Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2008

Cara a cara en LHumanit entre Leila Shahid, delegada general de Palestina ante la Unin Europea, y Rgis Debray, escritor y medilogo
Llegar a haber un Estado palestino?

Franoise Germain-Robin
LHumanit

Traducido del francs para Rebelin por S. Segu


Bajo la presin militar permanente de Israel, los fundamentos fsicos, econmicos y humanos de un Estado palestino se hallan en vas de desaparicin. Hay todava un lugar en Palestina para un Estado palestino? Es esta cuestin paradjica la que suscita el debate con nuestros dos invitados, Leila Shahid, representante de la Autoridad Nacional Palestina en Bruselas, y Rgis Debray, escritor y medilogo (1). Rgis, que no ha olvidado que fue filsofo, ha titulado su ltimo libro Un candide en Terre sainte (2), y lo ha dedicado a la vez a su viejo amigo Franois Maspero, que le dio la idea de este reportaje tras los pasos de Jess, y a Jacques Chirac, que le confi la delicada misin de estudiar las coexistencias tnico-religiosas en Oriente Prximo. En busca de los Evangelios y Palestina, Debray slo ha hallado algunas evocaciones. Unos, atenuados por el tiempo; la otra, hecha pedazos por la ocupacin y la colonizacin. Ha dado testimonio de la desaparicin progresiva e inexorable del territorio de lo que debera ser un da Palestina. Precisamente este ao, que debera ser, segn George Bush, el de la creacin del Estado palestino prometido por la ONU en 1947.

Por su parte, el movimiento sionista ha concretado su promesa y festejar los sesenta aos de Israel. Es la primavera para Israel, y el invierno de la Naqba para los palestinos.

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Pregunta: Seor Debray, cuando uno termina la lectura de Un candide en Terre sainte no est lejos de la desesperacin absoluta en lo relativo al futuro de Palestina. Tras su viaje de estudio sobre el terreno en 2006, a peticin de Jacques Chirac, formula usted una afirmacin implacable: Los fundamentos fsicos, econmicos y humanos de un Estado palestino se hallan en vas de desaparicin. Y afirma tambin que ya en 1938 la administracin britnica haba verificado la imposibilidad de crear en Palestina dos Estados, uno judo, otro rabe. As pues, todas estas luchas, estos planes de paz, todo esto no ha servido para nada? Y Leila Shahid, representante de Palestina en Bruselas, est de acuerdo con este diagnstico?

Rgis Debray: En The Crack-Up, Scott Fitzgerald afirma: Deberamos ser capaces de comprender que las cosas no tienen remedio y sin embargo estar decididos a cambiarlas. Es cierto; en este lugar que descubra de nuevo, despus de varios aos, mediante el anlisis de mapas detallados debidos al brillante trabajo de los gegrafos de las Naciones Unidas, la OCHAA, comprob la aplicacin de un programa que se est llevando a cabo sin alharacas ni periodistas, y que consiste simplemente en ir hasta la frontera que es por el momento la del Estado de Israel: el ro Jordn. As se desarrolla, no de manera maquiavlica, sino de manera a la vez vital, espontnea, inexorable, una colonizacin camuflada de obras de infraestructuras, captacin de aguas, ocupacin de alturas, conexiones entre una colonia y otra, oficializacin urgente de una colonias salvajes en pocas palabras, un proceso que es un rodillo compresor y que no corresponde en absoluto a la imagen que tenemos en el exterior.

Ante esta realidad, me encuentro ante la siguiente dificultad: hay que dejar a la propaganda diplomtico-meditica que nos siga diciendo que dentro de un ao tendremos dos Estados, que la Conferencia de Annapolis ha reanudado la esperanza de paz", que nosotros, Francia, exigimos la congelacin de los asentamientos Hemos de permitir esta cortina de humo o hemos de decir la realidad tal como es?

A mi modo de ver, lo que sera desesperante, es la validacin de esta cortina de humo. Significara dar por bueno el doble juego de un gobierno que se esfuerza en ser consensual en el exterior pero que acta implacablemente en el interior. Y el doble juego de Occidente, que consiste en dejar hacer al ms fuerte, protegindolo mediante una serie de declaraciones apaciguadoras. Debemos rasgar esta cortina, con el riesgo de desanimar y desmoralizar a nuestros amigos palestinos? Es un dilema. Personalmente, escribo para mi opinin pblica, para los franceses, para los europeos y no quiero que se adormezcan con faltas certidumbres.

Leila Shahid: Regreso de pasar un mes en Palestina despus de cuatro aos de ausencia, y estoy completamente destrozada, hundida, de ver hasta qu punto las cosas han empeorado. Tengo la impresin de que en cuatro aos la situacin se ha vuelto casi irreversible. Empezando por Jerusaln. Jerusaln hoy da ya no existe como ciudad rabe al Este e israel al Oeste. El lugar en el que el muro es ms repulsivo, ms difcil de vivir, es Jerusaln. Porque all, todo l es de cemento. En otros lugares, en los 700 kilmetros de recorrido, a veces es una verja con alambradas. Pero en Jerusaln, la gran Jerusaln, que es 60 veces ms grande que en 1967, es totalmente de cemento y tiene nueve metros de altura.

En segundo lugar, es en Jerusaln Este donde la ampliacin de las colonias ha sido ms importante. Todas las informaciones lo prueban, en particular las realizadas por Paz Ahora, que ha hecho un notable trabajo de monitoreo de las colonias. Es algo que se enmarca en la tradicin sionista clsica de una poltica de hechos consumados. Es algo que liberar a Israel de la necesidad de negociar el estatuto de Jerusaln, porque si esto contina ya no habr nada que negociar.

La tercera cosa que me ha chocado mucho es la extensin de las ramificaciones viarias que unen lo que se conoce como ring road, o carretera de circunvalacin de Jerusaln, que anexionar prcticamente toda la ciudad en el plano del transporte y del espacio. Estas ramificaciones slo comunican las colonias. No hay una sola va que vaya a Beit Hanina o cualquier otro suburbio de Jerusaln Este. El aislamiento de Jerusaln respecto a Cisjordania y los territorios ocupados es un hecho consumado: ya no podemos hablar de Jerusaln Este como capital del Estado de Palestina. Por ltimo, y esto afecta concretamente a los franceses teniendo en cuenta las empresas participantes (Veolia y Alstom), el tranva conectar las colonias de Jerusaln Este a Israel, en abierta violacin de todas las normas del Derecho Internacional.

En el resto de Cisjordania, la extensin de las colonias en torno a Ariel, la de Maale Adumin prcticamente hasta el mar Muerto, la extensin del bloque de Gush Etzion, hacen que no queden ya ms que tres entidades completamente separadas: el bantustn del Norte, el del centro y el del Sur, que no son viables como territorio de un Estado.

Cuando usted les dice todo esto a los responsables israeles, stos, con toda la seriedad del mundo, le responden que van a hacer tneles por debajo de las colonias y puentes por encima, a fin de respetar la letra de lo escrito en los acuerdos: la continuidad territorial. Es literalmente kafkiano, pero lo dicen poniendo cara seria!

Los primeros que pueden comprobar este estado de hecho, son los habitantes de Palestina, que ya no reconocen visualmente el paisaje en el que viven. Cada da hay o bien una nueva colonia, o bien una salvaje deviene oficial, o bien otra alcanza la calificacin de ciudad, como Ariel o Modiin. Esta constatacin es verificable por boca de la mayora de los ciudadanos, aunque no de los responsables de la Autoridad Nacional Palestina. Si los responsables se vieran obligados a admitir que ya no hay fundamentos territoriales para un Estado, entonces deberan dejar de negociar. O bien deberan adoptar otra estrategia.

Pregunta: En su informe usted prev una anexin, en el plazo de treinta aos, de todos los territorios ocupados. Sarih Nusseibeh, rector de la universidad de Al Qods, recuerda en su ltimo libro (3) que un da public una carta abierta en la que peda a Israel que se anexionase los territorios palestinos, lo que conducira, a ms largo plazo afirmaba, a que los palestinos tuvieran los mismos derechos cvicos que los israeles. Y resolvera el problema, mxime teniendo en cuenta que el crecimiento demogrfico palestino es elevado. Prev usted una solucin de este tipo?

Rgis Debray: Yo no preveo ningn tipo de solucin porque no soy un poltico, ni un diplomtico, ni, menos an, un futurlogo: todos ellos se equivocan permanentemente. Lo que digo es que estamos asistiendo a lo que se denomina en otros lugares una limpieza tnica, ms o menos soft pero perfecta porque se trata de la cosa sin la palabra. Es a la vez algo continuo e invisible. Mi problema no es concebir planes quimricos, sino partir, como dice Leila, de la situacin tal cual es. Las Naciones Unidas la conocen al detalle, mediante mapas perfectamente objetivos, meticulosos y elaborados casi cotidianamente. Lo que me planteo es el futuro de los palestinos y el de la Autoridad Nacional Palestina. La propuesta de Nusseibeh es en el fondo la de un Estado binacional, de la cual los israeles no quieren ni or hablar. Podemos comprenderlos. Han creado un Estado para tener un lugar en el que sean mayoritarios y salir de una situacin de minora que se remonta a la poca del emperador Tito. Podemos comprender que no tengan ganas de ser, al cabo del tiempo, otra vez minoritarios. La lgica misma del proyecto sionista excluye la binacionalidad. De lo contrario, el sionismo no tendra sentido.

Lo llamativo para m es esta especie de silencio que guarda la Autoridad Palestina, la cual, ante este estado de cosas, tendra dos actitudes posibles: la primera: me disuelvo, le entrego a usted las llaves y aplicamos el Cuarto Convenio de Ginebra (4), en virtud del cual el que ocupa un pas debe gestionarlo, es decir, pagar a los funcionarios, financiar los hospitales, las carreteras, las escuelas, etc. Esto tendra al menos el mrito de la claridad y pondra a todas las partes ante sus responsabilidades. La otra solucin es la de enviar los mapas de la regin a George Bush, Nicolas Sarkozy y Anthony Blair y decirles: Basta de juegos. No tenemos los medios para oponernos a esta situacin, pero al menos seguimos de pie y lcidos. No aceptamos la actitud de Tartufo que ustedes adoptan. Hablan de perspectivas que no tienen ningn viso de realidad. Exhortan a los israeles a tomar medidas, y stos asienten con la cabeza a la vez que hacen exactamente lo contrario. Y ustedes nunca se dan por aludidos. Consideramos que son ustedes corresponsables de una violacin cotidiana de la legislacin internacional. No los consideramos como una instancia neutra de supervisin. Ustedes han tomado partido por un Estado que, por razones que le son propias y fcilmente explicables, se considera por encima de la Ley.

Lo que encuentro lamentable cuando se es amigo de la causa nacional palestina como yo mismo hubiera sido amigo de la causa israel en 1946 es avalar no slo una denegacin de justicia sino tambin una mentira perpetua y un adormecimiento general de la opinin pblica. Si seguimos como quien no se da cuenta de nada, como si hubiera negociaciones entre dos partes iguales y de buena fe, nos convertimos en colaboradores. He aqu las cuestiones que muchos palestinos, y no slo afines a Hams, y muchas personas bien informadas, como nuestro embajador Stphane Hessel, comienzan a plantearse.

Pregunta: Qu opina de todo esto Leila Shahid?

Leila Shahid: Estoy de acuerdo con la no credibilidad del proceso de negociacin, hoy. Fue creble entre 1993 y 2000. Y aprovecho para aclarar que no ha habido negociaciones desde el verano de 2000 hasta Annapolis, es decir, prcticamente durante siete aos. Slo se han reanudado, oficialmente, desde Annapolis, pero sin realizar ningn avance. La realidad, por su parte, se ha agravado mucho. Es cierto que hay dos posibilidades: o bien la Autoridad a cargo de las negociaciones, es decir Mahmoud Abbas, dice: Es una mascarada que me desacredita y vaca de credibilidad todo el proceso, por lo tanto me voy a casa, y pone el dossier en manos de una comunidad internacional que se ha mostrado inexistente; o bien afirma: La negociacin no ha funcionado, es necesaria una nueva estrategia, militar, poltica, de levantamiento popular; lo que sea, pero otra cosa. Es decir, poner punto final a la estrategia de Oslo en la que fue, personalmente, el negociador principal.

Por qu Abbas no hace ni una cosa ni otra? No creo que sea por falta de valor ni porque no llegue a las mismas conclusiones que nosotros, que s llega. Pero, el da que lo diga pblicamente se habrn terminado las negociaciones. Y deber pasar el testigo a un tercero. Pero a quin? Las Naciones Unidas han demostrado su incapacidad para asumir su papel, y la comunidad internacional es, por primera vez desde la II Guerra Mundial, totalmente cmplice de la ocupacin y no es capaz de tratar a Israel como a un Estado sujeto a derecho. Es la primera vez en el mundo que un Estado va tan lejos en la violacin de las leyes sin que se le aplique ninguna forma de presin, ni directa ni indirecta, ni econmica ni poltica.

Estimo que la razn directa de lo que aparece casi como un tipo de colaboracin es Debray quien emplea esta palabra, no yo es en parte responsabilidad de una comunidad internacional que no ha dejado otra posibilidad a la direccin palestina. Entre los palestinos hay un sentimiento profundo de hallarse en un cara a cara total con Israel, de hallarse entregados a Israel. Se trata de una conciencia clara de que la comunidad internacional no funciona en lo relativo al problema palestino, y ni siquiera exige la aplicacin de sus propias resoluciones, empezando por la Resolucin 242 de las Naciones Unidas, que rechaza la adquisicin de territorios por la fuerza. Esta Resolucin se aplica cuando se trata de los Balcanes, Timor Leste, Kosovo y cualquier otro lugar del mundo, pero no cuando se trata de Israel. Y ello es debido a que Israel, por su relacin histrica con Europa, puede hacer caso omiso de todas sus obligaciones.

Es esto lo que crea la ilusin y digo que es una ilusin de que no hay salvacin fuera del dilogo directo con los israeles, en una relacin de fuerzas tan desigual que se utiliza no slo para cambiar la realidad sino, lo que es ms grave, para desacreditar a aquellos que como yo hemos optado por la coexistencia. En mi opinin, Yasser Arafat es un personaje histrico para los palestinos que tambin lo es para los israeles. Y no porque Oslo fuera negociado correctamente que no lo fue sino porque hizo que su pueblo adoptase la idea de coexistencia. Lo que quiere decir, aceptar la legitimidad de Israel y hacerla aceptar por todos los rabes. Hoy, el descrdito que envuelve al proceso de paz desacredita tambin el concepto mismo de coexistencia. Pues ante la ceguera total de los israeles, las opciones de que dispone la direccin palestina no son muy numerosas.

La otra opcin consiste en cerrar la negociacin abierta en 1993, por falta de resultados. Mahmoud Abbas afirma que lo har antes de fin de ao si no hay cambios.

Hay otra estrategia, otra forma de lucha poltica o incluso militar? Creo que la dificultad es el desafo que representa Hams, que, desde el principio, rechaza la va negociadora. Decir que se renuncia a ella equivale a reconocer su xito. No es fcil. Disolver la Autoridad Nacional Palestina sera una irresponsabilidad completa, pues a quin se confiara la poblacin palestina?, a los israeles?

Por estas dos razones, la Autoridad Nacional Palestina sigue por un camino que puede ser malinterpretado y que suscita entre la poblacin, y tambin entre los amigos de Palestina, un cuestionamiento inmenso. Hay una reflexin en la sociedad palestina sobre la redefinicin de una estrategia. Como si hubiramos acabado un ciclo. Israel deber asumir su responsabilidad en la terminacin de este ciclo iniciado en 1993, y que le ofreca, por primera vez en 45 aos, una legitimidad. Si no hay ya esperanza de un Estado palestino, perdemos todo ese bagaje y se abre un nuevo ciclo del que nadie puede establecer su perfil.

Pregunta: La idea de Rgis Debray de instalar la ONU en Jerusaln podra cambiar las cosas?

Rgis Debray: Aparentemente es esperpntica, pero en el plano jurdico es inatacable. La Carta de las Naciones Unidas no determina el lugar donde deba establecerse la Sede. Si una mayora de la Asamblea General as lo decidiese, el Consejo de Seguridad no podra oponerse. La idea est ya en Massignon, que en 1937 se daba cuenta de que la Sociedad de Naciones, como la ONU hoy un trasto, segn el general de Gaulle, no estaba a la altura de su tarea. Massignon dijo que poda revitalizarse instalndola en Jerusaln, que consideraba ya un lugar conflictivo. Pero los estadounidenses no tienen ningn inters. Controlan la ONU por diferentes medios, el primero de los cuales es la osmosis, el sistema de escuchas, las diversas presiones sobre los Estados pobres. Los israeles tampoco lo desean. Es un pas ultrasoberanista que no desea que la comunidad internacional se meta en sus asuntos.

Tener la ONU en casa puede ser embarazoso, cuando uno se niega a aplicar sus resoluciones. Pero a largo plazo habra un inters fsico de todas las naciones del mundo en que reinase la paz en el lugar-sede de la ONU. Sera una garanta de seguridad a largo plazo para Israel. Adems, sera un punto de equilibrio que garantizara la neutralidad: no es sano que el organismo encargado del Derecho se halle en el lugar de la Fuerza. La coincidencia entre la capital de un imperio y la del Derecho Internacional est viciada por principio.

Leila Shahid: Por mi parte, considero esta idea genial; nunca se me haba ocurrido. Pero si resulta imposible mudar la ONU, se puede al menos intentar implicarla ms. No se ha hecho un balance de sus fracasos. Tenemos una tendencia excesiva a atribuir el fracaso a los palestinos, especialmente en estos momentos. Si no hemos sido capaces de desafiar a Israel, con el pretexto de que no se puede atacar a su soberana, a la vez que este pas lo hace con otros, estamos aplicando la ley del embudo. Dice que la ONU es un trasto? Pero no hemos encontrado otra cosa con que sustituirla. Si Israel desea anexionarse todos los territorios, va a encontrase con cinco millones de palestinos en sus manos y deber gestionar esta situacin en todos los planos, incluido el de la seguridad. Quizs un da Israel tendr necesidad de las Naciones Unidas para salir del fangal en el que se habr metido.

Rgis Debray: En efecto, hay algo de suicida en la actitud de los israeles, y algunos de ellos tienen conciencia de este hecho. He visto a Abraham Burg (5) hace poco: es uno de los que ve a lo lejos. Una de las razones para mantener la esperanza es la presencia de espritus libres en Israel, gentes que alan una gran cultura con una gran valenta, y que se dan cuenta de que la poltica de fuerza no es slo ilegtima sino tambin contraproducente en s misma, y causa, a fin de cuentas, de debilidad.

Hay una palabra capital que no hemos pronunciado: la Shoah. Israel es un Estado al que se le permiten muchas ilegalidades. Por qu? Porque para todo Occidente es un remordimiento y una falta. Tenemos el sentimiento de tener una deuda, quizs no eterna, pero que an no ha sido pagada, y que se llama Holocausto. Esta deuda otorga a Israel el estatuto ontolgico de vctima, y ejercer una presin sobre este pas es hacerse, de algn modo, cmplice a posteriori de un crimen contra la humanidad.

Europa est paralizada porque lleva sobre s esta inmensa culpa. Es significativo que sean los pases en los que no ha habido deportaciones ni estrellas amarillas los ms objetivos, los ms valientes. Me ha impresionado la actitud de la Iglesia anglicana en relacin con otras iglesias cristianas. Tambin los pases nrdicos, Espaa, todos los pases que no tienen este estigma innoble en su pasado y que se nos recuerda cada da: no pasa un da en que la radio, la televisin, los peridicos no citen el Vl dHiv (6) y Vichy. Y esto da a Israel una inmunidad que nadie se atreve a cuestionar. Esto en lo relativo a Europa.

En cuanto a Estados Unidos, es una colonia espiritual del pueblo hebreo. Est escrito en los genes del pas, en su gnesis histrica. As pues, tenemos en Europa una imposibilidad psicolgica de intervenir y en Estados Unidos una imposibilidad teolgica. Las dos, conjuntamente, forman la comunidad internacional. Dicho esto, no queda gran cosa que esperar del exterior. Salvo si un palestino se alza ante la comunidad internacional y comienza a hablar la verdad, a decir: S, ha existido la Shoah; s, es un crimen inexpiable, pero, debemos expiarlo nosotros, que no lo hemos cometido?, acaso un crimen contra la Humanidad excusa crmenes de guerra perpetuos? Creo que hay que sacudir a la opinin pblica internacional. El trabajo que Arafat ha hecho ante su pueblo y el mundo rabe es preciso que un palestino lo haga ante la conciencia internacional. Que la ponga ante su propia retrica, que la tome al pie de la letra: Son ustedes la Ley, s o no? Si no se respeta lo que ustedes dicen, cesen de firmar resoluciones. Disulvanse. Es preciso ser un poco radical para ser realista, es decir, es necesario ir a la raz de las cosas. Estimo que los palestinos no son suficientemente radicales. Y no hablo de violencia, sino de radicalidad terica y prctica.

Leila Shahid: Es cierto que los palestinos, como el mundo entero, han cado en la trampa de la diplomacia biempensante. Han credo en un nuevo orden mundial en el que cada uno tendra su lugar. Estoy de acuerdo con el anlisis de qu es lo que ha paralizado a la comunidad internacional. Por esta razn yo les digo a las altas instancias europeas: Israel no es slo nuestro problema, es tambin el de ustedes. Israel forma parte de su historia. Forma parte de nuestro presente y de nuestro porvenir, pero no de nuestro pasado. Y ustedes no pueden ajustar cuentas con su pasado contentndose con enviarnos ayuda humanitaria.

Considero que la propuesta de coexistencia hecha por Yasser Arafat estaba basada en esta premisa: aunque no hemos sido histricamente responsables del genocidio, asumimos que es un crimen contra la Humanidad, que ha tenido lugar. Asimilado esto, hemos aceptado reconocer a Israel y su deseo de fundar un Estado nacional en un lugar donde nunca haba habido un Estado judo. Es por esta razn que nos sentimos, en el plano de la madurez poltica y de nuestra posicin tica, por delante de muchos de los conflictos nacionales: hemos integrado al que ha sido nuestro enemigo histrico en la visin de nuestro propio futuro. No se reconoce suficientemente este mrito a los palestinos.

La tragedia es que a causa de la obstinacin israel, a causa de la culpabilidad del mundo en relacin con Israel, vemos desarrollarse por primera vez en la historia un auge del antisemitismo en un mundo rabe que no comprende que la nica respuesta de Israel sea ms expulsiones, ms colonias, ms muro. Pero hay en Israel personas justas a las que quiero rendir homenaje, militantes anticolonialistas que ven ms lejos que los polticos.

Cuando se tiene la impresin de que todas las salidas estn bloqueadas, como ahora, algunas cosas pueden desencadenar una situacin nueva. Hay en la sociedad israel, en el plano de los escritos, algunos cuestionamientos fundamentales. Por ejemplo, el ltimo libro de Abraham Burg, que se atreve a llamar las cosas por su nombre y describir el estado de su sociedad, an a riesgo de linchamiento. Por ejemplo, Schlomo Zand, que acaba de publicar en hebreo un libro en el que se pregunta si se puede hablar de un pueblo judo. Hay en el pensamiento judo sionista una reflexin que puede poner en cuestin muchas cosas.

Lo que me desespera, en cambio, es Europa. Trabajo desde hace dos aos en los medios de la Unin Europea, uno de los conjuntos regionales que ms cuentan en el mundo. Esta Europa se muestra incapaz de existir polticamente, pero en cambio se lanza a proyectos nuevos, como la Unin por el Mediterrneo.

Cmo es posible hablar de una unin de este tipo con un conflicto tan importante en su corazn, cuando no se ha sido capaz de hallar una solucin en 13 aos de Proceso de Barcelona? Es, una vez ms, la poltica del avestruz. Y me inquieta porque veo que hay otras fuerzas polticas en esta regin que se alimentan de nuestros fracasos, los de los laicos, los de los partidarios de la coexistencia. Gentes que tienen otra visin estn ganando terreno todos los das. Y no slo en Palestina. Es un fenmeno que va de Mauritania a Irak.

Honestamente, estoy ms desesperada por la actitud de Europa que cuando observo a nuestra dos sociedades, la israel y la palestina, que creo firmemente que encontrarn recursos para salir de esta situacin a pesar de los fracasos en que estamos todos sumidos.

S. Segu pertenece a los colectivos de Rebelin y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.

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(1) Mtodo de anlisis de los procesos de transmisin cultural, que estudia las relaciones entre los objetos simblicos, las formas de organizacin colectiva y las mediaciones tcnicas (NDLR, LHumanit).

(2) Un candide en Terre sainte, Gallimard, 2008

(3) Il tait un pays, la Palestine, Latts

(4) Convenio de Ginebra relativo a la proteccin debida a las personas civiles en tiempo de guerra (Convenio IV)

(5) Ex presidente de la Kneset (Parlamento israel), Abraham Burg acaba de publicar Vaincre Hitler

(6) Nombre coloquial del Vlodrome dHiver, recinto deportivo parisino en el que, en julio de 1942, fueron hacinados miles de detenidos judos antes de su deportacin a los campos de exterminio (N. del t.)





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