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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2008

Espaa: Un pueblo inculto es un pueblo lgubre

Carlos Tena
Rebelin


Que el dolor ajeno sea una de las drogas que ms satisface a la sociedad espaola, es una de las verdades que constato en este viaje que acabo de hacer a la pennsula. Ese sufrimiento que se lanza desde todas las emisoras de radio y televisin a los cuatro vientos, hacia los cuatro puntos cardinales, como quien siembra trigo en el campo, proporciona el fruto idneo e imprescindible para el capitalismo salvaje que los socialistas promueven, amparan y protegen: la enajenacin colectiva de los ciudadanos. Con el mismo estoicismo, el personal contempla las salvajadas jurdicas que se producen en la Audiencia Nacional o Tribunal de Orden Pblico (versin pos franquista), como la del proceso 18/98, que sin duda es la aberracin ms flagrante que se ha cometido en los ltimos aos en eso que llaman la Espaa democrtica, derivada de la no menos inconstitucional Ley de partidos polticos, vergenza y oprobio para cualquier letrado honesto que haya ledo los libros de texto aun vigentes en la carrera de derecho.

El monarca, el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, el ministro de justicia y la mayor parte de los colegios profesionales de abogados, aceptan tales barrabasadas sin que se les caigan las togas, corbatas y medallas por la vergenza. Eso, y una pattica ministra de Defensa, que no tiene ni pajolera idea de lo que pudiera ser la geoestrategia militar, posando muy embarazada ante banderas y fusiles (oh, qu imagen tan progresista), mientras miraba con cara de pasmo a las tropas de mercenarios que Zapatero mantiene en Afganistn, porque lo de Irak ya no estaba bien visto, dan no slo miedo, sino risa. El mayor espectculo del mundo: un o una futuro vasallo de Juan Carlos de Borbn, escuchando desde su placenta la nada placentera retahila de himnos y cnticos espantosos (lo llaman msica militar sabiendo que si es lo segundo, no puede ser lo primero) animando a los asalariados del Cetme a que combatan por la paz, sabiendo que esas mesnadas estn all nicamente para proteger los intereses econmicos de multinacionales norteamericanas y europeas. As las cosas, todo el entramado de Falsimedia, en manos de esas mismas empresas, gigantescas e imparables, desarrollan una estrategia brutal de dolor a la carta con el que acallar cualquier atisbo de rebelin e insurgencia. El semanario El Caso, es la clave del xito.

Diariamente, todas las ediciones y noticieros juegan a convertirse en aquella publicacin franquista. Y en verdad, lo hacen de maravilla. Adems de mostrar la indiferencia ciudadana ante la anciana tumbada en la calle, con un cartel sobre su falda que dice Dme algo para comer, o del joven demacrado que vive en la miseria sus ltimos meses con el Sida; adems de las decenas de hombres y mujeres de distintas edades, vagando por plazas y bulevares pidiendo limosna y metadona, porque no pueden satisfacer su mono de herona, mientras los transentes se apartan de ellos con recelo no disimulado, por miedo a que saquen del bolsillo una jeringuilla y les amenacen de contagio, pinchndoles en cualquier parte de la piel; adems de la exhibicin con pelos y seales de crmenes y raptos, chantajes y asesinatos, que juegan a la captacin de audiencia lanzando ms miseria y dolor que el canal vecino; adems de contemplar a un padre destrozando trpodes y cmaras, cuando los buitres de una cadena trataban de entrevistarle porque aquel haba sido acusado de violar a su hija de 10 aos; adems de los ltimos degellos de mujeres a manos de sus ex maridos o compaeros; adems de presentar a una madre que, tras dar a luz sufre un proceso de depresin y mata a su hija de cinco meses; adems de 26 policas locales de la localidad madrilea de Coslada, con su sheriff Gins al frente, extorsionando desde haca diez aos a las prostitutas rumanas, dominicanas, rusas, espaolas, a las dueas y dueas de restaurantes y bares all emplazados, sin que el alcalde socialista de la villa se atreviera a iniciar una simple investigacin; adems de la presencia de Zoe Valds en una Feria del Libro en Andaluca (bendecida por las autoridades del PSOE); adems del milln de victimas birmanas provocadas por el ltimo cicln (entre muertos, heridos y desaparecidos) de lo que se culpa a la dictadura; adems de los continuos ataques a comunistas, a ANV, a Izquierda Castellana, a Venezuela, Cuba, Irn o China; adems del grito desenfrenado en las calles, donde los conductores juegan a ser Silvester Stallone, amenazando de muerte al que no puso a tiempo el intermitente; adems del insulto brutal, en el que la madre del presunto despistado siempre es prostituta; adems de la agresividad de los continuos anuncios y spots televisivos, en los que el sexo y la violencia son subliminalmente parte fundamental del mensaje; adems de soportar el rostro sonriente de un presentador que anuncia la existencia en Espaa de casi un milln de analfabetos; adems de la torpeza de los editores y periodistas, presentadores y profesionales de la mentira, hurgando en las heridas de los famosos y sus familias; adems de las 300.000 diligencias, sumarios, expedientes, que duermen en las estanteras de los centenares de juzgados espaoles, ante la indiferencia del ministro del ramo (uno ms en la defensa de la aplicacin de leyes que no resistiran el menor anlisis profesional ante la corte de La Haya); adems de las torturas y malos tratos en muchas de las comisaras, cuartelillos y dependencias varias; adems de la no aplicacin de la ley penal, adems de la violacin en sesin continua del habeas corpus, adems de todas esas toneladas de sufrimiento indudable, expuesto como inmensa valla promocional, a pesar de todo y mucho ms, una buena parte de los habitantes de estas tierras disfrutan del espectculo, sin apercibirse del terrible dao que estn sufriendo a su vez, porque la costra que se ha formado en su cerebro es de tal tamao, que parecen vacunados contra la solidaridad, la protesta, la defensa de la legalidad deseada pero inexistente, la injusticia flagrante, la pobreza y miseria moral que se ha instalado definitivamente en su spanish way of life.

A esta Espaa del siglo XXI le basta y sobra con ese chute de dolor ajeno diario, de mentiras y sangre, de manipulacin y violencia. La infelicidad de los dems es su propia dicha. Es la victoria de la democracia franquista, el resultado de una transicin hacia un estado, no de derecho, sino de derechas, que es muy diferente. Los cmicos que salieron a las calles en bandada, hace ms de seis aos, para intentar detener la invasin contra Irak, resulta que ya no lucen el No a la Guerra, sobres sus prendas. Pero las bombas y torturas continan. Manipulados por el PSOE (aunque muchos eran conscientes de ello), se propusieron echar a Aznar. Con eso se daban por satisfechos, La muerte de miles de vctimas fue una pantalla hbilmente colocada por las familias fieles a Felipe Gonzlez (que an no ha sido procesado), Alfonso Guerra, Javier Solana (que debera responder por crmenes de guerra y genocidio) y otros demcratas blandos, para los que el poder es mucho ms importante que la tica, asignatura ya casi olvidada en el noventa por ciento del primer mundo.

En bares, cafeteras, despachos, autobuses y metro, trenes y calles, no se habla de la crisis econmica que se avecina, del proyecto Bolonia con el que las empresas y sus directivos decidirn, por encima de Claustros y Decanos, qu carreras y qu alumnos deben proclamarse como nicos y necesarios en las universidades, o de las muertes intiles de miles de seres inocentes en el planeta, de proyectos como el Alba, del acoso a Evo Morales, de la sinrazn de una monarqua como la de Juan Carlos de Borbn, de la degradacin de las libertades pblicas, del franquismo que an impera, de la impunidad de los fascistas, de los crmenes de las bandas neo nazis, etc.. Ese chute de dolor ajeno en la televisin, de mentiras y sangre, de manipulacin y violencia, de las miserias de los famosos, la infelicidad de los dems, es su propia dicha. Es la victoria de esta democracia, el resultado de una transicin hacia un estado, no de derecho, sino de derechas, que es muy diferente

Parafraseando aquella certera frase de Mart: Un pueblo culto es un pueblo libre, afirmo rotundamente que Cuba, el pas en el que afortunadamente trabajo y vivo, que muestra con pasin y humildad el mayor porcentaje de universitarios y lectores de Amrica, el pas que destina ms mdicos y educadores a los pueblos que lo precisan, es el ms libre de cuantos se encuentran en el continente, y que Espaa, la puerta de Europa para miles de toneladas de Cocana, COPE, Herona, El Pas, xtasis, La Razn, Crack, RTVE, Ultraderechistas, El Mundo, Comisin Episcopal, ABC y otras drogas letales, es un pueblo inculto; y por tanto, un pueblo lgubre que sonre estpidamente en medio de su ignorancia. Espaa va muy bien.



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