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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2004

Amrica Latina: los cuatro intereses estratgicos del imperialismo y el papel de la FLACSO-Ecuador (III)
Bill Clinton-George Bush: La conquista de Amrica Latina y la incapacidad terica-poltica de las fuerzas bolivarianas latinoamericanas para impedirla

Heinz Dieterich
Rebelin


3.1 El Plan de Guerra de Clinton

El plan de guerra del Presidente William Clinton, destinado a reconsolidar el estado neocolonial de Amrica Latina, fue puesto en marcha en  la Primera Cumbre de las Amricas en Miami, 1994. A diferencia del proyecto  de Bush para Irak, no tena ambigedades ni improvisaciones.

 No iba a ser una guerra relmpago (Blitzkrieg)), sino una guerra de desgaste, planeada para once aos y con tres frentes de ataque, en los cuales el imperio concentraba sus fuerzas para arrollar a cualquier resistencia latinoamericana: 1. la reconquista econmica con el ALCA; 2. la reconquista poltica y, 3. la reconquista militar.

El xito de toda guerra depende, estructuralmente, de dos factores: a) del poder real de los antagonistas y, b) de la  definicin correcta del Centro de Gravedad (CG) del enemigo, es decir, de su centro de poder y movimiento, contra el cual tiene que dirigirse el golpe principal de las propias fuerzas.

Esos centra gravitatis del enemigo latinoamericano fueron correctamente definidos por los planificadores de Clinton, como los Estados latinoamericanos. La conciencia imperial, de que esos Estados no disponen de un proyecto histrico ni de capacidades de previsin estratgica, que pudieran cohesionar a sus Fuerzas Armadas, a la burocracia diplomtica y las dems burocracias estatales en un frente anti-monroeista, los autodefina como el blanco principal del ataque.  

La determinacin de lo que constituira el triunfo decisivo de la guerra tampoco fue igualmente clara: capitulacin incondicional de las fuerzas enemigas en los tres frentes de guerra, manifiesta en su consentimiento a la  reestructuracin monroeista del sistema interamericano.

Las tres guerras se implementaran de manera autnoma en sus respectivos teatros de operaciones, pero sincronizadas dentro del plan maestro, a travs de la Casa Blanca. El tiempo del triunfo final fue definido para los aos 2005/6.

La incapacidad de los Estados latinoamericanos para detener los avances de las tres ofensivas   ---a las cuales se agreg ahora la ofensiva para ocupar a la Amazonia (vase el primer artculo de esta serie), en la cual la Secretaria General de la Organizacin de Cooperacin del Tratado de la Amazonia (OTCA),  Doa Rosala Arteaga aprovecha actualmente la perturbadora  desorganizacin de sectores del Estado venezolano para colocar monroeistas en la organizacin y crear las condiciones para privatizar a la Amazonia---   demostr que los clculos del gobierno de Clinton fueron correctos.

En toda Amrica Latina no hay ni un solo Instituto de Estudios Estratgicos con perspectiva bolivariana que pudiera producir la teora e inteligencia para enfrentar y ganar esta guerra. Los mal llamados servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas latinoamericanas y sus Escuelas de Guerra no tienen nivel, ni visin estratgica que merezcan el nombre, al igual que las cancilleras, carentes de doctrina y plagadas de nepotismo y clientelismo, y  los Centros de Estudios Latinoamericanos (CELA) en las universidades que se han hundido en la mediocridad y el academicismo.

Los Estados latinoamericanos y sus diplomticos que avalan todo lo que el Monroesmo les ponga de frente, desde la propuesta del ALCA y la Carta Democrtica Interamericana (DCI) hasta el envo de tropas a Hait, carecen de  capacidad y, en muchos casos, de voluntad de defensa de la integracin latinoamericana.

Las nicas orientaciones de los Estados a la comprensin de la situacin estratgica latinoamericana vienen de los Presidentes Hugo Chvez y Fidel Castro y esto, pese a su genialidad individual, no es suficiente para el proceso de liberacin. Ambos demiurgos tienen una abrumadora carga de tareas prcticas cotidianas y son, adems, hombres de Estado, lo que limita sustancialmente lo que puedan decir.

El vaco tampoco se ve llenado por los movimientos populares y los intelectuales. A los primeros, quizs, por condiciones estructurales, no les es posible llenarlo, cosa que es diferente para los intelectuales, quienes, sin embargo, no asumen la tarea.

3.2 La implementacin del Plan de Guerra

La implementacin del Plan de Reestructuracin Monroeista de Clinton se realiz, por una parte sobre las estructuras existentes del sistema interamericano y, por otra, a travs de la creacin de nuevas instituciones hemisfricas generadas ex profeso para el proyecto.

Entre las nuevas instituciones destacan cuatro: 1. las Cumbres de las Amricas, de los Jefes de Estado del continente, la primera de las cuales se realiz en Miami en 1994. Segn el Departamento de Estado fue la primera reunin de su tipo en 27 aos y celebr el compromiso con la democracia y las economas de mercado en Amrica Latina. 2. las Conferencias de Ministros de Defensa de Amrica (CMDA). 3. Las estructuras del ALCA y, 4. el Centro Hemisfrico de Estudios para la Defensa (CHED), creado por el Pentgono dentro de la Universidad Nacional de Defensa de las Fuerzas |Armadas estadounidenses, la  National Defense University  (NDU).

Clinton abri el primer frente de guerra, el ALCA, en la cumbre de Miami. El xito fue completo. Los latinoamericanos aceptaron la propuesta e instruyeron a sus ministros, en la Tercera Cumbre en Qubec, 2001,  que asegurasen que las negociaciones del Acuerdo ALCA concluyan, a ms tardar, en enero de 2005, para tratar de lograr su entrada en vigencia lo antes posible, y no ms all de diciembre de 2005El Acuerdo deber ser equilibrado, comprensivo, y congruente con las reglas y disciplinas de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC).

Una dcada despus del primer caonazo de la ofensiva de Clinton, el avance del ALCA  cubre Norteamrica, Centroamrica y partes de Sudamrica.

En la misma Cumbre de  Qubec se inici la guerra por los propsitos del Monroeismo poltico.  La idea fue canalizada por el sucesor de Clinton, George Bush, mediante funcionarios peruanos y un mandato referente a la elaboracin de una Carta Democrtica Interamericana (CDI). Redactada la Carta, fue ratificada por aclamacin (!)  ---parece que los diplomticos latinoamericanos ni siquiera se atreven a pedir el uso de los mecanismos ms esenciales de la democracia formal en estas reuniones---   el 11 de septiembre del 2001, en una reunin extraordinaria de la OEA en Lima, con la obvia intencin de convertirla en arma contra el gobierno venezolano de Hugo Chvez y el cubano.

El carcter modernizador-monroeista de la Carta qued totalmente claro en una evaluacin, que el diplomtico peruano y exSecretario General de la ONU, Javier Prez de Cuellar, realiz un ao despus de su ratificacin. La Carta constituye un instrumento internacional que sintetiza las disposiciones de la OEA en materia de preservacin y defensa de la democracia, superando las limitaciones e incoherencias de los textos preexistentes.

Segn la Carta la obligacin de los Estados americanos de constituirse en regmenes democrticos tiene tres caractersticas: en primer lugar, la de constituir una condicin para formar parte del sistema interamericano; en segundo lugar, considera la democracia como un propsito o fin que los Estados miembros, individual y colectivamente, se comprometen a promover y desarrollar; en tercer lugar, una obligacin de hacer que los compromete a una accin colectiva para asegurar el restablecimiento del orden democrtico, all donde haya sido alterado u objeto de una ruptura.

La Carta establece, en ese sentido, una suerte de sistema de seguridad colectiva para la preservacin de la democracia, que va desde el recurso voluntario de un gobierno que demanda la accin colectiva para superar problemas que afecten su institucionalidad democrtica, hasta en los casos de ruptura o grave alteracin del orden democrtico, la suspensin de la pertenencia de un gobierno ilegtimo a la organizacin de los estados americanos

El golpe de estado clsico parece cada vez menos viable. Entre otros factores, porque la democracia es ahora, en la regin, una obligacin internacionalmente exigible. Esta es una afirmacin un tanto extraa, considerando que Prez de Cuellar la pronuncia a pocos meses del golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chvez, aclamado por Washington.

Sin embargo, las amenazas de autogolpes, ejercicios tirnicos del poder por parte de gobiernos legtimamente electos pero que actan ilegtimamente, alianzas inconstitucionales entre los militares y gobernantes en crisis, siguen siendo una potencial realidad. De esto ultimo surge como un dogma que un gobierno inobjetablemente elegido, slo es democrtico si gobierna democrticamente.

Ese precepto dogmtico de Prez de Cuellar, intencionado para convertirse en normatividad legal internacional  ---y utilizado a pie de la letra como apologa del  coup detat contra el Presidente Chvez  por  Condoleezza Rice, Jefa del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense---  fue adoptado en seguida por la nueva institucin intervencionista hemisfrica militar creada por Clinton, en la V Conferencia de Ministros de Defensa de Amrica (CMDA) en Santiago de Chile, en el 2002.

Ese precepto  tiene un corolario obvio. Debe de haber un instituto que certifique, mediante un catlogo de criterios si un gobierno acta democrticamente. Al desarrollo de este declogo y de la institucin fiscalizadora se dedican actualmente las fuerzas monroeistas, a fin de crear el instrumento operativo definitivo para completar su intervencionismo en los asuntos internos de los Estados latinoamericanos y terminar con la poca soberana poltica que les queda.

El tercer frente de guerra fue abierto por Clinton con la institucionalizacin de la Conferencia de los Ministros de Defensa de las Amricas (CMDA), en 1995 y, el Centro Hemisfrico de Estudios para la Defensa, propuesto por su Ministro de Defensa, William Perry, durante la I Conferencia de los Ministros de Defensa de las Amricas, en Williamsburg, Virginia, en 1995, ratificado por la II CMDA en Bariloche, Argentina, en 1996, y establecido en septiembre de 1997 por el Pentgono dentro de la universidad del complejo militar-industrial, la Universidad de Defensa Nacional (NDU).

Analizaremos en la entrega de maana en detalle ese avance del militarismo monroesta que es perentorio detener en la VI Conferencia de Ministros de Defensa de Amrica, que tendr lugar en Quito del 16 al 21 de Noviembre, del 2004.

19.10.2004



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