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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2008

Dinero o democracia. Esa es la cuestin

Juan Torres Lpez y Alberto Garzn Espinosa
Altereconomia.org


El reciente caso de David Taguas, ex director de la Oficina Econmica del Presidente del Gobierno espaol y que acaba de cesar para pasar a ser presidente de la asociacin SEOPAN un grupo de inters formado por las principales empresas constructoras espaolas- es una vergenza, una corruptela que a base de sumarse a otras resulta letal para la democracia. Pero que no debera extraar a nadie: en Espaa y a nuestro alrededor se han dado un sin fin de casos similares en los ltimos tiempos: Zaplana, Tony Blair, Jose Mara Aznar, Schreder

Las interrelaciones opacas, sucias y escabrosas que existen entre la economa y la poltica son cada vez ms intensas, y son ya muchas las pruebas que nos obligan a reflexionar crticamente acerca de los mecanismos democrticos actuales. Cmo es posible que personas que han ejercido su poder como cargos pblicos pasen, en apenas unas semanas, a ser altos cargos en empresas privadas?

Los sueldos que les pagan al abandonar sus cargos polticos y el tipo de actividad sin otro cometido que el de medrar o mediar entre bambalinas gracias a las agendas adquiridas en la vida poltica, obligan a plantear muchas dudas sobre la honestidad con la que estos corruptos personajes han ejercido sus responsabilidades en el Estado. Han velado realmente por el inters pblico o, por el contrario, han actuado de acuerdo con sus intereses personales y los de sus entornos ms cercanos? Recibiran las mismas ofertas si hubieran trabajado slo por los intereses pblicos?

El caso de David Taguas es paradigmtico. Fue subdirector del servicio de estudios del BBVA, posicin desde la que escribi a favor de la privatizacin progresiva de las pensiones, antes de ser nombrado director de la Oficina Econmica del Presidente y asesor de Zapatero. Y lo sigui haciendo una vez ocupado este cargo, hasta el punto de que el propio Vicepresidente del Gobierno y Ministro de Economa tuvo que rectificar sus opiniones en alguna ocasin. En medio de la crisis inmobiliaria, Taguas tom posicin a favor de que el gobierno interviniese en el mercado de la vivienda, acudiendo al rescate de las inmobiliarias en apuros, y contrariando de nuevo al Ministro de Economa. No tiene que ver con nada de esto su actual aterrizaje en la presidencia del lobby de las grandes empresas constructoras espaolas?

Quin puede creer que eso sea casual?

Todo lo contrario. Es absolutamente lgico que las grandes empresas que viven de favores pblicos, o sus asociaciones constituidas como grupos de inters, contraten a aquellas personas que durante sus respectivas carreras polticas han estado a su servicio.

El problema es que hoy da existe una gran falta de transparencia, de modo que es imposible que los ciudadanos sepamos a qu se dedican de verdad nuestros representantes y gobernantes. Y eso es una de las grietas fundamentales por la que la corrupcin se abre paso en Espaa. De hecho, Transparency Internacional[1] ha otorgado a nuestro pas, en su ltimo informe del 2007, un mediocre 6,7 en el ndice de Percepcin de la Corrupcin. Un ndice que mide el nivel de transparencia existente en las instituciones, y que puede oscilar entre un mximo de 10 (transparencia total) y un mnimo de 0 (transparencia nula).

Hay que preguntarse, por tanto, por qu no se incrementan los esfuerzos en la lucha contra esta falta de transparencia. Resulta lgico que sospechemos que todo esto se produzca porque a los grandes poderes econmicos y financieros les conviene la opacidad y el oscurantismo

El capitalismo de hoy es efectivamente, y en palabras de Joseph Stiglitz, un capitalismo de amiguetes. Favores a empresarios familiares, concursos pblicos adjudicados a empresas amigas, planificaciones de infraestructuras al servicio de intereses privados es lo que nutre las cuentas de beneficios de las grandes empresas.

Pero, a pesar de su notable intensidad, los lazos corruptos que conectan la vida poltica con la vida econmica salen a la luz nicamente de tanto en tanto, y empujados siempre por los casos ms espectaculares o por aquellas pocas demandas judiciales que consiguen prosperar. Nos enteremos slo de la calderilla, de las ancdotas, de la corrupcin al por menor, pero nunca de los grandes casos. Entre otras cosas porque los jueces, los fiscales, los abogados del Estado y los medios de comunicacin se encargan de silenciarlos.

Un ejemplo reciente es la imputacin conjunta al presidente del Banco Santander, Emilio Botn, y al ex ministro de Economa, Rodrigo Rato, de los delitos de apropiacin indebida y falsedad en documentos mercantiles. Alguien cree que llegar a algn sitio? Alguien tiene la ingenuidad de que ahora no volver a pasar lo mismo que con las anteriores querellas interpuestas contra el banquero?

En este caso, como en tantos otros, la presin ejercida desde las esferas ms altas del poder econmico y poltico consiguen siempre evitar que las demandas y querellas conlleven sanciones importantes y que desincentiven las prcticas corruptas.

Finalmente, no podemos obviar que los saltos al sector privado significan no slo una mejora extraordinaria en la nmina, que a veces es lo que ms se subraya en esta sociedad del espectculo en la que vivimos, sino tambin la permanencia en las estructuras de poder. Segn un estudio emprico sobre el poder econmico en Espaa, realizado este ao en la Universidad de Vigo, una pequea elite que se corresponde con el 0,0035% de la poblacin controla efectivamente un recurso que equivale al 80,5% del PIB espaol[2]. De ah nace su poder econmico descontrolado, que se entremezcla difusa y peligrosamente con el poder poltico, tejiendo una red de intercambio de favores y concesiones corruptas y radicalmente antidemocrticas.

Es urgente tomar medidas efectivas y radicales contra la corrupcin. Hay que revisar todos los mecanismos democrticos actuales, desde la financiacin de los partidos polticos hasta las leyes de compatibilidad de los cargos pblicos. Y se hace urgente mejorar el sistema judicial y establecer leyes ms duras y ejemplares para aquellos que pretenden hacer de lo pblico su negocio privado.

Dinero o democracia. Esa es la cuestin.

Juan Torres Lpez y Alberto Garzn Espinosa son coordinadores del portal http://www.altereconomia.org

[1] http://www.transparency.org/

[2] Iago Santos Castroviejo, Una aproximacin a la red social de la elite del poder econmico en Espaa. http://www.ucm.es/info/ec/ecocri/cas/santos_castroviejo.pdf



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