleo del yacimiento pueda ver la luz, no antes de cinco aos en ningn caso y sin haber puesto antes por delante muchas decenas de millones de barriles de petrleo equivalente de energa, en forma de anticipo energtico a descontar en el futuro, para poder hacerlo realidad. Demasiado tiempo para lo rpido que se van agotando los recursos energticos existentes.

Y a pesar de que es el mayor campo descubierto anunciado en los ltimos 30 aos y de los feroces movimientos especulativos, el petrleo sigue bailando con lobos en los niveles de los 100-110 US$/barril, con explicaciones en los medios econmicos que daran risa si no diesen miedo: En febrero de 2002 el barril estaba a 20 US$. Y ahora, segn escribo, ronda los 110, ms de cinco veces ms. Pero para el mundo de la economa de la tierra plana, siempre hay una explicacin para justificar cada salto hacia arriba como circunstancial (explosin de un oleoducto, huelga en un sector, declaraciones ms o menos extemporneas de un lder de un pas productor, un huracn en plataformas marinas, una guerrilla volando unas instalaciones, etc., etc.). Curiosamente nunca hay explicaciones de por qu se ha quedado en el nivel superior, despus de pasar o solventarse el suceso temporal, ni de por qu los escalones van desde hace cinco aos para arriba, hasta ms que cuadruplicarse los precios en poco ms de un lustro. No hay forma de que se acepte que quiz sea esto algo estructural y no coyuntural; esto es, que estemos tocando los intocables lmites del mundo fsico. Y no hay forma, porque eso sera reconocer que el sistema est periclitado. Antes muertos que sencillos.

El genial Groucho Marx quiso dejar como epitafio en su tumba aquella famosa frase Disculpe que no me levante (para saludar). Eso podra decir a modo de despedida, al ver pasar frente a m el supuestamente impresionante campo de Carioca.

Pedro A. Prieto es vicepresidente de la Asociacin para el Estudio de los Recursos Energticos (AEREN), y coeditor de la pgina web Crisis Energtica (www.crisisenergetica.org).



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter