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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2008

La crisis por Sidor plantea una cuestin de poder

Jorge Altamira
Rebelin


En las vsperas del 1 de Mayo el aire se corta con un cuchillo en Puerto Ordaz (Ciudad Guayana), en el Estado Bolvar, ante la inminencia del anuncio de la ruptura de las negociaciones entre el gobierno de Venezuela y el pulpo Ternium. Las divergencias parecen infranqueables entre los tres mil y pico de millones de dlares que reclamara la familia Rocca por la cesin del 40 por ciento del capital accionario de Sidor al Estado venezolano y los ochocientos millones que estara dispuesto a reconocer el gobierno de Chvez para obtener la mayora del capital de la empresa. El pulpo reclama un retiro de oro luego de haber procedido a un vaciamiento patrimonial. Otra evaluacin, esta vez de consultores privados, que cifra el capital de Sidor en dos mil millones de dlares (Tal Cual, 28/4), demuestra que el tema se maneja como una cuestin de fuerza. Las voces que corren a! seguran que el ejrcito ocupara las instalaciones de las plantas antes del jueves para asegurar la continuidad de las operaciones productivas. Segn otras versiones, el gobierno habra puesto fin a cualquier prolongacin del impasse y procedera a expropiar a la empresa por la va de los hechos. Se dice incluso que Chvez podra presentarse en Sidor el mismo 1 de Mayo para ocupar la primera plana de la jornada y dejar inscripta la nacionalizacin como un fasto bolivariano. El impasse de las negociaciones, sin embargo, le ha servido al gobierno para justificar una vez ms la postergacin de la firma del convenio colectivo de trabajo (se levant una reunin decisiva el martes 29), que tiene un arrastre de varios aos, sin que la direccin sindical ofreciera la menor resistencia. En el campo sindical se han adoptado disposiciones en las distintas secciones para que comits de trabajadores aseguren la transicin de la gestin.

La disputa en torno a las valuaciones indemnizatorias oculta ms de lo que aclara, debido a que nadie conoce los pasivos ocultos de la empresa, entre deudas por cargas laborales e incluso impositivas. La cifra que ofrece el gobierno podra tornarse voluminosa si acepta integrar ese pasivo a la nueva empresa - e incluso podra incurrir en un patrimonio negativo. Para los trabajadores, la confusin sobre este punto podra tener consecuencias muy negativas si el gobierno pretendiera que renunciaran al cobro de sus derechos laborales con el pretexto de no perjudicar el futuro de la empresa, parcial o totalmente estatizada.

El litigio debera alcanzar un porte mayor si se investigara una serie de procedimientos utilizados por el grupo Techint, sea para burlar al fisco o para reducir el lucro que le corresponde a los trabajadores por su posesin del 20 por ciento de las acciones de Sidor. El pulpo del acero transfiri beneficios operativos de Sidor a sus filiales en Mxico y Argentina mediante el recurso de comprar los abastecimientos por encima del precio internacional y vender sus productos por debajo de l (precios de transferencia). Si se ponen en evidencia estas irregularidades, la empresa podra ser estatizada sin el pago de ninguna indemnizacin. A pesar de que esta prctica de vaciamiento' era conocida oficialmente, el organismo recaudador de Venezuela (Seniat) haba premiado al pulpo por su alta "transparencia". Sin embargo, el mismo Estado que posee otro 20 por ciento de Sidor, se neg a rubricar el ltimo balance de la empresa, como expresin de las irregularidades sealadas, y no se hizo presente en la asamblea ordinaria de marzo pasado.

Esta descripcin pone de manifiesto algo que los turistas revolucionarios amigos del chavismo prefieren desconocer: la nacionalizacin no es un almuerzo gratuito - o la pagarn los capitalistas o la pagarn los obreros; si Techint no indemniza a los obreros por los perjuicios que les ha ocasionado en la ltima dcada, sern ellos los que acabarn indemnizando a los Rocca con el desconocimiento de sus derechos. Los obreros de Sidor se han transformado en los peor pagos de la industria venezolana como consecuencia de la privatizacin, y una parte importante de los que estn afectados a la produccin revisten en el plantel de las contratistas, con salarios y condiciones laborales incluso inferiores.

Arbitraje

Cuando se tienen en cuenta todos estos elementos se llega a la conclusin de que la decisin del gobierno de nacionalizar en forma parcial a Techint es una tentativa de arbitraje frente a una situacin que haba llegado a un punto de explosin. Cuando se incorpor hace ocho aos a la empresa, el Estado bolivariano le condon al pulpo un conjunto de deudas y le refinanci otras, as como mantuvo el subsidio en la compra del mineral de hierro a las empresas del Estado. Aun en estas condiciones, el pulpo intent deshacerse de los compromisos que limitaban su accin, como la resistencia obrera, la obligacin del pago de utilidades a los trabajadores, el pago de impuestos, o la obligacin de atender al mercado interno en momentos de suba exponencial del precio internacional del acero. El gobierno bolivariano se mantuvo del lado del pulpo c! uando hubo que enfrentar la discusin del convenio colectivo de trabajo, de modo que no puede reclamar hoy ningn ttulo o derecho por la derrota de la empresa.

Solamente cuando sta qued sin capacidad de respuesta tuvo que intervenir el Estado con un planteo de renacionalizacin parcial, cuyo destino concreto todava no est decidido y que ha abierto una pugna de largo alcance, en particular por la intervencin de la clase obrera.

Parece evidente que los trabajadores no deberan aceptar ningn resarcimiento a la empresa por la nacionalizacin hasta que no se investiguen las cuentas de la empresa en la ltima dcada. Sin embargo, el Estado los ha dejado afuera de la decisin estatizadora y de las discusiones sobre sus trminos. Tampoco deben asumir ninguna carga para el futuro sino, por el contrario, recuperar las conquistas perdidas. Una nacionalizacin financiada por los obreros, o por medio de una mayor explotacin, es reaccionaria. La investigacin de la empresa para atrs y el control obrero emergen como dos reivindicaciones que le dan un contenido social revolucionario a la nacionalizacin, que se convertira por esta va en una forma prctica de expropiacin a los expropiadores.

Poltica

Pero el problema fundamental es eminentemente poltico. Porque no existe el socialismo en una empresa', o sea una gestin obrera inmune al medio social y poltico en el cual opera. No se trata de ofrecer recetas de gestin o autogestin, sta es la nica trampa corporativista' en la que no debe entrar la clase obrera. La nacionalizacin de Sidor plantea dar pie a una iniciativa poltica: o sea convertir a la lucha por el destino de Sidor en el tema que vincule al conjunto del proletariado de la gran industria, el petrleo y las minas, y los bancos, con el planteo de una nacionalizacin general de la gran industria y los bancos; por el control obrero de la industria nacionalizada y el fin de la dictadura de la gerencia estatal; por la convocatoria de un congreso obrero que establezca los objetivos y mtodos de la poltica ! de industrializacin del pas, movilizando a la poblacin desocupada y, por fin, por un gran congreso obrero que establezca la independencia poltica de los sindicatos y la puesta en pie de una verdadera Unin Nacional de Trabajadores. La cuestin estratgica por excelencia en Venezuela es la estructuracin poltica del proletariado, precisamente aquello que el nacionalismo burgus procura impedir, porque su base de poder es la atomizacin de la clase obrera. Que la lucha obrera por el convenio en Sidor haya puesto en cuestin al poder en la industria, demuestra que la estructuracin poltica de la clase obrera es una necesidad a la orden del da. La consigna es por un Congreso Obrero. El desarrollo de este programa plantear la cuestin del gobierno obrero y campesino y de las masas populares.

La quiebra de las negociaciones entre Chvez y Techint, ya no por la nacionalizacin parcial sino incluso por el resarcimiento que reclama el pulpo, plantea una crisis poltica en el Mercosur, cuyos gobiernos tutelan a Techint y a la gran patronal de la siderurgia en general. Plantea, por sobre todo, un horizonte nuevo al proletariado de la gran industria que se ha visto afectado por las privatizaciones en la ltima dcada y media. La crisis poltica internacional y la nueva situacin para los trabajadores se conjugan para propiciar movilizaciones sociales y polticas de gran alcance. Planteamos tomar a la nacionalizacin de Sidor y al conflicto que abre con las grandes patronales y con los trabajadores para movilizarnos por la renacionalizacin de la gran industria privatizada, la recuperacin de las conquistas, el pase a convenio de los obreros tercerizados y por el con! trol obrero.

Jorge Altamira


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