Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2008

La hipocresa ante China

Carlos Pars
Pblico


No te parece maravilloso, amigo lector? De repente, se ha levantado una oleada en defensa de los derechos humanos y de la independencia de los pueblos. Un verdadero tsunami, que se extiende de un pas al otro. Y alcanza desde los altos mandatarios hasta la protesta callejera. No se poda recordar tan intenso y amplio movimiento desde las manifestaciones que se produjeron contra la declaracin de guerra a Irak. Creas que la sociedad actual estaba dominada por el egosmo y la bsqueda slo del propio bienestar? Ya ves que no. Ha bastado que la antorcha olmpica se haya puesto en marcha hacia China para que los nimos se hayan encendido en solidaridad con el Tbet y con las vctimas de la opresin del rgimen chino.

Hay que boicotear los Juegos Olmpicos. Las muchedumbres rodean a los portadores de la simblica antorcha y tratan de arrebatrsela. El Parlamento Europeo se rene para debatir la conveniencia del boicot. Que no acudan los jefes de Estado a la inauguracin. Que perciba el Gobierno chino con vergenza la recriminacin del mundo libre y democrtico
Pero no es demasiado maravilloso todo este movimiento? Por qu se concentra en China, saltando del deporte a la poltica? Es que este inmenso pas representa una isla de represin y violencia, en medio de un mundo lleno de justicia y paz, de profundo respeto a los derechos de los individuos y de los pueblos?

No parece tal paraso un mundo en el que cerca de mil millones de nios, mujeres y hombres no pueden satisfacer sus necesidades alimenticias, ni acceder a la cultura, ni a una vida digna, y en que ante esta terrible situacin la poltica de los pases ricos se concentra en encerrarse en su bienestar y blindar las fronteras.

Sin embargo los escndalos del orden mundial no se agotan en el mantenimiento de esta criminal situacin. A ella se aaden recientes hechos muy concretos.

El Parlamente Europeo discute la conveniencia de boicotear los Juegos Olmpicos y muestra su preocupacin por el Tbet. Propicia una negociacin del Gobierno chino con la ltima reencarnacin del Dalai Lama. Y, en cambio, permanece indiferente a la gravsima situacin del pueblo saharaui, cuyo territorio permanece ocupado por Marruecos desde hace medio siglo y cuya poblacin es perseguida sin que se le conceda el primario derecho de autodeterminacin. Con la vergonzosa complicidad de los sucesivos gobiernos democrticos espaoles, especialmente responsables como representantes de la antigua potencia colonial. Y es que la monarqua marroqu, con todo su desprecio de los derechos humanos, es fiel aliada de Occidente

Preguntmonos: de que autoridad tica y jurdica pueden hacer gala el premier Brown que ya ha anunciado su ausencia en la inauguracin de los Juegos y no digamos el presidente Bush, despus de que los ejrcitos de sus pases hayan invadido Irak en una guerra ilegal, y sean responsables de cientos de miles de vctimas civiles? Responsabilidad que se extiende a los Estados colaboradores en la invasin y masacre. Y qu diremos del infierno de Guatnamo? O de los traslados de prisioneros hacia lugares de tortura con la complicidad de los gobiernos europeos?

Vivimos en un mundo inmerso en la barbarie. Una barbarie fortalecida por el desarrollo tecnolgico y cientfico, que beneficia slo a una parte la dominante de la sociedad. Evidentemente esta denuncia general no puede servir de pretexto para justificar las ejecuciones ni las deficiencias de los derechos humanos en China. Pero s para preguntarnos: por qu, en medio de esta barbarie, China se ha convertido en blanco preferente de una ofensiva crtica?

Por qu los JJOO, desbordando su planteamiento deportivo, estn siendo motivo de explotacin para levantar esta intensa campaa?

Lo primero que se puede pensar es que la maniobra forma parte del anticomunismo que recorre el mundo. Algn miembro del PP lo ha expresado rotundamente: Hay que boicotear los Juegos porque China es un pas comunista. En mi opinin, sin embargo, el rgimen chino ya no puede ser considerado como propiamente comunista.

El comunismo chino se acab con Mao y luego ha ido evolucionando hasta terminar hoy en un capitalismo ciertamente no liberal dirigido por un poderoso Estado. Y que no sigue los dictados de los grandes poderes que dirigen la economa mundial. Lo cual, como ha subrayado el importante economista Stiglitz, le ha permitido el espectacular desarrollo que inquieta al capitalismo occidental. Y aqu, podemos adivinar alguna de las claves de la ofensiva antichina.

China camina hacia su elevacin a primera potencia mundial. La deuda de los EEUU con China es de tal orden que, segn se ha dicho grficamente, cada ciudadano estadounidense debe 4.000 dlares a cada chino.

Ciertamente China ofrece un gran mercado para la venta de los productos occidentales: una mano de obra ptima para trasladar las industrias de los pases avanzados, por su capacidad de trabajo y baratura. Y es en estos aspectos en los que se fijan quienes piensan que la negativa a boicotear los Juegos se asienta en intereses econmicos.

Al mismo tiempo, la emergencia de China rompe el orden y la hegemona de los EEUU y de Europa. Su poltica internacional se enfrenta en el Consejo de Seguridad (junto a Rusia) a los dictados de los gobiernos de EEUU. Es un peligro para la sumisin que Occidente aspira a imponer. Y aqu se insina la mano que puede mover los hilos de toda esta farsa que moviliza a los ingenuos. No son los derechos humanos lo que est en cuestin, sino la rivalidad en el poder.

Carlos Pars es filsofo y escritor. Su ltimo libro es Memorias sobre medio siglo



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter