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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2008

Y la guerra, Papa Benedicto?
Cundo va a enfrentar la cara ensangrentada de la historia?

Ray McGovern
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El Papa Benedicto XVI lleg la semana pasada a Washington sobre un teln de fondo macabro que incluye informes de tortura, ejecucin, y guerra. Prefiri no darse cuenta.

Tortura: Nuevos informes de ABC de fuentes informadas describieron a los asesores ms importantes de George W. Bush (Cheney, Powell, Rumsfeld, Ashcroft, Rice, y Tenet) reunindose docenas de veces en la Casa Blanca durante 2002/03 para decidir la combinacin ms eficiente de tcnicas de tortura para terroristas capturados.

Inicialmente, cuando ABC intent aislar al presidente de esta srdida actividad, Bush alarde abruptamente que lo saba todo al respecto y la aprobaba. Ese comentario y el memorando de accin que Bush firm el 7 de febrero de 2002 disiparon cualquier duda restante sobre su responsabilidad personal por la autorizacin de la tortura.

Ejecucin: Mientras tanto la Corte Suprema con una mayora de jueces que se llaman catlicos, deliberaba abiertamente sobre si un gramo, o dos, o tal vez tres de este o aquel producto qumico ser el modo preferido para ejecutar a seres humanos. El siempre pintoresco laico catlico Antonin Scalia se quej, impaciente: Dnde dice en la Constitucin que las ejecuciones tengan que ser indoloras?

Scalia no pareca preocupado en absoluto por la posibilidad de que el Papa pudiera recordarle a l y a sus colegas catlicos la enseanza de la Iglesia sobre la pena capital, es decir, que los casos en los que la ejecucin es una necesidad absoluta son muy raros, si no prcticamente inexistentes.

Eso bast para que este estudiante de historia alemana (y residente all durante cinco aos) recordara vvidamente su visita a sitios donde se realizaban precisamente esos tipos de tortura y polticas de ejecucin a altos niveles similares del crculo ntimo de Hitler s, incluyendo a jueces.

Guerra: Puede el Papa posiblemente estar tan sumido en su marca peculiar de teologa que haya olvidado lo que sucedi cuando era joven, durante el Tercer Reich?

Es posible que asesores papales hayan olvidado decirle que, despus de la Segunda Guerra Mundial, el Tribunal de Nuremberg describi una guerra de agresin no provocada, del tipo que lanzaron el Tercer Reich y George W. Bush, como el supremo crimen internacional, diferente de otros crmenes de guerra slo en que contiene el mal acumulado del conjunto? Pueden haber dejado de contar al Papa que se codeara con criminales de guerra, torturadores, y los cobardes del Congreso que les confieren poderes y se niegan a sacarlos de sus puestos?

Para este catlico fue un espectculo profundamente triste profundamente triste. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial cuando los obispos del Reich hicieron juramentos personales de lealtad a Hitler (como lo hizo la Corte Suprema alemana y los generales del ejrcito) han actuado el papado y los obispos de una manera tan zalamera, poco cristiana. Durante los aos treinta, con muy pocas excepciones, los obispos (catlicos y luteranos evanglicos) colaboraron con los nazis. Mientras tanto Po XII, como Hamlet, trat permanentemente de decidir si debiera exponer a la Iglesia Catlica a un cierto riesgo, mientras los judos eran asesinados a mansalva.

Albert Camus

En 1948, a la sombra de esa monstruosa guerra mundial, el autor/filsofo francs Albert Camus acept una invitacin del monasterio dominicano de Latour-Maubourg. Hay que decir a su favor que los dominicanos queran saber lo que un no creyente pensaba sobre los cristianos a la luz de su conducta durante los aos treinta y cuarenta. Las palabras de Camus parecen tan terriblemente relevantes hoy en da, que es difcil recortarlas:

Durante mucho tiempo en esos aos espantosos aos esper que se alzara una gran voz en Roma. Yo un no creyente? Precisamente. Porque saba que el espritu se perdera si no articulaba un grito de condena.

Desde entonces me han explicado, que la condena fue ciertamente expresada. Pero lo fue en el estilo de las encclicas, que no es tan claro. La condena fue expresada y no fue comprendida. Quin poda dejar de sentir dnde se halla la verdadera condena en este caso?

Lo que el mundo espera de los cristianos es que los cristianos deberan pronunciarse, fuerte y claro, y que deberan expresar su condena de tal manera que nunca pudiera aparecer una duda, ni la ms ligera duda, en el corazn del hombre ms simple. Que deberan apartarse de la abstraccin y enfrentar la cara ensangrentada que la historia ha asumido hoy en da. [nfasis agregado]

Puede ser... que la Cristiandad insista en mantener un compromiso, o en dar a su condena la forma oscura de la encclica. Posiblemente insistir en perder de una vez por todas la virtud de revuelta e indignacin que otrora le perteneci.

Lo que s y a veces crea en m un profundo anhelo es que si los cristianos se decidieran a hacerlo, millones de voces millones, digo en todo el mundo se sumaran al llamado de un puado de individuos aislados, quienes, sin ningn tipo de afiliacin, interceden actualmente casi por doquier e incesantemente por nios y otra gente. [nfasis agregado]

(Extractado de Resistencia, Rebelin y Muerte: Ensayos)

Hace sesenta aos!

Tal vez los monjes dominicanos tomaron en serio a Camus; los monjes tienden a escuchar. Los funcionarios del Vaticano, por otra parte, tienden a saberlo todo y habitualmente advierten al Papa que sea discreto. Eso se vio la semana pasada con el Papa en Washington y Nueva York, cmo perdi la oportunidad de seguir el mandato bblico de decir la verdad al poder de pronunciarse claramente, como insisti Camus, con toda la autoridad moral que pueda invocar.

Catlicos por todas partes

Pensemos en la semana pasada y en los numerosos catlicos destacados que se agruparon para ver al Papa muchos de ellos directivos con considerable influencia en el poder judicial y legislativo, y tambin importantes protagonistas en el poder ejecutivo.

Ah estaban, con sus familias, los cinco jueces catlicos de la Corte Suprema, recin salidos de detalladas deliberaciones sobre cmo implementar de la mejor manera los asesinatos patrocinados por el Estado, ejecuciones que estn prohibidas en virtualmente todo pas civilizado.

El juez Scalia babose audiblemente sobre cunto producto qumico letal deba ser inyectado a las venas de un condenado, y con qu rapidez. (Para los que tengan estmagos resistentes, C-SPAN grab los procedimientos.)

Me siento avergonzado de reconocer que, como yo, Scalia es el producto de una educacin jesuita (Xavier High School en Manhattan y Georgetown College). A pesar de su propugnacin de tcnicas blandas de tortura como ser la introduccin de clavos bajo las uas, Scalia todava es venerado por igual por muchos jesuitas y obispos.

En la Cmara de Representantes

La presidenta Nancy Pelosi, que fue decana de la Arquidicesis de Baltimore y ahora de San Francisco y el lder de la minora John Boehner (Republicano de Ohio) tambin catlico parecen estar a punto de asignar otros 100.000 millones de dlares para la muerte y la destruccin en Iraq y Afganistn por los motivos polticos ms reprensibles y crasos la prxima eleccin. El congresista Jim McGovern (Demcrata de Massachussets) trat la semana pasada de rizar el rizo, sealando que Pelosi ahora insiste, en boca de McGovern, en que: Somos una parte igual del gobierno, ya no somos una cita barata. Es un hecho.

Por desgracia, parece que los funcionarios clave de Pelosi en Apropiaciones de la Cmara (ambos catlicos) van a ceder una vez ms. No es que no conozcan la forma correcta de proceder. Hace slo seis meses el presidente de Apropiaciones Dave Obey (Demcrata de Wisconsin) declar: No me propongo devolver con su informe en algn momento durante esta sesin del Congreso ninguna solicitud [de financiamiento] si slo sirve para continuar el status quo.

El presidente del subcomit John Murtha (Demcrata de Pensilvania) lo dijo con an ms fuerza un ao antes que Obey, y lleg cerca de decir que la ocupacin de Iraq es una causa perdida y lo es, por cierto. Pero no es poltico decir eso antes de la eleccin. No importan los soldados en la lnea del frente.

Obey y Murtha cedieron la ltima vez. Considerar particularmente devastador si Obey vuelve a ceder ahora, porque siempre le he considerado uno de los mejores legisladores del Congreso. Y ya que es de Wisconsin, Obey reconoce mejor que la mayora de los otros la demagogia maccartista de gente como el republicano de Texas, Michael Burgess, en el sentido de que cualquier cosa que d al presidente todo el financiamiento de la guerra que exige es bsicamente dar ayuda y alivio al enemigo. Pelosi tambin ha sido excepcionalmente franca al admitir que es poltica electoral, pura y simple, lo que explica su resistencia a responsabilizar al presidente George W. Bush y al vicepresidente Dick Cheney por crmenes y faltas graves mediante el procedimiento regulado que nos fue legado por los Padres Fundadores [de la nacin] precisamente con ese propsito la recusacin en la Cmara de Representantes; el juicio en el Senado.

Si, como se espera en general, aprueban el financiamiento para la guerra, es probable que mueran varios cientos de soldados estadounidenses ms para no hablar de cuntos iraques antes de que se pueda inyectar un poco de sentido comn en la poltica de EE.UU. el ao prximo.

Iraq est en la ruina. Dos millones de iraques han huido al extranjero; otros dos millones son refugiados en el interior. Soy el nico que considera macabro el furioso debate sobre si el ataque y ocupacin de Iraq han resultado en un milln o slo 300.000 iraques muertos?

Al parecer, el Papa no tuvo ninguna opinin sobre la guerra de Iraq. Y sobre la Tortura?

Seguramente el Papa se pronunciara contra el tipo de tortura por la que se ha hecho famoso nuestro pas: Abu Ghraib, Guantnamo, los sitios ocultos de la CIA tanto ms ya que Jess de Nazaret fue torturado hasta la muerte. El Papa prefiri el silencio, lo que presumiblemente fue un alivio agradable para el aprendiz de torturador de cinco estrellas, el general Michael Hayden, actualmente jefe de la CIA. La Casa Blanca ha dejado en claro que Hayden est listo para instruir a sus torturadores que vuelvan a utilizar el submarino, con la aprobacin del Csar.

Hayden demostr su bro cuando fue jefe de la Agencia Nacional de Seguridad [NSA]. Salud con elegancia cuando el presidente y el vicepresidente le dijeron que hiciera caso omiso de la Ley de Inteligencia en el Exterior y Vigilancia y de su juramento de defender la Constitucin Uno de los predecesores de Hayden como director de la NSA afirm que Hayden debiera haber sido sometido a un consejo de guerra. Pelosi fue informada tanto sobre la vigilancia ilegal como sobre la tortura, pero no hizo nada.

Despus de demostrar su fidelidad al presidente, Hayden fue escogido para dirigir la CIA. Al general le gusta alardear sobre su formacin moral y sus credenciales catlicas. En la audiencia para su nombramiento, seal que goz de 18 aos de educacin catlica.

Y todo el tiempo qued bien en claro que estaba positivamente ansioso de estar a cargo del submarino y de otras tcnicas de tortura lo que usted diga, jefe! Me sent algo alicado despus de sumar mis propios aos de educacin catlica slo 17. Evidentemente me perd las Tcnicas reforzadas de interrogatorio 301.

Siga as, general; Concentrmonos en los pecados de otros.


El sbado, en la ONU, el pontfice pontific sobre los derechos humanos dados por Dios y masivos abusos contra los derechos humanos, pero en general eso fue todo. El Washington Post inform que al Papa le faltaron datos especficos y se explay sobre temas generales. Pero hubo algo especfico. Aqu en EE.UU., el Papa prefiri volver a ocuparse una y otra vez del escndalo de la pedofilia excluyendo casi todo lo dems. Hay que aplaudirlo por haberse reunido con vctimas de abusos sexuales del clero y por expresar su profunda vergenza, pero los medios le dieron toda la libertad del mundo para ocultar su propio papel en el intento de encubrir todo el asunto.

Mientras todava era el Cardenal Joseph Ratzinger, encabez la Congregacin para la Doctrina de la Fe la oficina del Vaticano que dirigi la Inquisicin. En esa capacidad, envi una carta en mayo de 2001 a todos los obispos catlicos extendiendo una cortina de secreto sobre los extensos abusos sexuales por clrigos, advirtiendo a los obispos de severos castigos, incluyendo la excomunicacin, por revelar secretos pontificales.

Abogados que representaban a los abusados sexualmente acusaron a Ratzinger de clara obstruccin de la justicia.

Muy pocos obispos estadounidenses han sido castigados. Y cuando el cardenal Bernard Francis Law fue sacado de Boston por no proteger a nios contra sus sacerdotes depredadores, le dieron una cmoda sinecura en Roma; muchos creen que debera estar entre rejas.

En una entrevista con el Servicio Catlico de Noticias en 2002, Ratzinger estigmatiz a la cobertura en los medios del escndalo de la pedofilia como una campaa planificada... intencional, manipulada, un deseo de desacreditar a la Iglesia.

Es bueno que el Papa haya cambiado ahora de opinin. Y mejor todava en su caso ya que se encontr con la atmsfera congenial de Washington, donde desde hace mucho tiempo no se ha responsabilizado a bellacos poderosos.

Y qu otra cosa esperabas?

Ojal mis amigos dejaran de preguntrmelo.

Aunque fue bueno que el Papa encarara directamente el tema de la pedofilia, pareci como si l y sus asesores polticamente astutos hubiesen tomado una decisin considerada de dedicarle un tiempo y una energa desmesurados. Y un beneficio colateral demasiado familiar de ese enfoque en temas sexuales fue que posibilit que el Papa hablara con una gloriosa generalidad sobre otros temas importantes la guerra, la tortura, la pena de muerte en todos los cuales, como hemos visto, estn involucrados muchos de los fieles involucrados de manera embarazosa. O soy el nico que se siente embarazado?

Yo haba esperado de modo ingenuo, segn result que el Papa podra alentar a sus hermanos obispos a encontrar el coraje de decir de llano lo que 109 obispos de la fe metodista, la tradicin de George W. Bush, declararon el 8 de noviembre de 2005:

Nos arrepentimos de nuestra complicidad en lo que consideramos la injusta e inmoral invasin y ocupacin de Iraq. Ante la precipitacin del gobierno de EE.UU. hacia una accin militar basada en informacin engaosa, demasiados de nosotros mantuvimos el silencio.

Confesamos nuestra preocupacin por el realce institucional y las agendas limitadas mientras hombres y mujeres estadounidenses son enviados a Iraq a matar y ser muertos, mientras miles de iraques sufren y mueren innecesariamente.

Haba pensado que tal vez los obispos catlicos de EE.UU. adoptaran el tipo de resolucin que 125 obispos metodistas firmaron el 9 de noviembre de 2007. Diciendo la verdad al poder, los metodistas pidieron una retirada inmediata de las tropas de Iraq y el cambio de cualesquiera planes para establecer bases militares permanentes en ese pas.

La resolucin de los obispos metodistas seal: Cada da que contina la guerra, ms soldados y civiles inocentes son muertos sin que se vea un fin de la violencia, el derramamiento de sangre, y la carnicera. El obispo Jack Meadors resumi sucintamente la situacin:

La guerra de Iraq no es un problema poltico o un problema militar. Es un problema moral. [nfasis agregado]

Museo del Holocausto en Jerusaln


Al visitar el verano pasado Yad VaShem, el museo del Holocausto en Jerusaln Oeste, experiment recuerdos dolorosos de lo que sucede cuando la iglesia permite ser capturada por el Imperio. Una iglesia aquiescente, es obvio, pierde todo residuo de autoridad moral que pueda haber tenido.

A la entrada del museo, una cita del ensayista alemn Kurt Tucholsky establece un tono universalmente aplicable:

Un pas no es slo lo que hace es tambin lo que tolera.

Palabras an ms convincentes provinieron de Imre Bathory, un hngaro que puso su propia vida en grave peligro al ayudar a salvar a judos de los campos de concentracin. Explicando el motivo, Bathory dijo lo siguiente:

S que cuando est ante Dios el Da del Juicio Final, no me harn la pregunta posada a Can: Dnde estabas cuando la sangre de tu hermano clamaba a Dios?

Bush, la Biblia y la Religin

Segn el ex presidente George H. W. Bush, George W. Bush ha ledo toda la Biblia dos veces. Tal vez se salt ese pasaje demasiado rpido; o tal vez es altamente selectivo en cuanto a quienes considera como hermanos.

Sin embargo, eso no excusa a Benedicto; l lo sabe mejor. Y sin embargo, opt por desperdiciar su gloriosa oportunidad de pronunciarse y marcar la diferencia. El obispo metodista Meadors tiene razn; la guerra es un problema moral. Pero el presidente Bush se ha negado una y otra vez a reunirse con sus obispos metodistas. Y ahora tiene el imprimtur del Papa.

Lo esencial es provocador: hasta el punto de que hay que introducir a las discusiones sobre la guerra, las ejecuciones, la tortura consideraciones sobre lo que est bien y lo que est mal, lo que es moral o inmoral bueno, encarmoslo. Slo estamos nosotros.

Estamos a la altura de nuestra responsabilidad? Vamos a pasar la pelota, como Benedicto? Nos comportaremos como alemanes obedientes, esperando, como a Godot, una conduccin moral desde arriba, la que, sabemos en nuestros corazones, nunca llegar?

San Agustn escribi:

"La esperanza tiene dos hijas maravillosas: la ira y el valor. La ira por como son las cosas y el valor para cambiarlas."

Los Padres Fundadores nos dieron obsequios increblemente preciosos que no nos atrevemos a despilfarrar. Siento mucha clera; confo en que podamos reunir el coraje necesario. Y t?

........... Ray McGovern trabaja con Tell the Word, el brazo editor de la ecumnica Iglesia del Salvador en el centro de Washington DC. Forma parte del Grupo Director de Profesionales Veteranos de Inteligencia por la Sanidad (VIPS). Colabor en Imperial Crusades: Iraq, Afghanistan and Yugoslavia, editado por Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair (Verso).

Este artculo apareci primero en Consortiumnews.com.

http://www.counterpunch.org/mcgovern04222008.html



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