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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2008

Modalidades de concentracin de la tierra en la Argentina reciente
Los pools de siembra

Ezequiel Meler
Rebelin



1.

El punto de partida de estas reflexiones es el reciente conflicto entre el gobierno y las corporaciones de productores agropecuarios. La cronologa del mismo da inicio formal el 11 de marzo del presente ao, cuando el gobierno anunci un nuevo sistema de retenciones mviles a las exportaciones granferas, ajustable al precio internacional, que despert la enconada oposicin de la mayora de las agrupaciones de productores rurales. Homologados en su conjunto por un sistema tributario que, por sus propias caractersticas, no estaba preparado para diferenciar a las grandes explotaciones de las pequeas y medianas, los representantes de las corporaciones reaccionaron, en una perfecta profeca autocumplida, como un nico sujeto opositor.

Muchos referentes del progresismo citadino se preguntaron en estos das qu intereses, ms all de la coyuntura, podan unir a sectores aparentemente tan diferentes como la Federacin Agraria y la Sociedad Rural. Las explicaciones, en la mayora de los casos, reprodujeron anticuados estereotipos simplistas, ligados a imgenes de larga perduracin en la memoria colectiva. De este modo, mientras los productores asociados podan presentarse ante los medios como el campo y algn trasnochado lleg a ver en ellos el germen de una genuina lucha campesina-, el gobierno, paradjicamente, no atin a dar con un discurso pblico que lograse quebrar la unidad sectorial del bloque, y se refugi cmodamente en la imagen de un actor social singular, de vocacin antidemocrtica, polticamente hegemonizado por los grandes terratenientes.

2.

Por supuesto, el asunto es ms complejo. Las transformaciones acaecidas en el agro argentino durante la ltima dcada son poco conocidas. No obstante, en trminos estadsticos, est claro que asistimos a un renovado proceso de concentracin productiva. Segn un relevamiento elaborado por el Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Econmicas de la Universidad de Buenos Aires, entre 1988 y 2002 el nmero de explotaciones agropecuarias cay en ms de un 21%, pasando de 421.000 a 333.000. El fenmeno es ms agudo en la Regin Pampeana, donde, en el mismo perodo, la merma fue del 29%. Como contrapartida a la mencionada reduccin en el nmero de explotaciones, el tamao promedio de las mismas pas de 469 hectreas en 1988 a 588 en 2002. En la Regin Pampeana, de nuevo, los nmeros son peores: la escala promedio se increment en un 35%, pasando de 400 hectreas en 1988 a 533 en 2002.[1]

Segn el mismo estudio, el proceso, lejos de detenerse, se ha acelerado desde entonces. Sin embargo, la modalidad de la concentracin ha variado. Fuera de la Regin Pampeana, se ha incrementado la presencia directa de la gran propiedad, en la medida en que los adelantos tcnicos permitieron la expansin de la frontera agraria a zonas antes improductivas. Por el contrario, en la Regin Pampeana propiamente dicha, los grandes propietarios, aunque siguen estando presentes, ya no son el polo dinmico del proceso econmico. Propiedad y explotacin, al menos en la Pampa Hmeda, son categoras cada vez menos homologables. Como la tierra raramente se vende, aparece otra salida: el arriendo. Y otro actor: los grupos de inversin. Los nuevos protagonistas del proceso de acumulacin de capital son, en efecto, los pools de siembra, grupos de inversin de tipo financiero, generalmente de origen extranjero, que arriendan una superficie de tierra significativa a diferentes propietarios por un perodo determinado, en general, por el trmino de una cosecha. Amparados en las ventajas que ofrece la combinacin de diferentes factores, como una legislacin permisiva, precios internacionales muy altos y un tipo de cambio extremadamente subvaluado, los pools de siembra se han consolidado como un agente econmico insoslayable. Asimismo, cabe destacar que estos fondos de inversin, en la mayora de los casos, estn asociados a los oligopsonios de comercializacin: un puado de firmas multinacionales Cargill, Bunge & Born, Dreyfuss, Noble Argentina, etc.- que concentran en sus manos, desde hace ms de un siglo, la totalidad de las exportaciones argentinas al mercado mundial.[2]

3.

Este proceso, inevitablemente, ha desplazado del sector rural a miles de pequeos y medianos productores de tipo familiar. Ante la imposibilidad de competir, sea en trminos tcnicos, en economas de escala, o en trminos de integracin productiva, muchos chacareros han elegido convertirse en simples rentistas, opcin que se entiende, asimismo, considerando los altos arrendamientos que perciben. En un proceso que asusta por la velocidad con que se desarrolla, la agricultura argentina se est quedando sin agricultores. Al mismo tiempo, el boom internacional de la demanda de soja vuelca las preferencias de los fondos de inversin hacia este producto, encareciendo el precio de la tierra de mejor calidad, tanto para el cultivo de otros cereales principalmente, el trigo y el maz- como para la actividad ganadera.

El desplazamiento, entonces, es doble: de produccin y de productores. Y su repercusin sobre la cadena de precios no puede ser mayor, puesto que las actividades desplazadas, al realizarse forzosamente en tierras menos idneas, generan mayores costos, que se traducen en significativos aumentos del precio de venta final. Aumentos que, huelga decirlo, repercuten en un ya muy golpeado mercado interno. De este modo, los pools de siembra, sin actuar como los agentes inmediatos del proceso de concentracin de la tierra pues, en general, no adquieren la misma en propiedad- se erigen en sus usuarios por excelencia, y por ende, adquieren el control del proceso productivo global.


4.

La conclusin es elemental. Cuando, el 11 de marzo, el gobierno anunci el nuevo esquema de retenciones mviles, bajo el argumento de que resultaba imprescindible detener el proceso de expansin del cultivo de soja, cometi, como mnimo, dos errores. Por un lado, centr su atencin exclusivamente en qu se produca, y no en quin lo produca. Al separar ambas dimensiones, lanz una medida no slo explosiva, sino ineficaz: para los grandes pools de siembra, el cultivo de soja sigue siendo rentable, y por su control sobre el proceso de comercializacin, estos sectores estn en condiciones de descargar los nuevos costos sobre otros productores. Para los pequeos y medianos productores, en cambio, la nueva medida result una sentencia de muerte en trminos de rentabilidad. La imposibilidad de competir con los fondos de inversin se hizo imposible. La opcin por la entrega del campo en arriendo se volvi, ms que conveniente, obligada. Y la reaccin, desde luego, no se hizo esperar.

En otras palabras, las retenciones, lo sepa el gobierno o no, difcilmente modifiquen, siquiera en el mediano plazo, el escenario productivo del sector agropecuario argentino, pero s tienen consecuencias inmediatas sobre el escenario social, al continuar y profundizar el proceso de desplazamiento de productores rurales. En segundo lugar, el gobierno subestim la fuerza poltica de los fondos de inversin, largamente asociados a los intereses de los grandes propietarios locales. De este modo, quizs sin quererlo, galvaniz a los diferentes sectores sociales que componen el universo agropecuario argentino en un slo inters. Detrs del negocio de la soja, como agudamente observ Alfredo Zaiat, est pariendo un nuevo bloque de poder:

Los piquetes verdes que duraron 21 das fueron la exteriorizacin del poder econmico emergente de los barones de la soja. A diferencia de las privatizadas y de los bancos, en este caso cuentan con el invalorable aporte, fsico y discursivo, de pequeos productores, y de la clase media agraria ascendente. Como se pudo observar con nitidez en estos das, el gigantesco poder financiero del complejo sojero, que investigadores aliados al negocio de poroto denominan sin inocencia tramas productivas, lograron capturar el inters de polticos y de gran parte de los medios de comunicacin. Hasta reductos de defensa del desarrollismo y de la industria han mudado su vocacin a la tutela del negocio de la soja, integrado por grandes arrendatarios, pools de siembra, multinacionales de la semilla trasngnica, acopiadores y grandes exportadores [] El fabuloso ciclo de alza de las materias primas, impulsado por la revolucin industrial tarda de China, el avance sostenido de India y el desarrollo de los biocombustibles, ha permitido la creacin de un dinmico ncleo de poder econmico [] El saldo del piquete del desabastecimiento fue el alumbramiento de un nuevo bloque de poder, que ha tenido como partero la invalorable colaboracin de los pequeos productores.[3]

5.

Lo cierto es que tampoco el gobierno hizo nada por evitar este proceso. Al contrario, se asoci a los sectores ms concentrados, que en el contexto de la recuperacin lograron balances espectaculares. No hubo consideracin oficial alguna, en estos cinco aos, para las consecuencias sociales del proceso socioeconmico descrito. En la coyuntura desatada por el lock out patronal, el gobierno, pese a su discurso anti oligrquico, prefiri dialogar con las transnacionales y con los grandes del sector, tratando de acordar diferenciando por arriba y no por abajo. Tal vez por ello, varias propuestas de la Federacin Agraria, como el proyecto para modificar la ley de arrendamientos un aspecto central del modelo de monocultivo sojero- pasaron desapercibidas. Sin lugar a dudas, hubo aqu otro error de evaluacin poltica: el nuevo bloque de poder se mostr ms firme de lo previsto, desatando la peor crisis poltica desde 2001 a la fecha.

El nuevo escenario econmico y social, emergente a la vez de la crisis de 2001 y de la modalidad de concentracin que consolid la recuperacin posterior, requiere algo ms que maquillaje. El gobierno debe actuar decididamente en contra de la concentracin bajo la modalidad de arrendamientos, propulsando una nueva ley que recoja los proyectos archivados, actualizando la legislacin y las frmulas polticas del primer peronismo. Para eso, necesita recuperar paulatinamente la larga tradicin de presencia estatal en el sector agropecuario, para convertirse por s mismo en un rbitro eficiente en el terreno de la produccin y comercializacin de la riqueza agropecuaria del pas. Despus de todo, la historia argentina nos ensea que quien controle la distribucin de la renta agraria, controla la economa, y, por carcter transitivo, gobierna el pas.

www.noticiasdelsur.com



[1]Vase Pablo Benchimol: Latifundios y pools de siembra, en Pgina 12, 20/04/08.

[2]Para un anlisis del modelo Cargill, vase Scaletta, Claudio: Gigantes invisibles, en Pgina 12, 06/04/08.

[3]Zaiat, Alfredo: El parto de un nuevo bloque de poder, en Pgina 12, 13/04/08.



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