Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2008

Opresin, resistencia y el papel pblico del los intelectuales
Slo intelectuales?

Omar Barghouti
/www.iss.nl/DevISSues

Traducido del ingls por Beatriz Morales Bastos



Omar Barghouti, analista y comentarista poltico y cultural palestino independiente, es desde hace tiempo defensor de un Estado unitario, laico y democrtico en la Palestina histrica. Es co-fundador de la Campaa Palestina para un Boicot Acadmico y Cultural a Israel (PACBI, por sus siglas en ingls) creada en 2004 y que promueve un boicot institucional internacional a Israel inspirado en el impuesto al apartheid en Sudfrica. En este artculo argumenta que en situaciones de opresin colonial en particular los intelectuales no pueden ser neutrales, "apolticos" o indiferentes en relacin a la lucha por la libertad, la igualdad y la autodeterminacin.

"Su ensayo es muy bueno pero, no podra hacerlo menos 'intelectual', menos analtico y ms personal?". sta es la reaccin que recib de una editora de Nueva York despus de presentarle un artculo sobre arte y opresin que me haba pedido para una coleccin de ensayos similares. Observaciones como sta no era la primera vez! suelen traicionar una dicotoma profundamente arraigada, incluso entre aquellas personas comprometidas con la justicia social, entre los intelectuales en el "norte global" y sus homlogos en el "sur global" segn la cual los primeros estn mejor equipados para pensar, analizar, reflexionar, crear y teorizar, mientras que los segundos estn "naturalmente" disculpen la alusin aristotlica ms predispuestos a meramente existir, experimentar aspectos corporales de la vida y reaccionar ante ellos.

La manera cmo la mayora de los acadmicos e intelectuales israeles, particularmente aquellos que se autodefinen como 'de izquierda', reaccionaron ante el llamamiento palestino a un boicot acadmico y cultural a las instituciones israeles [1] encarna lcidamente esta dicotoma. Algunos gritaron que se sentan 'traicionados' por los 'ingratos' palestinos; otros nos sermonearon abiertamente afirmando que semejante boicot era 'contraproducente' para nuestros propios intereses; otros recurrieron a las mentiras, las insinuaciones y a todo tipo de engaos y de deshonestidad intelectual para refutar los slidos argumentos del boicot, inspirado bsicamente en la lucha contra el apartheid en Sudfrica. Muchos de ellos estaban realmente impactados por el hecho de que los palestinos fueran tan impertinentes como para atreverse a tomar la iniciativa y decidir cmo queremos que el mundo nos ayude mejor a resistir al sistema de apartheid propio de Israel. Habindose acostumbrado a su "auto-proclamado papel como las nicas autoridades de cmo debera ser la lucha contra la ocupacin", estos israeles de izquierda, en su mayora sionistas blandos que se oponen pblicamente a la ocupacin pero, aparte de eso, aprueban la realidad racista y de apartheid de Israel y se oponen firmemente a los derechos de los refugiados palestinos, se han "arrogado a s mismos el exclusivo derecho a arbitrar toda cuestin que tenga que ver con los palestinos" [2]. Es como si en su imaginacin se hubieran creado esta imagen inconscientemente racista y esttica de nosotros, los intelectuales nativos, como vasallos serviles o incluso seres humanos relativos [3], que carece de la facultad de razonar o, en el mejor de los casos, la poseen pero carecen de la habilidad de utilizarla en nuestro propio beneficio.

Dejando de lado la condescendencia colonial, podra decirse que estos israeles un tanto dirigentes se convirtieron (de manera intencional o no) en el instrumento ms eficaz utilizado por Israel y sus partidarios sionistas en el extranjero para luchar contra la expansin del boicot especialmente en Europa y Estados Unidos por medio de una prolongada campaa inmoral de pura intimidacin, difamacin, calumnia y acoso flagrante.

La afirmacin ms repetida como loros por estos supuestos progresistas en muchas columnas bien publicitadas en la corriente dominante de los medios de comunicacin occidentales era que los boicots acadmicos y culturales ahogan el intercambio abierto de ideas, dificultan el dilogo cultural y transgreden la libertad acadmica. Aparte de la hipocresa de todo aquel que en el pasado apoy el boicot total contra el apartheid sudafricano y ahora moraliza acerca de la peligro 'intrnseco' del boicot contra Israel, en esta afirmacin hay un alarmante sesgo porque considera que slo la libertada acadmica de Israel es digna de consideracin o de inters. En su planteamiento "el hecho de que a los palestinos se les niegan los derechos bsicos as como la libertad acadmica debido a la ocupacin militar israel es confuso". Adems, "este hecho de privilegiar la libertad acadmica como un super-valor por encima de todos los dems es en principio antittico con los propios cimientos de los derechos humanos. El derecho a la vida y a ser libres de la subyugacin y del dominio colonial, por nombrar unos pocos, debe ser ms importantes que la libertad acadmica. Si sta contribuye de algn modo a la supresin de aquellos derechos ms fundamentales, debe dejar paso. Del mismo modo, si la lucha para conseguir aquellos requiere un nivel de limitacin en sta, entonces que as sea. Valdr la pena" [4].

Pero algunos se han hecho la siguiente pregunta: no deberan los intelectuales palestinos limitarse a centrarse en lo que pueden hacer mejor, producir un arte y pensamiento autntico, apoltico que pueda por propio derecho contribuir de manera mucho ms slida a la causa palestina? No es mejor dejar el activismo a los activistas? Hay que admitir que algunos de nuestros propios trabajadores en los campos cultural y acadmico mantienen ideas similares. Un problema palmario de esta lnea de argumentacin es que crea otra dicotoma, no menos artificial, entre quienes piensan y quienes actan, entre intelectualismo y activismo, y con ello traza una jerarqua esttica que tratara a los intelectuales de patriarcas y a los activistas de las masas desvalidas que necesitan desesperadamente que se las dirija. Aunque cada grupo puede tener su propio campo de accin, hay lmites no rgidos, impermeables que los separan. Y existe una relacin verdaderamente dialctica entre ambos que no se debe desestimar o ignorar.

Otro grave defecto del anterior argumento es que asume que en el contexto de la opresin colonial los intelectuales pueden ser slo intelectuales en el puro sentido del trmino, si es que existe este sentido, que pueden y deben distanciarse de la apremiante y a menudo deprimente realidad de la opresin para ser capaces de general trabajos creativos y de calidad capaces de contrarrestar la ocupacin de la mente por parte del opresor una desgracia mucho ms peligrosa y tenaz que la ocupacin de la tierra y reavivar la esperanza en la comunidad oprimida nutrindola en el proceso de auto-desarrollo, particularmente en el fundamental campo cultural. Desde mi experiencia personal como analista y coregrafo de danza que trabaja en medio del conflicto, no creo que en una situacin de opresin los intelectuales tengan la opcin de reflejar o no el impacto del conflicto en ellos y en su sociedad. De alguna manera la opresin se impone en su trabajo, en su proceso creativo. Su opcin bsica entonces parece ser o bien reflejarla pasivamente o transcenderla activamente. Parece que la opresin tiene su propio modo de tocar a cada uno al alcance de ella, independientemente de la implicacin real o futura de cada uno en ella.

En este caso los escritores que est en contra del boicot argumentaran que por qu boicotear en vez de comprometerse 'positivamente'. Hay muchos maneras mucho ms 'constructivas' de comprometerse para resistir a la opresin, la ms potente de las cuales es ganarse a sectores importantes de la comunidad opresora por medio del dilogo y de proyectos conjuntos en cada campo, contina el argumento. Con la lucrativa financiacin de los pases europeos empeados en arrepentirse por su Holocausto sacrificando los derechos palestinos segn el derecho internacional y el prestigio y los beneficios personales que vienen con ello, incluso algunos intelectuales palestinos de conciencia pueden consentir en cambiar el centro de su trabajo desde la resistencia a la opresin y comunicarse con 'el otro' para provocar cambios por medio de la persuasin, aun cuando su propia experiencia sea el funesto fracaso de este empeo. Por ejemplo, un trabajo de danza conjunto palestino e israel puede ser extremadamente solicitado como el ltimo modelo para promover la coexistencia y el reconocimiento mutuo entre las 'dos partes'. Semejante agenda (porque estos proyectos con mucha frecuencia son producto de turbias agendas polticas) defiende esencialmente un cambio de la "consciencia del oprimido, no de la situacin que lo oprime"[5], por tomar prestada la aguda observacin de Simone de Beauvoir. O peor, su objetivo es cambiar la percepcin que el mundo tiene del conflicto, dando la impresin de relaciones normales, incluso amables, entre artistas a ambos lados de la lnea divisoria. Esto implica inexorablemente que todo lo que se necesita es acumular la cantidad suficiente de este tipo de colaboraciones para superar finalmente el 'odio' que hay encerrado en este 'conflicto'. Sin embargo, con el tiempo la impresin y la imagen sustituyen a acabar con la opresin como objetivo ltimo buscado por este negocio de la paz.

Quienes creen que pueden adoptar la postura de la avestruz ante un conflicto sugiriendo slo algunas vas intelectuales de acercamiento, dtente o 'dilogo' buscan slo una apariencia de paz que, adems, carece de justicia. Luchar por una paz divorciada de la justicia es tan vlido como institucionalizar la injusticia o hacer que los oprimidos se sometan a la abrumadora fuerza del opresor aceptando la falta de igualdad como una fatalidad del destino [6].

Por consiguiente, el boicot sigue siendo la moralmente ms slida forma de lucha no violenta que puede librar al opresor su opresin y con ello permitir que prevalezcan la coexistencia, la igualdad y la justicia verdaderas as como una paz duradera. Sudfrica es un testimonio de la fuerza y de las posibilidades de este tipo de resistencia civil.

Incluso si olvidamos las principales implicaciones polticas de los anteriores argumentos, es posible tener una comunicacin intelectual en condiciones de igualdad y mutuamente beneficiosa con el otro? Por supuesto que s, pero no en todas las circunstancias. La asimetra es otra problemtica fundamental del interculturalismo en un contexto de opresin persistente. Ms all de todas las complejidades de las diferencias culturales per se, la asimetra aade toda una nueva dimensin, ms vertical que horizontal. Y como tiene que ver con la estratificacin, puede ser perjudicial para una comunicacin inter-cultural si no se aborda de forma adecuada o lo suficiente.

Existe tambin la preocupacin de que la parte 'ms dbil' en este asimtrico proceso de comunicacin sea explotada por la parte 'ms fuerte' como un objeto, como una herramienta, en una atmsfera aparentemente progresista, consideraba y bastante abierta pero, con todo, como una herramienta. Esto negara toda posibilidad de tener un puente de dos direcciones entre los dos lados que se comunican. Slo una escalera de mano puede funcionar!

En el centro de esta preocupacin est el valor relativo otorgado por la parte ms fuerte, o incluso por ambas, a las percepciones, deseos y necesidades de la parte ms dbil. Si sta se relega a un estatus comparativamente ms bajo, la comunicacin se convierte en otro instrumento de opresin por medio del cual las necesidades y objetivos de la parte ms fuerte son la principal fuerza motriz del proceso. En estas circunstancias el dilogo es simplemente imposible. Toda comunicacin en este momento est dentro del terreno de la negociacin. Slo despus de que ambas partes hayan puesto en tela de juicio las actitudes y estereotipos preestablecidos y estn de acuerdo a priori en los principios bsicos de justicia que deben gobernar su comunicacin y lucha comn, la relacin puede volverse ms equitativa, ms equilibrada. Entonces, el objetivo de toda relacin entre intelectuales a travs de la lnea divisoria de la opresin debe ser, de un modo u otro, acabar con la opresin, no ignorarla o huir de ella. Slo entonces se desarrollar el autntico dilogo y de este modo la posibilidad de una colaboracin sincera por medio del dilogo.

Como conclusin, en contextos de opresin colonial los intelectuales que defiende la justicia y trabajan por ella no pueden ser slo intelectuales, en el sentido abstracto; no pueden sino estar inmersos en una forma u otra de activismo para aprender de otros compaeros activistas travs de experiencias de la vida real, para aumentar los horizontes de sus fuentes de inspiracin y para comprometerse orgnicamente en un proceso de emancipacin eficaz y colectivo, sin la auto-indulgencia, la complacencia y el refugiarse en la torre de marfil que pueden empaar su visn moral. En resumen, ser slo intelectuales.

Omar Barghouti es un investigador y analista cultural independiente qu evive y trabaja en Palestina. Se puede contactar con l en [email protected].

Notas: [1] Enlace del llamamiento de la PACBI a un boicot acadmico y cultural a Israel: http://www.pacbi.org/campaign_statement.htm

[2] Vase Omar Barghouti y Lisa Taraki, Academic Boycott and the Israeli Left, Electronic Intifada, 15 de abril de 2005. http://electronicintifada.net/v2/article3763.shtml

[3] Vase Omar Barghouti, Relative Humanity - the Fundamental Obstacle to the One State Solution, ZNet, 16 de diciembre de 2003, http://electronicintifada.net/v2/article3763.shtml

[4] Los siguientes contra-argumentos se publicaron por primera vez en Omar Barghouti y Lisa Taraki, Freedom vs. "Academic" Freedom The AUT Boycott, CounterPunch, 1 de junio de 2005, http://www.counterpunch.org/barghouti06012005.html

[5] Citado en Paulo Freire, Pedagogy of the Oppressed, http://www.counterpunch.org/barghouti06012005.html

[6] Vase Omar Barghouti, The Morality of a Cultural Boycott of Israel, Open Democracy, 20 de septiembre de 2005.

Enlace con el original:

http://www.iss.nl/DevISSues/Articles/Just-Intellectuals-Oppression,-Resistance,-and-the-Public-Role-of-Intellectuals


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter