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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2008

Nuevos rumbos del capital financiero, nuevos conflictos interburgueses y graves peligros para todos los pueblos
La nueva realidad del campo

Horacio Rovit
Rebelin


Ante la situacin tan conflictiva por la que aun estamos atravesando, comenzaron a aparecer todo tipo de opiniones y de posiciones controvertidas, por lo cual creemos que se hace necesario seguir en lo posible aportando elementos e ideas para dar continuidad a un debate serio y profundo, que no est cerrado ni mucho menos y que supera el marco de las fronteras de un pas determinado, adquiriendo dimensiones prcticamente universales.

En principio, continuamos viendo con cierto asombro, que este gobierno descubre, luego de 5 aos y varios ms dirigiendo los destinos de una provincia, el peligro que significa la sojistizacion del campo, la llamada patria sojera, y ahora plantea la necesidad de producir una variedad de alimentos y a un precio adecuado, cuando previamente permiti el avance de dicho proceso negativo y un consiguiente aumento del costo de vida, que no comenz, como nos quieren hacer creer, con el conflicto del campo.

Al mismo tiempo, con la complicidad de la burocracia sindical amiga, encabezada por el ex miembro de las 3 A Hugo Moyano, fij un techo a los aumentos de salarios, provocando un retroceso en el ingreso real de los trabajadores y un crecimiento en el ndice de pobreza, del cual ya se afirma que est superando nuevamente el 30% de la poblacin. Por eso tambin la destruccin del INDEC, para ocultar esta realidad y mentir abiertamente con cifras dibujadas, aunque ya se ha producido un nuevo record en la brecha de pobreza, puesto que las familias pobres slo pueden comprar el 43% de los bienes y servicios que se necesita para superar la lnea de pobreza. Y en el 2002, en plena crisis, poda llegar a comprar el 47% de los mismos. Pero an hay datos ms preocupantes;

- el 20% de la poblacin de mayores ingresos recibe el 50,1% de la riqueza producida

- el 20% de la poblacin ms pobre slo recibe el 3,8% de la misma

- el 40,5% de los menores de 14 aos son pobres. Es decir 2.250.000 pibes, de ellos, 14,3% son indigentes.

Todos estos sectores de la poblacin cada vez ms marginados por el sistema no van a veranear a Punta del Este, no viven en Puerto Madero o en algn country de Pilar. Son tan tontos o distrados que siguen habitando los barrios ms humildes y carenciados de la Matanza, Budge, Fiorito, o Florencio Varela. Es que no se enteraron que ahora estamos mucho mejor y que gozamos de un amplio superavit fiscal.

Nuestra conocida intelectual y luchadora cubana Celia Hart, refirindose a esta temtica, expresa: La tierra est llena de comida y de hambrientos Las protestas populares en nuestra querida Hait son bien tristes y motivo de agona si es que conservamos un mnimo de vergenza Hoy en una situacin lamentable, no tiene comida para sus nios, y sin embargo est invadida por soldados incluso de esta misma Amrica que lo primero que debieron hacer los gobiernos que se llaman de izquierda, es retirar las tropas de Hait. Recordemos, con vergenza, que por iniciativa de Kirchner y el apoyo del Congreso, donde tiene mayora (incluyendo el voto del revolucionario Miguel Bonasso), votaron enviar tropas a ese pas hermano, donde estn reprimiendo y matando seres humanos que slo reclaman el derecho a una vida ms digna. Hay muchas personas y organizaciones que se dicen progresistas o de izquierda que no dicen nada sobre este tema ni se atreven a denunciar al kirchnerismo.

A la vez, este gobierno nacional y popular est complicado con el saqueo de tierras a los campesinos pobres y a los pueblos originarios, adems de las concesiones dadas a empresas transnacionales explotadoras de minas, con todo tipo de subsidios y permitiendo un gran dao al medio ambiente. Es realmente admirable la lucha constante pero a la vez solitaria de muchos pueblos del interior contra la destruccin y contaminacin de la naturaleza, sin ser escuchados ni por las autoridades provinciales ni por las nacionales. Aconsejamos consultar por esta temtica muy importante los serios estudios efectuados por el Grupo Moreno.

Ellos, como otros investigadores, han comprobado fehacientemente que el nuestro no es un pas pobre sino un pas saqueado, donde grandes corporaciones transnacionales se llevan ciento de millones de dlares cada ao.

Por cierto, todos estos nefastos y poderosos actores econmicos y polticos y los grandes medios de difusin a su pleno servicio, en su tarea de desinformar a la poblacin solo hablan de los sufridos explotadores y sus reclamos, pero ninguno habla de los explotados, de los peones rurales, sus bajos sueldos y la mayora trabajando en negro, salvo los partidos de izquierda y algunas organizaciones populares, ocultando as la verdadera y compleja situacin del campo.

A todo ello hay que sumarle un proceso de concentracin y extranjerizacin de la tierra, que cont con el apoyo de distintos gobiernos burgueses, incluso con la claudicacin de la Federacin Agraria , quienes ni quieren hablar de reforma agraria, y nunca denunciaron a los pools de siembra, pero siguen estrechando filas con la reaccionaria Sociedad Rural.

Al respecto, el prximo paso de los fondos de inversin, es decir el Capital Financiero invertido en el sector agrario, es la aceleracin de la produccin de biocombustibles, con lo que, como denunci Fidel Castro, se llenarn los autos de combustible y se matar de hambre a cada vez ms hombres mujeres y nios. Es que el capitalismo es inhumano por naturaleza, pues slo le interesa maximizar las ganancias.

Por lo tanto, esto que est ocurriendo no es ms que los primeros sacudones de una etapa de cambios, de una modernizacin de una Argentina agroindustrial en situacin de dependencia de los intereses de las empresas multinacionales, en sociedad con los grandes grupos econmicos locales, pero donde nadie quiere pagar los gastos de instrumentacin de este nuevo proceso de desarrollo capitalista, aunque de involucin para los pueblos, que como siempre, terminan pagando los platos rotos. Una prueba de ello es el formidable robo a los bolsillos de nuestro pueblo, conocido con el nombre tcnico de inflacin.

En la actual fase de esta estructura de produccin, multiplican tambin sus ganancias no los trabajadores, sino las grandes corporaciones exportadoras, que cuentan con el visto bueno del kirchnerismo, y algunas de ellas gozan de importantes subsidios, como La Serensima (perteneciente a la multinacional francesa Danone), o Globocopatel (integrada por capitales brasileos), o la Aceitera Gral. Dehesa, cuyo dueo es Urqua, senador por el Frente para la Victoria.

En todo este periodo, del mismo modo que en su momento el Chile de Pinochet fue el globo de ensayo de la aplicacin salvaje del llamado modelo neoliberal, (como luego el golpe del 76 en nuestro pas y el Plan Cndor), hoy nosotros somos por lo menos uno de los globos de ensayo para la actual fase de un modelo agro-minero exportador, pero aqu impulsado por gobiernos constitucionales, seudo democrticos, para, entre otras cosas, evitar el posterior costo poltico que provocan las dictaduras militares. Por lo menos, mientras puedan, y estn pudiendo, hasta tanto no se incremente la reaccin popular.

Por supuesto, que este fenmeno econmico social hay que ubicarlo en el marco mundial de hegemonizacin del capital financiero y la intensificacin de sus inversiones en los agro-negocios, ante el aumento constante de los alimentos, que est causando revueltas populares en distintos lugares del planeta, a las que podemos calificar de guerras contra el hambre.

Por lo que no es hacer futurismo, el enunciar brevemente algunas consecuencias que seguirn dndose en el campo, como por ejemplo:

-Aumento de los fondos de inversin, con explotacin depredadora de la tierra, y el consecuente crecimiento de zonas donde avance la desertizacin. Esto tampoco es nada nuevo, puesto que lo mismo ocurri cuando ramos una semicolonia inglesa, y ante la necesidad de lana para su industria en pleno desarrollo, desertificaron vastas tierras de nuestra Patagonia, poblndola por muchos aos con alrededor de treinta millones de ovejas. Son los mismos intereses que estn convirtiendo a Uruguay en una gran pastera, cuya tendencia al monocultivo lleva a ese pas al atraso y a una enorme desocupacin.

Una prueba de la universalidad de este fenmeno especulativo, y por ende de su extrema gravedad, es que en Europa se multiplic por cinco la cifra de los fondos de inversin (capital financiero), dedicados a la produccin agrcola, mientras que en EEUU la multiplicacin fue por siete, considerando as a la tierra como una fuente de altos beneficios a corto y mediano plazo, sin importarles los daos humanos y naturales, como por ejemplo la desforestacin en Brasil y Argentina.

-La extensin brutal de la frontera agrcola, en especial en el noroeste argentino y en las islas del Paran, desplazando a los pequeos campesinos y a los pueblos originarios. Hay que destacar que organizaciones como el MOCASE, vienen desde hace mucho tiempo luchando y denunciando permanentemente estas atrocidades, puesto que estos desalojos se llevan a cabo con la participacin violenta de la polica y de grupos de matones a sueldo.

-Se estn ya construyendo plantas de agro-combustibles en las zonas cercanas a los puertos del ro Paran. Esto significa a no muy largo plazo un mayor aumento del costo de los alimentos y mayores ndices de miseria y hambre para nuestro pueblo, como tambin ocurrir en otros pueblos del mundo.

-Una de las primeras pruebas de esta estrategia econmico-social mundial que se est al mismo tiempo realizando en las frtiles tierras de Argentina, es el encuentro efectuado recientemente en esta capital de grandes corporaciones empresariales y bancos vinculados al negocio sojero, al que llamaron hipcritamente Mesa redonda de la soja responsable, el cual provoc el justo repudio de varias organizaciones ambientalistas, entre otras.

Todo esto corrobora una vez ms que el peronismo que present en su momento la alternativa Braden o Pern, ya hace rato que se qued con Braden. Ni siquiera se atrevieron a derogar la llamada ley Videla, es decir una ley de la dictadura militar, que liquida de hecho el Estatuto del Pen de Campo, lo que hace que hoy da an existan formas de servidumbre en especial en las grandes unidades productivas, donde el trabajo en negro es lo ms comn. (supera en general el 70% de los trabajadores rurales).

Por todo lo expresado es imprescindible manifestar una total oposicin y repudio al accionar de los dos sectores burgueses en pugna y reafirmar la continuidad en la lucha por una alternativa unitaria, obrera y popular, que hay que impulsar a todo nivel, pero en especial desde los cimientos: barrios, pueblos, empresas, sindicatos de base, centros estudiantiles, culturales, organizaciones de campesinos pobres y de pueblos originarios, etc..

Esta actitud clasista y unitaria, nos exige no dejarnos presionar polticamente con el argumento del temor ante un posible golpe de estado, reciclando, a veces involuntariamente, la vieja y falsa alternativa Alfonsn o caos, que ahora sera gobierno K o caos.

Sabemos los problemas de la izquierda y sus inconsecuencias en el camino de la unidad, pues an perduran falsos hegemonismos o esquemas sectarios, pero ello no nos debe llevar a abandonar dicho objetivo de confluencia de fuerzas en la bsqueda de cambios profundos, revolucionarios, por la liberacin y el socialismo, ya que los problemas aqu enunciados, entre otros que afectan seriamente a nuestro pueblo, no tienen solucin dentro del sistema capitalista, sino rompiendo con l.

Se puede partir por una serie de puntos bsicos, tiles para abrir un debate entre todas las fuerzas populares, como por ejemplo y a modo de sugerencia:

-tener presente en principio que la cuestin esencial sigue siendo en nuestro pas, y en muchos otros pases, el problema de la tenencia de la tierra. La tierra es ante todo poder para los que la poseen. Si no se le quita este poder a la vieja y nueva oligarqua, en realidad burguesa agraria, seguirn manejando los destinos del pas, en sociedad con los dems grupos monoplicos.

Por lo tanto, ser necesario considerar la necesidad de una reforma agraria, entregando la tierra a quienes la trabajan e impulsando formas cooperativas entre los campesinos pobres, en las comunidades indgenas y con los trabajadores rurales, en especial en los grandes latifundios. Todo esto implica tambin todo tipo de ayuda financiera y de provisin de maquinaria agrcola, entre otros aspectos a analizar. En definitiva, se trata de avanzar en formas de propiedad social de la tierra, pues es increble que en un pas hecho de pan, haya hombres, mujeres y nios que se mueren de hambre.

- Nacionalizacin del petrleo, las minas y todas nuestras riquezas naturales, con la participacin en la direccin y el control de los trabajadores, sin desestimar tambin la participacin de otras organizaciones populares.

- Es imprescindible la nacionalizacin del comercio exterior, que no puede estar en manos de los monopolios, destinando los beneficios acumulados al desarrollo del conjunto del pas y de su pueblo, fijando prioridades al respecto.

- No al pago de la injusta e ilegal deuda externa, comenzando a pagar la deuda interna.

- Por supuesto que no puede estar ausente la lucha contra la ley videlista que afecta al pen rural y por un salario igual o superior a la canasta familiar para todos los trabajadores. A la vez, disminucin de la jornada de 8 horas, sin cada del salario contribuyendo concretamente a la eliminacin de la desocupacin, y terminar con el trabajo en negro. Conjuntamente hay que detener el proceso inflacionario para no deteriorar los ingresos de los trabajadores, sino no est muy lejos la posibilidad de que se produzcan fuertes estallidos sociales.

- Detener de inmediato el desalojo de sus tierras de los campesinos pobres y los pueblos originarios, por parte de la patria sojera.

- No a la ley antiterrorista, que en realidad debe llamrsela ley terrorista contra el pueblo. Libertad y desprocesamiento a todos los luchadores populares. Aparicin con vida de Julio Lpez.

- Retiro inmediato de las tropas de Hait y solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por su liberacin.

Esta primera y breve enumeracin de algunos puntos, no pretende ms que comenzar a motivar un intercambio de opiniones entre todas las organizaciones populares, quizs como primeros pasos para atrevernos a construir con amplitud de miras, un slido Bloque histrico, como nos deca un gran pensador y luchador como Antonio Gramsci, y como fue el sueo de tantos batalladores por la causa mundial de los trabajadores y de todos los oprimidos y explotados.

No olvidar nunca que slo puede liberarse una clase dominada cuando es capaz de edificar unitariamente su propio poder, capaz de derrotar y reemplazar al poder dominante y pasar as a estar en condiciones de cumplir la noble y gran tarea histrica de crear una nueva sociedad, econmica, ideolgica, poltica, cultural y moralmente superior.



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