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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2008

Homenaje a Jos Couso cinco aos despus
Bagdad, 8 de abril de 2008

Javier Couso
josecouso.info/Diagonal

Javier Couso, hermano del cmara asesinado en el ataque al Hotel Palestina, ha estado en Bagdad 1.826 das despus para poner en pie el recuerdo de los crmenes de guerra, la lucha contra la impunidad y el homenaje merecido a Jos, en el lugar de su asesinato.


Es muy duro ser de repente, familiar de una vctima de un crimen de guerra. De pronto te encuentras en el centro de la diana del dolor y apenas puedes discernir que es lo correcto y lo que no. Los primeros momentos son los del estupor, golpeado por un mazo, parece que el tiempo se para, y un silencio de muerte te rodea como en una burbuja estanca. Es difcil, adems, cuando el asesinato, lo puedes contemplar en directo junto a millones de personas. Observar casi en tiempo real, como tu hermano es asesinado, constituye la materializacin de una pesadilla que te transporta de pronto al protagonismo de una pelcula de terror.

En el asesinato de Jos Couso, como en el de la mayora de los asesinados o desaparecidos, pasas a encontrarte inmerso de por vida, en una carrera de largo recorrido contra el olvido y la impunidad. Es curioso entender al instante, con meridiana claridad, los pasos dados antes de ti, por toda la gente activa que ha pasado por el mismo trance. Luchar contra el olvido, es algo que pertenece ya a la memoria colectiva, en el caso de los detenidos y desaparecidos en Chile, Argentina o en cualquier otro lugar. Es un lema que sabes desde pequeo, que has odo en muchas entrevistas o reportajes, pero que en el momento en que pasas a ser parte involuntaria de la familia de las vctimas, adquiere de verdad la dimensin real, que es al fin y al cabo la esencia de la batalla que apenas comienza.

El crimen contra mi hermano, se enmarca en un proceso de convulsin y movilizacin social contra la agresin a Iraq, que en un fenmeno indito y esperanzador, ech a la calle a millones de personas indignadas. Los ataques de aquel 8 de abril de 2003 contra todas las sedes informativas independientes que se encontraban en Bagdad (Al jazeera, Abhu Dabi TV y el Hotel Palestina), conmocionaron a una opinin pblica mundial, mayoritariamente en contra de la invasin, pues pusieron de manifiesto una intencionalidad obscena de amedrentamiento pblico contra la prensa no empotrada con las tropas agresoras.

En el caso especfico de nuestro pas, supuso de hecho, la puesta de un rostro cercano a las miles de vctimas iraqus y la evidencia de un doble discurso de respeto a la prensa y de moralidad acorde a las Convenciones de Ginebra, que se transmut en un instante en la evidencia de una intencionalidad manifiesta e indisimulada de atacar sin miramientos todo lo que se escapaba al control de las tropas invasoras.

No en vano en nuestras primeras manifestaciones pblicas del 10 de abril, ya nos preguntbamos; si son capaces de ASESINAR a un periodista acreditado como nuestro hermano, en pleno centro de Bagdad y a ojos de toda la comunidad internacional, qu no estarn haciendo con los civiles o con los que consideran enemigos que encuentran a su paso?.

Desde el principio, quisimos huir de una denuncia exclusivamente corporativa, centrada solo en los periodistas, para asumir que nuestro hermano era una vctima ms, igual a los miles de muertos iraqus y que nuestra lucha, aunque haciendo hincapi en la importancia de los ataques a la prensa en un intento de controlar la informacin que sala al mundo, no tendra jams una orientacin exclusivamente periodstica o eurocentrista, como de hecho son la mayora de las informaciones que circulan hoy sobre la invasin y ocupacin de Iraq. Jos, an dolindonos ms en lo personal, tendra el mismo valor que cualquier iraqu asesinado.

En los primero momentos nos sentimos completamente arropados, incluso algunas veces sobrepasados. El caso copaba las portadas, abra informativos. Miles de personas se sumaban a nuestras convocatorias, cientos de colectivos se solidarizaban con nosotros e incluso, asociaciones profesionales y partidos polticos trataban de arrimar el ascua a su sardina. Fueron momentos plenos que nos daban la gasolina que necesitbamos para continuar, pero que a la vez, nos obligaba a estar lidiando a todas horas para mantener la independencia y el carcter no excluyente de nuestra lucha.

Cuando ests en esa burbuja de dolor, en medio de la vorgine de movilizaciones, reuniones, pronunciamientos pblicos, viajes, charlas, etc..... El tiempo pasa rpido y casi no eres consciente de cmo se va transmutando la realidad que te rodea. En el mundo en que nos ha tocado vivir, todo pasa de moda, todo tiene fecha de caducidad y ms en el plano fulgurante de los informativos, donde las grandes empresas de la comunicacin fabrican las noticias como si de comida rpida se tratase.

Al ir pasando los meses y los aos, vas viendo como te vas quedando ms solo, como hasta las personas que te acompaaban se sienten incomodas con tu persistencia. Primero se marcharon muchos periodistas, molestos por sacar el caso de lo estrictamente corporativo, sin querer entender la contextualizacin que enlaza directamente el ataque a la prensa no empotrada con el diseo de la agresin a Iraq. Ms tarde fueron despareciendo, no sin antes haber intentado mediatizar nuestra actuacin, la mayora de las asociaciones y partidos polticos que no pudieron utilizar para sus intereses nuestra lucha o que solo la entenda de cara a sacar rdito electoral. Y finalmente desaparecieron, no todos afortunadamente, pero si muchas personas, que estaban codo a codo trabajando con nosotros. Unos por el cansancio de un trayecto tan largo, otros por no manejar nada ms que en teora lo de que lo personal es poltico, e incluso algunos, cuando satisficieron sus ansias aventureras al viajar a lugares lejanos, que solo en el marco de esta lucha podan visitar.

Nos fuimos quedando ms solos. El tiempo hizo la funcin de tamiz, separando la paja del trigo. Pero, afortunadamente, no nos abandon todo el mundo. Personas annimas nos acompaaron, y siguen hacindolo, en las concentraciones, conferencias o actos que hemos realizado a lo largo de 23 pases. Muchas asociaciones y colectivos continan apoyando nuestra actividad. Y tambin, algunos periodistas valientes y con memoria, luchan dentro de la precariedad laboral e informativa, para seguir recordando el caso.

La lucha contra la impunidad, es algo que la mayora tenemos claro. Es evidente que los militares estadounidenses se blindan ante el Derecho Internacional, antes incluso de cometer los crmenes de guerra contra la poblacin civil. Pero la lucha contra el olvido es la piedra angular sobre la que pivota la permanencia de nuestra batalla. La que impide que el asesinato de Jos pase al bal de los recuerdos informativos. La que consigue que no caduque, como querran sus asesinos. El olvido, en cualquiera de estas luchas, supone el doble asesinato de la persona muerta. Muerta dos veces, una por la mano criminal y otra por el olvido pblico. Y en esto si que hemos obtenido grandes victorias. Hoy Jos est vivo a lo largo y ancho del mundo como smbolo de la Libertad de Informacin y como un ejemplo palmario de los crmenes que se cometen da tras da en el Iraq ocupado.

Mantener esta tensin de vida, que el caso de Jos siga de vez en cuando rompiendo los muros del olvido ciudadano y meditico, nos ha obligado a mantener un despliegue permanente con actos de toda ndole. Concentraciones mensuales delante de la Embajada de Estados Unidos, manifestaciones puntuales contra la actuacin de Jueces y Fiscales que quieren dar carpetazo al tema, visitas a Instituciones nacionales e internacionales, centenares de conferencias, tanto aqu como en el extranjero, conciertos para visualizar y financiar nuestras actividades y anualmente la realizacin de viajes o actos que por su espectacularidad, vuelvan a poner el tema ante el tapete ciudadano e informativo. Viajes a Estados Unidos junto a las familias de los militares que se oponen a esta guerra, invitaciones a familiares de vctimas iraqus o de otras nacionalidades, participacin de reconocidas personalidades de la cultura o el activismo y las visitas a Iraq son las herramientas que nos permiten romper el olvido.

Nuestro ltimo viaje a Iraq, se enmarca dentro de esa filosofa. Por un lado honrar a Jos en el lugar en el que lo asesinaron y por otro, seguir contextualizando su asesinato en el marco de un Iraq, que al contrario de lo que dicen los arquitectos de este crimen, sigue en situacin de guerra total, constituyendo de hecho el primer genocidio del siglo XXI, con ms de un milln de muertos, segn los ltimos estudios de sobremortalidad

Todos lo viajes realizados a este pas han resultado difciles y peligrosos debido a la situacin de terror generalizado. Pero el Bagdad que nos hemos encontrado en 2008 es an peor de lo que habamos visto en los aos 2004 y 2005. La ciudad es una sucesin de crceles confesionales, conformada por barrios amurallados donde se hacinan los vecinos. Cualquier movimiento normal se convierte en un calvario debido a los check points que se multiplican cada cientos de metros. El suministro de agua y electricidad es escaso y con continuos cortes. Los combates se suceden, y no pasa ni diez minutos sin que puedas or tiros, explosiones o el bombardeo de helicpteros y aviones estadounidenses en pleno casco urbano. Las tropas invasoras y el ejrcito colaboracionista mantienen una presencia asfixiante y el terror de las milicias confesionales o los escuadrones de la muerte se evidencia continuamente, con la aparicin diaria de decenas de cadveres torturados, la mayora de ellos pertenecientes a la sociedad civil y profesional opuesta a la invasin y a la particin confesional de Iraq.

An a pesar de esta realidad terrorfica, los iraqus que nos reciben, lo hacen de manera afable, con simpata, comprendiendo que vengamos a honrar a nuestro muerto, como ellos hacen con los suyos. Fue emocionante percibir que el olvido de lo acontecido aquel 8 de abril, no haba hecho mella en ellos y que lo tenan presente. Entendan meridianamente porque se haba atacado el Hotel Palestina y porque se ha asesinado ya a ms de 300 periodistas independientes. Como deca uno de ellos, quieren ocultar al mundo el crimen que los estadounidenses estn cometiendo en Iraq. Aparte de la afabilidad, nos dieron su apoyo activo. Consiguieron flores, trajeron velas, pegaron con nosotros los carteles informativos, nos facilitaron cualquier lugar que estimsemos oportuno y nos escucharon con atencin, asintiendo al paso de nuestras palabras. Comprendiendo como tan bien saben los rabes, que nuestro dolor es el mismo.

Otra vez conseguimos vencer al olvido. 1826 das despus, a pesar de vivir en la sociedad de la caducidad, conseguimos poner en pie el recuerdo de los crmenes de guerra, la lucha contra la impunidad y el homenaje merecido a Jos, en el lugar de su asesinato.

Nuestro grito, en castellano y rabe, rompi de nuevo los muros del ocultamiento, transmitiendo con voz alta y clara que Jos y los asesinados en Iraq, siguen viviendo en nuestro recuerdo activo. Su nueva vida insuflada por la lucha contra la Impunidad y el olvido les perseguir a lo largo de la historia.

Nosotros por Jos y ellos por su pas ocupado. Todos juntos contra el genocidio de Iraq.

Jos Couso Crimen de Guerra Investigacin y Justicia.

Nota: El texto que aparece en la versin impresa del peridico es un resumen de este artculo.

http://www.josecouso.info/article.php3?id_article=333


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