4 de mayo y después...
Luego de un repaso de la prensa
boliviana se tiene la sensación de que el 4 de mayo comienza el fin del
mundo en Bolivia, llega el juicio final. Como ya casi todo el mundo lo
sabe, el 4 de mayo está anunciado que se realizará un referéndum en
Santa Cruz para aprobar unos Estatutos que otorgarán autonomía al
departamento de Santa Cruz. Estos estatutos fueron elaborados por un
grupo de empresarios, ganaderos y latifundistas del Comité Cívico Pro
Santa Cruz y la mayoría de la población los desconoce. De ganar el
referéndum, los organizadores han anunciado la instauración, de facto,
de su autonomía.
No es la primera vez que se escucha esta amenaza del Comité Cívico Pro
Santa Cruz. En diciembre del año pasado, con grandes pompas anunciaron
la instauración de su autonomía, de facto, como les encanta decir. Lo
mismo pasó el 2006 y el 2004. Pero finalmente nunca hicieron nada.
Cada vez que estuvieron a punto de hacerlo dieron dos pasos atrás.
En décadas pasadas, la amenaza era la separación e incluso la anexión a
Brasil. Pero tampoco nunca lo hicieron. ¿No lo hicieron porque no
pueden? ¿Porque no quieren? Lo más seguro es que sea por ambas
razones. Ni quieren ni pueden ni les conviene. La ilusión de la
autonomía les sirve para movilizar, la posibilidad de separación les
sirve para amenazar. Con esas amenazas han conseguido tener a todos
los gobiernos a raya y han impedido que sus intereses sean afectados.
¿Cuales son sus intereses? El control de la tierra y de los recursos
naturales.
Como dijimos hace un momento. Desde los medios se está imponiendo una
cuenta regresiva fatalista con miras al 4 de mayo. Las cuentas
regresivas generan siempre incertidumbre. Y esta incertidumbre ¿a
dónde podía conducirnos en este caso? La confrontación podría ser la
respuesta. Los medios están jugando al apocalipsis para crear un baño
de sangre que legitime el famoso referéndum. Pero a medida que nos
acercamos a la fecha fatal, el apocalipsis es cada vez más difuso.
Lo más seguro es que el 4 de mayo haya un espectáculo, con despliegue
de ánforas, jueces de mesa, bandas armadas... pero, ¿habrá votantes?
Diversas voces en Santa Cruz se han pronunciado por la abstención. Si
no hay votantes, ¿cuáles serán las estrategias que utilizarán los
ganaderos y empresarios del Comité Cívico para captar la atención y
ocultar la ausencia de apoyo a su iniciativa? ¿Mandarán a su Unión
Juvenil Cruceñista a incendiar las casas de los indígenas de San Julián
para obligarlos a votar? ¿Lincharán indígenas en la ciudad para que la
policía los reprima y puedan acusar al gobierno de dictatorial, de
impedir su referéndum?
Pero no les neguemos a los Cívicos el beneficio de la duda. Es posible
que el referéndum sea un éxito y dé la victoria a los autonomistas. En
ese caso, la pregunta que deberá hacerse el ciudadano es, ¿qué pasará a
partir del 5 de mayo? ¿Es cierto que Santa Cruz será independiente?
¿Tendrá su propia moneda? ¿Su propia frontera? ¿Habrá nuevos salarios?
¿Nuevos impuestos? ¿Nuevos decretos? ¿Todo nuevo gracias al resultado
del referendum? ¿La Unión Juvenil Cruceñista será su nueva policía? ¿Es
para eso que irá a votar la población?
En medio de tanta confusión, detengámonos sobre algunas certidumbres.
Este referéndum va en contra de la Constitución Política del Estado y
no tiene reconocimiento de la Corte Nacional Electoral, es decir que es
ilegal. La comunidad internacional afirmó que no va a validar la
consulta enviando observadores: es marginal. El relator especial de
las Naciones Unidas, Dr. Rodolfo Stavenhagen ha afirmado que además de
ilegal este referéndum tiene un sesgo racista en contra de los pueblos
indígenas; lo que quiere decir que no es democrático.
- Sergio Cáceres es periodista boliviano.