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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2008

Ventana lejana

Pello Urzelai
Berria

Traducido para Rebelin por Daniel Escribano


La secuencia, desgraciadamente, no es nueva. Un atentado contra una sede del PSE-EE y al da siguiente redada policial. La serie de sucesos de estos das parece una especie de remake de una vieja pelcula. Tras las imgenes que parece que estn dando vueltas una y otra vez hay una realidad cambiante. Por eso las mismas respuestas que se dan a un problema no tienen las mismas consecuencias cuando se utilizan una y otra vez, porque la situacin no es la misma. Despus del fracaso del intento de solucin, todas las partes saben que tienen la necesidad de llegar a parmetros y medios de solucin. Ir en la direccin contraria no hace ms que alargar el dolor. Despus del atentado de Bilbao, el partido socialista se ha agarrado al mensaje habitual: dureza y unidad de los demcratas. Pero sabe que con ese mensaje no puede llegar muy lejos. Tal y como lo demuestra el embrollo de las mociones de censura.

Salta a la vista que la dinmica de mociones de censura contra los alcaldes de ANV ha encontrado ms resistencias de las que el partido socialista pensaba: un sector del PNV, EA, Aralar, un sector de IU-EB, las listas independientes En Mondragn mismo, si los electos de la coalicin EB-Zutik no cambian de opinin, la mocin de censura no prosperar. A qu se debe esta resistencia? Hay ms de un factor. Cada pueblo es un mundo y los equilibrios polticos de cada pueblo no suelen coincidir con los que hay entre los partidos. Como los militantes de EB de Mondragn, muchos ciudadanos advierten ansia de poder tras las mociones de censura. No le dan credibilidad a la proclama tica. Con todo, la clave principal de la resistencia est relacionada con la esterilidad de la medida. La ciudadana no quiere dar marcha atrs, no le gustan las medidas que no traen la solucin, no quiere andar a la sombra del pacto de Ajuria Enea.

La leccin de Currin. Esta semana la revista de Lokarri, Haritu, ha publicado una enjundiosa entrevista con el abogado Brian Currin, un experto sudafricano en resolucin de conflictos. Brian Currin sigui de cerca el ltimo proceso de negociacin y actualmente, a instancias de la Red Europea de Fundaciones, est participando en la iniciativa para impulsar el dilogo y la paz en el Pas Vasco. Destaca dos criterios principales de cara a la resolucin de los conflictos. Por un lado, es imprescindible el dilogo entre todas las partes. Por el otro, ni un solo conflicto se ha resuelto con la vieja frmula de la imposicin de la fuerza de la ley, sino mediante el dilogo a fondo y sincero. Esta visin tambin est enraizada en la sociedad vasca, por encima de los fracasos habidos hasta ahora. En general, la ciudadana no est de acuerdo con la estrategia de resignacin que est proponiendo el partido socialista para acabar con el problema de la violencia: mantenerse unidos, hasta que el otro se resigne.

De cara al futuro, destaca la importancia de recuperar la confianza y, en ese terreno, Brian Currin avisa del dao que se ha hecho a s misma ETA rompiendo el alto el fuego. Asimismo, seala que tener en la crcel a unos de los interlocutores slo sirve para empeorar la situacin. Es patente que recuperar la confianza y crear las condiciones para un nuevo proceso no ser fcil. Se necesitar tiempo. Pero en los momentos en que no se ve la salida del tnel, es digna de consideracin la reflexin esperanzadora de Brian Currin. Piensa que habr oportunidades nuevamente. Los prximos cuatro aos sern como abrir una ventana a la oportunidad de solucionar el conflicto vasco.

Dnde ve Currin el principal embrollo? En el meollo poltico: Espaa tiene miedo a dar va al derecho a decidir de la ciudadana vasca y tambin a los cambios que eso implicara.

No parece que haya opcin de superar esos miedos a corto plazo en el planeta del partido socialista. Ni de cara a la izquierda abertzale ni de cara al PNV. Zapatero se ha marcado el objetivo de estabilizar el estado en el inicio de la legislatura, priorizando para ello el apoyo del PP. Han empezado rpidamente a negociar los acuerdos sobre la renovacin del Consejo General del Poder Judicial. Se espera que el cambio sea posible antes del verano. Pero se necesitar ms tiempo para debatir y acordar otros pactos de estado, porque el PP tiene su congreso en junio.

En esta situacin, el espacio para hablar con el PNV y el lehendakari Ibarretxe y lograr un acuerdo es muy pequeo. Estn percatndose de ello tambin en el PNV y han empezado a preocuparse por un plan B (un terreno de juego sin acuerdo). A todo eso hay que aadir los movimientos que han empezado de cara a las elecciones al Parlamento vasco. El PSE-EE y Patxi Lpez no pierden ninguna oportunidad para poner en cuestin la actividad del lehendakari Ibarretxe. Esa misma postura pone en duda la legitimidad de las intenciones del partido socialista al defender las mociones de censura y proclamar la unidad de los demcratas. Asimismo, con esa postura agresiva Patxi Lpez deja patente la debilidad del acuerdo entre el PSE-EE y el PNV a favor de las mociones de censura. Eso muestra la respuesta de ayer de Miren Azkarate [1] a Patxi Lpez. Le ha dicho que se tranquilice si no quiere perder el apoyo que necesita en Mondragn. La respuesta es seal del malestar que han creado en el tripartito las crticas de los socialistas. El tripartito est incmodo siguiendo la lnea fijada en Madrid y, al mismo tiempo, recibiendo crticas. Pero poner otra vez en cuestin el apoyo que el PNV y EA han comprometido en Mondragn (a pesar de que luego se matice) expresa falta de convencimiento y de direccin. El efecto bumern de las mociones de censura.

Berria, 19 de abril de 2008

http://www.berria.info/testua_ikusi.php?saila=harian&data=2008-04-19&orria=012&kont=006



[1] Consejera de Cultura y portavoz del gobierno de la Comunidad Autnoma Vasca. (N. del t.)



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