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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2008

Bipartidismo a la italiana

Matteo Dean
La Jornada


Las recientes elecciones en Italia nos arrojan un resultado esperado. Antes que todo la conformacin de un panorama poltico dividido en dos. Un modelo bipolar que aplast el vasto abanico de diversidades polticas presente en Italia. El implcito acuerdo transversal entre las dos grandes coaliciones se ha concretado en el comn llamado al voto til, que no ha hecho ms que excluir decenas de listas, ms o menos grandes, del Parlamento. Y as nos quedamos con un partido en el gobierno, el Pueblo de la Libertad de Silvio Berlusconi, y un partido en la oposicin, el Democrtico (PD), liderado por Walter Veltroni. Alrededor el desierto y la muerte poltica que esto conlleva.

Un cambio de tamao copernicano que cambia definitivamente (?) el panorama poltico italiano. La semejanza que alguien atrevi entre la actual situacin parlamentaria italiana y la histrica composicin del Congreso estadunidense suena hoy ms fiel a la realidad. Sin embargo, ms all de este bipartidismo extrao para un pas acostumbrado a la normalidad de al menos una veintena de listas por cada jornada electoral, lo que ms llama la atencin es la exclusin de un sector importante e histrico de la poltica peninsular. La desaparicin ms llamativa es evidentemente la de Izquierda Arcoris, de Refundacin Comunista, Partido Verde y Comunistas Italianos, que convoc menos de la mitad de los votos que los tres partidos haban logrado en anteriores elecciones. Una exclusin que lejos de provocar sorpresa deja cierto sabor amargo, que arriesga convertirse en franco miedo toda vez que pensamos que aun quienes no estbamos satisfechos con tal representacin corremos hoy el serio riesgo de imitar hasta la ltima consecuencia el modelo estadunidense. Esto es, tener excluida de su propia representacin a millones de italianos. De hecho, mal o bien, Refundacin Comunista y sus aliados eran los nicos que con cierta profundidad tocaban temas esenciales hoy en la sociedad italiana: precariado, migracin y guerra. Y aunque en stos y otros espacios siempre hemos criticado incoherencias y contradicciones entre el discurso y la prctica parlamentaria de estos partidos, antes en la oposicin y en los ltimos dos aos en el gobierno, hoy corremos el riesgo concreto de tener interlocutores an ms alejados de las realidades mencionadas. La izquierda que an se llamaba comunismo al menos en su nombre o smbolo, hoy queda afuera por primera vez en la historia republicana del mximo espacio de la democracia formal en Italia. Y regresa como en los tiempos del fascismo a ser una fuerza extraparlamentaria, de oposicin pero afuera de los cauces que histricamente haba escogido, los de la representacin burguesa. Un cambio paradigmtico.

Cules las causas? Por lo pronto, a reserva de observar la evolucin de la crisis, cabe mencionar al menos dos. La primera externa, y es la profunda operacin poltica que el lder del PD ha planeado y llevado a cabo, con la complicidad y quizs el acuerdo explcito de Berlusconi. Operacin que ha apuntado a destruir un sector de izquierda que haba demostrado no tener cabida en el proyecto reformista del recin nacido PD. Veltroni ha ganado an perdiendo las elecciones. Aun con el riesgo de caer en las teoras del complot, mucha es la tentacin de entrever una paradoja en lo que ocurri: Veltroni fij dos objetivos en esta campaa electoral. El segundo ha sido alcanzado plenamente. El primero, vencer a Berlusconi, no se logr. Y parece ser el mal menor. La segunda causa posible de la derrota de la izquierda ms radical puede al contrario buscarse y encontrarse en las filas de la misma coalicin y de cada uno de sus integrantes. Esta izquierda ha demostrado en casi dos aos de presencia en el gobierno ser incapaz de defender su propio programa sucumbiendo frente a las imposiciones neoliberales del resto de la coalicin. Una postura que al fin y al cabo le ha costado su propia supervivencia poltica. Una postura que preferimos pensar ha sido fruto de la ingenuidad y la falta de liderazgo porque no queremos, hoy no, ceder a la tentacin de pensar que la izquierda no supo ser de de izquierda simplemente por no quererlo ser prefiriendo a esto los acuerdos y compromisos.

Cules las consecuencias posibles? Difcil decirlo. Berlusconi tiene mayora abrumadora que desde hace dcadas no se observaba tan estable y aparentemente inquebrantable. El prximo primer ministro no tiene atadura alguna tras la cual escudarse. como lo hizo en el pasado. El PD logr configurarse como la primera y prcticamente nica fuerza de oposicin. Esto le permitir dentro de cinco aos en el peor de los casos concurrir como nico adversario en las prximas elecciones, gozando de la poco representativa pero muy eficaz alternancia en el poder. El ciclo se concluye y el bipartidismo anglosajn se impone tambin en la cuna del sistema proporcional italiano. Cabe preguntar si nos encaminamos hacia el presidencialismo.

La izquierda enfrenta hoy su ms profunda crisis despus de la cada del muro de Berln. Lo cierto es que ahora esta izquierda, que durante los ltimos dos aos ha despreciado el dilogo con el movimiento social, tiene hoy el reto de regresar al dilogo con ste. Pero esta vez desde la debilidad de su fracaso electoral.



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