Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2008

Entrevista a Fernando Buen Abad Domnguez, semilogo mexicano
Hace falta una gran revolucin cultural, informativa y comunicacional

Marcelo Colussi
Argenpress


Fernando Buen Abad Domnguez naci en Mxico D.F. el 16 de diciembre de 1956. Es Doctor en Filosofa, Master en Filosofa Poltica, Licenciado en Ciencias de la Comunicacin y director de cine egresado de la Universidad de Nueva York, artista plstico, miembro de la Corriente Marxista Internacional y de la Fundacin Federico Engels, vicerrector de la Universidad Abierta de Mxico y de la Asociacin Mundial de Estudios Semiticos. Ha sido investigador y docente en diversas universidades Latinoamericanas. Ha publicado 17 libros de obra literaria y ensayos, entre los que se cuentan Filosofa de la Imagen y Filosofa de la Comunicacin, Imagen, Filosofa y Creacin. Entre las pelculas que ha realizado se cuentan Cuando el Ro Suena, Piantado (basado en un tango de Astor Piazzola), Curso para subir escaleras (sobre un cuento de Julio Cortzar), Noticias del Imperio (realizada para homenajear el libro homnimo de Fernando del Paso), Chicovanek-La construccin del nuevo sol, una pelcula basada en una leyenda maya, y recientemente el cortometraje En defensa de la Revolucin de Octubre, producida por la Fundacin Federico Engels.

Argenpress tuvo ocasin de hablar con l a travs de su corresponsal en Centroamrica y el Caribe, Marcelo Colussi.

____________

Argenpress: Segn una encuesta de la compaa estadounidense Gallup nada sospechosa de socialista precisamente el 85% de lo que un adulto urbano trmino medio "sabe" y repite acerca de poltica, valores, visin general de las cosas (digamos: ideologa) proviene de la televisin. A dnde nos lleva esta cultura de la imagen que pareciera llegada para quedarse?

Fernando Buen Abad Domnguez: Padecemos el gran embrollo de las mafias mercantiles trasnacionales que secuestraron las herramientas para la produccin de la Comunicacin y hay que expropirselas, bajo todas las modalidades posibles, porque entre otras cosas sirven para censurar y asesinar al espritu rebelde de los trabajadores y los pueblos, sus creaciones, enseanzas y comunicaciones legtimas. Los mass-media mercantiles repiten un modelo de agresin alienante beneficiaria del capitalismo. Repiten un modelo mundial que es metralla ideolgica de imgenes fabricadas con calibre diverso contra cualquier sujeto que, a estas horas, luche a cuatro puntos cardinales por sacudirse la hegemona de la barbarie. Se trata de ejrcitos mediticos de las oligarquas armados con calumnias y con mentiras aceitadas a punta de corrupcin y traicin social. Con el ejrcito y la polica como garanta. Su alma burguesa asustada acenta el tono nazi-fascista de su discurso. Tiran amenazas, advertencias, augurios apocalpticos. Tiran mentiras, odio, intransigencia y obscenidad sobre el imaginario colectivo, dicen que ellos son la "ley" y el "orden". Es de esperarse que a estas horas la agresin meditica histrica de las oligarquas est pensando un plan que repita su mana represiva bajo la batuta de las bayonetas. Eso quieren para exhibirlo en sus "informativos", para ganar ms anunciantes y para que el mundo sepa que triunf una guerra meditica de desprestigio Ellos quieren una masacre alienante con descargas de falacias a discrecin contra los pueblos. Quieren una guerra ideolgica profunda que arranque, del fondo de los corazones en lucha, el anhelo legtimo por liberarnos de los explotadores y los saqueadores. Quieren eternizar la explotacin y el hurto. Para eso financian lo que sea con uas y dientes mediticos. Slo que a estas horas los pueblos han decidido tomar otro rumbo.

Argenpress: Hay una cultura meditica impuesta por los factores de poder (del Norte capitalista, de blancos eurocntricos, basada en el consumo como nuevo dios, verticalista y machista) que se ha extendido por todo el mundo, estandarizando o pretendiendo estandarizar toda la poblacin global. Desde una posicin de resistencia a esa invasin cultural (lase: posicin de izquierda, o posicin progresista en sentido amplio): qu hacer?

Fernando Buen Abad Domnguez: Es imposible revitalizar el capitalismo y sus modos de imponernos su discurso, es intil aferrarse a sus estructuras, sea de la manera que sea. Es preciso atreverse a cambiarlo desde sus logros mejores, es urgente impulsar un orden nuevo de abajo a arriba con la organizacin de trabajadores entusiasmados con dar un estirn fuerte, sensible e inteligente. Entre el mundo burgus y nosotros, trabajadores de la Comunicacin, la ruptura est claramente establecida. No podemos engaarnos porque tal engao es suicida. Es necesario un golpe letal contra la alienacin, la mentira, el bloqueo meditico, el terrorismo meditico, la deformacin de las conciencias, el mercadeo obsceno de las farndulas impunes, la vorgine de los buitres sobre los cerebros de los nios, la prostitucin emocional y fsica de las mujeres, el desparpajo de los machismos discriminadores y racistas, la barbarie rentable de los milagreros mediticos, curas, candidatos, ejecutivos de empresas Hace falta una gran revolucin cultural, informativa y comunicacional. No adelante de los pueblos, no encima, no escondida sino al lado de sus luchas mejores. Es necesaria una semitica revolucionaria que no se contente con desmontar el discurso sino que se disponga a ganar el territorio de la construccin de sentido, es decir: el sentido de la revolucin socialista y mundial. Para eso hace falta la formacin de cuadros, la toma de las herramientas, el diseo de una agenda nuestra.

Argenpress: La cultura de la imagen (televisin, internet, videojuegos, incluso la pantalla de los telfonos celulares) da la sensacin de haberse impuesto ya en la sociedad contempornea de tal manera que pareciera imposible prescindir de ella. Piensas que eso nos condena a esta visin "light" del mundo que conocemos en estos ltimos tiempos, superficial e inmediatista, tal como se presenta en buena medida la imagen? De qu manera podemos aprovechar las tecnologas digitales para dar otra propuesta ms all de lo que hoy da nos inunda? "el mal gusto est de moda", dijo Pablo Milans Es posible ello?

Fernando Buen Abad Domnguez: Nada de lo que el capitalismo ha impuesto es inamovible y, en particular, la tecnologa con que se ayuda a hegemonizar su discurso es expropiable toda, se la puede aprovechar mientras tenga utilidad revolucionaria y se la pueda mejorar al servicio de las necesidades de la construccin socialista. No veo por qu no tales herramientas pasen a operar bajo control obrero, campesino... que no se olvide de la claridad poltica necesaria que depende de un programa revolucionario y permanente verdaderamente transformador y consensuado ampliamente, especialmente en el campo de la Guerra contra la Alienacin. Para eso es preciso librar la batalla de las ideas, la revolucin de la conciencia, la formacin de cuadros y la organizacin social movilizada en todos los campos... el campo de la educacin, de las ciencias, de las artes... Pienso en la necesidad de aprovechar todo lo que mejor ha producido el capitalismo y desde ah continuar el desarrollo socialista de las herramientas, no fetichizarlas, no hacerles santuarios porque una vez que cambien las condiciones econmicas, polticas e intelectuales seguramente cambiar el uso de las herramientas, su importancia coyuntural y su papel en el nuevo tejido social.

Argenpress: Es ms fcil que se masifique y guste un show rampln (los que muestran muchos pechos siliconados y concursos para ganarse una licuadora) o un peridico sensacionalista (estos que chorrean sangre) que otro tipo de mensajes, los que quiz con una posicin intelectual rigurosa podramos llamar "serios". Por qu?

Fernando Buen Abad Domnguez: Las reglas de tal masificacin y gusto de lo rampln no tienen por base las necesidades, la calidad revolucionaria ni el inters emancipador de la clase explotada. Todas las ecuaciones del concepto de xito burgus se basan en el monopolio de valores ticos y estticos alienantes que, si bien se han posicionado con hondura en algunas personas y sectores, slo pueden reinar impunemente con base en condiciones controladas desde la produccin hasta la distribucin y el consumo. Cuando esas ecuaciones se cambian, as sea en uno solo de sus factores, el modelo hegemnico cambia sensiblemente, lo reciente en sus bases. Ya hemos visto cmo en pocas de la mayor agresin meditica contra los pueblos, ha sido posible ver movilizaciones revolucionarias que lograron vacunase contra muchos de los txicos ideolgicos burgueses. He ah el caso de Venezuela, Bolivia, Cuba... Desde luego que no hay frmulas lineales contra la alienacin y que la emancipacin de la conciencia tiene su dialctica y sus tiempos atados a la movilizacin revolucionaria y a las necesidades concretas con que los pueblos se encuentran paso a paso. Por otra parte, y salvando muchos ejemplos excepcionales, algunos intentos intelectuales rigurosos, serios o revolucionarios no han sabido aprovecharse de los mejores logros de las tcticas y estrategias revolucionarias en comunicacin por falta de recursos, experiencia o mtodo. Y tales faltas ya constituyen un objeto de estudio muy importante del cual debemos aprender a obtener las mejores lecciones y auto-crticas. No obstante, no se puede crear un escenario polarizado porque bien sabemos cmo muchas experiencias de la prensa obrera, por ejemplo, han logrado, con sus aportes, generar avances tales que no pueden compararse con la mediocridad de los discursos burgueses en casi todas sus expresiones. Ha habido peridicos, volantes, muros canciones por mencionar algunos casos que, an con limitaciones, han obtenido logros comunicacionales fundamentales. Un ejemplo paradigmtico es la propia publicacin del "Manifiesto Comunista" en su primera edicin. En contraste, a diario podemos ver que millones de horas de televisin, millones de pginas de diarios... no han podido producir los efectos alienantes que quisieran sobre sus consumidores. La historia de la publicidad mercantil es antes que nada la historia de un dispendio descomunal plagado de fracasos.

Argenpress: Desde el campo de los grandes poderes que fijan la marcha del mundo econmica, poltica y culturalmente sin ningn tapujo se habla de "guerra de cuarta generacin", guerra meditico-psicolgica. A veces, en el campo de la izquierda, tratando de hacer una comunicacin nueva, pretendidamente revolucionaria, se cae en el panfleto mientras que la cultura masiva que se impone desde la ms descarnada ideologa de derecha (pensemos en Hollywood por ejemplo, o en la CNN), va ganando cada vez ms terreno con un mensaje que penetra con mucha facilidad, agradable, seductor. Cmo dar el combate en esta nueva modalidad de guerra?

Fernando Buen Abad Domnguez: Hay que ganar la Guerra Simblica y para eso no sern los "comuniclogos" quienes hagan la revolucin por s mismos, sern los obreros y los campesinos los trabajadores con conciencia de clase organizados bajo un programa socialista en el que no estar ausente una tctica y estrategia de Comunicacin quienes conduzcan la transformacin hasta sus ltimas consecuencias. Comunicacin en la que ayuden los radialistas, los videoastas, cinfilos, los periodistas, los informadores sociales... los escritores revolucionarios, los poetas... quienes estn llamados a sumarse en la lucha como un guerrero ms, bajo crtica y autocrtica permanente, acompaante de los protagonistas y protagonista a su vez. No adelante, no arriba de los trabajadores, sino al lado, codo a codo, como trabajadores tambin. No se aceptan gures. Sin un programa poltico de Comunicacin Revolucionaria para modificar radicalmente el paisaje de barbarie y miseria actual, es un programa para ganar las herramientas de produccin comunicativa en manos de los trabajadores y hacia el socialismo, cualquier discurso es simplemente ms de lo mismo. Demagogia, reformismo, burocracia o sectarismo que ya nos ha mostrado su incapacidad para impulsar el desarrollo de las fuerzas expresivas. En todos sus significados la produccin desalienada de la Comunicacin Revolucionaria, con sus lenguajes no alienados y no alienantes, supone la lucha por el trabajo no alienado y la posibilidad de participar libremente, y mundialmente, en la transformacin de la sociedad toda. Supone un pie de igualdad en las condiciones de su produccin, un acceso irrestricto a las herramientas de produccin y la construccin de espacios, medios y modos para la exhibicin libre de las propuestas y logros. Pero especialmente supone conciencia de las necesidades puesta en programas legitimados colectivamente para una Comunicacin no sectaria, no iluminista y no burocrtica de la creacin y recreacin de la Cultura. Slo organizados los trabajadores podremos avanzar en esta lucha. La lucha de clases que (tambin) se libra con valores, con ideas y con signos en la cabeza y en los corazones, es una pugna asimtrica de intereses que se confrontan histricamente por ganar el terreno de los imaginarios simblicos donde se yerguen los principios, las ideas, los afectos Es uno de los escenarios de la Batalla de las Ideas (que tambin debemos ganar). La guerra Simblica es una Guerra aeja agudizada por la burguesa para tergiversar los valores sociales, para poner el mundo patas arriba, para hacer invisibles las cosas que realmente valen (como el trabajo) e imponernos como valiosas las mercancas y costumbres que la burguesa ha pergeado para enriquecerse (aunque seamos nosotros quienes las producimos). Claro que es una Guerra apuntalada tambin con misiles, caones, metralla y golpizas, claro que es una Guerra apuntalada con terrorismo financiero, chantaje inversionista y vampirismo bancario. Es preciso ganar la esta Guerra Simblica, la Guerra contra la alienacin, contra todo bloqueo meditico, exgeno y endgeno y producir los lenguajes nuevos de la revolucin socialista capaz de aniquilar todo sometimiento de la conciencia, del estmago, del trabajo.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter