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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2008

Desafos y dilemas del intelectual pblico

Walden Bello
Sin Permiso


La verdad no est ah, sin ms, se hace real y se ratifica con la accin, pero aunque para realizarla y llevar a cabo un orden ms justo hace falta poder, no se puede permitir que la verdad sea destruida por el poder durante el proceso. Este es el papel del intelectual pblico: sealar verdades que no son convenientes desde el propio punto de vista poltico. Extractos del discurso de aceptacin del Outstanding Public Scholar Award Panel, International Studies Association, 49th Annual Convention, San Francisco, California, 27 de Marzo, 2008. El reputado cientfico social filipino Walden Bello ha sido el segundo receptor del premio, despus de Susan George en 2007. Los miembros del jurado que premi a Bello fueron el Dr. Richard Falk, profesor emrito en la Princeton University; la Dra. Robin Broad, profesora de la American University, y el Dr.Barry Gills, profesor de la Universidad de Newcastle.

Me gustara, antes que nada, decir que estoy muy agradecido a la Seccin de Economa Poltica Internacional de la Asociacin de Estudios Internacionales por la concesin de este premio. Me siento muy, muy honrado por los generosos comentarios de Barry [Gills], Robin [Broad], Richard [Falk] y Susan [George]. Es verdaderamente un honor estar en compaa de Susan, la primera persona que recibi este premio. Djenme tan solo decir, especialmente en comparacin con Susan, que no estoy muy seguro de ser la persona ms apropiada para ser nombrada ISA's Outstanding Public Scholar [Acadmico destacado con vocacin pblica] del 2008, aunque creo que me considero como un intelectual pblico o, como dicen los franceses, un intelectual comprometido, o sea, que combina el anlisis y la accin, o por lo menos, lo intenta.

Barry me ha pedido que hablara de las lecciones que he aprendido durante mi trabajo como intelectual pblico. No es cosa fcil, porque, aunque mis opiniones sobre las cosas son muy pblicas, no estoy acostumbrado a hablar en pblico sobre mi propia vida.

Al reflexionar, la pasada noche, sobre la tarea que Barry me ha asignado, dira que las lecciones clave que he aprendido son tres:

- La primera es que las verdades slo se convierten en verdad por la accin.

- La segunda es que para llegar a la verdad, a veces hay que hacer uso de mtodos de investigacin poco ortodoxos.

- Y la tercera es que hay que aceptar que existe una tensin permanente e inevitable entre teora y prctica, entre pensamiento y accin, entre verdad y poder, y que darse uno a entender que esa tensin es eliminable es una de las peores ilusiones en que puede caer el intelectual pblico.

Las Verdades solo se convierten en Verdad por la Accin

Tomemos la primera, a saber: que las verdades necesitan de la accin para convertirse en verdad. Esto quizs lo vi claro decisivamente con los acontecimientos de Seattle, a fines de Noviembre y principios de Diciembre de 1999. En la dcada anterior a Seattle haba cantidad de estudios, incluyendo informes de la ONU, que cuestionaban el supuesto de que la globalizacin y las polticas de libre mercado llevaban al crecimiento sostenible y a la prosperidad. Los datos mostraban, en efecto, que la globalizacin y las polticas de mercado estaban promoviendo ms desigualdad y ms pobreza y consolidaban el estancamiento econmico, especialmente en el Sur global. Sin embargo, estos datos fcticos no eran sino "factoides", pseudohechos, a ojos de los acadmicos, la prensa y los agentes polticos, los cuales repetan una y otra vez el obligado mantra neoliberal, conforme al cual la liberalizacin econmica promueve el crecimiento y la prosperidad. El punto de vista ortodoxo, reiterado hasta la nusea en aulas, medios de comunicacin y crculos polticos era que los crticos de la globalizacin eran o Luditas o creyentes en un mundo plano, segn displicentemente nos calificara Thomas Friedman.

Despus siguieron las masivas manifestaciones anti-globalizacin de Seattle, que llevaron al colapso de la tercera reunin de ministros de la Organizacin Mundial del Comercio. Lo que all colaps no fue slo una renin, sino todo un credo tenido hasta entonces por indisputablemente cierto. Despus de Seattle, la prensa empez a hablar del "lado oscuro de la globalizacin", de las desigualdades y la pobreza creadas por la globalizacin. A continuacin vinieron las espectaculares defecciones en campo globalista, como las del financiero George Soros, el premio Nbel Joseph Stiglitz o el economista estrella Jeffery Sachs. Y luego ya, los descubrimientos ampliamente divulgados hace ao y medio por dos fuentes independientes: un estudio del Profesor Robin Broad, de la American University, publicado en la Review of International Political Economy, y un informe de un panel de economistas neoclsicos encabezados por Angus Deaton, de Princeton, y Ken Rogoff, antiguo economista en jefe del FMI; de acuerdo con ellos, el Departamento de Investigacin del Banco Mundial, la fuente de la mayor parte de afirmaciones de que la globalizacin y la liberalizacin del comercio llevaban a menores tasas de pobreza y a un decremento de la desigualdad, haban distorsionado deliberadamente sus datos y haban hecho afirmaciones injustificadas. Actualmente, la carga de la prueba corresponde a los partidarios de la globalizacin y de la liberalizacin dirigidas por las corporaciones granempresariales.

Cul es la diferencia? No tanto la investigacin o el debate, sino la accin. Fueron necesarias las acciones militantes anti-globalizacin de masas de gente y el colapso espectacular de la reunin ministerial de la OMC para convertir los "factoides" en hechos de pleno derecho, en verdades. La verdad no est ah, sin ms. La verdad se colma, se hace real y se ratifica con y por la accin. Como el viaje de Coln en relacin con la teora de la tierra esfrica, Seattle fue un acontecimiento histrico mundial que hizo la verdad "verdadera". (Ya s que utilizar a Coln no es polticamente correcto, pero tendrn que perdonarme porque no he sido capaz de hallar una analoga mejor.)

Mtodos heterodoxos

La segunda leccin recibida en mi condicin de acadmico pblico y de la que me gustara hablar tiene que ver con los mtodos de investigacin. Una de las conclusiones a las que he llegado es que, a menudo, cuando se trata de analizar asuntos realmente importantes, nuestros mtodos normales de investigacin en ciencias sociales, como el anlisis cualitativo o el anlisis cuantitativo, no son aplicables. No funcionan, porque con frecuencia anda el poder de por medio, y los poderosos no quieren que las cosas sean transparentes. Esto me result transparente cuando tuve que estudiar el Banco Mundial.

Permtanme remontarme a 1975 historia antigua, para muchos de ustedes recin terminado mi doctorado en Princeton. En aquella poca no tena intencin de seguir una carrera acadmica. Tena muy claro entonces cual era mi trabajo: derrocar la dictadura de Marcos. Pas a formar parte de una red internacional conectada con la clandestinidad filipina y me convert en activista a tiempo completo. Fui a Washington y ayud a establecer una oficina cuya funcin era ejercer presin sobre el Congreso USA para acabar con la ayuda al rgimen de Marcos. Nos dimos cuenta muy pronto de que para desarrollar un trabajo eficaz tenamos que tener en cuenta todos los aspectos del apoyo de los EEUU al dictador. Por ejemplo, la mayor parte de la ayuda estadounidense a Marcos se canalizaba a travs de instituciones multilaterales como el Banco Mundial, y el problema era que la falta de transparencia de esta institucin impeda obtener informacin alguna sobre los programas del Banco. La nica informacin que conseguimos fueron notas de prensa aspticas. Estaba claro que para mostrar lo que el Banco haca y exponerlo, la nica manera era obtener los documentos desde dentro del mismo Banco. Empezamos formando poco a poco una red de informadores dentro del Banco. Eran conocidos, liberales de izquierda conscientes. Nuestro trabajo formaba parte del proceso de construccin de lo que fue efectivamente una red de contrainteligencia, no ya dentro del Banco, sino tambin dentro del Departamento de Estado y de otras agencias del gobierno USA.

Esta gente empez a traernos ocasionalmente algunos documentos, pero era un proceso tedioso, aunque necesario. La informacin no era suficiente, por lo que pensamos que era necesario recurrir a mtodos ms radicales. As pues, mis socios y yo nos pusimos a indagar las pautas de conducta de los empleados del Banco, y nos dimos cuenta de que haba perodos del ao en que all no haba nadie: el Da de Accin de Gracias, la Navidad, el Ao Nuevo, el 4 de Julio, el Memorial Day, etc. En estos das, y por un perodo de tres aos, fuimos al Banco simulando que volvamos de una misin, flojas y desanudadas las corbatas: acabbamos de llegar de frica, de la India, de donde fuere. Los agentes de seguridad nos pedan invariablemente nuestros documentos de identidad, y cuando simulbamos buscarlos aturulladamente y con tan fatigada apariencia, vena el esperado: "Est bien, est bien; pasen". Siempre funcionaba. Como pueden imaginarse, entonces la seguridad era bastante laxa.

Una vez dentro, ramos como nios extraviados en un almacn de caramelos. Recogamos todos los documentos que podamos, no solamente referidos a Filipinas, y los fotocopibamos utilizando el equipamiento del propio Banco. Y esto durante tres aos!

Los documentos unas 3.000 pginas referidas a prcticamente todos los proyectos y programas sostenidos por el Banco en mi pas ofrecan una visin inigualable del modo en que funcionaba una estrecha relacin entre dos instituciones autoritarias y opacas: el Banco Mundial y el rgimen de Marcos. Para empezar, organizamos conferencias de prensa para exponer los documentos, uno por uno, y para embarazo de ambos, del Banco Mundial y del rgimen de Marcos; y luego, en 1982, sacamos el libro titulado Desarrollo y Debacle: el Banco Mundial en Filipinas, uno de cuyos autores era Robin Broad. Segn muchas personas, esta publicacin contribuy a desenmascarar al rgimen de Marcos. Me gustara que tuvieran razn. Respecto de lo que aprend..., pues eso: que los mtodos ortodoxos o convencionales tienen sus limitaciones, que para llevar a cabo una investigacin realmente eficaz, a veces hay que quebrantar la ley. Adems, durante el proceso hay que ser terriblemente profesional. Pero tuvimos mucho cuidado al embarcarnos en ello, y no pudimos contar la historia real de cmo obtuvimos los documentos hasta pasados 10 aos (1992), cuando lo que se llamaba la ley de prescripcin para el procesamiento penal en EEUU nos lo permiti. Mis asociados y yo habramos podido pasar 25 aos en la crcel, si nos hubieran pillado entrando en el Banco. A propsito: Robin me ha pedido que deje claro aqu que ella no estaba entre las personas que fueron a 1818 H Street NW.

En registro menos ligero, la decisin que tuvimos que tomar no fue fcil. Nunca es fcil decidir quebrantar la ley; no slo por los castigos que eso trae consigo, sino porque todos estamos profundamente socializados para observar la ley. Pero nos dbamos cuenta de que no tenamos otra opcin. Si no, la verdad habra sido enterrada por mucho, mucho tiempo.

Teora y Prctica

La tercera cosa de la que me gustara hablar es de la tensin entre anlisis y accin, entre verdad y poltica. Lidiar con esta relacin no es fcil, ya que nuestro lado moral es muy exigente, sobretodo cuando se trata de enfrentarse con verdades desagradables. La primera vez que me encontr cogido entre exigencias incohonestables de verdad y de poltica fue cuando estaba haciendo mi tesis doctoral.

En 1972 empec la investigacin para mi tesis doctoral sobre el tema de la organizacin poltica en los suburbios de Santiago, Chile, durante un perodo revolucionario. En aquellos momentos senta una gran simpata por el gobierno de Salvador Allende y su llamada "va pacfica hacia el socialismo". De hecho, creo que este fue el momento en que me volv progresista. Sin embargo, despus de tres meses en los suburbios, me di cuenta cabal de que lo que el pas estaba experimentando no era un revolucin profunda, sino una contrarrevolucin incipiente. La revolucin de Allende estaba malherida.

Llegado a este punto, me pareci que si deba hacer una investigacin relevante, tanto poltica como intelectualmente, lo importante era estudiar la contrarrevolucin. De modo que cambi el tema de mi tesis por el de la dinmica de la contrarrevolucin, y acab entrevistando a gente de clase media y de derechas que no podan entender que una persona de piel cobriza como yo hiciera preguntas como las que les estaba haciendo. A menudo, se mostraban francamente hostiles, y en dos ocasiones anduve a pique de ser golpeado. Algunos pensaban que era un agente cubano, y sealaban inquisitivamente el peridico de izquierdas que llevaba despreocupadamente conmigo junto con otros peridicos ms conservadores. Cuando les deca que necesitaba seguir lo que pensaban en ambos lados, se rean sardnicamente y me declaraban un caso perdido.

A mediados de 1972, estaba claro que esta gente, muchos de ellos jvenes afiliados a las juventudes del Partido Cristiano-Demcrata, controlaban las calles de Santiago, algo que me pareca similar a lo que haba sucedido anteriormente en la Italia fascista y en la Alemania nazi. Luego termin mi investigacin y volv a Princeton, y despus del golpe de Septiembre 1973 me compromet en el trabajo solidario contra la dictadura de Pinochet. Por aquel entonces era a la vez un activista y un intelectual comprometido que intentaba comprender el conflicto de clases en tiempos de revolucin. La tesis, titulada Las races y la Dinmica de la Revolucin y la Contrarrevolucin en Chile, acab siendo una comparacin del papel contrarrevolucionario de las clases medias en Chile en 1971-73 y en Italia y Alemania en los aos 1920.

Haciendo esta tesis, dos verdades polticamente inconvenientes, parafraseando a Al Gore, se me hicieron muy evidentes. La primera: que, contrariamente a las explicaciones dominantes del golpe, que apuntaban al xito de Pinochet como algo debido a la intervencin de los EEUU y de la CIA, la contrarrevolucin estaba ya en marcha antes de los esfuerzos de desestabilizacin de los EEUU; que fue en gran parte determinada por una dinmica de clases; y que las elites chilenas fueron capaces de conectar con sectores de la clase media aterrorizados por la perspectiva de que sectores pobres se alzaran con su programa de justicia e igualdad. En resumen, la intervencin de los EEUU tuvo xito porque estaba inserta en un proceso contrarrevolucionario en marcha. La desestabilizacin de la CIA fue solamente uno de los factores, pero no el decisivo. Esto era algo que, por aquel entonces, los progresistas no queran or, porque lo que queran muchos de ellos era una simple imagen en blanco y negro, o sea, que el derrocamiento de Allende fue orquestado desde fuera por los Estado Unidos.

La segunda verdad relacionada, pero tambin polticamente inconveniente, que result de esta tesis fue el papel de la clase media. Tanto liberales de izquierda como progresistas suelen presentar a la clase media como aliada de la clase obrera y de las clases bajas en general, lo que supone una fuerza para la democratizacin. La tesis mostr que, contrariamente a esta asuncin, las clases medias no constituyen necesariamente fuerzas para la democratizacin en los pases en desarrollo. De hecho, cuando se moviliza a las clases pobres con un programa revolucionario, las clases medias pueden convertirse en una base de masas para la contrarrevolucin, como en Alemania e Italia en la dcada de 1920, en que las clases medias proporcionaron los soldados de los movimientos nazis y fascistas.

Pero a los progresistas realmente les cuesta mucho aceptar esta caracterizacin de la clase media, y parte de la razn subliminal es que sta es la clase de la que con frecuencia ellos proceden. De hecho, recientemente he tenido que establecer de nuevo mi posicin en una crtica del best seller de Naomi Klein La Doctrina del Shock. Naomi es una gran escritora progresista y es una buena amiga, pero he tenido que sealar que su visin del derrocamiento de Allende como un producto de un complot entre los militares y los Chicago Boys, una alianza sin apoyo popular, es no solo simplista, sino equivocada. Habra sido como decir que el derrocamiento de Thaksin Shinawatra en Tailandia en Septiembre 2006 fue nicamente el producto de una conspiracin entre los militares y algunos miembros del Consejo Privado Real, sin referencia ninguna al papel de las clases medias de Bangkok en la creacin de las condiciones polticas para el golpe. Como las clases medias tailandesas en el caso de Thaksin, la clase media chilena fue un instrumento del derrocamiento de Allende. Es tarea del intelectual pblico sealar estas verdades-verdades inconvenientes para la poltica que uno defiende.

La tensin entre verdad y poltica se hace mayor cuando el intelectual pblico forma parte de una organizacin poltica. Qu ocurre cuando las solicitaciones de la verdad y las de la organizacin empiezan a divergir? Este ha sido el mayor miedo de los intelectuales de izquierda, ya que, como he dicho antes, nuestro lado moral o poltico es muy exigente. Es grande la tentacin de ignorar, racionalizar y defender abusos cometidos por nuestros correligionarios, en inters de la batalla ms importante contra la derecha, contra la reaccin y contra el imperialismo. [Debido a un estudio que hice sobre violaciones de los derechos humanos por algunas organizaciones progresistas en Filipinas] yo mismo fui tachado de "contrarrevolucionario". El hecho de que continuara considerando la hegemona estadounidense y las polticas neoliberales como el principal obstculo para el desarrollo econmico y poltico de Filipinas, y de que siguiera luchando contra esos obstculos, no contaba para nada. Era "objetivamente" un agente del imperialismo norteamericano. Pero me senta en buena compaa, ya que una de las figuras que yo ms he admirado, Nikolai Bujrin, tambin fue tratado como un agente "objetivo" de la Alemania nazi en los procesos de Mosc de 1937.

Mi experiencia no es nica. Intelectuales comprometidos, en otras pocas y en otras circunstancias, se han encontrado con el mismo dilema al tener que decidir entre obedecer la lnea marcada o romper con una organizacin o incluso con un movimiento. A menudo llegan a este punto cuando se dan cuenta de que, o bien deben permanecer en un movimiento, a pesar de sus abusos, porque sus fines valen la pena, o han de romper con l porque creen que el objetivo del cambio no puede divorciarse del proceso de su consecucin. Es el momento de la verdad, el momento que deben finalmente decidir si ser fieles a la [organizacin] o permanecer fieles a su papel como intelectual comprometido. No es una eleccin fcil, y nunca se est seguro de haber tomado la decisin adecuada. Y desde luego, resulta verdaderamente difcil juzgar a quienes se han resuelto por la otra va.

Se me permitir resumir todo esto diciendo que el trabajo intelectual y el trabajo poltico son complementarios. Pero que estn tambin en tensin entre s. El desafo es vivir esa tensin, y desde mi punto de vista, una de las peores equivocaciones del intelectual comprometido es subordinar la verdad al poder creyendo que es el mejor camino hacia la justicia. Hace falta poder para realizar la verdad y conseguir un orden ms justo, pero no se puede permitir que la verdad sea destruida por el poder durante el proceso. Lo que he hecho aqu, esta tarde, es ilustrar los desafos y los dilemas a los que se enfrenta el acadmico con vocacin pblica a partir de mi propia experiencia. Como seal antes, no estoy seguro al 100 por cien de haber tomado las decisiones apropiadas. Ciertamente, mis enemigos que, por desgracia, no son pocos: desde el Banco Mundial y la OMC hasta los militares filipinos y juran que no, y no rinden la esperanza que de que sufra pronto el debido castigo por ello. A propsito: alguien dijo una vez creo que fue Sartre que una de las certidumbres del intelectual comprometido es que se crea ms enemigos que amigos; yo quisiera aadir, por mi parte, que las pocas nuevas amistades que uno ha ido haciendo, como Hugo Chvez, Hams y Hezbollah, son precisamente las que, segn todos los clculos, sirven para crearse todava ms enemigos.

La demanda de acadmicos con vocacin pblica es en nuestros das grande, dados los problemas acumulados del cambio climtico, la globalizacin, el caos financiero y la crisis universal de la democracia. Son tiempos en los que, por doquiera en los Estados Unidos, en las Filipinas, en Tailandia, en China , salta a la vista la imposibilidad de llevar a cabo una investigacin ortodoxa, fundada en la cmoda distancia entre el observador y el objeto de estudio. En la medida en que todos nos estamos volviendo ms comprometidos, nos ser til recordar que el intelectual pblico se enfrenta a las mltiples y contradictorias tareas de marinar la verdad con el poder, dicindole las verdades al poder y oponindole al poder la verdad. El desafo y el dilema al que debemos enfrentarnos es cmo cohonestar esas exigencias en conflicto.

Permtanme aprovechar la ocasin para felicitar al ISA por instituir este premio tan importante. Representa el reconocimiento del camino que no pocos hemos tomado, un camino que no goza de la seguridad y de las recompensas de la vida acadmica, sino de todas las dificultades de una trayectoria poltica radical, pero que es tan fundamental para el inters publico como pueda serlo el trabajo del profesor y del analista. No creo haber sido mejor acadmico con vocacin pblica que otros. Lo que verdaderamente creo es que en un mundo lleno de contingencias simplemente he tenido ms suerte, al haberme ahorrado situaciones realmente muy, muy difciles y decisiones realmente muy, muy fuertes. Dedico este premio a los intelectuales pblicos con menos suerte pero con ms mrito.

Walden Bello es miembro del Transnational Institute, es profesor de sociologa en la Universidad de las Filipinas, presidente de la Coalicin por la Abolicin de la Deuda Externa, y analista senior en Focus on the Global South.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Anna Garriga Tarrs



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