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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2008

Las explicaciones falsas de la crisis alimentaria en la prensa

Eric De Ruest
cadtm

Traducido por Juan Vivanco


Desde hace das se suceden las manifestaciones populares en varios pases del Sur. Los motivos del descontento son semejantes en todos los casos: los precios de los alimentos bsicos han experimentado una fuerte y rpida subida, y las poblaciones, ya empobrecidas por la globalizacin, son incapaces de asumir esta carga aadida. Los pueblos tienen hambre! Las causas del estallido son mltiples, pero globalmente obedecen a dos incentivos econmicos. Por un lado, una especulacin de repliegue sobre los gneros alimentarios tras la crisis de las hipotecas de riesgo, y por otra la produccin de agrocarburantes y el calentamiento climtico. Sin embargo, hay periodistas que responsabilizan en sus artculos a las autoridades africanas de las catastrficas polticas alimentarias, como si no supieran que las polticas agrcolas del Sur estn sometidas a las directrices del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los Acuerdos de Asociacin Econmica (AAE). Quienes condicionan la opinin pblica hacen gala de una ligereza sospechosamente escorada. Por ejemplo, en la prensa escrita belga leemos: Muchos pases del continente [africano] importan alimentos en vez de producirlos porque las autoridades locales dan prioridad a los cultivos de exportacin para cobrar divisas que les permitan comprar lo que no producen [1]. Curiosa sntesis. Tan curiosa como simplista, porque como quien no quiere la cosa exculpa las polticas neoliberales de privatizacin y planes de ajuste estructural (PAE) impuestas desde hace treinta aos por las instituciones financieras internacionales y los gobiernos del Norte al resto del mundo.

Durante la crisis de la deuda de principios de los ochenta, las instituciones de Bretton Woods impusieron a los pases del Sur unos PAE [2]. Estos mecanismos, ortodoxamente neoliberales, afectan a todos los sectores sociales. En efecto, para los tericos neoliberales los beneficios de la mundializacin se notarn cuando cada regin produzca aquello en lo que ms sobresale, dejando a las dems regiones la produccin de la mayora de los artculos que necesita. Viene a ser la teora de las ventajas comparativas enunciada en 1817. Por ejemplo: un pas especialmente apto para el cultivo del cacao debe renunciar a producir los cereales, los aceites vegetales y las legumbres necesarios para la alimentacin de sus habitantes, y debe cambiar en el mercado mundial su produccin por todo lo que le falta. Se tata, pues, de renunciar a los cultivos seculares y esenciales de gneros alimentarios, y a la soberana alimentaria de los pueblos, para seguir el juego de los economistas. Un juego peligroso que no ha tardado en mostrar sus limitaciones, como se puede comprobar en sus repetidos fracasos (en Hait, Senegal, Burkina Faso). Peligroso porque pasa por alto la destruccin de la biodiversidad en beneficio de los monocultivos de exportacin, as como el impacto ecolgico desastroso del transporte necesario para todas esas mercancas. Adems, cabe pensar, sin una poltica voluntarista de control de precios, que un pas productor de cacahuete, cuyo precio en el mercado mundial apenas ha variado durante 20 aos, podr importar los tractores y el petrleo que necesita para mantener su produccin en el mercado? Si el barril de Brent marca un mximo detrs de otro y los precios de los productos manufacturados superan con creces los del triste cacahuete, no es difcil imaginar una catstrofe, que se traduce en la ruina y la hambruna del campesinado local y la emigracin inevitable de buena parte de esa poblacin a los suburbios pobres.

Qu clase de teora es esta, elaborada por crculos intelectuales pretendidamente serios, que desdea la biodiversidad, la soberana alimentaria de los pueblos, las destrucciones causadas por las catstrofes naturales o humanas propiciadas por el monocultivo, la esencia catica del mercado[3] y la contaminacin generalizada?

Una estrategia deliberada de transformacin social a escala mundial

En su primer informe de 1999 sobre los PAE, Fantu Cheru [4] explica que van ms all de la simple imposicin de un conjunto de medidas macroeconmicas a escala interna; son la expresin de un proyecto poltico, de una estrategia deliberada de transformacin social a escala mundial que se propone convertir el planeta en un campo de accin donde las sociedades transnacionales puedan operar a sus anchas. En resumen, los PAE sirven de correa de transmisin para facilitar el proceso de mundializacin que pasa por la liberalizacin, la desregulacin y la reduccin de la funcin del estado en el desarrollo nacional. Reduccin de la funcin del estado. Lo dice un relator especial de las Naciones Unidas, pero Fantu Cheru no es el nico relator de las Naciones Unidas que menciona en sus informes las consecuencias nefastas de los PAE. Podemos encontrar crticas detalladas en los trabajos de otros expertos de la ONU en derecho a la vivienda, derecho a la alimentacin y derecho a la educacin [5], mbitos en los que las instituciones financieras internacionales imponen la privatizacin para dejar va libre al apetito insaciable de las multinacionales. Los gobiernos de los pases del Sur (de frica en particular) [6] se han visto obligados a aceptar los PAE y ceder buena parte de su soberana a causa de una deuda contrada por dictaduras o con sus potencias coloniales (una cosa no excluye la otra) y transferidas a los estados independizados. Por lo tanto, afirmar que los gobiernos del Sur tienen capacidad para tomar decisiones estratgicas sobre la alimentacin denota una falta de honradez intelectual, o al menos una falta de informacin, indigna del periodismo que cabe esperar en democracia. Echarles la culpa a los africanos es un gran embuste que no ayuda precisamente a crear un clima fraternal entre los pueblos.

Un ejemplo para entender las consecuencias negativas de los PAE: Hait

Los motines que han estallado hace poco en Puerto Prncipe y otras ciudades haitianas han acabado en un bao de sangre. En total, unos cuarenta heridos, catorce de ellos por arma de fuego, y por lo menos cinco muertos. Sin embargo, estas manifestaciones eran el resultado previsible de una brusca subida del precio del arroz (del orden del 200 %). Si el 82 % de la poblacin vive en condiciones de precariedad absoluta, con menos de dos dlares diarios, no debe extraar semejante reaccin ante el aumento de precio. Hait gasta el 80 % de sus ingresos por exportacin en importar gneros para cubrir sus necesidades alimentarias [7]. Pero no siempre ha sido as. Antes de que los Duvalier padre e hijo extendieran su manto de plomo dictatorial (de 1957 a 1986), el pas se bastaba a s mismo para alimentarse. Pero tambin aqu se confirm la propensin de las instituciones financieras internacionales por las dictaduras, y el pueblo haitiano, adems de los sufrimientos personales (torturas, ejecuciones sumarias, clima de terror permanente creado por los tontons macoutes) tuvo que apechar con una deuda externa que en septiembre de 2007 ascenda a 1.540 millones de dlares [8]. El sector agrcola es el que acusa ms duramente las exigencias de los acreedores, y como la mayora de la poblacin es rural las consecuencias han sido graves. El origen? Sobre todo en la rebaja de los aranceles impuesta a los pases del Sur, pero pocas veces respetada por Europa y Estados Unidos. As es como se ha producido el encadenamiento fatal: llegada de un arroz producido en el extranjero a menor coste (por estar subvencionado), xodo a las ciudades de muchos campesinos arruinados e imposibilidad de reaccin del mercado local ante la fuerte subida de precios en el mercado internacional. Aqu, como en otros lugares, los beneficios de la liberalizacin son inexistentes para la mayora de la poblacin y, por el contrario, los perjuicios son graves.

Un tsunami de origen demasiado humano

Cuando los bomberos pirmanos pontifican, la prensa se apresura a difundirlo. Todos los periodistas europeos citan al unsono la frase poco feliz de L. Michel [9]: Un tsunami econmico y humanitario. Se dira que la crisis tiene una causa extrahumana, semejante a una catstrofe natural. Sin embargo, como hemos explicado antes, las causas de la crisis son el resultado de unas polticas dictadas por los medios financieros a los gobiernos del Sur. Una de las causas de la crisis es tambin nuestra voracidad energtica. Los agrocarburantes compiten en el mercado con los gneros alimentarios. La especulacin creada en torno a este alimento transformado en carburante empuja los precios de los cereales y el azcar hacia nuevos mximos. Hasta Peter Brabeck, presidente de la multinacional Nestl, se muestra preocupado por la situacin en una entrevista concedida al peridico suizo NZZ am Sonntag del 23 de marzo de 2008. Segn dice, si se pretende cubrir el 20 % de la demanda petrolera con agrocarburantes, no habr nada que comer [10].

Ha llegado, pues, el momento de abandonar este modelo nefasto de (sub)desarrollo y dejar que las poblaciones cultiven prioritariamente para su mercado interior. Actualmente, con los conocimientos adquiridos en el mbito de una agricultura respetuosa con el medio, podemos plantearnos la autonoma alimentaria en todo el planeta y hacer valer un derecho humano fundamental, el de estar bien alimentado. Las consecuencias positivas no se dejaran esperar, primero en la salud de las personas y luego en la educacin, con una mejora de la calidad de vida en todas las latitudes.

Notas

1. La libre Belgique, artculo de M.F.C. (con AFP y Reuters), jueves 10 de abril de 2008, p. 4.

2. Vase E. Toussaint, La finance contre les peuples: La bourse ou la vie, , cap. 8, p. 187 coedicin Syllepse/CADTM/CETIM, 2004.

3. Benot Mandelbrot ha ideado, desarrollado y utilizado una nueva geometra de la naturaleza y el caos. Menos conocido es que la geometra fractal es el fruto de los estudios econmicos de Mandelbrot durante los aos sesenta. Para ms informacin, vase : Fractales, hasard et finance, de Benot Mandelbrot, 1959-1997 (traduccin de A. Garca Leal, Fractales y finanzas: una aproximacin matemtica a los mercados: arriesgar, perder y ganar, Tusquets, 2006).

4. Experto independiente de la antigua Comisin de Derechos Humanos de la ONU (sobre los efectos de los PAE en el ejercicio efectivo de los derechos humanos informe E/Constantinopla.4/1999/50 del 24 de febrero de 1999).

5. Vase el opsculo editado por el CETIM Dette et Droits Humains, diciembre de 2007.

6. Por ejemplo, en Congo, el 30 de junio de 1960, da de la independencia, la deuda directa ascenda a 921.096.301,44 dlares (Tomado del artculo de Dieudonn Ekowana).

7. Lo que deja poco margen para todo lo dems, que sin embargo es necesario para el desarrollo del pas. El do infernal FMI/BM no ha podido alardear de ningn xito de sus polticas en este pas.

8. Segn el Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen, Bb Doc malvers entre 300 y 800 millones de dlares.

9. Comisario europeo de Cooperacin y Accin Humanitaria.

10. Lo mismo que el todava primer ministro italiano Romano Prodi, escptico sobre los beneficios de los agrocarburantes y alarmado por el efecto negativo que puede tener este sucedneo del petrleo en la produccin de alimentos.



Fuente: http://www.cadtm.org/spip.php?article3269





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