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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2008

El cuento de la libertad de prensa

Carlos Rafael Diguez. B
Rebelin



La libertad de prensa dej de ser un arma de doble filo para convertirse en un potente artefacto destructor de las clulas del pensamiento de la humanidad. El Artculo 18 de la "Declaracin Universal de los Derechos Humanos", dice: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinin y de expresin; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitacin de fronteras, por cualquier medio de expresin."

El enunciado lleno de buenas intenciones se ha desvirtuado completamente: los oyentes, televidentes y lectores no solo reciben molestias tambin son manipulados, engaados y hasta vilipendiados descaradamente.

Hay tanta " informacin, numerosas "fuentes", diversos "canales", productores de "ruidos" que originan una falsa retroalimentacin en el mundo de las Nuevas Tecnologas que ni los propios dueos de los medios pueden asumir una coherente organizacin de los contenidos cada da tan repetitivos, convertidos en autnticos crculos viciosos ante una noticia en ocasiones inventada, distante, muy lejos de los entornos comunitarios. En el negocio meditico no cuenta la opinin del mercado. Es lamentable.

La gran prensa es tan libre que publica textos lites frutos de un escenario alejado de la masa y muy cerca de unos pocos millonarios: los protagonistas del acontecer noticioso, los buscadores de tesoros.

La humanidad hoy est hecha de petrleo, ese oro negro venenoso que persiguen los grandes titulares mediticos. Tanto inters se contrapone a los pocos o muy escasos renglones dedicados a la pobreza, al hambre ante la advertencia de la Organizacin de Naciones Unidas de retirar la ayuda a 100.000 nios si no recibe dinero. Quin se preocupa por esta triste realidad? Tanto que venden los medios, no pudieran contribuir con los 500 millones de euros que hacen falta para detener la muerte de nios?

Los grandes titulares de los peridicos del primer mundo son otros, por ejemplo: Un mendigo halla en la basura planos de la Torre de la Libertad. Mientras estos papeles secretos de la construccin de la Torre de la Libertad, se convierten en un boom meditico, los marginados del planeta esperan por un mnimo bocadillo, un pequeo espacio para expresar sus necesidades.

El solo enunciado del hallazgo sirve para hacer una enciclopedia, porque junto con los famosos planos todava buscamos la libertad del planeta y esa, no est debajo de los escombros; se puede hallar con la fuerza de las ideas y de sembrar conciencias.

Para los millones de hambrientos y pobres de la tierra no existe una verdadera TV, peridicos, ni radios que se ocupen de verdad de mitigar la sed originada por la falta de informacin; los pobres no son motivos de inspiracin para las grandes cadenas -la mayora- dirigidas hoy por comerciantes y no por periodistas o comunicadores sociales comprometidos con salvar la civilizacin.

Ignacio Ramonet ha descrito con absoluta claridad lo que ocurre en este mundo donde intentamos vivir: A la hora de la globalizacin los principales poderes son el poder econmico y el poder meditico. El poder poltico llega en tercer lugar. Y el poder econmico cuando se ala al poder meditico constituye una enorme palanca capaz de hacer temblar a cualquier poder poltico.

Debemos ser justos al sealar que existen medios de prensa dentro del contexto global que independientemente del capital que posee fruto de las propiedades legtimas no le hacen el juego a las transnacionales y se apegan a las demandas de la humanidad. No debemos llamarlos medios alternativos, sino medios necesarios, valientes, capaces de desprenderse de lo material y pomposo, para ofrecer sus seales a los desposedos. Quines son esos que desafan el poder de la industria meditica? Hombres virtuosos, repletos de altruismo que utilizan las etiquetas de las leyes de la comunicacin para atraer voluntades. Las incongruencias persisten a pesar que la humanidad haya dicho basta y echado andar.

Por suerte cada da nos percatamos de la estrategia principal que se esgrime: evitar a toda costa la interactividad de las audiencias, crear focos noticiosos manipulados y alentar acciones que desmoronen la armona social de los pueblos. La asimetra es el puente por excelencia para confundir las masas. Lo representativo contina en su afn de enterrar la accin participativa, es una democracia unidireccional. No hay rebote, y para la mayora de los pobres el agradecimiento a la prensa escrita radica en la utilidad de camastro: echarse sobre ella para dormir.

Sin entre los cdigos del xito para una persona se hallan sus habilidades de hablar, escribir, leer, escuchar y razonar en los medios imperiales la idea preconcebida es otra bien distinta, la mxima es otra: la gente no debe aprender a razonar y extraer conclusiones por si misma. Asistimos sencillamente como testigos pasivos del asesinato de la humanidad. Ojo, todos podemos ser cmplices de un crimen, incluso hasta matar un pas, y apagar una luz y hasta enterrar buenos ejemplos si nos dejamos llevar por la mentira meditica que se nos presenta muchas veces como tierna inofensiva y muy humana. Todo eso es un cuento!



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