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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2008

La victoria de Lugo en Paraguay tendr efectos en todo el continente

Luismi Huarte
Gara


Tras la victoria del candidato de la Alianza Patritica para el Cambio, Fernando Lugo, en las elecciones del 20 de abril en Paraguay, las primeras llamadas telefnicas de algunos mandatarios de la regin proyectaban con notable nitidez la guerra de posiciones que se est desarrollando en el tablero poltico latinoamericano.

Las rpidas felicitaciones de los ejecutivos de Uruguay, Argentina, Bolivia e, incluso, Chile reflejaban con bastante precisin la poltica de alianzas estratgicas y tcticas -no exenta de contradicciones- que est operando al sur del continente.

La llamada del presidente venezolano Hugo Chvez fue quizs la de mayor calado poltico por su claro objetivo de iniciar cuanto antes un trabajo comn estrecho, tanto a nivel bilateral como regional. El jefe de Estado bolivariano expres a Lugo su deseo de reunirse lo ms pronto posible para impulsar planes de cooperacin y complementariedad entre las dos naciones. Adems, los dos coincidieron en la necesidad de seguir construyendo la Unin de Naciones Sudamericanas (UNASUR), herramienta estratgica en la dinmica de integracin regional.

La conformacin de un Gobierno de centro-izquierda en Paraguay va a posibilitar el fortalecimiento de la orientacin integracionista latinoamericana, relativamente soberana de la influencia de Washington. Aunque es cierto que el ejecutivo colorado de Nicanor Duarte ha sido partcipe de algunas de las nuevas expresiones organizativas que han ido surgiendo (Unasur, Banco del Sur, etc.), con la llegada de Lugo se presume que la presencia paraguaya se torne ms firme y slida. Las dos nuevas propuestas que se han realizado recientemente por parte de Brasil (Consejo de Seguridad Latinoamericano) y de Ecuador (Organizacin de Estados Latinoamericanos), que han generado preocupacin -como les gusta decir en la Casa Blanca- en la Administracin Bush, contarn probablemente con el apoyo del gobierno paraguayo.

Y estos no son asuntos de segundo orden, porque vislumbran la crisis de legitimidad de estructuras hemisfricas impuestas por los Estados Unidos en el ltimo medio siglo, como el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR), y la Organizacin de Estados Americanos (OEA).

Sin embargo, la postura geopoltica que adopte la nueva administracin paraguaya, va a depender no slo de la voluntad poltica de la Alianza Patritica, sino en gran medida, del papel que estn dispuestos a jugar los dos gigantes que le rodean (Brasil y Argentina). Las nuevas relaciones en el mbito hidroelctrico, en concreto, y en el seno del MERCOSUR, en trminos ms generales, van a ser cruciales. Debemos recordar que las presas de Itaip y de Yacireta, estn suministrando energa a precios de costo a Brasil y Argentina, respectivamente. Esto significa que el segundo pas ms empobrecido de Sudamrica est subsidiando a dos naciones econmicamente ms slidas. El precedente de las negociaciones en torno al gas boliviano enviado a Brasil y Argentina, no es muy halageo, ya que altos funcionarios de Petrobras reprodujeron actitudes propias del denominado sub-imperialismo brasileo. La posicin ms equilibrada del presidente Lula permiti mejorar las condiciones de venta del gas de Bolivia, a pesar de que todava se sigue transfiriendo por debajo de precios justos, fundamentales para impulsar el desarrollo del pas ms pobre del subcontinente. Por ello, la aplicacin de precios ms acordes a los del mercado, ser un asunto fundamental en los intercambios de Paraguay con sus dos vecinos.

Pero donde mayores concesiones deberan hacer Brasil y Argentina es al interior del MERCOSUR, si pretenden fortalecer dicha institucin. Las asimetras del Mercado Comn del Sur son notables desde su nacimiento en 1991, y han provocado constantes reclamaciones de los dos socios menores (Paraguay y Uruguay). Este ltimo, debido al permanente desequilibrio, y a pesar de contar con un gobierno tericamente de centro-izquierda, ha coqueteado en los ltimos tiempos con los Estados Unidos, firmando un Tratado Bilateral de Inversin, y amenazando con un TLC si no se redimensiona el MERCOSUR. De cualquier manera, la entrada reciente de Venezuela en el organismo, y las propuestas de Chvez pueden resultar trascendentales para el reacomodo de Paraguay y Uruguay.

Posicin ante EEUU

Otro asunto de vital importancia va a ser la posicin que asuma la administracin Lugo ante la Casa Blanca, y ms especficamente ante dos ejes de intervencin. El primero es la presencia de tropas norteamericanas en la base area Mariscal Estigarribia, a 200 kilmetros de Argentina y 300 de Brasil. Con la excusa de la presencia de grupos terroristas islmicos en la triple frontera, Estados Unidos presionar para seguir teniendo presencia en la zona, con el objetivo oculto de establecer una base militar que controle el sur del continente. Si al anuncio por parte de Ecuador de retirar a las tropas norteamericanas de la base de Manta en 2009, se une la negativa del gobierno paraguayo a la presencia de militares estadounidenses, los niveles de nerviosismo en Washington se pueden extremar. El otro eje es la pretensin de EEUU de apropiarse del Acufero Guaran, una de las reservas de agua dulce ms grandes del mundo, y por tanto hacerse con el control del recurso natural por el que se desencadenarn los conflictos blicos del futuro. Se prev que Lugo adopte posiciones soberanas en torno a este tema.

En definitiva, los resultados electorales paraguayos hay que interpretarlos como un tanto ms para el conjunto formado por la alianza entre el bloque rojo y el bloque rosa de la regin, frente a los peones ms representativos del eje del mal (Colombia, Per, Mxico), liderado por Estados Unidos. Sin embargo, dos interrogantes de gran trascendencia surgen en relacin con Brasil y Argentina: tendrn la suficiente capacidad para priorizar una visin estratgica regional a largo plazo? Y tendrn la valenta requerida para enfrentar los bloqueos internos?



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