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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2008

Tbet
Campaa de mentiras contra China

Higinio Polo
Mundo Obrero


El 14 de marzo pasado, monjes tibetanos y seguidores del Dalai Lama iniciaron un feroz pogromo en Lhasa, la capital del Tbet, incendiando ms de trescientos comercios, edificios (entre ellos siete escuelas y seis hospitales), el mercado Chomsigkang, la central elctrica de la ciudad, las oficinas del Diario del Tbet, y decenas de vehculos, saqueando y destruyendo en una orga racista dirigida contra chinos han, comerciantes musulmanes y chinos tibetanos que se oponan a la violencia de los seguidores del Dalai Lama. La provocacin estaba perfectamente preparada, y sabemos ahora (gracias a investigaciones periodsticas) que el calendario y las acciones empezaron a organizarse hace casi un ao en el gobierno en el exilio que dirige el Dalai Lama, con la ayuda del gobierno norteamericano. Una de las principales responsables del Departamento de Estado dirigido por Condolezza Rice (la subsecretaria de Estado para Asuntos Mundiales y Coordinadora Especial de Asuntos Tibetanos, Paula J. Dobriansky, una dura neocon del crculo de Bush y Cheney), particip activamente en la planificacin y coordinacin de la provocacin y de las protestas, que despus fueron supervisadas por los servicios secretos norteamericanos.

Las escenas de linchamientos, el incendio de un comercio donde cinco jvenes trabajadoras murieron abrasadas y otros hechos semejantes dejaron un panorama desolador en la capital del Tbet, y causaron diecinueve muertos (dieciocho civiles y un polica). James Miles, periodista de la revista britnica The Economist, que se encontraba en Lhasa el 14 de marzo, inform que haban sido los seguidores del Dalai Lama quienes causaron la extrema violencia desatada y los autores del pillaje, pero sus palabras cayeron en saco roto. Pese a que se disponen de abundantes imgenes de monjes tibetanos destruyendo y arrasando edificios (que no se han mostrado en los grandes medios de comunicacin occidentales) y que algunos de los provocadores detenidos posteriormente han confesado su participacin, todo fue intil: la provocacin estaba lanzada, y la informacin fue tergiversada en la prensa internacional, en una campaa mundial que, con un cinismo aterrador, hizo responsable al gobierno chino de los desrdenes y los muertos causados por el pogromo protagonizado por los seguidores del Dalai Lama.

La campaa internacional que sigui, llena de flagrantes mentiras que se alimentaban unas a otras, ha utilizado las cifras del Dalai Lama (quien, en el colmo de la desfachatez y la contradiccin ha hablado de 140 muertos, y, tambin, de varios centenares) para alimentar una histrica campaa contra China. El 25 de marzo, el Dalai Lama ofreci una lista de nombres de cuarenta personas que, supuestamente, haban muerto a causa de la represin policial. En realidad, y como pudo comprobarse despus, la mayora de nombres respondan a personas inexistentes y, en algunos casos, las autoridades chinas demostraron que eran personas que seguan vivas en sus monasterios. Algunas mentiras de la prensa internacional fueran tan burdas que incluso llegaron a difundir supuestas imgenes capturadas por satlites de los servicios secretos britnicos que demostraban que el pogromo de Lhasa haba sido causado por el ejrcito chino! Una de las fotografas difundidas masivamente por Internet, en la que se ve a soldados chinos, algunos con tnicas budistas en la mano, sigue utilizndose como prueba de que los disturbios fueron iniciados por el ejrcito chino que habra disfrazado a sus miembros. En realidad, la fotografa formaba parte del rodaje de una pelcula y fue tomada en septiembre de 2001, como muestran los uniformes de los soldados, diferentes a los que hoy utiliza el ejrcito chino. Pero nada importaba. Escenas captadas en Nepal o la India fueron utilizadas para ilustrar la represin china. Por supuesto, la gran mayora de los medios de comunicacin internacionales no han rectificado sus informaciones falsas, ni desmentido sus primeras noticias, ni pedido disculpas a sus lectores.

Con la mentira recorriendo el planeta, amplificada en televisiones y peridicos (diarios norteamericanos llegaron a hablar de miles de muertos), el siguiente acto fue la organizacin de protestas durante el recorrido de la antorcha olmpica, itinerario que tambin est lleno de mentiras. Primero, fue en Grecia; despus, en Londres: cualquier leve protesta fue elevada a categora de noticia internacional y repetida hasta la saciedad, de forma que la provocacin de unos pocas personas serva para seguir alimentando la gran mentira de unas inexistentes masivas protestas internacionales.

En Pars, la prensa conservadora internacional inform de un despliegue sin precedentes de la polica para proteger la antorcha. En realidad, apenas un grupo de personas, activistas antichinos y mercenarios de Reporters sans frontires, consiguieron desbaratar el recorrido, agrediendo incluso a una deportista china discapacitada, Jin Jing, que llevaba la antorcha mientras se desplazaba en su silla de ruedas. Por supuesto, esa agresin fue silenciada. En realidad, hubo una completa pasividad de las autoridades francesas y de la polica para que el paso de la antorcha fuese bloqueado: se trataba de seguir inflando el globo de la supuesta movilizacin por el Tbet.

La manipulacin y la mentira han sido una constante: valgan dos ejemplos de peridicos espaoles. La Vanguardia, de Barcelona, se haca eco el 28 de marzo de las mentiras de un diario de la secta Falun Gong, Epoch Times, sin avisar a sus lectores de la dudosa procedencia de la noticia. Entre otras lindezas, el diario de la secta acusa al gobierno chino de asesinar en secreto en hospitales a decenas de miles de personas para vender sus rganos, de querer arrasar Estados Unidos con bombas nucleares e, incluso, de preparar la invasin de Australia. Por su parte, El Pas, el 9 de abril, daba cuenta de los incidentes en San Francisco con la antorcha olmpica. Mintiendo sin rubor, el diario afirmaba que las protestas haban sido multitudinarias: hablaba de miles de manifestantes contra China y titulaba Avergnzate, China!, cuando en realidad quienes protestaban eran unos pocos cientos de personas, y su nmero era ampliamente superado por otros de muy diferente signo: haba diez veces ms manifestantes apoyando a China. Nada de eso se vio reflejado en las informaciones. La actitud de la televisin y la prensa internacional fue similar: ese mismo da, un presentador de la CNN norteamericana, Jack Cafferty, se permiti insultar al pueblo chino e hizo comentarios racistas antichinos durante un programa de televisin que informaba del paso de la antorcha olmpica.

Porque la campaa internacional de mentiras contra China tiene precisos objetivos polticos: adems de daar el prestigio del pas, de entorpecer el desarrollo de los Juegos Olmpicos, y, ms all, de reducir la influencia china en sus relaciones polticas y comerciales con otros pases del mundo, es tambin la inquietante continuacin de una poltica de acoso a Pekn, que no por sigilosa (hasta el momento) es menos evidente: Estados Unidos a travs de sus agencias y de su capacidad de presin diplomtica, pero tambin a travs de organizaciones interpuestas y ONGs mercenarias, cuyas iniciativas son amplificadas gracias al control de los mecanismos informativos de la gran prensa internacional va a seguir jugando la carta tibetana en su calculada poltica de contencin de China, pero tambin va a utilizar el estmulo a los grupos islamistas de Xinjiang, incluso el particularismo de algunos sectores de la Mongolia interior, y, por supuesto, las cartas de Taiwan y de la reactivacin de la crisis nuclear en la pennsula coreana. Es la culminacin de una poltica estratgica que se va definiendo progresivamente. Debe recordarse que el actual gobierno Bush, inici su andadura con el incidente del avin espa EP-3E, de la Marina norteamericana, que espiaba las defensas chinas y que fue obligado a aterrizar el 1 de abril de 2001, en la isla de Hainan, por la aviacin china.

De manera que esos sentimientos humanitarios, esa defensa de los derechos humanos que se enarbola contra China es una pieza ms de la farsa. No deja de ser revelador que mientras se lanza esa gigantesca campaa planetaria sobre el Tbet, la gran prensa internacional no se conmueva ni realice campaa alguna denunciando el espantoso ghetto que Israel mantiene en Gaza, y que el propio representante de la ONU en la zona ha relacionado con los ghettos en que el nazismo encerr a centenares de miles de judos en los aos de la Europa hitleriana.

Con suprema hipocresa, llenndose la boca de la supuesta invasin china del Tbet, olvidando la invasin real de Iraq o Afganistn por los norteamericanos, y la ocupacin de los territorios palestinos, los medios de comunicacin internacionales, que repiten el discurso estratgico de Washington, no van a detenerse. Sin temor a la manipulacin ms escandalosa ("el mundo libre no debe estrechar la mano de los asesinos", dijo un eurodiputado, en referencia a China, obviando que fueron los seguidores del Dalai Lama quienes protagonizaron el siniestro pogromo de Lhasa) quienes azuzan la campaa de mentiras preparada por los servicios de Paula J. Dobriansky en Washington, con la colaboracin del gobierno tibetano en el exilio, y de turbias organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Reporters sans frontires, financiadas por la CIA, van a seguir aprovechando los meses que faltan hasta el inicio de los Juegos Olmpicos de Pekn, aunque cada vez sea ms evidente que no buscan la defensa de los derechos humanos, sino herir a China.











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