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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2008

Democracia, socialismo e imperialismo

James Petras
Rebelin

Traduccin del ingls para Rebelin por S. Segu



Introduccin


El presidente de Venezuela, Hugo Chvez, sigue siendo el principal lder poltico mundial, laico y democrticamente elegido que se opone de manera constante y pblica a las guerras imperialistas de Oriente Prximo, y que denuncia las intervenciones extraterritoriales y la complicidad de la Unin Europea y de Estados Unidos en el secuestro y la tortura. Corresponde a Venezuela el mrito principal de haber reducido el precio del petrleo destinado a los pases ms pobres en la regin de Amrica Central y el Caribe, ayudndolos as sustancialmente en su balanza de pagos, sin imponer ningn tipo de condiciones a esta ayuda vital. Venezuela se encuentra en un primer plano en el apoyo a la celebracin de elecciones libres y la oposicin a las violaciones de los derechos humanos en Oriente Prximo, Amrica Latina y Asia Meridional por los regmenes satlites de EE UU en Irak, Afganistn y Colombia. Ningn otro pas de Amrica Latina ha hecho ms para derribar las barreras raciales a la movilidad social y la adquisicin de tierras por parte de la poblacin indgena y afroamericana. El presidente Chvez ha estado en la vanguardia de las medidas en favor de una mayor integracin latinoamericana, a pesar de la oposicin de los Estados Unidos y de varios regmenes regionales que han optado por acuerdos de libre comercio bilaterales con EE UU.

Ms significativo todava, el presidente Chvez es el nico mandatario elegido que ha derrotado un golpe militar apoyado por Estados Unidos (en 48 horas) y que ha desbaratado un lock-out (apoyado tambin por EE UU) de la direccin de la empresa nacional petrolera, y ha devuelto la economa a un crecimiento de dos dgitos los siguientes cuatro aos (1). El presidente Chvez es el nico lder elegido en la historia de Amrica Latina que ha pasado con xito once comicios electorales seguidos contra partidos polticos financiados por Estados Unidos y apoyados por casi todos los medios de comunicacin privados del pas, durante un perodo de nueve aos. Por ltimo, el presidente Chvez es el nico lder del ltimo medio siglo que ha estado a un 1% del triunfo en un referendo popular para decidir sobre una transformacin socialista, un resultado particularmente sorprendente en un pas en el que menos del 30% de la mano de obra est compuesto por campesinos y obreros industriales.

El presidente Chvez ha reducido drsticamente la pobreza de larga duracin ms rpidamente que cualquier otro rgimen en la regin (2), lo que demuestra que un gobierno nacionalista de bienestar es mucho ms eficaz para liquidar situaciones de carencias sociales endmicas que sus equivalentes neoliberales. Un estudio riguroso y emprico de la actuacin socioeconmica del gobierno de Chvez demuestra su xito en toda una serie de indicadores, despus de la derrota del golpe y el lock-out contrarrevolucionarios y despus de la nacionalizacin del petrleo (2003).

El PIB ha crecido ms del 87%, y slo una pequea parte del crecimiento es atribuible al petrleo. El ndice de pobreza se ha reducido a la mitad (de 54% en 2003, en el momento lgido del lock-out empresarial, hasta un 27% en 2007) y la pobreza extrema se ha reducido de un 43% en 1996 hasta un 9% en 2007; asimismo, el desempleo se ha reducido en ms de la mitad (de 17% en 1998 hasta un 7% en 2007). La economa ha creado empleo a un ritmo casi tres veces superior a los Estados Unidos durante su expansin econmica ms reciente. Se ha extendido con xito una atencin sanitaria accesible para los pobres, y el nmero de mdicos de atencin primaria en el sector pblico ha aumentado de 1.628 en 1998 a 19.571 a comienzos de 2007. Alrededor del 40% de la poblacin tiene ahora acceso a alimentos subvencionados. El acceso a la educacin, especialmente a la enseanza superior, tambin se ha extendido considerablemente entre las familias pobres. El gasto social, por persona ha aumentado en ms del 300% en valor real (3).

Sus polticas han refutado de una vez por todas la idea de que las exigencias competitivas de la globalizacin (insercin profunda y extensiva en el mercado mundial) son incompatibles con las polticas sociales de gran alcance. El presidente Chvez ha demostrado que los vnculos con el mercado mundial son compatibles con la construccin de un estado de bienestar ms desarrollado bajo un gobierno de amplia base popular.

Las realizaciones prcticas de gran envergadura y largo plazo del gobierno de Chvez, sin embargo, no son tenidas en cuenta por los acadmicos liberales y socialdemcratas venezolanos, ni por sus colegas en EE UU y Europa, que prefieren criticar algunas debilidades secundarias institucionales y polticas, sin tener en cuenta el significado histrico de alcance mundial de los cambios que tienen lugar en el contexto de un imperio hostil y agresivamente militarista (4).

Ningn anlisis razonable y riguroso contemporneo puede ofrecer una evaluacin exacta de Venezuela sin tomar en consideracin al mismo tiempo las tremendas realizaciones logradas durante la presidencia de Hugo Chvez.

Es en el marco de los innovadores y valerosos avances poltico-sociales de Chvez donde se debe proceder a un anlisis de los progresos, las contradicciones y los aspectos negativos de las polticas, las prcticas y las instituciones polticas, econmicas, sociales y culturales concretas.

Los progresos y las limitaciones de la poltica econmica

Venezuela ha hecho progresos tremendos en materia econmica desde el golpe fallido del 11 de abril de 2002 y el cierre patronal de diciembre de 2002 hasta febrero de 2003, que llev a una disminucin del 24% del GDP (5). Bajo el liderazgo del presidente Chvez y con unas condiciones comerciales favorables, Venezuela creci por encima del 10% durante los ltimos cinco aos, con lo que disminuyeron los niveles de pobreza de ms del 50% a menos del 28%, superando a cualquier otro pas del mundo en trminos de porcentaje de reduccin de la pobreza. La economa, en contraste con el pasado, ha acumulado ms de 35.000 millones de dlares en reservas, a pesar del gran aumento del gasto social y se ha liberado totalmente de la dependencia y las onerosas condiciones que imponen las instituciones bancarias supuestamente internacionales (FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo) para el pago de la deuda (6).

El Gobierno ha nacionalizado empresas estratgicas en las industrias del petrleo y el gas, el acero, el cemento, la produccin y distribucin de alimentos, las telecomunicaciones y las industrias elctricas. Ha sometido a nuevos impuestos los beneficios excesivos, duplicando as sus ingresos. Ha firmado nuevos acuerdos en forma de empresas conjuntas en el mbito del petrleo y el gas con una docena de multinacionales europeas, asiticas y latinoamericanas, que dejan en manos del Estado venezolano mayoras de control. Ha expropiado varios millones de hectreas de tierras no cultivadas propiedad de especuladores y absentistas, y, ms recientemente, otras 32 plantaciones deficientemente explotadas (7). La importancia de estos cambios estructurales no puede subestimarse. En primer lugar han aumentado la capacidad del gobierno de Chvez de tomar o influenciar decisiones estratgicas en materia de inversin, reinversin, fijacin de precios y comercializacin. El aumento en la propiedad del Estado incrementa el flujo de ingresos y beneficios de la Hacienda federal, potenciando as la financiacin de inversiones productivas, programas sociales y plantas de transformacin y servicios en otras etapas de la cadena productiva. Lentamente, el Gobierno est diversificando sus mercados petroleros, pasando de vender a un adversario hostil (EE UU) a comerciar y establecer acuerdos de inversin con pases como China, Brasil, Irn y Rusia, reduciendo con ello la vulnerabilidad de Venezuela a los boicoteos econmicos arbitrarios.

El Gobierno ha iniciado un proyecto de gran envergadura y largo plazo para diversificar la economa, y especialmente para lograr la autosuficiencia en ramas alimentarias como los lcteos, la carne, las verduras y las aves de corral (8). Asimismo, la transformacin del petrleo crudo en productos de alto valor aadido, como fertilizantes y plsticos, est ya en marcha, si bien es cierto que avanza lentamente. Hay un calendario para la construccin de nuevas refineras a fin de substituir la dependencia de operaciones basadas en EE UU y aadir valor a las exportaciones. Nuevos sistemas de transporte pblico estn en construccin, como el nuevo metro de Caracas, que disminuir los atascos de trfico y la contaminacin atmosfrica. Se han asignado ms de 2.500 millones bolvares fuertes, la nueva moneda venezolana (ms de 1.000 millones de dlares) bajo la forma de incentivos, crditos y subvenciones para fomentar el aumento de la produccin y el procesamiento agrcola (9). Asimismo, se invierte en nuevas lneas de produccin ligadas a programas sociales, entre otras las nuevas empresas que fabrican 15.000 casas prefabricadas por ao (10).

Venezuela, como el resto del mundo (China, UE, EE UU, Australia, etc.) est siendo profundamente afectada por la inflacin, especialmente de los alimentos importados. La inflacin se ha intensificado durante los ltimos tres aos y ha pasado del 14% en 2005, a un 17% en 2006 y un 22% en 2007, amenazando con socavar las mejoras en las condiciones de vida conseguidas durante los ltimos cinco aos (11). Los intentos gubernamentales de imponer controles de precios han tenido efectos limitados, dado que los grandes productores de alimentos han recortado la produccin, los distribuidores de alimentos han reducido la distribucin, e incluso se han acaparado subrepticiamente mercancas esenciales que luego se han vendido en el mercado negro. En apariencia, el problema es que la capacidad de consumo ha aumentado ms rpidamente que la productividad, aumentando la demanda en relacin con la oferta. Sin embargo, la razn estructural ms profunda es la disminucin de la inversin capitalista en la produccin y la distribucin, a pesar de los altos beneficios. Muchos productores y procesadores capitalistas de alimentos han desviado sus beneficios hacia inversiones especulativas, entre otras a las importaciones de productos de lujo y al sector inmobiliario, donde hay una ms alta tasa de rendimiento. Algunos han disminuido la inversin a causa de su oposicin al Gobierno, otros a causa de temor a la reforma agraria, mientras que todos se quejan por los controles de precios que ha producido un estrangulamiento de los beneficios. Estas quejas no explican la baja productividad, que exista ya antes de los controles de precios y que ha continuado incluso despus de que el Gobierno levantara los controles. La inflacin y el impacto negativo derivado es una de las razones principales de la abstencin popular durante el referendo de diciembre de 2007 y es la causa del descontento popular existente hoy en Venezuela. Tanto la extrema derecha como la extrema izquierda (especialmente en algunos barrios y sindicatos) se han aprovechado de este descontento.

La inflacin es una de las razones mayores de la disminucin de la popularidad de gobiernos de diversos tipos (de izquierda, centro y derecha) a lo largo de la historia, tanto en Europa como en Amrica Latina (12). En nuestro caso, esto es debido a que la gran mayora de trabajadores de Venezuela es independiente y no tiene ningn tipo de organizacin o sistema de ajuste salarial proporcional a la subida de precios. En Venezuela, incluso las industrias principales, como el petrleo, el acero y el aluminio, subcontratan a la mayora de sus trabajadores, y stos carecen de cualquier poder para negociar aumentos salariales vinculados a la inflacin. Las subvenciones estatales y los incentivos a los capitalistas industriales y agrcolas para promover la productividad han producido beneficios cada vez mayores, sin que hubiera aumentos proporcionales en la renta salarial. Durante el perodo de febrero a abril de 2008, el Estado intervino directamente en el proceso productivo a travs de la adquisicin de las empresas y la explotacin de empresas agrcolas improductivas. Las nuevas demandas de los trabajadores y campesinos incluyen la apertura de los libros de las empresas y explotaciones agrcolas rentables, a fin de conseguir negociaciones salariales y convenios colectivos, la reapertura de empresas cerradas, y las inversiones en nuevas empresas pblicas. Chvez es consciente de que el problema de la produccin (suministro) seguir haciendo que demasiados bolvares persigan pocos bienes de consumo con el resultado de inflacin, descontento y vulnerabilidad poltica a menos que acelere el proceso de nacionalizacin y ample el mbito de propiedad pblica.

Para intervenir y tomar efectivamente el control de sectores econmicos estratgicos, el Gobierno debe poder contar con organizaciones obreras, cuadros y lderes capaces de cogestionar las empresas, abriendo los libros en lo relativo a inversiones, beneficios y salarios, y de establecer la disciplina de trabajo. Bajo las actuales relaciones capital-trabajo, los capitalistas desatienden totalmente la inversin en tecnologa e innovacin, emplean a trabajadores temporales o eventuales en condiciones precarias, y dependen del Estado venezolano para hacer cumplir sus duros cdigos laborales.

Para avanzar en la va bolivariana al socialismo, el presidente Chvez tiene que tratar con funcionarios incompetentes y reaccionarios en el seno de su propio Gobierno. Por ejemplo, antes la nacionalizacin de la principal empresa del acero, SIDOR, el ministro de Trabajo, un funcionario incompetente e inexperto sin ninguna relacin previa con el mundo del trabajo, se puso de lado de la empresa y aprob que el gobernador del estado de Bolvar recurriese a la Guardia Nacional para romper la huelga. Durante 2007-2008, la direccin de SIDOR se neg a negociar de buena fe con los sindicatos, lo que provoc huelgas en enero, febrero y marzo de 2008. La intransigencia de los jefes del acero radicaliz la militancia de los trabajadores y llev a la intervencin de Chvez. En defensa de su orden de nacionalizar, Chvez cit el papel positivo de los trabajadores de esta industria en la oposicin al golpe de 2002, las condiciones de trabajo casi esclavistas y las estrategias de exportacin, que negaban al sector nacional de la construccin el acero necesario para la prioritaria construccin de viviendas. Inst a que la recin nacionalizada industria fuera dirigida por consejos de trabajadores, de una manera eficaz y productiva (13).

La represin por parte del Gobierno de las huelgas provoc la solidaridad sindical regional y marchas de trabajadores contra la Guardia Nacional, as como la exigencia de dimisin del incompetente ministro de Trabajo. Despus de que Chvez nacionalizara el acero, los sindicatos de los principales sectores industriales se reunieron para coordinar el apoyo al presidente Chvez y presionar a favor de nuevas medidas destinadas a ampliar la propiedad pblica. Igualmente nefastos, la brutalidad y el exceso de celo del general responsable de la Guardia Nacional es indicativo de un sesgo anti trabajadores y pro empresarios de los oficiales de la Guardia, lo que constituye una amenaza potencialmente peligrosa para el gobierno de Chvez en el futuro (14). Enfrentado al problema de la inflacin y el bolvar fuerte y sobrevalorado, Chvez est ante un problema real y profundamente sentido por la mayor parte de los trabajadores. El fracaso del Gobierno a la hora de abordar sus races estructurales lo hace vulnerable a las soflamas demaggicas por parte de la derecha y la ultraizquierda sectaria, y su beneficiario principal, el imperialismo de EE UU.

Las nuevas inversiones pblicas en fbricas de fertilizantes y viviendas prefabricadas, las medidas positivas de reduccin de la inflacin en un tercio en los primeros dos meses de 2008, y las polticas que mejoran considerablemente el suministro de alimentos en un 20% indican que el gobierno de Chvez est comenzando a enfrentar los puntos ms dbiles de la economa. En nuestras visitas a varios mercados al por menor, pblicos y privados, a finales de febrero y principios de marzo, no encontramos ninguna escasez de productos esenciales, contrariamente a lo que afirma la oposicin y a los informes de los medios de comunicacin estadounidenses y europeos. Una protesta organizada por la oposicin por la escasez de gas lquido en Catia (una vecindad popular en Caracas) fue noticia de primera plana (con fotos sobredimensionadas) en el diario opositor El Universal, pero ste no le dio ningn tipo de seguimiento informativo al envo de suministro por las autoridades el da siguiente (15).

A comienzos de 2008, el gasto pblico no siempre invertido eficazmente, no siempre libre de corrupcin haba reducido el ndice de desempleo al 8,5%, el ms bajo en dcadas (16). Sin embargo, el objetivo gubernamental de conseguir reducirlo al 5,5% parece en exceso optimista, especialmente a la luz de las repercusiones de la recesin en EE UU y la disminucin de la demanda europea.

El gran desafo a la poltica econmica de Chvez en 2008, un ao de importantes elecciones a alcaldes y gobernadores en noviembre, es asegurar que el inevitable aumento del gasto pblico a mediados del ao se dirija hacia las inversiones productivas y no a programas populistas a corto plazo que provoquen otra ola de la inflacin. Podemos esperar que, a medida que se acerquen las elecciones, la clase capitalista recurra de nuevo a las escaseces planificadas, a los bloqueos de distribucin, as como a otros problemas econmicos inducidos polticamente para echar la culpa y desacreditar al Gobierno. A menos que el Gobierno reduzca su dependencia del sector privado en materia de inversin, empleo, produccin, finanzas y distribucin, se ver forzado a tomar medidas costosas e improvisadas para evitar prdidas electorales y abstencin popular. Los lazos indivisibles entre el control empresarial privado sobre las decisiones econmicas estratgicas y su inters primordial en llevar a cabo medidas polticas destinadas a socavar el gobierno de Chvez, suponen que el Gobierno permanecer bajo una amenaza constante a menos que tome el control de la economa en los niveles ms altos. Reconociendo estos factores estructurales, Chvez ha anunciado planes para nacionalizar sectores estratgicos. El gobierno de Chvez ha tomado la iniciativa, anticipando los choques de la lite econmica y desplazndola del poder. La dependencia del sector privado forzar al Gobierno a seguir siendo reactivo, improvisar respuestas a los ataques econmicos durante y despus del hecho y sufrir las consecuencias polticas negativas.

Poltica: los chavistas responden

Durante la ltima mitad de 2007, en vsperas del referendo, y a principios de 2008, la ofensiva de la derecha (ayudada por la ultraizquierda) se afirm y puso al Gobierno a la defensiva. A principios de marzo de 2008, las fuerzas pro Chvez se reagruparon y lanzaron un nuevo partido poltico: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en una convencin nacional celebrada en Maracaibo. En respuesta a la derrota del referendo, el presidente Chvez invit a sus partidarios a volcarse en la campaa de las tres erres: revisin, rectificacin y relanzamiento. Esta iniciativa ha llevado a la eleccin de nuevos lderes de partido, a una disminucin de los paternalistas jefes de la vieja guardia en el liderazgo del PSUV, y a un rechazo del sectarismo hacia otros partidos pro Chvez y una revitalizacin del activismo de base (17). El partido ha recibido el mandato principal de supervisar la movilizacin de los partidarios de Chvez y educar y organizar a los miembros de la clase trabajadora y media-baja, as como el de evaluar, criticar y corregir la ejecucin de polticas por los funcionarios locales, e incorporar a los movimientos sociales de masas a la lucha comn. Para tener xito, este partido deber organizar el poder popular local para contrarrestar a los responsables polticos chavistas corruptos, as como a los de la oposicin, impulsar las demandas e iniciativas locales, contrarrestar la infiltracin derechista en los barrios, por terroristas colombianos y locales, y fomentar el voto en tiempo de elecciones.

Para que el PSUV tenga xito como organizacin poltica es preciso que les retire el poder a las maquinarias polticas clientelistas locales construidas alrededor de algunos de los funcionarios estatales, regionales y municipales chavistas. Debe tambin superar la tendencia a designar lderes y candidatos desde arriba, y profundizar el control de las bases sobre las decisiones y los lderes (18). Ya durante el congreso de fundacin del PSUV, algunas delegaciones criticaron el proceso de eleccin del liderazgo nacional, por dejar de lado la representacin popular y sobrecargarla con funcionarios fuertemente criticados (19).

Unos Consejos Comunales activos y sujetos a control democrtico han conseguido dar voz y representacin a un gran nmero de vecindarios urbanos y pobres. Han asegurado la lealtad y el apoyo populares en los lugares donde han hecho llegar los servicios necesarios, y han conducido la lucha contra los funcionarios chavistas incompetentes o reticentes.

La violencia, la delincuencia y la inseguridad personal son problemas importantes para la mayor parte de los partidarios de Chvez ms pobres y de clase media baja, que consideran que la polica es ineficaz para reducir la criminalidad y traer seguridad a los barrios, y que es, a veces, cmplice de las bandas de delincuentes (20). Las propuestas gubernamentales en favor de una mayor cooperacin entre los comits de vecinos y la polica en la identificacin de criminales han tenido poco efecto. Esto es en parte debido a que la polica ha mostrado poco inters en vincularse en el da a da de los barrios ms pobres, que tienden a considerar como lugares de incubacin de delincuentes.

Las cuadrillas armadas que controlan las vecindades pobres son quienes cometen la mayora de los delitos. Los residentes locales temen sus represalias si cooperan, o peor an, piensan que la polica es cmplice de los criminales. Hay informes ms graves de fuentes fiables de inteligencia que han identificado la infiltracin a gran escala de los narcotraficantes y escuadrones de la muerte colombianos que combinan la venta de droga y la organizacin derechista, planteando una amenaza doble para la seguridad local y nacional. Si bien el Gobierno ha tomado nota del problema general de la inseguridad individual y del problema especfico de la infiltracin narcopoltica, no se ha llevado a la prctica todava ningn plan nacional de accin, aparte de las detenciones rutinarias y peridicas de pequeos delincuentes comunes (21).

Venezuela debera aprender del ejemplo de Cuba, que ha desarrollado exitosos programas de lucha contra la delincuencia y el terrorismo, organizados alrededor de una tupida red apretada de Comits de Defensa de la Revolucin (CDR) y apoyadas por unas fuerzas de seguridad de intervencin rpida, con buena formacin poltica, y una judicatura eficaz. La seguridad individual y la libertad poltica dependen del conocimiento colectivo proveniente de la infiltracin de los grupos de delincuentes y del valor de los comits locales y sus componentes. Su cooperacin requiere confianza en la integridad, el respeto y la lealtad poltica de las fuerzas internas de seguridad. Su recogida de informacin, pruebas y testimonios dependen de la proteccin de los ciudadanos por las fuerzas internas de seguridad contra las represalias de los delincuentes.

Es preciso crear un nuevo tipo de oficial de polica que no vea los barrios y sus comits como territorio hostil, y en cambio viva y se identifique con la gente que le pagan por proteger. Para ser efectivo a escala local, el gobierno de Chvez debe exhibir un comportamiento ejemplar a escala nacional. Debe perseguir y encarcelar a los criminales, y no amnistiar o condenar con sentencias leves a los golpistas y saboteadores econmicos, como hizo Chvez a principios de 2008. El fracaso de la fiscal general actual a la hora de perseguir a los asesinos de su antecesor, el fiscal general Danilo Anderson, no slo ha sido algo vergonzoso sino tambin un ejemplo de la aplicacin incompetente y timorata de la ley que no fomenta la confianza en la voluntad del Estado de luchar contra los asesinos (22).

El concepto de poder popular solamente llegar a ser significativo para la mayora de gentes pobres cuando stas se sientan seguras en sus calles, sin temor a los asaltos y la intimidacin, cuando las cuadrillas ya no asalten los hogares y los almacenes locales, y cuando los narcotraficantes armados ya no violen la ley. En Venezuela, la lucha contra los oligarcas, George Bush y la Colombia de Uribe comienza por un combate comunitario contra los delincuentes locales, que incluya barridos tcticos y estratgicos completos de las cuadrillas criminales conocidas, seguidos de castigos ejemplares a aqullos condenados por aterrorizar a los vecinos. Esta es una manera de fomentar el respeto al Gobierno a nivel de las bases, y de reafirmar y hacer operativo el trmino soberana popular. En los barrios, hoy da, no son solo las ONG de derechas quienes desafan la autoridad de Chvez, sino que son elementos delincuentes armados, cada vez ms ligados a grupos polticos reaccionarios. Para enfrentar con xito las amenazas exteriores, es obligatorio que el Gobierno derrote a los gngsters y narcotraficantes, que representan un obstculo real para la movilizacin de masas en caso de una emergencia nacional, como por ejemplo una nueva tentativa de golpe.

Los fracasos de algunos funcionarios medios de Chvez a la hora de asegurar la seguridad y resolver los problemas locales han erosionado el apoyo popular a los candidatos polticos. La mayora de los vecinos, lderes populares y activistas siguen apoyando al presidente Chvez, aun cuando sean crticos con la gente que lo rodea, sus consejeros y los oportunistas (23). Las repercusiones de todo esto en las elecciones de noviembre no es totalmente clara. Pero a menos que se produzcan cambios fundamentales en candidatos y polticas, es probable que la oposicin aumente su representacin mnima actual en los gobiernos estatales y municipales.

Progresos y contradicciones sociales y culturales

Venezuela, bajo el liderazgo del presidente Chvez, ha realizado cambios sociales y culturales sin precedentes que benefician a una gran mayora amplia de pobres urbanos y rurales, y a las clases trabajadora y media baja. Se han construido nueve universidades bolivarianas de nueva planta y docenas de escuelas tcnicas con ms de 200.000 estudiantes (24). Las nuevas editoriales financiadas con fondos pblicos han imprimido ms de 2,5 millones de libros, folletos y revistas, incluidas novelas, libros tcnicos, poesa, historia, ciencias sociales, ciencias naturales, y textos mdicos y cientficos (25). Dos de las ms importantes estaciones de televisin y las cadenas comunitarias emiten una buena cobertura de noticias locales, nacionales e internacionales que desafan a la oposicin y la propaganda antigubernamental originada en Estados Unidos (CNN). Un importante diario de noticias, Vea, y varias revistas mensuales y semanales discuten y promueven las polticas de Chvez (26). Una serie de misiones financiadas con dinero pblico, integradas por decenas de los miles de voluntarios jvenes, han conseguido reducir el analfabetismo urbano y, en menor grado, el rural; ampliar la cobertura sanitaria; y a la vez aumentar la participacin y a la organizacin locales en los barrios de ranchos (tugurios). Importantes acontecimientos culturales, entre otros actuaciones de grupos musicales, de teatro y de danza tienen lugar regularmente en barrios de clase trabajadora. El Ministerio del Poder Popular para la Cultura ha iniciado un vasto nmero de programas, en el pas y en el extranjero, con participacin de pases latinoamericanos y caribeos (27). Los programas deportivos, con la ayuda de entrenadores cubanos, reciben financiacin pblica a gran escala para su infraestructura fsica (gimnasios, campos de juego, uniformes y entrenadores profesionales) y ha aumentado en gran medida el nmero de atletas entre los pobres urbanos. Se est preparando una financiacin importante para defender y promover la cultura indgena y afrovenezolana, y se prev un movimiento de accin positiva, aunque la representacin cultural fuera del mbito de los deportes, la msica y la danza es an muy limitada. No cabe la menor duda de que Venezuela est en plena revolucin cultural, reconstruyendo y recuperando sus races populares, histricas y nacionales enterradas bajo los artefactos frvolos e imitativos de un siglo de oligarcas culturalmente colonizados, y de sus seguidores de clases medias.

Contradicciones y desafos culturales

Si bien la reforma cultural venezolana ha tenido ya un impacto masivo en el aumento del nivel educativo y cultural, todava no ha desplazado decisivamente la hegemona cultural de la burguesa y del imperialismo de EE UU. sta sigue siendo dominante entre la gran mayora de profesionales de clase media y alta, los acadmicos y estudiantes de la Universidad Central, y sectores importantes del pblico y en particular de los profesionales privados (mdicos, abogados, publicistas, ingenieros, etc.). A pesar de los sustanciales aumentos de sueldo y beneficios adicionales, estos profesionales de clase media se aferran a sus creencias reaccionarias y temen por su estatus.

En su discurso con ocasin de la primera promocin de la nueva y democrtica Universidad Bolivariana de Venezuela, de acceso gratuito, el presidente Chvez cit una tesis doctoral que mostraba cmo el 94% de los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), de carcter elitista a pesar de estar financiada con dinero pblico, pertenecan a las clases media y alta, mientras que el 99% de los estudiantes en de la Universidad Simn Bolvar (USB), de carcter privado, pertenecan a las mismas clases privilegiadas. Lo que resultaba especialmente inquietante es la naturaleza cada vez ms exclusiva y privilegiada de UCV y USB: en 1981, los inscritos en la UCV pertenecientes las clases ms bajas alcanzaban el 21% del total, en comparacin con un 6,5% en 2000; en USB el porcentaje pas de un 13% hasta un 1% en el mismo perodo. Para abrir la enseanza superior a la clase trabajadora, los pobres y los campesinos, el gobierno de Chvez ha iniciado la construccin de 29 universidades pblicas, y la transformacin de 29 escuelas de formacin tcnica y profesional en universidades politcnicas, aumentando el nmero de becas completas de 6.000 a 10.000.

Mientras que un gran nmero de personas y barrios de clase baja se han beneficiado del sistema de salud pblica y de los programas educativos y culturales, la educacin popular para la creacin de una solidaridad y una conciencia colectivas de clase slo ha tenido hasta ahora un impacto limitado. Algunos individuos de la clase ms baja que haban creado cooperativas econmicas eran incapaces de hacerlas funcionar o desaparecieron con los fondos pblicos asignados. Hurtos y corrupcin similares han afectado a parte de las misiones, donde unas prcticas contables deficientes han facilitado el despilfarro y las prdidas. El paternalismo populista y la negligencia (y corrupcin) oficial han debilitado los esfuerzos por crear una nueva conciencia de clase nacionalista ligada a una nueva hegemona popular. Por otra parte, la intervencin del presidente Chvez en la nacionalizacin de la industria del acero durante el conflicto entre trabajadores y empresarios ha aumentado la conciencia de clase y la identificacin de los trabajadores industriales con la va venezolana al socialismo.

Durante los ltimos cinco aos, los programas financiados de la televisin pblica han mejorado considerablemente en trminos de profesionalismo y programacin. An no han superado completamente el persistente dominio hegemnico de los medios de comunicacin burgueses sobre algunos sectores de la mayora popular. En trminos de entretenimiento y noticias del da, especialmente durante el perodo preparatorio y de votacin del referendo del 2 de diciembre de 2007, los medios de comunicacin burgueses dominaron la audiencia, debido, en gran parte, a la ausencia de medios pro gubernamentales.

Uno de los medios de comunicacin pro gubernamentales menos efectivos es el peridico Vea, ledo por pocas personas a causa de su pobreza informativa (grandes titulares, ningn contenido) y de sus mediocres columnas y artculos. El ministro del Poder Popular para la Cultura me dijo que pronto habra cambios sustanciales (28). Los programas culturales de amplio alcance han mejorado el nivel cultural, pero no han producido un crecimiento de los movimientos culturales chavistas de masas. Menos del 10% de los estudiantes en la Universidad Central de Venezuela (UCV) son miembros activos del movimiento estudiantil chavista o de las organizaciones afiliadas (segn un lder estudiantil chavista), a pesar de las mejoras significativas en los salarios universitarios y las instalaciones (29). Aparentemente, la identificacin familiar y de clase social predomina sobre el igualitarismo cultural. La gran mayora de estudiantes y profesores de la UCV son apolticos, indiferentes o dedicados estrictamente a la formacin profesional y la movilidad individual. Una minora activa apoya a los grupos de oposicin; algunos estn ligados a universidades de EE UU y a programas financiados por CIA de formacin de liderazgo, mientras que trotskistas, maostas y otros grupsculos agitan contra el Gobierno.

La aparicin de los Consejos Comunales autnomos, vinculados al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, es probablemente el movimiento antihegemnico ms efectivo. Las actividades polticas y sociales de activistas y lderes del PSUV pueden llegar crear una nueva conciencia de clase a medida que consigan implicar a las masas en la resolucin de sus propios problemas prcticos y la asuncin de la responsabilidad local de sus acciones. Los cuadros chavistas, que actan de manera paternal, crean una vulnerable conciencia patrn-cliente susceptible de rpida transformacin en relacin oligarca-cliente. La contradiccin clave en la reforma cultural est en la configuracin de clase media chavista que transmite su orientacin paternal a la aplicacin de sus programas con conciencia de clase a las clases populares.

Hay una gran necesidad de contratar y dar formacin a jvenes cuadros de los barrios, que hablen la lengua de la gente y tengan los vnculos de clase que permitan integrar las masas en un programa sociocultural nacionalista y socialista. El movimiento gubernamental de poder popular para la cultura es una fuerza formidable pero se enfrenta a la oposicin tenaz de los medios de masas virulentos y desacreditados alineados con la oligarqua. A medida que el proceso venezolano avanza hacia valores socialistas igualitarios, se enfrenta a la oposicin ms sutil pero ms insidiosa de estudiantes, profesores y profesionales de clase media, que en nombre de la democracia liberal y del pluralismo pretenden destruir la solidaridad cultural de clase. Es decir, se est produciendo una lucha entre una minora progresista de clase media en el Gobierno contra una mayora de individuos de clase media reaccionarios empotrados en las instituciones acadmicas y en las ONG comunitarias. Solamente adquiriendo el apoyo de la gente que no forma parte de la clase media, es decir, las clases populares radicales y explotadas, pueden los reformistas culturales del Ministerio de Cultura crear una hegemona popular dominante.

Cambio social: la lucha del movimiento social popular contra los movimientos reaccionarios de clase media

A la hora de analizar la confrontacin social, altamente polarizada, entre los movimientos populares favorables a Chvez y los movimientos de clase media apoyados por la oligarqua y Estados Unidos, es importante contextualizar las relaciones sociales, polticas y econmicas que precedieron la llegada del gobierno de Chvez. Estados Unidos eran el elemento determinante clave de las condiciones econmicas y el principal punto de referencia de la oligarqua y la clase media de Venezuela. Las relaciones entre EE UU y Venezuela se basaban en la hegemona estadounidense en todos los mbitos: del petrleo al consumismo, de los deportes a los estilos de vida, de las cuentas bancarias a las relaciones matrimoniales. Los modelos y los estilos de vida de la clase media venezolana se encontraban en los suburbios altos de Miami, los centros comerciales, los bloques de apartamentos de lujo y los servicios financieros. Las clases ricas eran grandes consumidoras que nunca tuvieron una vocacin empresarial nacional.

Los contratos del petrleo entre empresas europeas y estadounidenses y Petrleos de Venezuela, S. A (PDVSA) configuraban empresas conjuntas entre las ms lucrativas y favorables del mundo. Incluan unos insignificantes pagos por royalties y contratos a largo plazo para aprovechar uno de los yacimientos petroleros ms grandes de petrleo en el mundo (la faja petrolfera del Orinoco). La totalidad del equipo director ejecutivo de lo que formalmente se describa como una empresa estatal estaba involucrado en dudosas inversiones en el extranjero, que iban acompaadas de importantes gastos indirectos que disfrazaban lo que era realmente un pillaje ejecutivo y unos altos sobrecostes, es decir, corrupcin (30). A partir de los ms altos ejecutivos, el pillaje petrolero alimentaba a una plyade de abogados, consultores, publicistas, altos cuadros de los principales medios de comunicacin, directores de grupos industriales, un pequeo ejrcito de boutiques de gran lujo, especuladores inmobiliarios y sus asesores polticos, y un entorno compuesto de empleados de nivel medio, contables, funcionarios militares, jefes de polica y consejeros acadmicos subvencionados. Todos estos beneficiarios del pillaje del petrleo venezolano depositaban su dinero en bancos de EE UU, especialmente en Miami, o lo invertan en bancos, bonos y propiedades en EE UU. En una palabra, Venezuela era un ejemplo palmario de una clase burocrtica rentista profundamente integrada de hecho en los circuitos estadounidenses de las finanzas, el petrleo y la inversin. Sistemtica, cultural e ideolgicamente, esta clase se vea a s misma como los agentes subordinados en un sistema de mercado y libre comercio libre planificado por EE UU. La afirmacin soberanista de Chvez y sus polticas de renacionalizacin de los recursos venezolanos se consideran amenazas directas a los vnculos esenciales de las clases superior y media con EE UU, y a su perspectiva de Miami way of life.

Esta integracin profundamente subordinada, y los valores e intereses de clase media colonizada que la acompaaban, se vio sacudida por la quiebra de la economa venezolana durante los aos 80 y 90 del pasado siglo. La emigracin y el empobrecimiento relativo de una amplia franja de empleados pblicos, profesionales y trabajadores que antes perciban altos salarios parecieron radicalizarlos o crear un malestar extendido. La acentuada movilidad descendente de la clase trabajadora empobrecida y de la clase media-baja, as como los profesionales, produjeron el descrdito de los lderes endmicamente corruptos de los dos partidos polticos principales, los disturbios urbanos masivos, las huelgas y el apoyo pblico a una sublevacin militar liderada por Chvez que termin en fracaso (1992). Estos acontecimientos llevaron a la subsiguiente eleccin (1998) de Hugo Chvez y a la aprobacin del referendo que autorizaba la redaccin de una nueva Constitucin, ms profundamente democrtica. Sin embargo, ni la rebelin de las clases medias, ni siquiera el voto de protesta a favor de Chvez, fueron acompaados por cambio alguno en la ideologa poltica o los valores bsicos. Vieron a Chvez como un apoyo para superar su disminuida situacin, y paradjicamente, para refinanciar su Miami way of life y acceder al mercado de consumo de EE UU.

El tiempo y las circunstancias demostraran esta realidad, cuando la presin se convirti en empujn, en noviembre de 2001 a abril de 2002, y EE UU se enfrent al Gobierno como cmplices en el efmero golpe fallido. En esa ocasin, la mayor parte de la clase media apoy a las lites estadounidenses y venezolanas (31). El golpe apoyado por EE UU fue una respuesta directa al rechazo del presidente Chvez a apoyar la guerra contra el terror orquestada por la Casa Blanca y los sionistas. El presidente Chvez declar: No se combate el terror con el terror, en respuesta a la llamada a las armas del Presidente Bush contra Afganistn. La ocasin permiti a Chvez afirmar su defensa por principio del derecho a la autodeterminacin y su declarada posicin contra las guerras coloniales. El subsecretario estadounidense de Estado para Asuntos Polticos, Mark Grossman, se person infructuosamente en Caracas, en otoo de 2001, para presionar a Chvez y hacer que reconsiderara su posicin (32). Chvez era el nico presidente del mundo dispuesto a hacer frente a la nueva doctrina militarista de Bush, por lo que inmediatamente fue designado enemigo. Peor an, desde el punto de vista de la administracin de Bush, las polticas nacionalistas del presidente Chvez representaban una alternativa latinoamericana en un momento (2000-2003) en que las insurrecciones de masas, las sublevaciones populares y el hundimiento de los gobiernos satlites de EE UU (Argentina, Ecuador y Bolivia) eran noticias constantes de primera pgina.

En vsperas del golpe de abril de 2002, las polticas del gobierno de Chvez eran sumamente favorables a lo que se consideran valores e intereses de clase media, en trminos de libertades democrticas, reformas socioeconmicas ampliadas, polticas fiscales ortodoxas y respeto a las explotaciones extranjeras y nacionales y a las relaciones laborales de signo capitalista. No haba razones materiales objetivas para que las clases medias, o incluso la oligarqua econmica, apoyasen el golpe, a excepcin del hecho de que su situacin, sus sueos de consumo, estilo de vida e inversiones econmicas estaban ntimamente vinculados a los Estados Unidos. En una palabra, EE UU ejercan una hegemona completa sobre las clases superiores y medias venezolanas. Como consecuencia, sus polticas y sus intereses globales se identificaron como los intereses de los venezolanos ricos. La identificacin de las lites venezolanas con la poltica de EE UU era tan fuerte que se vieron obligados a apoyar un golpe de estado violento contra su propio Gobierno democrticamente elegido. La clase dirigente de Caracas apoy la imposicin de un efmero rgimen poltico dictatorial apoyado por Estados Unidos, y de un programa, que, si se hubiera ejecutado completamente, habra reducido su acceso a los ingresos de petrleo y los beneficios comerciales y socioeconmicos que haban disfrutado bajo Chvez. La breve Junta golpista propuso retirarse de la OPEP, debilitando la posicin negociadora de Venezuela con EE UU y la UE, expulsar ms de 20.000 mdicos, enfermeras, dentistas y otros auxiliares de sanidad cubanos que proporcionaban servicios a ms de dos millones de venezolanos de renta baja, sin recibir a cambio ninguna compensacin recproca de Washington (33).

El segundo intento de la lite econmica y las clases medias para echar al presidente Chvez del poder tuvo lugar en diciembre de 2002 con un cierre patronal lock-out de la direccin de PDVSA. El cierre dur hasta febrero de 2003 y tuvo un coste superior a los 10.000 millones de dlares en ingresos, salarios y beneficios perdidos (34). Hombres y mujeres de negocios venezolanos cometieron un suicidio econmico en su celo por destruir a Chvez, y fueron a la quiebra debido a su incapacidad de hacer frente a pagos y alquileres. Ms de 15.000 ejecutivos y profesionales de PDVSA, que promovieron activamente la huelga y, en un brote de ludismo de lite, sabotearon el proceso de produccin automatizado de petrleo, fueron despedidos. La principal confederacin sindical, favorable a EE UU y financiada por la CIA durante aos, sufri una derrota doble tras su participacin en el golpe y el cierre patronal frustrados, convirtindose en una carcasa burocrtica vaca. Las clases alta y media fueron tambin perdedoras, en sus tentativas fallidas de recuperar su privilegiada situacin y mantener su relacin especial con EE UU. Mientras que las clases privilegiadas se vean a s mismas inmersas en una dinmica de movilidad descendente (una imagen que no se corresponde con la realidad de su nueva riqueza, especialmente con el auge de los precios de las materias primas, 2004 a 2008), su frustracin y resentimiento alimentaron y produjeron grotescas fantasas de hallarse bajo la frula de un brutal dictador comunista. De hecho, bajo la presidencia de Chvez (despus de 2003), han disfrutado un aumento de su nivel de vida, una economa mixta, importaciones abundantes de bienes de consumo, a la vez que se les entretena con los medios de comunicacin privados ms histrica y rabiosamente antigubernamentales en todo el hemisferio. La propaganda de los medios de comunicacin aliment sus falsas fantasas de opresin. La intransigente minora privilegiada de clase media sali de su lucha violenta contra Chvez privada de sus aliados militares. Durante un breve periodo de tiempo, muchos de sus lderes de las asociaciones empresariales y del moribundo aparato sindical fueron a la crcel, mientras otros optaron por el exilio o se encontraron sin trabajo.

Por otra parte, los partidarios de Chvez que salieron a las calles por millones y lo reintegraron a la presidencia, as como los trabajadores que desempearon un papel importante en poner de nuevo en funcionamiento la industria petrolera y las fbricas, proporcionaron la base para la creacin de nuevos movimientos populares de masas. Chvez nunca ha olvidado su apoyo durante aquella situacin de emergencia. Una de las razones que ha aducido para nacionalizar la industria del acero ha sido el apoyo de los trabajadores de este ramo, que permiti acabar con el cierre patronal y mantener las fbricas en funcionamiento.

Venezuela es uno de los pocos pases donde tanto la izquierda como la derecha han construido movimientos sociales de masas con capacidad para movilizar gran cantidad de personas. Es tambin un pas en el que estos movimientos han atravesado fases de intensa volatilidad. La tendencia ha consistido en el surgimiento, a partir de la lucha de masas, de organizaciones muy prometedoras que al poco tiempo pierden su fuerza, tras un gran acontecimiento, y que luego son sustituidas por otros movimientos organizados que a su vez retienen a algunos activistas pero no pueden consolidar su base de masas. En efecto, lo que ha venido sucediendo son una serie de movimientos de vaivn, basados en compromisos preexistentes de clase que responden en momentos de crisis nacional y luego regresan a sus actividades locales que giran en torno a la supervivencia familiar, el consumo y las mejoras del hogar y del barrio. Si bien este ciclo de movilizacin, de flujo y reflujo, es comn en todas partes, lo que destaca en Venezuela es el grado de compromiso y el de retirada: la salida de grandes masas a la calle y el nmero limitado de activistas que continan.

Si observamos los grandes rasgos de la ltima dcada, con el presidente Chvez en la cabeza del Gobierno, no cabe la menor duda de que la actividad de la sociedad civil es ms rica, ms variada y tiene ms capacidad de expresin que durante cualquier otro gobierno en los ltimos sesenta aos.

Originarios del movimiento democrtico popular de restauracin que expuls a la efmera junta golpista y repuso a Chvez en el poder, los movimientos comunitarios de base proliferaron en los barrios de ranchos de las grandes ciudades, especialmente en Caracas. Con el cierre empresarial y el sabotaje a la produccin por parte de los directivos, los trabajadores industriales y del petrleo, junto a una minora leal de tcnicos, tomaron la iniciativa en la restauracin de la produccin y la derrota de la lite ejecutiva apoyada por EE UU. Los comits de accin directa se convirtieron en los ncleos que pusieron en marcha los Consejos Comunales; una nueva confederacin sindical, la Unin Nacional de Trabajadores (UNT); y los nuevos batallones electorales, que decisivamente derrotaron un referendo revocatorio contra Chvez. De estas organizaciones de defensa surgi la idea gubernamental de organizar cooperativas de produccin y consejos autnomos de barrio que puenteasen a funcionarios regionales y locales establecidos. La organizacin campesina creci y presion con xito para la aplicacin de la Ley de Reforma Agraria de 2001. A medida que la izquierda se organizaba, tambin la derecha volva a su base institucional habitual: Fedecmaras, la gran asociacin empresarial; las organizaciones de grandes terratenientes y ganaderos; los minoristas y los profesionales independientes adscritos a las Cmaras de Comercio, as como a sus propias organizaciones de barrio, en las zonas ms elitistas (Altamira, etc.). Despus de sufrir varias derrotas desmoralizantes, la derecha se orient cada vez ms hacia las ONG financiadas por EE UU, como Smate, para penetrar los barrios de clase baja y aprovechar el descontento y las frustraciones entre los estudiantes universitarios de clase media cuyas manifestaciones callejeras se convirtieron en detonantes de un conflicto ms amplio (35).

Los chavistas consolidaron su presencia organizativa con clnicas sanitarias, almacenes de alimentos y cooperativas subvencionadas, adems de programas educativos. La derecha consolid su asentamiento en las principales universidades prestigiosas y las escuelas secundarias privadas. Uno y otro grupo compiti por conseguir la lealtad de sectores poco politizados, a veces trabajadores informales de bajas rentas y sentimientos religiosos, otras veces trabajadores sindicados de mayor nivel salarial; centrndose en ambos casos en sus problemas ms inmediatos relacionados con el dinero. Los chavistas consiguieron cerca del 50% del voto, en un referendo radical en el que se decida una transicin al socialismo, referendo que perdieron por un 1%. La derecha capitaliz la abstencin (3 millones de personas, en su mayora pro Chvez) de los votantes para derrotar el referendo (36).

La derecha, por medio de la violencia y la desinversin continua, ha polarizado Venezuela a pesar del crecimiento econmico continuo de casi dos dgitos durante un perodo de cinco aos. Esta contradiccin bsica refleja el hecho de que el proyecto socialista del Gobierno tiene lugar en un marco socioeconmico en el que los grandes capitalistas controlan casi todas las instituciones bancarias y financieras, y las principales empresas de fabricacin, distribucin, transporte y servicios, en contraposicin a los sectores de la energa, telecomunicaciones, electricidad, acero, cemento y servicios sociales que detenta el Gobierno. En abril de 2008, Chvez puso en marcha una gran ofensiva para invertir esta correlacin adversa del poder econmico en favor de las clases trabajadoras, expropiando 27 plantaciones de azcar, redes de distribucin de alimentos, cadenas de envasado de carne, as como las principales complejos del cemento y el acero.

En 2008, Chvez reconoci que el pueblo movilizado por abajo era sistemticamente obstaculizado por las rdenes surgidas de la lite econmica por arriba. Tanto si se trataba de la produccin de alimentos como de su distribucin, la creacin de empleos fijos o informales, la financiacin de los pequeos agricultores, la negociacin especulativa de bonos o la financiacin de las plantas de derivados del petrleo, todas estas decisiones econmicas estratgicas que afectan a las relaciones de clase, la organizacin de clase, la lucha de clases y la conciencia de clase estaban en manos de los enemigos mortales del gobierno de Chvez y de su base electoral. Al atacar directamente estos mbitos cruciales que afectan a la vida cotidiana, Chvez est revitalizando y sosteniendo la organizacin popular de masas. De lo contrario, una sujecin constante a los sabotajes econmicos y la desinversin por parte de las clases poseedoras le alienara el apoyo natural de las clases populares hacia su gobierno.

Relaciones Venezuela - EE UU

Ms que en la mayor parte de las sociedades latinoamericanas actuales, las clases dominantes y medias venezolanas han demostrado su voluntad de sacrificar sus intereses econmicos inmediatos, sus oportunidades reales de remuneracin, beneficios y rentas en la persecucin de los intereses polticos de alto riesgo propios de EE UU. Cmo se puede explicar si no su apoyo del golpe orquestado por EE UU de abril de 2002, en un momento en que Chvez estaba aplicando polticas fiscales y monetarias bastante ortodoxas, y haba adoptado un planteamiento estrictamente constitucionalista de la reforma institucional? Cmo se puede explicar si no que apoyase un cierre patronal de dos meses, que paraliz la industria y la produccin de petrleo, produciendo prdidas de miles de millones de dlares en ingresos, beneficios y sueldos de particulares, y que llev, en definitiva, a la quiebra a centenares de empresas privadas y al despido de ms de 15.000 ejecutivos, bien remunerados, de alto y medio nivel?

Es evidente que la ultrahegemona de EE UU sobre la lite y la clase media venezolanas tiene un fuerte componente de autoengao ideologico-psicolgico: una identificacin profunda, casi patolgica, con la superior sociedad blanca, potente en su produccin y consumo, a la par que una hostilidad y un menosprecio arraigados hacia la Venezuela profunda y sus masas mestizas afro-indgenas.

En una tipificacin de la personalidad autoritaria como la descrita por Theodor Adorno, la lite venezolana y sus imitadores de clase media estn, por arriba, a los pies y la merced de aquellos americanos del Norte idealizado, a la vez que, por abajo, mantienen su bota sobre los venezolanos pobres y de piel oscura, que desprecian. Esta hiptesis de la mentalidad colonial puede explicar el comportamiento patolgico de los profesionales venezolanos que, como sus mdicos y acadmicos, buscan ansiosamente realizar posgrados de prestigio en Estados Unidos, a la vez que menosprecian la pobre calidad de las nuevas clnicas de barrio, destinadas a los pobres en lugares donde no haba existido antes ninguna, y las nuevas polticas de admisin gratuita a las universidades bolivarianas, abiertas a las masas antes marginadas.

La profunda integracin a travs del consumo, de las inversiones y de una identificacin secundaria de las clases medias y altas venezolanas con las lites estadounidenses son el firme fundamento de la campaa de Washington para desestabilizar y derrocar al gobierno de Chvez, y destruir el orden constitucional. Los vnculos psicosociales, formales e informales, se consolidan mediante las relaciones econmicas parsito-rentistas basadas en los peregrinajes de consumo, mensuales o anuales, a Miami. Las inversiones inmobiliarias y las transferencias y transacciones financieras ilegales con instituciones financieras de EE UU, as como el reparto ilegal y lucrativo de beneficios entre los anteriores ejecutivos de PDVSA y las grandes petroleras estadounidenses han proporcionado la base material de las polticas pro imperialistas.

Los responsables polticos de EE UU tienen una clase de colaboradores naturales dispuesta y capaz de funcionar como correa de transmisin activa de las polticas de EE UU y servir a los intereses de EE UU. Como tal, es correcto hacer referencia a estos venezolanos como clases subordinadas.

Despus del lamentable fracaso de estas clases subordinadas a Washington a la hora de hacerse directamente con el poder mediante un golpe de estado violento, y despus de casi haberse autodestruido en un fallido dilema de o gobierno o ruina, a travs del cierre patronal, el Departamento de Estado de EE UU las orient hacia una guerra del desgaste, que supone una intensificacin de la propaganda y campaas permanentes de acoso diseadas para erosionar la influencia del gobierno de Chvez en su base popular.

Los consejeros acadmicos imperiales y los expertos e idelogos de los medios de comunicacin han propuesto varias lneas de guerra ideolgico-poltica, debidamente adaptadas e incorporadas por las clases subordinadas venezolanas. Este ejercicio del llamado poder blando (propaganda y organizacin social) debera en principio crear las condiciones ptimas para el uso final del poder duro: la intervencin militar, el golpe de estado, el terror, el sabotaje, la guerra regional o, ms probable, una determinada combinacin de todas estas tcticas (37). El predominio del poder blando en un momento concreto no impide sucesivos ejercicios selectivos de poder duro, por ejemplo el reciente ataque militar transfronterizo colombiano contra un aliado de Venezuela, Ecuador, en marzo de 2008. El poder blando no es un fin en s; es un medio para acumular fuerzas y construir la capacidad para lanzar un asalto frontal violento en el momento de mayor debilidad del Gobierno venezolano.

Una campaa del poder blando dividida en tres partes: drogas, derechos humanos y terrorismo

En el perodo 2007-2008, EE UU y la lite venezolana intentaron desacreditar al Gobierno venezolano a travs de la publicacin y difusin de un informe creado para presentar a Venezuela como un centro del narcotrfico. Un informe, ms que sospechoso, de la Drug Enforcement Agency (DEA, organismo estadounidense de lucha contra la droga) seal a Venezuela como punto importante de transporte, ignorando el hecho de que el principal gobierno ttere de EE UU en Amrica Latina, la Colombia de Alvaro Uribe, es el mayor productor, procesador y exportador de cocana. Las evidentes omisiones tienen poca importancia para el Departamento de Estado de EE UU y los medios de comunicacin privados venezolanos. El hecho de que Venezuela est interceptando con xito cantidades masivas de droga enviadas desde Colombia no tiene ninguna importancia. Para los apologistas acadmicos del imperio, las mentiras al servicio de la desestabilizacin de Chvez son un ejercicio virtuoso de poder blando (38).

 

Estados Unidos, sus clases subordinadas y los grupos de derechos humanos financiados por Washington han difundido falsas acusaciones de violaciones de los derechos humanos bajo Chvez, ignorando al mismo tiempo las prcticas genocidas de EE UU e Israel en Oriente Prximo y las persistentes campaas del gobierno de Colombia que han provocado la muerte de docenas de sindicalistas y centenares de campesinos cada ao. La tentativa de Washington de etiquetar a Venezuela como un apoyo de los terroristas fue rechazada clamorosamente por un informe de las Naciones Unidas de abril de 2008 (39). No hay ninguna prueba de violaciones sistemticas de los derechos humanos patrocinadas por el gobierno en Venezuela. Hay, en cambio, abusos significativos contra los derechos humanos por parte de los grandes terratenientes, apoyados por la oposicin, que han asesinado ya a ms de 200 trabajadores rurales sin tierra. Hay tambin abusos en el lugar de trabajo por parte de numerosos empresarios privados afiliados a Fedecmaras (40). Es precisamente en respuesta a las violaciones capitalistas de los derechos de los trabajadores que Chvez decidi nacionalizar las aceras. Sin duda, Washington no va a reconocer adecuadamente estos progresos de los derechos humanos por parte de Chvez.

Hablar de derechos humanos es un modo de invertir los papeles: se acusa a Venezuela vctima de golpes de estado y asesinatos a manos de EE UU y sus clases subordinadas de violaciones de los derechos humanos, con lo que se califica a los verdugos de vctimas. sta es una tcnica comn de propaganda, utilizada por las clases y los regmenes agresores para justificar el ejercicio unilateral de la brutalidad y de la represin.

Conforme a su ideologa militar-imperialista global, Washington y sus vasallos venezolanos han acusado al Gobierno venezolano de ayuda y complicidad con los terroristas, es decir con la guerrilla insurgente colombiana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Ni el gobierno de Bush, ni el de Uribe ha presentado pruebas de algn tipo de ayuda material al FARC. Como se indica ms arriba, en un informe de la ONU en el que se analizan las acusaciones de Washington-Uribe contra el gobierno de Chvez se desestiman todas y cada una de ellas. Se utiliza este montaje para camuflar el hecho de que las fuerzas especiales de EE UU y las fuerzas armadas colombianas han infiltrado sus fuerzas paramilitares armadas en barrios pobres de Venezuela para establecer puntos de apoyo y bloquear futuras movilizaciones en defensa de Chvez.

Una campaa del poder duro dividida en tres partes: boicoteo econmico, guerra de baja de intensidad y la carta colombiana

Como complemento a la campaa de propaganda, Washington ha instrumentalizado a un productor importante de petrleo, Exxon-Mobil, para que rechazase un acuerdo negociado de compensacin, que habra dejado en manos de este gigante del petrleo de EE UU un paquete minoritario de lucrativas acciones en una de las reservas petrolferas ms grandes del mundo: los yacimientos del Orinoco. Todas las restantes empresas petroleras europeas firmaron el nuevo contrato petrolero pblico-privado (41).

Cuando Exxon-Mobil exigi una compensacin, PDVSA le hizo una oferta generosa, que aqulla rechaz precipitadamente. Cuando PDVSA acept el arbitraje internacional, Exxon-Mobil movi sus fichas rpidamente para conseguir una resolucin judicial de congelacin de los activos de PDVSA en el extranjero, concretamente en EE UU, Pases Bajos y Gran Bretaa. Un tribunal de Londres desestim rpidamente la denuncia de Exxon-Mobil. Como en otras experiencias de otros pases, como Cuba en 1960, Chile en 1971-73 e Irn en 1953, las grandes empresas del petrleo actan como instrumento poltico del Departamento de Estado de EE UU en vez de como instituciones econmicas respetuosas de la soberana nacional. En este caso, Washington ha utilizado a Exxon-Mobil como instrumento de la guerra psicolgica, para fomentar la tensin y proporcionar a sus satlites locales un incidente que stos puedan transformar en propaganda del miedo. Los medios de comunicacin privados venezolanos citan la amenaza de un boicoteo del petrleo por parte de EE UU y evocan una situacin de desastre econmico que llegue hasta el hambre, a la vez que atribuyen este fantstico escenario a una provocacin del gobierno de Chvez. Al evocar esta ilusin de poder de EE UU y de impotencia venezolana, oscurecen el hecho de que los nuevos contratos de petrleo aadirn miles de millones de dlares a la Hacienda venezolana, lo que beneficiar a todos los venezolanos.

Las opciones militares estratgicas de EE UU se han visto limitadas seriamente por sus guerras prolongadas y de incierto final en Irak y Afganistn, y su preparacin militar de amenaza a Irn. Por consiguiente, la estrategia militar de EE UU hacia Venezuela se basa en aumentar la capacidad militar de Colombia con una ayuda militar de 6.000 millones de dlares durante los ltimos ocho aos, entre otros de armas, formacin, asesores, fuerzas especiales, mercenarios y logstica. Los asesores estadounidenses instan a las fuerzas armadas colombianas a montar operaciones transfronterizas, con acciones como el secuestro de ciudadanos venezolanos y asaltos armados e infiltracin paramilitar. Y como culminacin, el bombardeo en Ecuador de un campamento de un equipo de negociacin de las FARC que preparaba una liberacin de presos. La doble finalidad para EE UU de esta presin militar de baja intensidad es, por una parte, averiguar la capacidad de respuesta de Venezuela, su capacidad para la movilizacin militar, y, por otra, probar las lealtades y el sometimiento de altos funcionarios y oficiales de inteligencia en el ejrcito venezolano. EE UU ha participado en la infiltracin de operativos paramilitares y militares en Venezuela, aprovechando la fcil entrada a travs del Estado fronterizo de Zulia, el nico estado gobernado por la oposicin en la persona del gobernador Manuel Rosales.

El tercer componente de la estrategia militar es integrar las fuerzas armadas de Venezuela en un comando militar regional propuesto por residente brasileo Lula da Silva y aprobado por la Secretario de Estado de EE UU, Condoleezza Rice (42). En este marco, Washington podra utilizar a sus generales amigos y clientes para presionar a Venezuela para que acepte la hegemona poltico-militar de EE UU, disfrazada como una iniciativas regionales. Para decepcin de Washington, Brasil ha excluido una presencia de EE UU, por lo menos hasta hoy.

La estrategia militar de EE UU hacia Venezuela depende en gran medida de la derrota o la contencin de la guerrilla por el ejrcito de Colombia, y de la reconquista de las amplias zonas rurales que estn bajo control rebelde. Esto abrira el camino para que el ejrcito de Colombia atacase a Venezuela. Un ataque militar dependera crucialmente de un deterioro poltico grave en Venezuela, basado en la llegada al poder de la oposicin en estados y municipios clave en las prximas elecciones de noviembre. A partir de sus progresos en posiciones institucionales, los vasallos de Washington podran socavar los programas populares sociales, econmicos y de barrio, de alcance estatal.

Solamente cuando las circunstancias internas del desorden polarizado puedan crear la inseguridad necesaria y socavar la produccin, el consumo y el transporte cotidianos, solamente entonces podrn los planificadores estadounidenses estudiar la posibilidad de llegar a la confrontacin pblica a gran escala y a la preparacin de un ataque militar. Los estrategas militares estadounidenses prevn la fase final, compuesta de una ofensiva de sus fuerzas areas y una intervencin de sus fuerzas especiales, slo cuando puedan contar con una intervencin colombiana a gran escala, una sublevacin poltico-militar interna, y la vacilacin de funcionarios ejecutivos poco dispuestos a ejercer sus poderes de emergencia y a movilizar todas las fuerzas militares. Los estrategas estadounidenses exigen poder contar rigurosamente con estas condiciones porque el rgimen actual en Washington est polticamente aislado y desacreditado, la economa est en una recesin profunda, y el dficit presupuestario se est disparando, especialmente debido a sus gastos militares en Irak y Afganistn. Solamente los extremistas marginales en la Casa Blanca prevn un asalto militar directo en un futuro inmediato. Pero eso poda cambiar en la medida en que sus vasallos tuvieran xito en la siembra del caos y el desorden en Venezuela.

Confrontacin diplomtica y econmica: Chvez ante Bush

Diplomtica y econmicamente, el presidente Chvez ha ganado su primera mano ante el gobierno de Bush. Ningn pas latinoamericano apoya las propuestas de Washington, de intervencin militar, boicoteo o exclusin de Venezuela del comercio regional, o de los foros de inversin o diplomticos. Ningn pas ha roto sus relaciones diplomticas, econmicas o polticas con Caracas, ni siquiera EE UU, a pesar de fuertes maniobras gubernamentales en esa direccin, en marzo de 2008, etiquetando a Venezuela como pas terrorista. Ni siquiera el principal satlite de Washington, Colombia, muestra entusiasmo ante la perspectiva de perder su flujo comercial de alimentos y petrleo con Venezuela, por un valor de 5.000 millones de dlares, para no contrariar a Bush. Chvez ha desafiado con xito la hegemona de EE UU en el Caribe. A travs de Petrocaribe, numerosos pases de Amrica Central y el Caribe reciben de Venezuela petrleo y productos petrolferos fuertemente subvencionados, junto con ayuda socioeconmica, a cambio de una poltica diplomtica ms favorable hacia Caracas. En sus acometidas contra un pas concreto, EE UU ya no cuenta con un bloque regional que respalde automticamente sus propuestas.

El Gobierno venezolano ha contribuido con xito a la extincin de la propuesta de Area de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), liderada por EE UU, y la ha sustituido por un nuevo acuerdo de libre comercio, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), compuesta ya de seis Estados miembros. La propuesta de Venezuela de un Banco del Sur, que permita eludir al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), influenciado por EE UU, se ha puesto en marcha y tiene el apoyo de Brasil, Argentina y una mayora de otros estados latinoamericanos (43).

El embargo de armas impuesto por Washington, que incluy a Espaa, result un fracaso, por cuanto Venezuela recurri a la compra de armas en Rusia y otros lugares. Los esfuerzos de Washington para desalentar la inversin extranjera, especialmente en la exploracin petrolera han sido un fracaso completo, pues China, Rusia, Europa, Irn y todos los grandes productores de petrleo han invertido o estn negociando actualmente las condiciones para hacerlo.

A pesar de la vehemente oposicin de EE UU, Venezuela ha desarrollado un vnculo estratgico adicional con Cuba, exportando petrleo y gas subvencionados e inversin a gran escala a cambio de un ambicioso contrato de servicios sanitarios que cubra las necesidades de Venezuela en todos los barrios pobres (44). Venezuela ha consolidado sus vnculos comerciales y de financiacin a largo plazo con Argentina a travs de la compra de bonos argentinos, que este pas vende con dificultad dado su conflicto con el Club de Pars.

Venezuela haba mejorado sensiblemente su imagen en Europa por el papel positivo de Chvez en la mediacin para la liberacin de los prisioneros de las FARC, mientras que cada vez ms en Europa se percibe el rgimen vasallo de Uribe como una entidad militarista, deshumanizada y dirigida por los narcotraficantes. El militarismo de EE UU y su crisis econmica han llevado a una disminucin aguda de su imagen y su prestigio en Europa, a la vez que se erosionan su imperio econmico y condiciones de vida en el interior del pas. La oposicin de Chvez a la guerra global de Bush contra el terror y sus llamadas al respeto de los derechos humanos y el bienestar social ha creado una imagen internacional favorable entre los pobres del Tercer Mundo y en amplios crculos de la opinin pblica en muchos otros lugares.

Vulnerabilidad, oportunidades y desafos

Actualmente y en un futuro prximo, Venezuela sigue siendo vulnerable a un ataque por varios frentes. Est experimentando importantes contradicciones internas. Sin embargo, posee puntos fuertes y grandes oportunidades para avanzar en el proceso de transformacin econmica y social. Las principales debilidades pueden detectarse en los sectores del Estado, la economa social y la seguridad nacional.

En el campo de la poltica, la cuestin fundamental es la de la representacin, la articulacin y la aplicacin democrticas de los intereses populares por los cargos elegidos y los cargos administrativos. Demasiado a menudo se oye decir a los chavistas, en discusiones pblicas y privadas: apoyamos al presidente Chvez y sus polticas pero, y entonces sigue una letana de crticas a los alcaldes locales, funcionarios del ministerio, gobernadores y a los malos consejeros de Chvez (45). Algunos no todos de los funcionarios elegidos llevan sus campaas con arreglo a la tradicional poltica clientelista liberal, que consiste en recompensar a unos pocos a expensas de la mayora. La clave es democratizar el proceso de nombramiento y no dar por sentado, simplemente, que el titular en ejercicio, por incompetente o impopular que sea, deba presentarse de nuevo. Es evidente que el PSUV tiene que liberarse de las polticas electorales basadas en las personalidades y establecer unos criterios independientes que respondan a las evaluaciones populares de los titulares y candidatos del partido. Es preciso que los Consejos Comunales tengan la capacidad de evaluar, informar y tener una voz en la evaluacin de los ministerios y los organismos administrativos ineficaces que no proporcionen los servicios que deben (46). La mano muerta del pasado reaccionario est presente en las prcticas, el personal y la parlisis de las estructuras administrativas actuales y, peor an, est influenciando algunos de los nuevos nombramientos chavistas.

La tctica de crear nuevos organismos paralelos para superar las burocracias obstruccionistas existentes no funcionar si los nuevos administradores estn insuficientemente preparados (por designacin tarda o inexistente, incapacidad de rectificacin de problemas, incumplimiento de compromisos etc.) Nada irrita ms a las masas chavistas ms que tratar con funcionarios que no son capaces de cumplir sus compromisos en un plazo razonable. sta es la fuente general de descontento, alienacin poltica y vulnerabilidad de las polticas del Gobierno. En parte, el problema es de incompetencia del personal y, en su parte principal, la solucin es estructural: dar el poder a las organizaciones populares para reprobar y a sustituir a los funcionarios ineficaces y corruptos.

En la esfera econmica es preciso realizar un anlisis profundo de toda la estrategia en varias reas. En lugar de la financiacin masiva, y en gran parte perdida, a las cooperativas de escala reducida dirigidas por pobres con escasas capacidades productivas, de gestin o incluso de contabilidad bsica, los fondos de inversin deberan canalizarse hacia fbricas modernas de escala media y grande, que combinen a la vez unos administradores y trabajadores expertos con trabajadores de escasa formacin, que produzcan mercancas de gran demanda en los mercados nacionales y en un futuro en los extranjeros. La nueva empresa pblica que est construyendo 15.000 casas prefabricadas es un buen ejemplo.

La segunda rea de vulnerabilidad econmica es la agricultura, donde el ministerio del ramo ha fracasado estrepitosamente en el desarrollo de la produccin de alimentos (como demuestran las importaciones masivas), las redes de distribucin y sobre todo en la aceleracin del programa de reforma agraria. Si algn ministerio cost a Chvez la prdida del referendo, es el ministerio de la agricultura, que durante ms de nueve aos no ha conseguido aumentar la produccin, la productividad y la disponibilidad de alimentos. Las anteriores polticas de controlar o dejar de controlar los precios, de subvenciones y crditos a los grandes productores han sido un fracaso sin paliativos. La razn es obvia: los grandes terratenientes que se han beneficiado de los crditos agrcolas y de las generosas subvenciones del Gobierno no han invertido en la produccin agrcola, la cra de ganado, la compra de nuevas semillas, nueva maquinaria o nuevos animales productores de leche. Estn utilizando la financiacin del Gobierno para adquirir bienes inmuebles, ttulos del Estado y participaciones en bancos y fondos especulativos de inversin, o transfirindolos al extranjero. Esta incorrecta e ilegal asignacin de fondos pblicos es claramente evidente en la brecha existente entre los altos niveles de financiacin pblica destinada a los llamados productores agrcolas y el crecimiento escaso (o incluso negativo) de la produccin y la productividad en las grandes propiedades (47).

En abril de 2008, el presidente Chvez reconoci que la nica manera de controlar el uso de los fondos pblicos, los prstamos y la inversin estatal consiste en introducir cambios fundamentales en el uso y la propiedad de la tierra productiva. Se trata de asegurarse de que los fondos van realmente a la produccin de alimentos y no a la compra o la inversin en nuevos apartamentos de lujo, de inmuebles o de bonos argentinos. En marzo y abril de 2008, el presidente Chvez, con el apoyo de los principales movimientos campesinos y de trabajadores de la industria alimentaria, expropi 27 plantaciones, una cadena de transformacin de carne, una planta de produccin lechera y una importante cadena de distribucin de alimentos. Ahora el desafo es asegurarse de que se designe a los administradores competentes y se elija a los consejos de campesinos y obreros para asegurar un funcionamiento eficaz, nuevas inversiones y recompensas equitativas. Lo que est absolutamente claro es que el presidente Chvez ha reconocido que la propiedad capitalista, incluso con subvenciones del Gobierno, es incompatible con la cobertura de las necesidades de consumo de los venezolanos.

En tercer lugar, segn lo mencionado anteriormente, la inflacin est reduciendo la capacidad popular de consumo, fomentando demandas salariales por los trabajadores sindicados de los sectores de exportacin y erosionando al mismo tiempo los salarios y la renta de los trabajadores eventuales e informales. El Gobierno ha anunciado una disminucin de la tasa de inflacin en enero-febrero 2008 (2,1%), lo que es un indicador positivo de que se le est prestando una atencin preferente. Las escandalosas tasas de beneficio tanto en la produccin de bienes de consumo como en la de bienes de capital han aumentado la excesiva circulacin de dinero, mientras que la falta de inversin en una mayor productividad y produccin ha debilitado la oferta. La espiral inflacionista se enmarca en la estructura de la propiedad de las principales empresas capitalistas, y ningn tipo de reglamentacin de los mrgenes de beneficio conseguir aumentar la productividad. En este ao 2008, el presidente Chvez acelera la transformacin socialista a travs de la nacionalizacin de las industrias estratgicas.

La clave consiste en invertir grandes sumas de capital pblico en un amplio abanico de empresas pblicas competitivas, dirigidas con una visin empresarial bajo el control de los tcnicos y los trabajadores. Confiar en los incentivos a los capitalistas particulares para aumentar la productividad ha sido un gran fracaso en la mayor parte de los casos, a causa de su comportamiento rentista y no empresarial. Cuando el Gobierno cede ante un grupo de empresas y ofrece incentivos, solamente recibe a cambio una serie de nuevas excusas con las que se echa la culpa a la poltica de precios, la inseguridad, la inflacin o las importaciones por la falta de inversin. Es evidente que confiar en la asociacin pblica-privada es una poltica fallida.

La base del malestar psicolgico de las empresas puede reducirse a un solo aspecto: no piensan producir ni invertir, ni siquiera para conseguir un beneficio, si ello puede interpretarse como un apoyo al gobierno de Chvez y la consolidacin del apoyo popular a ste gracias al empleo y a los ingreso (48). Prefieren simplemente mantener sus empresas y subir los precios para aumentar sus beneficios.

En la esfera social, el Gobierno se enfrenta al problema de potenciar la conciencia poltica y sobre todo de fomentar el encuadramiento de sus partidarios de base en organizaciones cohesionadas, disciplinadas y con conciencia de clase. El proyecto socialista del Gobierno depende de la existencia de organizaciones sociales de masas capaces de adelantar a la lite econmica y de limpiar las vecindades de matones, gngsters y agentes paramilitares de los oligarcas venezolanos y del rgimen de Uribe.

El Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora est creando la clase de escuelas poltico-educativas de cuadros necesarias para avanzar en la reforma agraria. Ejerciendo presin sobre el Instituto Agrario Nacional, que se ocupa de las tierras no cultivadas, y resistiendo a los pistoleros que los propietarios traen de Colombia, este nuevo movimiento proporciona un modelo a escala reducida de la accin social que el Gobierno debera promover y multiplicar a escala nacional.

El principal obstculo es el papel contrarrevolucionario de la Guardia Nacional, dirigida por el general Arnaldo Carreo. Recientemente, este militar dirigi una incursin en una escuela de formacin de campesinos con helicpteros de ataque y 200 soldados, arrest y golpe a educadores y estudiantes y destroz el instituto. No se ha tomado ninguna medida oficial contra los funcionarios militares responsables de esta atroz accin (49). Aparte de la reaccionaria naturaleza de este asalto a uno de los movimientos chavistas ms progresistas, indica la presencia de un sector militar comprometido con los grandes propietarios y muy probablemente alineado con los golpistas militares colombianos y estadounidenses.

La legislacin laboral se sigue retrasando. La nueva ley de seguridad social, ms progresista, est atascada en el Congreso y/o enterrada por las manos muertas de la administracin. Los trabajadores eventuales (no contratados, sin seguridad en el empleo) an predominan en industrias clave como el petrleo, el acero, el aluminio y las manufacturas. Los sindicatos tanto el favorable a Chvez como la pltora de tendencias en lucha y supuestos sindicatos de clase estn fragmentados en media docena o ms de fracciones, cada una de las cuales ataca a la otra, incapaces de organizar la gran mayora (ms del 80%) de trabajadores formales e informales no organizados. El resultado ha sido la inmovilidad relativa de sectores importantes de la clase trabajadora ante los grandes desafos nacionales, tales como el referendo de 12 de febrero, la amenaza militar de Colombia y EE UU, y la lucha para ampliar la reforma agraria, las empresas pblicas y la seguridad social.

La relativa negligencia del Gobierno hacia los trabajadores fabriles, organizados o no, ha cambiado radicalmente a mejor en la primera mitad de 2008, a partir de la decidida intervencin del presidente Chvez en las industrias del acero (Techint-Sidor), cemento (CEMEX), crnica y las del azcar, que ha llevado a un flujo masivo de apoyo de los trabajadores. Se ha iniciado una determinada dialctica, en la que los conflictos con obreros militantes y patronos intransigentes han inducido al presidente Chvez a intervenir en favor de aqullos, lo que a su vez ha potenciado la extensin y profundidad del apoyo de los trabajadores y sindicatos al presidente Chvez. Esta dialctica de apoyo mutuo reforzado ha llevado a reuniones de los lderes y militantes sindicales intersectoriales del transporte, industria metalrgica, alimentos e industrias relacionadas. En respuesta al mayor apoyo sindical organizado, Chvez ha potenciado la perspectiva de una nacionalizacin de los bancos y la cadena de produccin y distribucin de alimentos. La futura evolucin depende en gran medida de la unificacin y movilizacin de los lderes sindicales, y de su capacidad para superar sus divisiones sectarias y personalistas y orientarse hacia la organizacin de los trabajadores eventuales e informales no organizados.

El sectarismo de los grupsculos ultraizquierdistas y sus partidarios en la burocracia sindical hace que consideren a Chvez y sus partidarios gubernamentales y sindicales como el enemigo principal, y promuevan huelgas en demanda de aumentos de sueldo exorbitantes. Estos grupos organizan barricadas para provocar la represin y pedir a continuacin la solidaridad de trabajadores. Hasta ahora han tenido poco xito, y la mayor parte de los trabajadores hacen odos sordos a sus llamadas a esa supuesta solidaridad. La unificacin del liderazgo sindical pro Chvez en torno a las actuales nacionalizaciones y el crecimiento de un movimiento sindical unificado y potente aislar a los grupsculos y limitar su papel. Un movimiento unificado de la clase trabajadora podra acelerar la lucha por la transformacin social de la industria, a la vez que consolidara la defensa nacional del proceso de transformacin en tiempos de peligro.

Las amenazas a la seguridad nacional

Las encuestas realizadas en gran nmero de pases revelan que la mayor parte de la poblacin de casi todos ellos piensa que EE UU es la mayor amenaza para la paz mundial. ste es especialmente el caso en Venezuela, un pas del Caribe que ya ha sufrido una tentativa de golpe apoyada y orquestada por EE UU, un cierre por parte de patronos y altos ejecutivos de la vital industria del petrleo, un referendo revocatorio financiado por EE UU, una campaa internacional destinada a bloquear la venta de armas defensivas y recambios, acompaada por un incremento militar continuo y masivo de Colombia, el gendarme de EE UU en la regin. Los esfuerzos violentos de este pas para derrocar al presidente Chvez tienen unos antecedentes largos y feos en el Caribe y Amrica Central. Durante el ltimo medio siglo EE UU han invadido directamente o atacado Guatemala, Panam, Cuba, la Repblica Dominicana, Grenada, Nicaragua y El Salvador; han organizado los escuadrones de la muerte y los ejrcitos contrarrevolucionarios subordinados en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras, fuerzas que asesinaron a cerca de 300.000 personas (50).

La agresin de EE UU contra Venezuela comprende muchas de las estrategias aplicadas en sus criminales intervenciones previas. Como en Guatemala, utiliza el soborno, engatusando y corrompiendo a funcionarios militares venezolanos y miembros de la Guardia Nacional. Su plan consiste en utilizar a estos funcionarios militares para organizar un golpe, colaborar con fuerzas colombianas infiltradas a travs de sus fronteras, y fomentar las deserciones a la oposicin favorable a EE UU. Como en Amrica Central, operadores estadounidenses han organizado a asesinos en escuadrones de la muerte para infiltrar el campo venezolano y agredir al movimiento campesino que lleva a cabo la reforma agraria, y consolidar el apoyo entre los grandes terratenientes.

Como en Nicaragua, EE UU estn combinando su apoyo al sabotaje sistemtico de la economa por parte de la lite empresarial a fin de fomentar el descontento, con la financiacin de las campaas electorales de la oposicin a fin de aprovechar las circunstancias econmicas inestables. Al igual que con su bloqueo econmico de Cuba, EE UU han organizado un embargo de facto de armas y repuestos, as como una congelacin internacional de los activos de PDVSA en el extranjero, a travs de procesos judiciales internacionales como el iniciado por Exxon-Mobil. El bombardeo transfronterizo de Ecuador por fuerzas colombianas es tanto un test del estado de preparacin de Venezuela como una agresin descubierta contra el plan de cierre de la base militar estratgica de EE UU en Manta (Ecuador) por parte del Gobierno nacionalista del Presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Venezuela haba tomado algunas medidas para contrarrestar las amenazas a la seguridad nacional provenientes de la quinta columna conjunta de estadounidenses, colombianos y venezolanos. Tras el golpe, el presidente Chvez licenci varios cientos de funcionarios militares implicados en el mismo, y promovi a militares leales a la Constitucin. Desafortunadamente, el nuevo grupo incluy a varios mandos favorables a EE UU y contrarios a la izquierda, abiertos a los sobornos de la CIA, uno de los cuales incluso lleg a ser ministro de Defensa antes de ser jubilado tras haberse convertido en un portavoz virulento contra el referendo propuesto por Chvez (51). Peor an, Chvez amnisti a los urdidores militares y civiles del golpe y los saboteadores econmicos del cierre patronal, despus de que hubieran cumplido solamente una pequea parte de sus condenas, lo que produjo el choque y la consternacin completos de la masa de fuerzas populares que llevaron la carga del golpe violento y del sabotaje econmico y que no fueron consultadas.

Venezuela ha comprado algunas armas ligeras (100.000 fusiles y ametralladoras) y una docena de submarinos a Rusia y algunos helicpteros a Brasil para contrarrestar la carrera armamentista de Colombia, por un monto de 6.000 millones de dlares, que incluye armas ligeras y pesadas. Es evidente que es un paso adelante, pero sigue siendo insuficiente, dado el desequilibrio armamentstico entre los dos pases. Venezuela necesita potenciar rpidamente sus defensas antiareas, modernizar sus aviones de combate y su flota, mejorar sus batallones aerotransportados y, en muchos aspectos, la capacidad de sus fuerzas de tierra para entrar en combate en la selva y en territorio abierto. El ejrcito de Colombia, despus de 45 aos de lucha antiguerrillera, tiene la formacin y la experiencia de que carece Venezuela. Este pas ha tomado medidas positivas hacia la organizacin de una milicia popular masiva, pero los progresos han dado resultados dudosos, por cuanto la formacin y el alistamiento estn por debajo de las expectativas, a falta de la organizacin poltica y el liderazgo poltico-militar necesarios.

Mientras que el presidente Chvez ha tomado medidas importantes para consolidar las defensas fronterizas, no puede decirse lo mismo de las defensas internas. Concretamente, varios generales de la Guardia Nacional han desalojado con ms agresividad a los campesinos ocupantes de tierras que la empleada en la persecucin y el arresto de los pistoleros financiados por los grandes propietarios, que han asesinado a 200 activistas campesinos y beneficiarios de la reforma agraria. De entrevistas extensas con lderes y activistas campesinos se deduce que hay una colaboracin activa entre altos funcionarios militares y barones ganaderos derechistas, lo que cuestiona las lealtades polticas de las guarniciones de la Guardia Nacional situadas en el medio rural.

Hay una necesidad urgente de acelerar la expropiacin de grandes propiedades y armar y dar formacin a milicias campesinas para contrarrestar la complicidad o la negligencia de la Guardia frente a la violencia patrocinada por los propietarios. Hay miles de campesinos preparados para pasar a formar parte de las milicias, porque tienen en juego la defensa de sus familias, sus camaradas y su tierra de los ataques paramilitares.

Hoy, la ms inmediata y grave amenaza para la seguridad interna es la compuesta por la combinacin de cuadrillas de endurecidos delincuentes venezolanos con los narco-paramilitares infiltrados desde Colombia, que est aterrorizando al pueblo en los barrios pobres. Las investigaciones de la polica, las detenciones y la persecucin por parte del Gobierno son inadecuados, incompetentes y dan seales de corrupcin y, en algunos casos, de complicidad. Hasta hoy no se ha resuelto el caso del asesinato tristemente famoso, realizado a la luz del da, del respetado fiscal general Danilo Anderson, y la fiscal general actual ha enterrado en lo fundamental la investigacin y, ms importante an, ha liquidado las investigaciones sobre las redes de los grupos de la lite econmica que planean futuros golpes de estado, investigacin que Anderson llevaba a cabo en el momento de su asesinato.

Anderson era el investigador principal de las fuerzas que estuvieron detrs del golpe fallido de 2002, del sabotaje econmico y de una serie de asesinatos polticos. Venezolanos cercanos al expediente judicial declaran que Anderson haba compilado una documentacin extensa y testimonio que implicaban a figuras polticas, econmicas y mediticas de mximo nivel, y a algunas figuras influyentes del gobierno de Chvez. Con su muerte, las investigaciones acabaron, no se hicieron nuevas detenciones y los ya arrestados fueron posteriormente amnistiados. Algunos de los sospechosos principales investigados por Anderson estn actuando ahora en sectores estratgicos de la economa. Hay dos hiptesis: o bien una absoluta incompetencia en la oficina del nuevo fiscal general, el Ministerio de Justicia y los organismos gubernamentales relacionados ha hecho descarrilar la investigacin; o bien hay complicidad poltica por parte de altos funcionarios para prevenir que se socave la actual estrategia de socializacin. En cualquier caso, la debilidad en la aplicacin de la ley, especialmente por lo que se refiere a una clase capitalista peligrosa que dirige una amplia red que apoya el derrocamiento violento del Gobierno elegido, abre la puerta a una reedicin del anterior golpe. Efectivamente, la amnista de los golpistas de ms alto nivel y de los saboteadores econmicos y el caso Danilo Anderson pesan en gran medida en las mentes de los venezolanos militantes, que ven en ambos casos ejemplos de la persistente impunidad de las lites.

Es de la mxima importancia organizar rondas de vigilancia en barrios y fbricas, y milicias de defensa, a la vista de las amenazas crecientes a la seguridad nacional interior y exterior, y de la ola de delitos. Con la mayor cooperacin de los Consejos Comunales, la limpieza de bandas de delincuentes es una prioridad ineludible. La polica de barrio y las comisaras deben saturar las vecindades pobres. Debe implantarse a gran escala la iluminacin de las calles, para hacer las aceras de los barrios de ranchos ms seguras. La guerra contra el trfico de drogas debe llegar hasta las conexiones burguesas, los banqueros y los propietarios inmobiliarios que blanquean dinero y utilizan fondos ilegales para financiar las actividades de la oposicin. Los pequeos delincuentes y los delincuentes juveniles deberan ser condenados a realizar programas de formacin profesional y prestar servicio rural y comunitario supervisado. Las transacciones financieras ilegales de gran envergadura deben ser perseguidas mediante la incautacin de cuentas bancarias y propiedades. La seguridad nacional y la seguridad interna son condiciones sine qua non para el mantenimiento de cualquier orden poltico que pretenda la transformacin del sistema socioeconmico.

El 9 de abril de 2008, el presidente Chvez tom una medida importante para la reduccin de la delincuencia, la consolidacin de las relaciones entre las comunidades y la polica, y la mejora de la seguridad de las personas: la aprobacin de la Ley de Polica Nacional, mediante un decreto ley presidencial. Con arreglo a la nueva Ley, se crear una nueva polica revolucionaria nacional popular, que rompa con el viejo modelo represivo de polica mediante la educacin, la concienciacin, la organizacin y la prevencin social. El presidente puso en contraste a la anterior polica capitalista, avasalladora de los pobres, con la nueva polica municipal cercana a los ciudadanos y orientada al dilogo. A tal efecto, se animar a los Consejos Comunales recientemente formados a formar parte y ayudar a seleccionar un nuevo tipo de polica basado en un proceso de seleccin riguroso y en la voluntad de los candidatos de vivir y trabajar con el barrio. El PSUV y los Consejos Comunales se convertirn en la espina dorsal de la nueva solidaridad poltica con la polica municipal recientemente creada. El reconocimiento por parte de Chvez del problema de la seguridad en todas sus dimensiones, polticas y personales, y su planteamiento democrtico e igualitario resalta su compromiso tanto con el mantenimiento de la ley como con el avance del proceso revolucionario (52).

Conclusin: Ventajas y oportunidades para la transformacin socialista

Venezuela posee hoy las condiciones econmicas, polticas y sociales ms ventajosas para una transformacin socialista de la historia reciente, a pesar de las amenazas militares de EE UU, de sus debilidades administrativas y de sus limitaciones institucionales polticas.

Econmicamente, la economa de Venezuela est ms que boyante, con una tasa crecimiento del 9%, unos precios mundiales de las exportaciones a niveles mximos (con el petrleo a ms de 100 dlares por barril), tiene reservas energticas inmensas, 35.000 millones de dlares en reservas de divisas, a la vez que est diversificando sus mercados exteriores, aunque a un ritmo demasiado lento para su propia seguridad (53). Con la introduccin, en abril de 2008, de un impuesto de beneficios excesivos, que ingresar el 50% de todos los ingresos superiores a 70 dlares por barril y un 60% adicional de todos los ingresos superiores 100 dlares por barril, varios miles de millones de dlares de ingresos adicionales pasarn a aumentar los fondos para financiar la nacionalizacin de todos los sectores estratgicos de la economa.

Venezuela se beneficia de un mundo econmico multipolar deseoso de comprar e invertir en la economa nacional. El pas est en las mejores condiciones posibles para modernizar la industria del petrleo y la fabricacin de productos derivados del petrleo, desde plsticos a fertilizantes, siempre y cuando la inversin pblica sea eficiente y se planifique y ejecute racionalmente. Venezuela tiene ms de un milln de trabajadores agrarios sin tierras y pequeos agricultores dispuestos a poner a producir las vastas zonas de tierras poco utilizadas propiedad de la oligarqua, y a poner a Venezuela en la va a la autosuficiencia alimentaria en incluso convertirlo en un pas agroexportador. Millones ms de campesinos colombianos refugiados estn dispuestos a trabajar la tierra al lado de los campesinos venezolanas. No hay escasez de tierras frtiles, agricultores ni capitales. Lo que se precisa es la voluntad poltica para organizar las expropiaciones, el cultivo y la distribucin.

Polticamente, el presidente Chvez proporciona el liderazgo dinmico, apoyado por el poder legislativo y el ejecutivo, capaz de movilizar a la gran mayora de los trabajadores y la juventud pobres, y los trabajadores urbanos y rurales organizados y no organizados. La mayora de los militares y los nuevos graduados universitarios han apoyado (al menos hasta ahora) los programas del Gobierno y ha resistido los sobornos y las insinuaciones de los agentes de EE UU. Los nuevos instructores militares socialistas-bolivarianos y planes de estudios, adems de la expulsin de las misiones militares de EE UU, consolidarn las relaciones democrticas entre el estamento militar y el Gobierno popular.

Los servicios de inteligencia y contrainteligencia han detectado algunas conspiraciones subversivas, pero siguen siendo el eslabn ms dbil tanto en trminos de recogida de informacin, accin directa contra la infiltracin estadounidense-colombiana, la deteccin de nuevos planes de golpe y la elaboracin de la documentacin detallada necesaria para poner al descubierto a los escuadrones de asesinos estadounidense-colombianos. Es evidente que es preciso hacer limpieza de elementos dudosos e incompetentes en los servicios de inteligencia. Los nuevos procesos de formacin y reclutamiento de personal estn avanzando con bastante lentitud y tiene que demostrarse su pertinencia.

Socialmente, el gobierno de Chvez mantiene el respaldo de ms del 65% del electorado; adems, casi el 50% de los votantes estuvieron a favor de un programa manifiestamente socialista en el referendo de 2 de diciembre de 2007. Si los Consejos Comunales se asientan y las milicias cobran fuerza y organizacin, y si el PSUV se arraiga en las masas y la nacionalizacin popular se acelera, el Gobierno podra consolidar su apoyo de masas en una fuerza organizada formidable que le garantice una gran mayora en un nuevo referendo y a la vez le permita contrarrestar la contrarrevolucin apoyada por EE UU.

Mucho depender de la profundizacin por parte del Gobierno y de la ampliacin de sus transformaciones socioeconmicas: aumentar la construccin pblica de viviendas de 40.000 a 100.000 unidades al ao; reducir el sector laboral informal por debajo del 10%; y animar a los sindicatos a organizar el 80% de la mano de obra desorganizada en sindicatos de clase con la ayuda de la nueva legislacin laboral.

Dada la disponibilidad de un apoyo social masivo, y teniendo en cuenta las elevadas ganancias que produce la exportacin, adems de los cambios sociales positivos que ya han tenido lugar, la base objetiva para la organizacin exitosa de un movimiento pro socialista y pro Chvez existe ya hoy.

El desafo est en el factor subjetivo: la escasez de cuadros bien formados y de educacin poltica ligada a la organizacin local, la elaboracin de un marco poltico-ideolgico socialista y la eliminacin de funcionarios personalistas de ideologa liberal y patrocinadora vinculados en las principales instituciones administrativas y del partido. En la base de chavista de masas, la lucha por una conciencia socialista es el desafo central en la Venezuela de hoy.

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1 Weisbrot, Mark y Luis Sandoval 2008, Update: The Venezuelan Economy in the Chavez Years, Center for Economic and Policy Research, Washington D.C.

2 Mark Weisbrot, An Empty Research Agenda: The Creation of Myths About Venezuela, marzo 2008. Center for Economic and Policy Research, Washington D.C.

3 Ibid. Cf. Carta del Ministro de Comunicaciones de Venezuela al Washington Post, 26.3.2008, de Andrs Izarra, publicada el 28.3.2008.

4 Un ejemplo pertinente puede hallarse en el Socialist Register 2008. Como ejemplo de propaganda flagrante camuflada de estudio acadmico vase Francisco Rodrguez, An Empty Revolution: The Unfulfilled Promises of Hugo Chavez, Foreign Affairs, marzo-abril 2008.

5 Weisbrot, Op. cit, pg. 10.

6 Weisbrot, Op. cit.

7 Entrevista con lderes campesinos del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, en Caracas, 27.2. 2008. Boston Globe 11.4.2008

8 Entrevista con el Presidente Chvez, Caracas, 2.3.2008

9 Vea, 25.2.2008, p.2

10 Entrevista con el Presidente Chvez, Caracas, 2.3.2008

11 Weisbrot, Op. cit.

12 La hiperinflacin derrib los gobiernos socialdemcratas de Ral Alfonsn en Argentina (1989) y de Alan Garca en Per (1990); debilit al gobierno de Salvador Allende (1973); condujo a un golpe de derechas en China (1945-49) y a la llegada del rgimen comunista, as como al cambio de rgimen de Brasil en la dcada de 1990.

13 Reuters News Service, 9.4.2008; BBC News, 2.4.2008

14 La grave represin de los trabajadores siderrgicos, Argenpress, 24.3.2008.

15 El Universal, 5.3.2008, pgina 1.

16 Izarra, Op. cit.

17 PSUV: Posible instrumento para avanzar en la revolucin o para frenarla, Rebelin, 25.3.2008.

18 Ibid.

19 Entrevista en Caracas con delegados del PSUV, 1.3.2008.

20 Entrevistas y reuniones con delegados de barrio de los Consejos Comunales, 29.2.2008

21 Entrevista con el Ministro del Interior, Ramn Rodrguez Chacn, La Jornada, 31.3.2008.

22 Entrevista con los Consejos Comunales, 29.2.2008. Segn una encuesta realizada por la prestigiosa empresa Barmetro, a comienzos de abril de 2008, el 66.5% de los venezolanos aprueban la gestin presidencial de Chvez.

23 Comentarios de delegados de los Consejos Comunales y de activistas campesinos en la reunin del Poder Popular celebrada en Caracas en el Ministerio del Poder Popular para la Cultura el 29.2.2008

24 Entrevista con Carmen Boquern, Ministerio de Cultura, 25.2.2008.

25 Entrevista con Miguel Mrquez, Presidente de la editorial El Perro y la Rana, Editora Nacional, 5.3.2008.

26 Vase La Plena Voz, Memorias, Poltica Exterior y Soberana, entre otras revistas.

27 Entrevista con Carmen Boquern, 26.2.2008

28 Entrevista con el Ministro de Cultura, 1.3.2008.

29 Entrevista celebrada el 29.2.2008. Incluso en las nuevas universidades bolivarianas, slo una minora de los estudiantes de clase trabajadora participa en actividades polticas. La mayor parte se concentran en sus estudios y su futuro profesional. No obstante, entre los estudiantes activos polticamente de las nuevas universidades, la mayora son favorables a Chvez.

30 Desde el comienzo de la primera privatizacin, en 1976 bajo el gobierno de Carlos Andrs Prez, la cuestin fundamental que se planteaba era nacionalizacin, para quin? En las reprivatizaciones de los 70, la respuesta fue: para las lites econmicas. Vase James Petras, Morris Morley y Steven Smith, The Nationalization of Venezuelan Oil, Praeger Press, NY. 1977

31 El detallado estudio documental de Eva Golinger basado en documentos proporcionados por el Gobierno de Estados Unicos, hechos pblicos con arreglo a la Freedom of Information Act, proporciona una evidencia clara de la intervencin estadounidense.

32 Entrevista con un asesor presidencial venezolano, Pars, noviembre de 2001.

33 www.rebelion.org, 13.4.2002

34 Weisbrot Op. cit.

35 Eva Golinger, El Cdigo Chvez: Descifrando la Intervencin de los Estados Unidos en Venezuela, Instituto Cubano del Libro, La Habana 2005. La autora proporciona detallada informacin sobre la financiacin estadounidense de supuestas ONG, por mediacin de AID y NED (National Endowment for Democracy), dos conductos gubernamentales estadounidenses para desestabilizar los gobiernos crticos con Estados Unidos.

36 Para un anlisis ms detallado vase James Petras, El referendo venezolano: anlisis y epilogo, www.rebelion.org, 17.12.2007.

37 El concepto de poder blando se atribuye a Joseph Nye, profesor de ciencias polticas en Harvard y asesor presidencial estadounidense durante largos periodos, que ofrece su experiencia en materia de gestin imperial y utilizacin del poder imperial. Vase Joseph Nye, Soft Power: The Means to Success in World Politics, 2004

38 Las intervenciones venezolanas contra el trfico de estupefacientes han permitido la captura de 360 toneladas de droga entre 2000 y 2007, segn la Oficina Nacional Antidrogas, enero 2008.

39 En relacin con el terrorismo de masas del Estado colombiano, vase los informes anuales de la Organizacin Internacional del Trabajo, Va Campesina, Human Rights Watch y Amnista Internacional.

40 Entrevista con lderes campesinos del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, en Caracas, 27.2. 2008. Boston Globe 11.4.2008

41 Durante esta disputa entre Exxon-Mobil y PDVSA, la prensa europea adopt la posicin ms conciliadora de sus propias transnacionales petroleras, mientras que el Washington Post, el New York Times y el Wall Street Journal lanzaban graves acusaciones contra Venezuela.

42 Mientras Condoleezza Rice daba su apoyo al Comando Regional, el presidente Lula informaba que Estados Unidos no formaba parte del mismo.

43 The Banco del Sur ya financia proyectos de desarrollo, sin las onerosas condiciones habituales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

44 En entrevistas con Fidel Castro (10.2.2006, La Habana) y Hugo Chvez (2.3.2008) ambos confirmaron los viejos y amplios vnculos que los unen en una alianza estratgica.

45 El testimonio de una militante campesina en una reunin organizada por el Ministerio del Poder Popular fue muy claro en este sentido. Afirm: Apoyamos al Presidente Chvez, pero debe despedir a los funcionarios incompetentes del ministerio que no consiguen otorgarnos los crditos que necesitamos para comprar semillas y fertilizantes a tiempo para sembrar nuestras cosechas. 27.2.2008, Ministerio de Poder Popular

46 Si bien he notado mejoras en la puntualidad y preparacin de cada vez ms funcionarios gubernamentales, sigue habiendo demasiados funcionarios situados en altos puestos que no respetan sus citas, ni cumplen con sus responsabilidades profesionales ni se informan debidamente de los asuntos de sus ministerios.

47 Esta actitud antiproductiva de los grandes terratenientes y ganaderos ha sido una prctica habitual durante dcadas. A mediados de los aos 70, el presidente Carlos Andrs Prez inyect tambin cientos de millones de dlares para conseguir que Venezuela fuera autosuficiente en materia alimentaria, en un programa especial que tuvo los mismos resultados irrisorios que el actual. La razn es evidente: muchos de los grandes terratenientes siguen siendo los mismos. Las lecciones del pasado son inequvocas: en la medida en que el actual gobierno siga intentando desarrollar la agricultura con los actuales propietarios de la tierra, est condenado a repetir los desastres del pasado.
 
48 Entrevista con un alto ejecutivo de British Petroleum, Caracas, 6.3.2008.

49 El Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora es atacado por militares 22.3.2008, informe del FNCEZ.

50 Vase Petras y Morley, Empire or Republic, Routledge, 1995.

51 El general Baduel fue siempre un anticomunista virulento del que se rumorea que ha recibido una suma superior a un milln de dlares y amenazas de hacer pblicos algunos aspectos personales comprometedores si no cambiaba su posicin y se opona a Chvez.

52 James Suggett, Venezuela Passes National Police Law, www.venezuelanalysis.com 11.4.2008.

53 Vase Weisbrot, Op. cit.

 

 

 

S. Segu pertenece a los colectivos de Rebelin y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.

 



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